Jenifeer Gugliotta Guedez: Entre lo áureo de la poesía y lo terrenal

Sujetan mis pies un vórtice que pestañea, un paso quizá, dice palabra sonora. Un significante que venga inverso a decantar todo aquello que se visualiza o no, palabra que va trasmutando de a poco lo vivido en uno o en otros. Escucho en la calle un jazz, es mi calle, la misma que me acompaña acá adentro, estoy y a la vez no, respiro por minutos un Coro distinto, el mismo que murmura la melodía. Entonces desde lejos observo, atrae tu cuerpo mi realidad, el calor sofocante, calle que se diluye, música, mar, poesía con ella.

Verónica Vidal: ¿Cuáles consideras que han sido los elementos catalizadores de tu poesía, desde tus inicios en las letras hasta el día de hoy?

Jenifeer Gugliotta Guedez: Veo una mano que sujetada al aire va contorsionando palabras. Veo una niña, o al menos parte de ella, dibujando poesía en hojas, servilletas, en el piso, en la grieta de la pared de su cuarto. Así va creciendo y el mar se hace presente para albergar detalles ínfimos, un alma quizá, la ironía que hace eclosión en el impacto de cada ola a la orilla, ese vaivén que nos llena de incertidumbre: nunca tocará de una misma forma. Lo acompaña muelle, peces, viento.

¿Una constante? Las cayenas, símbolo que arropa toda mi niñez y ahora el de mis hijas, espíritu que muta en olor, tacto y gusto. Es la fuerza, inicio y continuidad siempre.

Quizá con el crecer y encontrarse con el otro viene la ciudad, entonces surge la trasmutación, dirigir actos y emociones ajenas a mí, que existen y observo a diario, tomo al otro y lo hago parte de esto (aquí muy adentro), converjo con extraños, los que se sientan en la plaza a ver pasar vidas y la suya misma, converjo con los que han perdido las razones, los que han encontrado la oscuridad a pleno mediodía y danzan en la ciudad buscando pan, significante que puede ser preludio de algo aún  mayor, esperanza quizá. Simulo y reinvento cada vez que abro esta puerta, escribo de los otros a través de mí, multiplico aunque no sepa sumar en números.

V.V: La ciudad de Coro1 no es tu lugar de nacimiento, ¿Cómo fue asumir esta ciudad dentro de tu poesía y cómo te has nutrido con otras artes y oficios como la pintura y la fotografía?

J.G.G: Si bien nací en Ocumare del Tuy2, mi lugar de expansión ha sido el estado Falcón. De él obtengo su aridez, la posibilidad de mezclarme con el agua y transformarme, todo lo espiritual y esa conexión con la palabra, la búsqueda que viene inserta en cada experiencia vivida o retribuida a través del otro. Mi poesía se nutre de esta tierra, del arte y de la fotografía sin duda. Lo que no he podido hacer con pintura y un pincel lo he hecho con palabras; en el caso de la fotografía resulta ser una extensión de la palabra misma, poesía en imagen.

La ciudad siempre ha hecho presencia. Hace tres años, de escribir en verso pasé a escribir en prosa, en una búsqueda que hasta ahora mantengo, comencé a alejarme de mí para darle voz al otro, desde allí me observo mejor y es un desdoblamiento que luego surge como poesía. Comencé a contar historias, a enajenar tanta cotidianidad, comencé incluso a ser ciudad, a liberarme en ella en un intento de entenderla quizá, al fin y al cabo, también es un nosotros y no vale persuasión. 

V.V: Háblanos de Ediciones del Útero y cómo, a partir de esta editorial, tu poesía se divide en lo áureo del oficio y lo tangible que es ahora este proyecto que has emprendido.

J.G.G: Ediciones del Útero es una raíz que conecta, es el vínculo con la existencia misma. Un lugar que nos alberga a todos, sin ningún tipo de distinción social o política. Ediciones del Útero es el sueño de asir la poesía a lo más sincero y espiritual. Es la zona áurea –hablando en términos fotográficos–, es poder captar una imagen y que la mirada la recorra por completo en armonía, en nuestro caso que la poesía vaya más allá, la idea es que trascienda, que otros la lean y revivan lo que alguna vez fue. Ediciones del Útero busca principalmente su difusión, sin importar el medio o soporte.

Como idea o pensamiento que no te deja dormir una y otra vez, llegó hace casi tres años. Anoté algunas ideas y por cosas de la cotidianidad, las dejé como un pendiente poético. Pasó un poco más de dos años para que pudiera retomarla. Lo mejor de Ediciones del Útero es que ha tomado forma gracias a mis amigos, por ejemplo, el artista plástico Pedro Hernández es el creador de la imagen de nuestro logo y Enmanuel Medina es quien se encarga de hacer todos los flyers de los eventos.

V.V: ¿Qué actividades has realizado desde Ediciones del Útero? 

J.G.G: Hace un año comenzamos a realizar recitales de poesía en la ciudad. La idea era dedicar cada edición a un poeta del estado Falcón. Así iniciamos con el recital Ebria de Sol, dedicada a la poeta Esther de Añez3; Bajo el roce de mi mano tosca, en homenaje a Rafael Vaz4; La voz del alba, homenaje a Ofelia Cubillán5 y Aurora de lumbre nacarada, homenaje a Mina de Rodríguez Lucena6. Además, nos unimos ese mes de agosto con los compañeros del Festival de Poesía Realenga y en Coro hicimos una actividad poética callejera en el mercado viejo de Coro. Lo interesante es que los nombres de cada edición son versos pertenecientes al poeta homenajeado.

Primer recital de poesía organizado por Ediciones del Útero. Flyer de Enmanuel Medina.

Más adelante realizamos, junto al poeta Antonio Robles, un “Réquiem a Gregorio Meléndez”, un merecido homenaje al poeta Falconiano en donde nos estuvieron acompañando poetas, amigos y familiares de Gregorio7.

A la par de estas actividades realizamos junto al colectivo de fotógrafos “Bang Bang Coro club”, un seriado de fotografías en donde se incluía fragmentos de poesía Falconiana, que eran mecanografiados en hojas o cartulinas de colores, todas recicladas. Las fotografías eran tomadas en espacios urbanos o naturales, con la intención de tener doble discurso: la promoción de poesía Falconiana y de la ciudad.

En marzo de este año presentamos el primer libro en físico de Ediciones del Útero, todo un reto, pues cada página fue transcrita con una máquina de escribir eléctrica. Cada libro me tomaba alrededor de tres horas, sin parar, poema por poema; cuadrar el margen, la numeración. El 8 de marzo de 2020 presentamos el poemario «Eva y Desvarío» de Milagros Escobar8 con ilustraciones de Claudia Martínez en su versión en físico y en digital.

Presentación del libro Eva y desvarío de Milagros Escobar

Ediciones del Útero es quizá ese pestañeo en el vórtice del camino que comentaba al principio, son solo palabras que contienen un significado aún mayor, que no sólo viene dada por lo que yo pienso, si no también por todo aquello que imagina aquel que se une al proyecto. Sigue siendo poesía, oxigenante siempre.

Referencias:

1 Santa Ana de Coro, capital del estado Falcón, Venezuela.

2 Ocumare del Tuy, estado Miranda, Venezuela.

3 Esther de Añez: poeta venezolana.

4 Rafael Vaz: poeta venezolano.

5 Ofelia Cubillán: poeta venezolana.

6 Mina de Rodríguez Lucena: poeta venezolana.

7 Gregorio Meléndez: poeta venezolano.

8 Milagros Escobar: escritora y profesora venezolana.

Jenifeer  Gugliotta Guedez

Venezuela, 1985. Reside en Coro, estado Falcón. Poeta. Fundadora de Ediciones del Útero 2019. Cofundadora y  miembro del Grupo Musaraña (2005-2012), editora de la revista Cubile (2007-2012), la hoja poética Madriguera (2006-2012). Recibió el Premio del XI Concurso “Rafael José Álvarez” de la Universidad Francisco de Miranda en la mención de poesía (2009). Libros de poesía publicados: “490h” (2009) y De eso se trata” (2013) por Ediciones Madriguera, el cual obtuvo en el año 2014 el Premio Nacional del libro 2012-2013 mención: libro artesanal. Licenciada en Educación mención lengua, literatura y latín (UNEFM-2009); Magíster en Literatura hispanoamericana (UNEFM-2019).

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