Salvador Zambrana: Managua City Blues [y otros poemas]

Arthur Wolfinguer

Pequeño, ¿Quién te asustó?
Tus ojos y esa ininteligible figura
con apariencia de sombra,que se presentó ante mí y preguntó:

¿Por qué te escondes?
Si uno somos en la noche, a solas.

Escribir un poema es tan difícil

                                                       «Difícil cada vez más la poesía»
                                                                    Carlos Martínez Rivas.

Escribir un poema es tan difícil,
cuando ya casi todo está escrito.
Al poeta solo le hace falta decir,
menoscabadamente, que la poesía,
y más ahora, se ha convertido en un mito.

Nos hizo falta tener alas,
descender al infierno,
creer en el Diablo antes que en Dios,
y darnos cuenta, que al final de la muerte

no hay más nada.

Todo es en vano,
no cuando se encuentra la palabra
ante el hecho real o imaginario
donde se forma ese Pájaro en el cielo,
o el Caballo salvaje en la colina,
—tampoco es para tanto— porque si no es el misterio
y la gloria, entonces la ruina.

Bilogía Romántica

A Hazel Reyes.

I

Yo que creí burlar el inexorable y brutal
poder del Amor

heme aquí
c o n d e n a do como la piedra a ser piedra
como la flor a ser flor.

Tú que sobre todos los hombres
me elegiste a mí
vasta e inimaginable sensación elevada
a la potencia del corazón raudo:

Mirada, gesto, palabra
Así un secreto ceñido a los labios

¡Oh! Las líneas de tus manos como un epigrama.

II


Hay días en los que aborrezco mi sobria existencia.
Días que son para mí un espejismo,
pero no hay noche en la que no te vea
como un pensamiento que, de pronto, olvido.

Días y sin aviso se cae la casa,
se incendia, y a empezar de nuevo
desde el jardín hasta la puerta de entrada.

Al menos te di:
Un pedazo del mar.
Un poema de amor.
Un libro.

Managua City Blues

I

Poseído y ebrio al fin me explayo en todo
lo idealizado por el hombre, hasta ahora,
y principalmente en la incertidumbre
de vivir en duplicidad, entre otros yo.

II

Mientras envejezco, con esto
la poesía,
me enviajo a través de sus lindes
hacia la expiación de una infinitud mayor
que son los tres rostros del alma
invadida

donde se esconde ante los ojos del mundo
ante los ojos tristes y miserables del mundo
el verdadero Dios.

III

Todos en exilio terrenal

excepto yo
que vivo exiliado en mi propio cuerpo.

Mi espíritu se hace trescientos años más joven
mientras el tiempo pasa con su pretexto
venidero.

He reencarnado, quizá y hasta haya muerto
suficientes veces ya, 

como para lapidar
con un centenar de nombres
distintos cementerios.

Borrachos sin fronteras

En la Taberna
me siento y presencio el espectáculo
de borrachos que luchan entre ellos mismos
por saberse quién más decadente.

La música trae viejos recuerdos, acaso sepultados
de amores perdidos.

No he almorzado –adrede–.
El licor cumple su función.
Vuelve a mí el rumor de tu beso traicionero
de la muerte.

Me confieso con el mozo.
Solo asienta con la cabeza, sí, dice,
pareciera entender todo lo que digo.

Solo le importa que pague la cuenta.

Declamo un poema.
Hay aplausos.

Alguien manda a mi mesa otro litro.

Textos del poemario inédito “Alter Ego”.


Salvador Zambrana Gutiérrez (Managua, Nicaragua 1997). Estudia Comunicación en la Universidad Centroamericana (UCA). Textos suyos han sido publicados en revistas digitales como Liberoamérica, Letralia, Ágrafos, y ha colaborado en la revista y editorial Buenos Aires Poetry. Fue incluido en la antología nicaragüense “Imprecisa imagen de los noventa” publicada en Revista Abril.