Charlie Kaufman | Un escritor un tanto nihilista.

*A propósito del nuevo trailer I’m Thinking of ending things. 

Llevo mucho tiempo queriendo articular la esencia de Charlie Kaufman en forma de ensayo, lo cual comienza a desmoronarse por todas las alusiones y apartados de este guionista y director quien gusta jugar con lo surreal, posmoderno, metanarrativas y una estética semejante a la del teatro del absurdo.    

Su debut direccional fue hace doce años con Synecdoche New York, en la que muestra una obra demente con personajes que, en primera instancia parecen inverosímiles pues juega con enfermedades neuróticas inexistentes y temáticas exageradas o improbables.

En esta película pone sobre la mesa lo que ha trabajado en su trayectoria, el metatexto de Adaptation (Spike Jonze, 2002), el humor sinsentido de Being John Malkovich (Jonze, 1999) e incluso el humor “filosófico” de Human Nature (Michel Gondry, 2001). También mostraría desde esta cinta un concepto que tiene sobre el amor que si bien lo trata en esta película desde la figura de un padre y de un ex-esposo, en Anomalisa, su segunda película como director, lo explota a través de un neurótico que escucha a todo el mundo con la misma voz a excepción de una chica a quien le es obvio que es hermosa sin saber por qué.

La única película que coloco aparte se trata de la pieza maestra de Michel Gondry, Eternal sunshine of a spotless mind (2004). No solo se trata del juego de surrealismo con ciencia ficción de una pareja enamorada que quiere olvidarse el uno del otro, esta cinta pasa al mundo del cine de culto por encima de las anteriormente mencionadas. Aunque sean accesibles los otros títulos, ésta parece ser la más popular sin estar sobrevalorada.

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Hasta aquí, aún no se desmorona el ensayo, sólo he mencionado la trayectoria del guionista y director, en cuanto se empieza a dialogar con alguien que es tan lúdico en el cine es cuando se empieza a colapsar, pues parece que su intención es jugar por el mero hecho haber tenido una lúdica creatividad.

Parte de esta estética del juego remite un tanto a la premisa todo vale del nihilismo, pero hasta antes de Synecdoche no podía decir en sí que fuera un autor nihilista, pues eso se trata de un compromiso a veces pesimista, a veces vitalista; es en una escena en que el personaje de Philip Seymour Hoffman le dice al equipo del montaje de un teatro sin audiencia (después de diecisiete años de estar en producción) que no se conformará con algo que no sea la verdad brutal. Es en esta verdad brutal en la que el director de la obra de teatro pierde la cabeza queriendo retratar la vida misma a través de un guión teatral. Parece irresoluta la tarea, no sólo por la imposibilidad de tener que emancipar al autor de la obra, también por el final del guión que le es imposible narrar desde alguien que está buscando la verdad absoluta en una pieza de arte.

Este diálogo ayuda a ver en la trayectoria ciertos tonos nihilistas sobre alguna concepción que tiene el autor sobre las relaciones humanas, el monotono de Anomalisa, el eterno retorno de lo mismo con Eternal sunshine of a spotless mind, la vacuidad de la escritura a la cual se enfrenta él mismo (caricaturizado como un personaje) en Adaptation.

El nihilismo es una temática que había preferido eludir al hablar de Kaufman pues no se centra en ello su trabajo aunque se encuentren los matices de ello. A propósito de su próxima película, I’m thinking of ending things el título me pareció resonar bastante con el nihilismo por lo que decidí abordarlo desde este ángulo. Como había mencionado más arriba, cuando un escritor opta por tomar una postura nihilista parece tomar una acepción vital de lo que se trata el vacío, como si se convirtiera en…, para Kaufman parece ser una herramienta o un residuo de sus diálogos, pues éstos relatan personajes en crisis, casi en un declive mental, la psicología de ellos, a pesar de que están inmersos en una trama surreal, es cuando cobran verosimilitud y así empatizan con una audiencia.