La cuba de Agnès Varda

Cuatro años después de que Fidel Castro llegara al poder, Agnès Varda, la eterna maestra del cine mundial, visitó Cuba. Al regresar a Francia, trajo consigo 1800 fotos en las que procuró capturar la esencia del nuevo pueblo cubano, aquel que nacía producto del triunfo de la revolución, con su piel morena y curtida, con la barba hirsuta del guerrillero apenas llegado desde la Sierra Maestra, con su sabor a caña y su olor a tabaco, con su mambo y su guaguancó, con su era pariendo. Después de un arduo y extenso trabajo de montaje, el archivo fotográfico se transformó en un documental al que Agnès decidió categorizar como una “película-homenaje” y titular “Salut les Cubains” (‘Saludos, Cubanos’).

Acompañado de 81 hombres, entre los que se contaban Raúl Castro, Ernesto “el Che” Guevara y Camilo Cienfuegos, Fidel Castro zarpó desde el oriente de México a bordo de un yate de nombre Granma. La expedición revolucionaria tenía como objetivo primario liderar un alzamiento armado popular que resultara en el derrocamiento del dictador Fulgencio Batista. Luego de casi seis años de lucha armada, tan sólo 12 de los 82 expedicionarios se mantenían con vida, pero miles de cubanos y cubanas en diferentes partes del país ya habían nutrido las filas guerrilleras bajo aquella valiente y ensangrentada consigna que en varias fotos del documental reluce de manera imponente: “Patria o Muerte”, así que los rebeldes logran su cometido, Batista huyó despavorido hacia la República Dominicana de Trujillo y el mundo vería materializarse a lo impensable: el establecimiento de una república socialista en el Caribe, a cuatro brazadas de La Florida, Estados Unidos. Razón por la que, en esa época, nadie era indiferente a la conversión política y social de Cuba, y Agnès Varda, con el lente de su cámara, capturaría a blanco y negro y en el milagroso formato de 35 mm los ánimos de ese nuevo país en movimiento, su cultura y su identidad.

Icónica fotografía de Fidel Castro en compañía de un grupo de guerrilleros.

A medida que las fotos van sucediendo en la pantalla, el guion, escrito por Agnès, es leído a dos voces, la de ella, por supuesto, y la de Michel Piccoli, actor francés. Entre las tantas cosas en las que el documental se detiene, la figura femenina, como es una constante en la filmografía de Varda, adquiere un rol protagónico. Por eso, a parte de las decenas de cubanas que fueron fotografiadas en las calles, algunas seguramente sin siquiera imaginar que su rostro sería inmortalizado en un documental, o de las fotografías tomadas al multitudinario Congreso de Mujeres, que contó con la participación del propio Fidel, y a las milicianas con fusil al hombro que custodiaban bancos y edificios públicos, son Selma Díaz, arquitecta y planificadora de los proyectos sociales de construcción en La Habana, y Sarita Gómez, que sería la primera mujer cubana en dirigir un largometraje: De cierta manera (1974) y que, además, participó en el documental tanto posando para la cámara como siendo la asistente de Varda, a quienes se les rinde especial atención durante dos pasajes de la película.

Fotogramas del tramo final del documental en los que Sara Gómez figura bailando.

Las gentes en las calles, los torneados cuerpos de las cubanas que son como “una S ondulante”, las barbas y sombreros de todos los estilos y tipos, los campesinos con los machetes cortando caña en las tierras que les entregó la Reforma Agraria, los músicos con las guitarras interpretando trovas y boleros en las fiestas de baile y ron, la casa de Hemingway y la catedral barroca de La Habana, los poetas y los políticos, los pintores y los alfabetizadores, la música de Benny Moré, “El Bárbaro”, y El Cuini Tiene Bandera, de la Orquesta Aragón; eso y más es debidamente fotografiado y comentado como sólo Agnès Varda lo hubiese podido hacer.

¿Qué se le pide a un documental? Que sea educativo sin dejar de ser entretenido, y justo eso logra ser Salut les Cubains. “Saludos a los revolucionarios románticos”. “Saludos a los obreros de una refinería de petróleo en la Bahía de Santiago”. “Saludos a los nuevos artistas cubanos”. ¡Saludos a tu memoria, querida Agnès!

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