Fernando Antolín Morales | Si no tuvieses esa oquedad bajo tu omóplato


De un hilo rojo
pendiendo de un espacio inconcreto
nace el caoba de tu pelo
que nutre sus raíces en un mar infinito de cuestiones
y certezas.
La soledad del hemisferio norte ahoga el volumen presuroso de tus celos
que se pierden en el eco de un país sin nombre
al que tú llamas hogar.
Prejuicios, temor y tormento
hilvanan sus fibras quejumbrosas en una trenza que salpica tu negra inquietud.
Los laureles que ganaste en el quiz show de primavera
se han desecado
y su cadáver botánico alberga tonos de nostalgia otoñal.
El hueso más largo de tu cuerpo
es el fémur de Bill Joe,
quien relincha cada vez que cercenas tu ya miserable agenda
para sacarlo de paseo.
De aquí a Kuala Lumpur
hay cientos de millones de inhumanos que se jactan de saber hacer un huevo frito,
pero ninguno
es como el tuyo.
Aunque al final siempre decides joderlo
sembrando la cena de cizaña
y derramando tu Chardonnay sobre mi desvelo.
Alimentas tus dientes de alimaña con rumorología telenovelesca
y te puedo decir todas las veces que me citaste a Belén Esteban
como si fuese un argumento de autoridad.
Como dos polillas que ansían el calor letal de la llama de una vela
nos desvestimos
y follamos
como si del núcleo de nuestro evidente hastío pudiese brotar una esperanza.
Con todo el desdén del mundo
te tumbas boca abajo y te echas a dormir.
Y miro tu cuerpo
y miro la puerta
y miro tu cuerpo…
Si no tuvieses esa oquedad bajo tu omóplato…


Fernando Antolín Morales (Zaragoza, España, 1984). Estudió Matemáticas y Lengua y Literatura Españolas. En la actualidad reside en Nitra, Eslovaquia, donde organiza anualmente recitales de poesía en español que lo han animado a dar a conocer su obra. Recientemente ha publicado su primer poemario, La esfinge del pino (Multiverso Editorial, 2020).