El animé de Studio Ghibli… me encanta

Studio Ghibli es un estudio japonés de animación, fundado en 1985, por Hayao Miyazaki e Isao Takahata.

Por cierto, como nota curiosa, Miyazaki trabajó en sus inicios como dibujante en Toei Animation y tuvo participación en series animadas, como:

  • Heidy (la niña que saltaba en las nubes, cantando: “Abuelito dime tú, ¿qué sonidos son los que oigo yo?… Dime por qué huele el aire así, dime por qué yo soy tan feliz) Soy solo yo o ¿ustedes también piensan que esa nena alucinaba?
  • Marco (el niño italiano que cantaba: ¡No te vayas mamá, no te alejes de mí!… ) Solo las historias de “El niño del pijama a rayas” y “Hachiko” han generado en mí más tristeza que esta serie animada.

Importante: si no has visto las películas de Studio Ghibli, puede que consigas en este artículo, algunos datos que te resulten inconvenientes (es decir SPOILER). Continúa solo si puedes perdonarme por eso.

De Studio Ghibli me encanta la propuesta de sus personajes femeninos, quienes se caracterizan por ser fuertes, inteligentes y sobre todo, dueñas de sus actos. Este tipo de personajes atrapan toda mi atención y me producen una inmensa fascinación.

En películas como “El viaje de Chihiro” la protagonista, inicialmente, se muestra como una niña malcriada y con poca empatía hacia sus padres, su familia está afrontando el cambio de casa y de ciudad, esto no le hace ningún chiste a la pequeña. Pero luego, cuando la historia empieza a marchar en el mundo de los espíritus, hay un florecer de valentía y sobre todo de un desempeño decidido y reflexivo. Ella rescata al chico de la historia y a sus papás, se hace amiga de un sin cara, trabaja duro y vence a Yubaba (la mala de la historia) ¿qué más le podemos pedir? (AMO a esta niña, es mi heroína favorita)

“Kiki: Entregas a domicilio” también es protagonizada por un personaje femenino, dueña de la aventura que está viviendo. Plantea un poco la perspectiva adolescente de aceptación social, pero me encanta sobre todo lo independiente y decidida que es Kiki.

“Arrietty y el mundo de los diminutos” tiene como personaje principal a una minúscula jovencita que desea demostrar su capacidad de ser una aventurera sin morir en el intento. La historia plantea la autoconfianza, el compañerismo y la lucha de una chica, por tener la oportunidad de hacer lo que cree conveniente.

“Mi vecino Totoro” plantea el encuentro de dos hermanas con un espíritu bonachón y esponjoso, llamado Totoro. Ellas están en una nueva casa a la que se han mudado con su padre, con el fin de estar cerca del hospital donde se encuentra su madre enferma (-SPOILER ALERT- un secreto personal: me desesperó la idea que el final fuese trágico. Si te pasa lo mismo, te digo que… todo bien, mira la película hasta el final)

En “El castillo ambulante” hay una pareja protagónica. El complejo de inferioridad de ambos es tangible y forma parte importante de la historia. Pero la fragilidad y la necesidad de ser rescatado es de Howl (el chico) y Sophie, una joven sombrerera, es la única que puede ayudarlo.

Una característica recurrente en las películas de Studio Ghibli es un contexto real, con toques mágicos. Me resulta interesante cómo Kiki es una bruja que vuela en una escoba, en una ciudad donde todos caminan, cruzan la calles según el semáforo y tienen oficios convencionales.

Es genial como Chihiro atiende a los espíritus que necesitan una noche de SPA para un magnífico descanso, a unos cuantos metros de la nueva ciudad donde todo transcurre en absoluta normalidad ¡ES MARAVILLOSO!

Estos maestros del animé logran que el cabeza de nabo (un personaje de “El castillo ambulante”) sea llamativo y adorable, aunque no dice ni una palabra (cuando vean la película, se acordarán de mí… porque cabeza de nabo es encantador)

Así como los buenos personajes, me deslumbra la comida y soy fanática de las películas donde presentan alimentos tan apetecibles que te da hambre (yo siempre tengo hambre, pero ustedes entienden el concepto base).

En “El castillo ambulante”, Sophie hace unos huevos con tocino frito tan suculentos, que despertó en mí la intención de pedirle un poco y comerlo con pan recién horneado.

Ese pan delicioso como el que horneaban en la panadería que le dio posada a Kiki (el día que vi “Kiki: Entregas a domicilio” terminé amasando y luchando con la levadura, ni de chiste me quedó un pan como el de la peli, pero lo intenté). Kiki también ayuda a hacer un pastel de arenque, que se ve dorado y delicioso, muy suculento.

La comida es parte indispensable en la historia de Chihiro; pues, por dejar fluir la gula, los padres de Chihiro… -SPOILER ALERT- son convertidos en chanchos y atrapados por Yubaba. Estos padres golosos, entre otros manjares, se comen una sopa de dumplings que se ve maravillosa. Otro maravilloso manjar en el pastel esponjoso de queso que Zeniba les ofrece a Chihiro y al sin cara (Zeniba, yo quiero)

Así transcurren las historias de este estudio, con mucha fantasía, muchas féminas fuertes y maravillosas, pero sobre todo, hay muchas metáforas de situaciones que enfrentamos en la vida; tales como: la enfermedad de un ser querido, los complejos, las inseguridades, la falta de empatía y las consecuencias de nuestros actos.

Aquí no hay princesas desvalidas, esperando ser rescatadas por un príncipe azul. Abunda la magia en la cotidianidad y además se presentan comidas suculentas y apetecibles. Si quieres todo esto en una película, te recomiendo estas encantadoras historias, llenas de ¡poder femenino! (están en Netflix)

Me faltan mucho por ver de Studio Ghibli, pero hasta ahora, me han parecido FABULOSOS sus contenidos y planteamientos. ¡Hayao Miyazaki, soy tu fan!

Etiquetado con: