El enigma de la tumba de Jules Verne

El mundo de la literatura está rodeado de misterios y ensoñaciones de todo tipo. Hay un sinfín de historias fantásticas que nos envuelven y adentran en mundos y aventuras para todos los gustos. Sin embargo, en ocasiones la vida de los creadores de dichos universos también está inmersa en medio de las más grandes ensoñaciones y misterios inescrutables.

Jules Verne (1828-1905), aquel escritor casi profeta considerado como el padre de la ciencia ficción tiene un aura de misterio y enigma que rodea su vida y en este caso, su muerte misma. Ese demiurgo de viajes al interior de la tierra, a la Antártida, la luna, de exploraciones submarinas y de vueltas al planeta tiene una  tumba excelsa donde supuestamente descansan sus restos para toda la eternidad.

Lo extraño de esta tumba no es que encierre la muerte misma del autor, cosa natural en todos los seres vivos condenados a morir. En este caso es la curiosa y hasta tenebrosa representación de la última residencia de Verne la cual está ubicada en Amiens.

Es necesario mencionar que esta tumba fue dispuesta por el escritor antes de morir, el cual dejó algunas indicaciones sobre cómo quería que fuera su cripta, incluyendo una frase detallada que expresa:

Hacia la inmortalidad y la juventud eterna

Al mirar con atención la tumba salta a la vista la evidente figura de un hombre que emerge de las entrañas de la tierra, rompiendo su lápida y alzando sus manos hacia el cielo. Evidentemente es la representación de un Verne que ha vencido la muerte y asciende lleno de jovialidad y energía.

Es curioso que está lápida del gran escritor se encuentre rodeada de tanto misterio después de tantos años. Todo esto, más los secretos que envolvieron la vida de Verne, como por ejemplo su pertenencia a sociedades esotéricas como “la sociedad de la niebla” y aquella información privilegiada que plasmó en sus historias, le dan un tinte enigmático a la tumba y a su aparente muerte.

La mayoría de los personajes de las novelas de Verne siempre fueron jóvenes rebosantes de vida. No es un secreto que el propio escritor anhelara y plasmara su deseo de juventud en sus historias.

También hay que tener en cuenta las sospechas sobre su muerte, pues estas mencionan que Verne planeó todo su funeral sabiendo que no lo utilizaría, ya que se creía que de alguna forma había logrado obtener la fuente de la vida eterna. Es curioso que en sus últimos momentos Verne pidiera que se le realizaran una serie de fotografías en su lecho de muerte para dejar constancia de su mortalidad.

Sea como fuere, basta con mirar su tumba en Amiens para conmovernos con aquella escena de un ser que expresa su anhelo de vitalidad al emerger de su tumba hecha pedazos, mientras se eleva a los cielos envuelto de esa juventud eterna que tanto idolatraba el autor de esos mundos fantásticos que nos dejó como legado.

¿Qué se esconderá debajo de esa lápida realmente?