Carlos Obispo | Cachete

Debajo de aquella gótica sombra, donde

las aves se alejaban con una dormida brisa,

un hombre con contadas gotas de paz

oía el rodar de las llantas de un carretón de sorbetes.

Guiaba su mirada más allá de las naves,

más allá de aquellas masas blancas,

más allá, hasta perderse en el ardor del sol.

Con una sencilla nobleza, se despojó de

su sombrero. Apenas logró escabullir

su tristeza en una charla

con el suelo que pisaba y su hombría

como cabuya, consumiéndose.

Silenciosamente rechinaba los dientes y

mientras se preparaba para soltar un aguacero,

porque el amor de su vida lo abandonó

con un beso en el cachete.