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Svetlana Aleksiévich, léela y serás parte

Svetlana Aleksiévich es una escritora bielorrusa, cuyos inicios fueron como reportera de prensa. Estos inicios se hacen evidentes en la manera como narra los hechos en sus novelas y plantea los testimonios de los personajes, en sus historias.

Es ganadora del Premio Nobel de Literatura 2015 y la considero una de las representantes más emblemática de la novela evidencia, también llamada novela colectiva (yo la considero… ¿soy una experta? no, pero nadie ha dicho que lo era). Este tipo de novelas no son ficción, basan su narrativa en testimonios y hechos reales.

Algunos de los temas que aborda esta autora, de manera recurrente en sus libros giran en torno a hechos históricos, como:

  • La II Guerra Mundial y las mujeres que lucharon en ella (SÍ, mujeres peleando en guerras. No, no es una metáfora… nada de la guerra de Divas o peleas por ofertas del Black Friday)
  • La extinta Unión Soviética y algunos acontecimientos vinculados con la misma (como la explosión de la planta nuclear de Chernóbil) y fenómenos sociales relacionados con esa época (por ejemplo: suicidios luego de la caída de la Unión Soviética… hay gente que prefiere morir cuando su ídolo no está. Por eso, no tengan ídolos o adoren a Janis Joplin o Kurt Cobain, que ya están muertos hace rato)

Sus escritos están basados en testimonios personales, por lo que en su narrativa se destaca la esencia humana, las emociones, los sentimientos, las sensaciones. Además, deja muy clara su postura política. Leer sus relatos me hizo sentir parte de los acontecimientos históricos que menciona, logró ponerme en la piel de sus personajes.

Recién estoy conociendo a esta autora y hasta ahora me tiene enganchada. Svetlana se autodenomina “historiadora del alma” porque de la historia solo conocemos los hechos y ella quiere mostrarnos la esencia de las personas que estuvieron ahí, que vivieron (y sobrevivieron) a lo que sucedió. Y debo decir que encaja esta autodenominación, perfectamente con lo que he leído de ella, hasta ahora.

Llegaron a mis manos, en forma de obsequio (gracias a mi bookdealer) La guerra no tiene rostro de mujer y Voces de Chernóbil, estas obras me han marcado, ya no veo la historia con los mismos ojos.

En La guerra no tiene rostro de mujer, la autora plantea una realidad (desconocida para muchos, incluyéndome) donde muestra a las mujeres que combatieron en la II Guerra Mundial. El relato lo construyó a partir de testimonios reales de mujeres rusas que combatieron en el Ejército Rojo y es el reflejo lo que sintieron, cómo las marcó la guerra y lo que significó ser parte de un batallón. Esta obra no se trata de la guerra, se enfoca en reflejar las vivencias de aquellas mujeres que muchos no sabíamos que existieron, hasta que Svetlana Aleksiévich les dio voz (¡BIEN, Svetlana!, eres tú la voz de quienes no fueron escuchadas).

Voces de Chernóbil, es un libro prohibido en Bielorrusia, por cierto, en pleno siglo XXI prohiben libros con mucho disimulo, pero sigue sucediendo… (TORQUEMADA1 lárgate ya). A través de esta obra, pude vivir con la protagonista todo lo que le aconteció; sentí la tristeza, la desesperación, el cansancio, el amor y la abnegación infinita. Es maravillosa la manera como esta escritora me hace vivir un momento histórico ajeno a mi generación, te sientes parte de todo el acontecimiento y creo que eso tiene mucho valor, sobre todo por la premisa atribuida a Jorge Santayana, que versa “quien no conoce la historia está condenado a repetirla”.

Si estás buscando algo interesante que leer, te recomiendo ampliamente a Svetlana Aleksiévich (considera que la recomendación no viene de una experta, sino de mí, con mucho cariño y pizcas de sapiencia), siempre que tu sensibilidad te permita vivir en tu propia piel, la angustia de la guerra, el dolor de perder a quien amas en condiciones muy adversas; pues, esta mujer es tan buena escritora, que el relato lo sentirás como tuyo. Léela y serás parte.

1 Tomás de Torquemada, (1420 – 1498) fue Inquisidor General de Castilla en 1483. Obtuvo numerosos beneficios (sobre todo, económicos) como Gran Inquisidor y parece que disfrutaba mucho su labor de prohibir libros y torturar gente. Si quieres saber más, pueden revisar https://historia.nationalgeographic.com.es/a/tomas-torquemada-gran-inquisidor_14689

Por Mariana M. González I.

Bibliófila empedernida, extraterrestre puesto que siendo bibliotecóloga de profesión y de corazón, no cumple con el estigma vinculado con ese rol. Considera que las bibliotecas y los archivos son el lugar ideal para guardar la memoria de los pueblos, y para los desmemoriados... el lugar ideal para buscar la información que necesitan. Pero, ¿cómo acceder a esa información?... resolver esa interrogante es parte de la labor que se enorgullece de desempeñar.

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