Valeria Sandi | Las Letras Trotamundos

En varios países de Latinoamérica, se tiene a los días 23, 24 y 25 de junio como sacros. Son los días y las noches de San Juan y marcan la llegada prominente de las lluvias fecundadoras. Por ello, entes mágicos dejan sus celestiales o telúricas moradas y vienen a pasearse al mundo, ya para obrar milagros, ya para hacer travesuras. La diosa literatura, que es silvana y truhana, no puede faltar a este festín y por ello y por la fecha, esta Canaimera ha de consagrarse San Juanera. Valeria Sandi (Santa Cruz, Bolivia, 1991) es una poeta que desde hace años se ha echado los versos a su mochila con miras a recorrer los largos senderos del continente. La escuché por vez primera en San Cristóbal de las Casas, en el marco del Festival Internacional Posh. La tímida boliviana que se acercó al escenario de lecturas, al apoderarse del micrófono, trocó en voz intimidante en sus cuestionamientos, bella en su indocilidad. Hablamos poco, después de ese furtivo encuentro: Valeria tenía prisa por llegar al mar. Poseedora de una poesía firme en sus convicciones y búsqueda estética, la también editora, gestora cultural y abogada, ha caminado, leído y publicado en buena parte de esta canaimera americana: Uruguay, Argentina, Chile, Perú, México, Venezuela, Colombia, Cuba, Centroamérica. Entre sus libros destacan Ambidiestros(en coautoría experimental con Quincho Terrazas) (Ediciones Jota, 2016), La luna lleva sal(Chanchito ediciones, 2018) y Rincón de lluvia (Literatelia, 2019). Además, dirige los proyectos culturales Trueque poético y el Festival Internacional de Poesía Joven Jauría de Palabras.

  • Valeria, cuéntanos de tu periplo latinoamericano, ¿cómo ha sucedido y de qué manera lo ha asimilado tu poesía?
  • Como punto de partida y encuentro conmigo misma fue el estrechar lazos con mis pares. Todo empezó en México. Gracias al proyecto Posh que dirige la poeta y promotora cultural CharyGumeta, tuve más fuerza y confianza para seguir nutriendo mi búsqueda a través de la poesía. Desde ese momento se abrieron las puertas para recibir mis palabras, crezco con cada festival y encuentro en el que tengo la oportunidad de compartir y sobretodo escuchar.
  • ¿Qué diferencia has identificado entre los diversos ámbitos literarios de cada región que visitas? ¿En qué se distinguen los escritores, las editoriales, los promotores, los encuentros?
  • En estos años puedo notar la fortaleza al trabajar desde la colectividad, si bien cada uno acciona de una manera distinta, todo es una cadena. En algunos países están mucho más organizados. Hay una diversidad de escritores que llevan adelante propuestas editoriales. Ellos son los principales promotores para generar los festivales y encuentros en su comunidad. Nos queda todavía un largo camino por explorar, pero referente a nuestras acciones, es importante repensar cuáles son las principales necesidades para fortalecer y cubrir ciertos vacíos.Cuando estuve en Cuba, en el Encuentro Internacional de Promotores de la Poesía, pude ver muchas propuestas interesantes a partir de los libros cartoneros. La belleza y cuidado que tenían y cómo era su mecanismo de articulación. También aprendí mucho de otras propuestas editoriales, de países como Argentina, Chile, España, Colombia, Ecuador, el catálogo de autores que presentaban, sus propuestas, su manera de distribución, su llegada a la mano de los lectores, los espacios que habitaban, el uso de ciertas plataformas y medios a los que se adaptaban para seguir trabajando y generar una mayor expansión de lo que escriben. El encuentro de promotores fue articulado con La Feria Internacional del Libro de La Habana, allí tuvimos la posibilidad de ver todo el engranaje que tienen los escritores con las diversas editoriales en torno a la gestión en pro de la literaturay el valioso trabajo del equipo organizador.Recuerdo también las visitas que tuvimos a Centros Culturales como el de Dulce María Loynaz, donde manejan el tema formativo, sus ciclos y permanencia. Si hablamos de espacios que tienen continuidad de manera independiente para visibilizar a los escritores y también desarrollan espacios formativos tanto a través de talleres, conversatorios, presentaciones de libro, proyecciones, como a través de las actividades multidisciplinarias, debemos necesariamente hablar de LA ANTIFIL (Perú), una feria que se realiza en Lima, gestada por compañeros escritores que llevan en sus acciones la voluntad de seguir trabajando año a año con la palabra, mediante componentes críticos y contestatarios, siendo un espacio que acoge la diversidad de propuestas desde la igualdad. Referente a las editoriales, hay proyectos independientes que dentro de sus objetivos contemplan llevar los libros a los que menos posibilidades tienen de acceder a ellos. Para eso entienden y articulan posibilidades manejando un costo accesible y abren espacios y nuevos lectores. Tal es el caso de la editorial Rupestre (Perú) que dirige el poeta Filonilo Catalina. Él me llegó a comentar sobre el alto costo y dificultad que se tenía al intentar conseguir “5 metros de poemas” de Carlos Oquendo de Amat, obra representativa de la vanguardia en el Perú. A la postre, Catalina, junto con su editorial, logró publicarlo a un bajo costo, para que estuviera a un mayor alcance, y así llegó a una gran cantidad de estudiantes de unidades educativas.
  • Siguiendo el hilo, ¿cuál es tu percepción de la literatura latinoamericana contemporánea?
  • Siento que goza de buena salud. He tenido el gusto de encontrarme con voces que reflejan a profundidad nuestra realidad, la que nos duele y nos toca, frente al abismo y hacía donde gira la luz y el silencio. Hay autores de los que uno tiene el privilegio de crecer a su lado, seres que nos enseñan con la mirada el peso de los años, repartidos en lo vital, que es construir a través de la poesía: Chary Gumeta, Matilde Casazola, Fernando Rendón, Gustavo Cárdenas y Luis Thenon que al igual que muchos,han tenido como premisa a la constancia en estos días de incertidumbre. Seres generosos que nos devuelven la esperanza, con la convicción reflejada en sus acciones y palabras.Debo apuntar que, gracias a la revista Galerías del alma, del toluqueño Manuel Alejandro Ceballos, tengo el gusto de hacer constantemente reseñas de libros de poesía y dramaturgia de jóvenes escritores, es así que he descubierto trabajos valiosos, de autores publicados principalmente por la editorial independiente Literatelia (México): Rodrigo Trujillo, Adriana Bandín, María Michelle Gómez y Alberto Avendaño.Sin embargo, también leo a las voces emergentes, aquellas que no han publicado ningún libro y aún están en una búsqueda superficial por hallar un espacio, una plataforma, y usan como estrategia ligera publicar su “Poesía” en las diversas redes sociales que ahora están al alcance de todos. Se sienten las falencias, se escuchan fracturas en lo que se quiere decir y se dice.
  • ¿Existe un diálogo entre los creadores de nuestro continente que de verdad aporte a la vida cultural de cada país en particular?
  • Sí, en mis lecturas tuve el gusto de encontrarme con libros de autores contemporáneos que dialogaban entre sí sobre el dolor latente de nuestra Latinoamérica. La poeta Isabel Guerrero (Chile) tiene un libro próximo a publicarse con la editorial Conhuneno que se llama Seol, lugar de las almas rebeldes olvidadas. La poeta abre el espacio de reflexión a partir de nuestros días, la cual abarca el desierto de Atacama, los desaparecidos en la dictadura, la serpiente del Valle, el río Aconcagua, mencionando el contexto y realidad de su país, el crujir de la tierra y sus temblores, el cóndor como símbolo del vuelo cansado en el retorno a encontrar sus vaciados Andes. Posteriormente, leí el libro Las cenizas del día del poeta Alberto Avendaño (México) donde también hace mención de Seol: “Desde mi torre de sal / veo venir al cóndor, / ha llegado la hora de afrontar sus plateadas garras / Yo que de los excrementos esculpí un corazón / hoy temo al aleteo”.Otras de las posibilidades que nos da la tecnología es la presentación de libros a la distancia, así sucedió con cierto poemario de Fiorella Terrazas (Perú), donde mediante una transmisión en vivo, tuve la oportunidad de conversar acerca de Terrazas junto a los poetas Leda Quintana, Luis Alonso Cruz y Piero Briknole. La distancia se anula, a través del intercambio de posibilidades y análisis. Igual fue un espacio de encuentro para dar la bienvenida a un libro que toma elementos tecnológicos como parte de nuestro relacionamiento y cotidianidad. La poeta habla de Lima —lugar donde vive—, el color de sus días, estados de ánimo, el vivir sin filtros las emociones. Mirando el CPU, el transcurrir de los minutos en la pantalla, nos dice:“Otra vez eres una estatua / un helicóptero / una guerra / eres camuflaje con ojos y hocico”. Y entonces genera un diálogo con el poeta marroquí Mohamed Youyou, quien apunta: “No muestren escenas sangrientas de niños / Cualquier guerra que hubiese pasado / cierren el ruido / Cierren el Windows, diez minutos.Cubran al niño / el papel no durará / sin luz más de diez minutos”.
  • Has gestionado y participado en importantes festivales y encuentros internacionales de literatura ¿qué significan para ti, tanto como promotora, como participante, estos eventos?
  • Son espacios vitales de aprendizaje, estímulos para entender las lógicas que generan la posibilidad de su existencia y comprender cada mirada de los promotores, desde su país. El punto de comunión que tenemos es que nos une la palabra. En cada festival y encuentro se siente la pulsión que lo articula. Cada vez que asisto a estas actividades, entiendo la importancia de lo formativo. Cómo desde temprana edad, niños y jóvenes tienen relación y vínculo afectivo con la poesía, elevan su voz para leer y compartir con los poetas internacionales y nacionales que los visitan. Sostener esta labor, como en el Festival Caravana de Poesía (Perú), permite el entendimiento de la comunidad, desde el ayni poético. El Festival Internacional de Poesía de Medellín, que este año cumple 30 años de arduo trabajo, es muestra de constancia, pues ha creado una conciencia colectiva de la sociedad a través de la poesía. La revolución a través de las palabras.Este año tendré el gusto de participar en su edición digital con los poetas de mi país: Gabriel ChávezCasazola y Alex Aillón. Se escucharán las voces de la proa del mundo, a través de la participación de 191 poetas de 103 países.
  • Sabemos que el estado boliviano no es particularmente amable con las artes. Bueno, en gran medida, los estados latinoamericanos están enfermos de esta misma tara. Pero, ¿qué significa ser escritor en la Bolivia actual?
  • En Bolivia estamos enfrentando duros momentos, en los diferentes sectores y capas que componen nuestra sociedad. Eliminaron el Ministerio de Culturas y Turismo y frente a ello estamos en un retroceso, desconociendo nuestra riqueza histórica. Ningún gobierno de turno debería anular lo que ha sido y será la lucha de los artistas, a través del tiempo, reflejando la diversidad e identidad del arte y cultura de nuestro país. En años anteriores hemos pedido la ley de culturas y del artista. Por respuesta, han hecho caso omiso a estas múltiples peticiones. Hemos exigido que se reconozca un seguro médico gratuito y una renta de vejez por todo el aporte desarrollado, y lo han negado. Somos siempre el sector más vulnerable. Al reclamar la restitución del Ministerio de Culturas y Turismo, también se busca una nueva organización, tener un rol más inclusivo y democrático que nos represente a todos, visibilizando y protegiendo el patrimonio de nuestro territorio y a las naciones originarias que lo conforman. Ante la ausencia de políticas culturales, nos encontramos ante un horizonte borroso, tenemos una escasa posibilidad de acceder a fondos concursables, estímulos para la escritura. Está latente nuestra fragilidad.Ya decía nuestro escritor Oscar Cerruto: “Doble desgracia / haber nacido / bajo este sol / y ser artista. Una mano posada en el teclado / y la otra en los dientes / mordida”.El rol del escritor, desde donde uno habita, es seguir construyendo, reinventarse. El trabajo y exploración del lenguaje no se detiene, pese a la fragmentación en la que vivimos. Hay que apuntalar la palabra, aún queda mucho por decir a través de nuestra escritura inherente a nuestras acciones. En ese sentido, hago mías las palabras de Tolstoi: “Pinta tu aldea y pintarás el mundo”.
  • Por último, estimada Valeria: ¿sigues teniendo prisa por llegar al mar?
  • Sigo con las mismas ganas, pero sin prisas, pues el mar está ahí con sus olas sin fronteras. En cada país aprovecho de visitarlo. Está en la mirada de los amigos poetas con quienes tuve el gusto de reflexionar a partir de esa ausencia que nos alimentan desde el colegio. Ese arrebatar, como instrumento bien usado de nuestros gobernantes. Sentir ese eterno desconsuelo, ahora adquiere en mí otra forma. La inmensidad está ahí, como en los pequeños detalles que sorprenden. También el mar está en la escritura a dos manos, con la compañera chilena María Paz Valdebenito, se va fortaleciendo la mirada, uno se expande, contempla ya sin preocupación el gran cuerpo de agua con su sonido dulce, salado para algunos.
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