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Poesía

Carlos Obispo | Criaturas

Los hice de carnes,

algunas partes ya

descompuestas.

Los hice de mares tristes

y de ríos negros.

Les ofrecí ojos

de azucena,

boca de candil,

manos de féretro,

dedos embrionarios,

piernas de roble

y pies de petricor.

Los cosí con los

cabellos de mi saliva

y les di vida

con mi aliento muerto.

Pero, fueron fugaces.

Se mataban entre ellos,

alabando picos y mentiras.

Su saliva escondía un

tenue veneno como el mío

 y sus llantos,

solo decían que jamás

podría ser Dios.

Por Carlos Obispo

Estudiante de la carrera de Licenciatura en Ciencias del Lenguaje y Literatura de la Universidad de El Salvador.

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