Martín Tonalmeyotl | El joven Tlamatini

Catorce, quince y dieciséis de septiembre, son días por demás simbólicos en varios países del septentrión y centro de nuestra América. Días que aluden a la emancipación y la insurgencia. Días que nos recuerdan que somos hermanos, más allá de las necias fronteras. Por ello, y mediante uno de sus jóvenes escritores,  nos parece propicio dedicar esta Canaimera a una de las culturas que desde hace siglos unió con su lengua y su cosmovisión a tierras vastas y naciones varias, desde México hasta Nicaragua, pasando por Guatemala, Honduras y El Salvador: el pueblo nahua, que a la fecha sigue vigente, vivo y soberano. Dilatada es la literatura nahua, desde varios siglos antes de la conquista (etapa estudiada profusamente por anacoretas como el padre Ángel María Garibay), prosigue luego con una intrincada existencia, aunque en tiempos contemporáneos parece gozar de buena salud gracias a escritores que se aferran a su raíz. Uno de ellos es Martín Tonalmeyotl (Guerrero, México, 1983), quien dice de sí mismo ser campesino, antes que cualquier otra cosa, y además narrador, poeta, profesor y promotor de la lengua náhuatl, además, por supuesto, de traductor. Nació en un territorio que se ha regado con sangre desde hace muchos siglos. Un territorio tan bello como violento, siempre insurgente, pero peligroso. Y ello permea las letras de Tonalmeyotl, que son tan valientes como despiadadas. Una poesía florida sí, en su herencia, más inclemente en su sentido. Martín coordina la serie Xochitlájtoli en la afamada revista Círculo de Poesía. Ha sido becario del Programa de Estímulos a la Creación y al Desarrollo Artístico y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Hasta ahora ha publicado los libros Tlalkatsajtsilistle / Ritual de los olvidados (Jaguar Ediciones, 2016), Nosentlalilxochitlajtol / Antología personal (Asociación de Escritores de México, 2017) e Istitsinueyeatsintle / Uña mar (Cisnegro, 2019) y corrdinado las antologías poéticas Xochitlajtoli. Poesía contemporánea en lenguas originarias de México (Círculo de Poesía, 2019) y Flor de siete pétalos (Ediciones del Espejo Somos, 2019), además de haber participado en diversas antologías y publicado su obra en revistas y periódicos de México, Italia, Estados Unidos, Venezuela y Brasil.

  • ¿Martín, qué significa ser un escritor en lengua náhuatl?
  • Significa atreverse a escribir y a describir un mundo propio en una sociedad globalizada, violentada y monótona. Ser escritor náhuatl significa defender la palabra, la historia no contada, la cultura, el territorio, el pueblo en donde una ha sido formado en cuanto a ser y pensamiento.
  • ¿Quiénes son los escritores en lenguas originarias más importantes para ti?
  • Son todos los que escriben para defender sus lenguas y culturas desde el lugar donde habitan. Sin embargo, los poetas a quienes admiro de forma particular por su trabajo literario son: Humberto Ak’ abal (kiché), Natalia Toledo (zapoteca), Irma Píneda (zapoteca), HubertMatiúwaà (mè’phàà), Mardonio Carballo (náhuatl), Briceida Cuevas Cob (maya), Manuel Espinosa Sainos (totonaco), Pedro Uc Be (maya) e Isaac Esau Carrillo Can (maya). Mi admiración hacia la mayoría de ellos radica en su trabajo estético como poetas y en el compromiso que tienen con la palabra, los pueblos y la defensa del territorio en que habitan.
  • ¿Qué significa para ti la literatura nahua prehispánica?
  • Para mí es un legado de mis orígenes, la historia de mi pueblo que marca una línea del antes y después. El antes es mi historia, la raíz de un pensamiento vivo y vigente en mi ser. El después, es un reflejo, ese reflejo donde a diario me miro y trato de ser colectivo, de ser gente de pueblo, de no olvidar mi sangre, de tener presente todos los días la palabra de mis ancestros. 
  • ¿Cuál consideras que es el papel que juegan los escritores de los pueblos originarios en la literatura contemporánea Latinoamericana?
  • Pienso que son los sabios del futuro, me refiero a los caminos que han construido y siguen construyendo para aquellos que ahora son niños y que mañana serán adultos y tal vez muchos de ellos retomarán la palabra, los consejos, los versos para defender a sus lenguas, a sus pueblos y al territorio en que habitan. Creo que la poesía no solamente es literatura sino una forma de resignificar la palabra antigua, una forma de quitarnos del folklor en el que nos han metido. Escribir y atreverse a escribir en estos tiempos, es como preparar la tierra, sembrar semillas para cosechar vida y alegría en nuestros pueblos.
  • ¿En qué consiste el Xochitlájtoli que coordinas y cómo ha sido el trabajar con la revista Círculo de Poesía?
  • Xochitlajtoli es una serie de poesía en lenguas originarias que consiste en dar a conocer la poesía mexicana actual, escrita desde los rincones más lejanos de las letras como son los pueblos originarios. Consiste en darle al lector, otras formas de mirar y valorar la palabra desde la poesía. Xochitlajtoli nació a partir de la invitación que me hicieron los poetas Mario Bojórquez y Alí Calderón, directores de la revista. Primero para publicar algunos poemas míos y después, para publicar a otros poetas quienes, muchos de ellos, no habían tenido la oportunidad de ser publicados en las revistas de literatura. Fue así que comencé a invitar a varios colegas a sumarse a este proyecto literario. Actualmente llevo publicando a más de 50 poetas en cerca de treinta lenguas distintas, podría ser, quizás, el catálogo digital de poesía en lenguas originarias más grande de México. En el 2019, nació de éstas propuestas poéticas un libro titulado Xochitlajtoli/ Poesía contemporánea en lenguas originarias de México por la Editorial Círculo de Poesía en donde reuní a 32 poetas en 16 lenguas distintas, 17 con el español. Es feo decirlo, pero es la primera antología en su tipo, hecho por un hablante de estos idiomas. Trabajar con la Revista Círculo de Poesía es muy satisfactorio porque tengo la libertad de proponer  a los escritores que voy encontrando en el camino y hasta donde sé, es la única revista literaria que abrió un espacio para darle voz y vida a la poesía mexicana contemporánea escrita desde las lenguas originarias.
  • ¿Es la tradición benigna o perniciosa en las letras indígenas contemporáneas?
  • Pienso que es una tradición benigna porque a partir de esta difusión poética en lenguas originarias hecha en los últimos años (sin dejar de mencionar la tradición escrita de más de 50 años) se rompe una estigma de la poesía mal llamada indígena (mala poesía), manchando el rostro de la poesía mexicana escrita en español que se había adueñado de todos los espacios literarios sin dejar sitio a las otras literaturas.
  • En ese sentido ¿crees que los autores indígenas contemporáneos están viviendo una ruptura con respecto a generaciones anteriores?
  • Creo que en todas las tradiciones poéticas existen rupturas y con los escritores de estos idiomas también está pasando y en un futuro se volverá a romper, siempre con miras de mejorar el trabajo poético.
  • ¿Será necesario seguir haciendo una distinción entre escritores indígenas y no indígenas?
  • En realidad, nunca debió de haber existido esa distinción porque con el solo hecho de decir escritores indígenas, se les está categorizando como algo menor, algo no bien hecho, del montón. Los escritores son escritores porque ofrecen un trabajo estético, independientemente de la lengua que hablen o del origen que tengan.
  • ¿Crees que existen limitantes para los autores de lenguas originarias en lo que respecta a premios, apoyos y becas literarias o las políticas culturales a este respecto han sido acertadas?
  • Los había y muchísimos, pero gracias a la gestión de algunos compañeros se han conseguido varios espacios de becas, premios y más. Sin embargo, hay aún muchos huecos por rellenar. Por ejemplo, podría citar que hasta el año 2020, fue aprobado que los escritores en lenguas originarias pudiesen participar en cualquiera de las convocatorias emitidas por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, antes de este año, ninguno de nosotros, teníamos derecho a participar en el Sabines,Villaurrutia, Aguas Calientes o cualquier otro premio, sólo se podría aspirar a un premio “indígena”. Otro aspecto que quizá nos limite aún es que hasta éstas fechas no hay aún traductores literarios de ninguna lengua mexicana, todos los escritores de un pueblo originario nos autotraducimos.
  • Las editoriales, tanto comerciales como independientes o incluso las subsidiadas por el Estado, ¿qué tan preparadas están para recibir obras en lenguas originarias?
  • Muy pocas editoriales se han atrevido a publicar obras en lenguas originarias y se pueden contar con los dedos de una mano los libros publicados y vendidos en las librerías comerciales o del Estado, porque la gran mayoría de las publicaciones bilingües de alguna lengua mexicana pertenecen a editoriales independientes. Entonces no creo que estén preparados aún por falta de lectura hacia estas obras.
  • Tú escribes tanto en español como en náhuatl, háblanos un poco del cómo vives ambas experiencias.
  • Trato de escribir todo el tiempo en la lengua náhuatl, luego traduzco al español, pero si en esta segunda lengua no me gusta cómo queda algún poema, vuelvo a corregir desde el español y por tanto, regresar al náhuatl para corregir hasta que queden más o menos iguales. Incluso muchas veces me quiere ganar la tentación de escribir primero en español porque toda mi formación educativa y literaria es y ha sido en español, pero hasta ahora aún me resisto y lucho contra ello.
  • Naciste en un territorio donde es por demás palpable la violencia, ¿crees que ello ha determinado tu obra?
  • No lo creo, en realidad nací en un pueblo muy sereno y con una resistencia fuerte en cuanto a la defensa del territorio y la cultura. La violencia cruda y sangrienta llegó hace aproximadamente diez años, cuando golpeó a todos los pueblos y ciudades de mi región. Por ello pienso que puedo escribir tanto de la sabiduría de mi pueblo como de la violencia que lo acosa hoy día.
  • ¿Existe una probabilidad de reconciliación verdadera entre los diversos pueblos que conforman nuestra sociedad o estamos fracturados por siempre: ¿pueblos originarios de un lado, mestizos del otro, españoles por aquí, negros más allá, etcétera?
  • Siempre pienso en la reconciliación humana porque las personas nacemos limpios, puros y libres, pero la sociedad del poder (neoliberalismo, partidos políticos, narco, religiones…) nos dividen y forman a las sociedades a su conveniencia, generando discriminación, racismo, violencia, pobreza y más para sacar provecho de ello y someter con miedo a otros. Sin presumir a los pueblos, creo que son las sociedades que más entienden al mundo, al planeta y son los más abiertos al diálogo. Entonces no tendríamos por qué diferenciarnos unos con otros, más bien lo que debería de existir es el respeto entre todas las sociedades.
  • ¿La literatura, el arte, ha de abonar a dicha reconciliación?
  • Por supuesto, abona a eso y más porque la literatura te hace pensar, repensartea tí mismo, a conocer otras culturas, otras formas de vida, a convivir de distintas maneras.
  • Como escritor nahua, ¿alguna vez pretendiste llegar a los pipiles y nicaraos de El Salvador, Honduras y Nicaragüa?
  • Lo he pensado un par de veces y es difícil llegar de forma directa a esos pueblos, pero la literatura y la lengua náhuatl me han acercado a ellos y desde donde los leo, los siento como pueblos hermanos, tan iguales en su forma de convivir, de organizarse y de respetar a la naturaleza y la vida humana.
  • Por último, Martín, yo vengo de un pueblo de nahuales, ¿crees tú en los nahuales?
  • Creo totalmente en ellos porque de niño viví muchos momentos mágicos en donde intervinieron los nahuales. Momentos en donde me será muy difícil regresar a ellos. Para mi los nahuales son parte de nosotros y son seres con quienes convivimos de manera cotidiana y quienes pueden vivir la vida humana y la vida espiritual al mismo tiempo.

La imágen que acompaña este texto es autoría del fotógrafo Pablo Israel Vázquez

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