Abyecto, aberrante y comediante | Charles Bukowski.

La comedia ácida, cine de autor o música experimental a veces es difícil de recomendar ciertos títulos y cuando éstos son Máquina de follar o Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones no invitaría a un pariente cercano a que lea a este autor. Aunque probablemente a Bukowski le gustaría ser recomendado a una abuela ortodoxa y retrógrada para que lea sobre sus erecciones disfuncionales por el accidente que sufrió de pequeño (del cual escribe recurrentemente). 

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Empezando con una botella vacía los diálogos intersubjetivos y las aventuras u odiseas de estos personajes cobran una enorme euforia que solo un borracho puede tener. No solo en Bukowski, autores como Fante o Carver o que se hacen llamar pertenecientes al realismo sucio hay una búsqueda borracha de lo que es la autenticidad yendo en contra de toda norma social, empezando por la sobriedad como contrato social, como si el superhombre de Nietzsche se tratara de un alcohólico.   

Esto parece que  los lleva a una paradoja: exilio y anhelo social. Tanto el rechazo como el deseo narcisista de querer ser notado por alguien y ser notado como alguien superior. Ello desata una comedia ácida, los personajes principales no están hechos para empatizar con el lector o viceversa, están hechos para repudiar y atormentarlo. 

Arturo Bandini, alter-ego de Fante, en Camino a Los Ángeles se describe a sí mismo como un insufrible adolescente en un narcisismo estrepitoso. Se coloca en un pedestal, en un Olimpo, mientras ve a los demás como unos banales mortales pues él, Arturo Bandini, el escritor, representa a un genio. Nadie lo toma en serio —probablemente ni él mismo— y se convierte en una comedia muy difícil de tragar porque no hay forma de no detestar al protagonista. O te ríes de él o simplemente no avanzas en el libro. 

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Pájaro azul.

Bukowski, en esta cruzada arrogante por la autenticidad, muestra a un autor ahogado en sus penas. El poeta, a diferencia del novelista, expresa una sensibilidad atorada y ahogada en un alcoholismo, el cual se sabe como un recurso psicológico para enfrentar la miseria a diferencia de coetáneos suyos que subliman la figura del alcohol como una musa fantasmagórica.  

<<Soy astuto, no dejó saber a nadie que llevo un pájaro azul por dentro, cuando quiere salir le echo whisky y humo de cigarro>>

parafraseo Bluebird.

Este poeta empedernido parecía buscar cierta aceptación social y a esta sensibilidad (pájaro azul) la confundía con vulgaridad —tal vez estuviera en lo correcto—. Frente a sus poemas de un romántico anacrónico flagelándose, se encuentra el cínico estoico de sus novelas. El personaje que desprecia las convenciones sociales, las regulaciones y aquél falaz concepto de normal que parece un producto de la banalidad cotidiana.

Factotum,

Chinaski es despedido una y otra vez y le sería indiferente de no ser porque el dinero paga el siguiente trago. A través de esta novela habla del sexo, las drogas, el alcohol y lo confronta con el sueño americano. Siendo este disparate intersubjetivo de Bukowski, una crítica social, cuyo monólogo parece ahogarlo de enojo de que las cosas sean como son y de que él sea como es. El autor necesita del odio para criticarlo y para escribir desde éste, escribir desde las entrañas.  

Estas narrativas parecen apelar a una comedia inintencional gracias a un tono satírico. De tener al autor frente y preguntarle si se considera un comediante, o simplemente simpático, probablemente sería atroz y ofensivo para él. Tal vez sea su concepto de sociedad y banalidad lo que es tan absurdo y ridículo y aberrante que como narrativa de su propia miseria cae en la comedia.