García Márquez ¡lo lograste!

Gabriel García Márquez es uno de los autores latinoamericanos más reconocidos a nivel mundial. Su obra más famosa y precursora del realismo mágico es Cien años de soledad. Aunque él afirma que su mejor libro fue sin duda, El coronel no tiene quien le escriba.

Recientemente, vi un documental dedicado al autor (casualmente fue el mismo día que falleció su esposa, Mercedes Barcha Pardo) y conocí un poco más de la parte humana de Gabo, la cual puede resultar una perspectiva que se nos escapa cuando idealizamos desde la fama a las personas que admiramos.

Entendí muchas cosas de la obra de García Márquez al saber que su primera infancia la pasó con sus abuelos maternos.

Su abuela era una mujer muy supersticiosa, llena de miedos que transmitió cada día a su nieto Gabriel (puede ser este el antecedente de la presencia de vestigios esotéricos, mágicos y sobrenaturales que plantea en algunos de sus escritos)

Su abuelo un militar retirado al que nunca le pagaron la pensión que le correspondía, la cual esperó hasta el final de sus días (¿te suena esto como parte de algún relato del autor?)

Compartió su vida con algunas mujeres, pero desde su niñez estuvo enamorado de Mercedes, quien luego se convertiría en su esposa. Ella fue la inspiración de muchos amores presentes en su obra. El mismo García Márquez le atribuye a Mercedes, la responsabilidad de haber sostenido el hogar mientras él escribía a tiempo completo, lo acompañó desde sus inicios, lo vio consagrarse como Premio Nobel de Literatura y estuvo a su lado cuando el cáncer lo venció.

Gabriel García Márquez no perteneció a un partido, pero tuvo una vida política muy activa. Se involucró en algunas acciones, como conversaciones de paz con el ELN, apoyó la independencia de Puerto Rico, fue un gran amigo de Fidel Castro y también mantenía conversaciones habituales con Bill Clinton (quien, por cierto, era un fan de su obra)

Un hombre inteligente, que se mostraba probo, ufano y desenvuelto, un escritor brillante capaz de transmitir emociones y sentimientos a través de su obra. Leyendo acerca de su vida, me queda claro que tuvo logros, aciertos, fama y fortuna. Pero también vivió algunas desventuras, en las que se inspiró para transmitirnos chispas de las emociones más nefastas.

García Márquez escribió tres obras que, a mí, me parecieron fascinantes aunque me contagiaron una infinita desolación y tristeza (sí, yo sé que es contradictorio… me leí estos libros que me dejaron al borde de la depresión, pero los considero obras maestras, esto solo lo pueden lograr los buenos escritores con historias maravillosas).

Esas tres obras, son:

  1. El coronel no tiene quién le escriba: la historia es triste, llena de desolación y una soledad que abruma. El final es tan abrupto y desconcertante, que tuve que ir a una librería para comparar mi libro (que era muy viejo y ajado) con uno nuevo; pues yo estaba convencida que a mi libro le faltaban páginas (y no, no le faltaban páginas… ¿a alguien más le pasó lo mismo?)
  2. El general en su laberinto: dónde se refleja a un Simón Bolívar muy lejano al héroe que nos muestran en los libros de historia de América Latina.
  3. Memoria de mis putas tristes: refleja la vida de un anciano lleno de manías, encerrado en sus propios pensamientos y cavilaciones, que vivió una vida rodeado de mujeres pero nunca encontró el amor, hasta que al final de su vida llegó de manera inesperada, en la piel de una joven que no buscaba a quien amar. Esta historia es especialmente perturbadora, porque aborda temas polémicos en su trama y un controvertido desenlace.

Gabriel García Márquez alguna vez hizo la siguiente afirmación:

Yo escribo simplemente para que mis amigos me quieran mucho y para que los que me quieren mucho me quieran más. Por eso hago lo posible para que mis cuentos sean tan sencillos y bien armados, y tan fascinantes para los adultos, como lo es ‘Caperucita Roja’ para los niños.

Extraído de Centro Gabo (2019) https://tinyurl.com/y36qat9t

Gabo, aunque no puedas leer esto, te digo que yo te quiero y cada vez te quiero un poco más (¡lo lograste!, eres y serás un genio)

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