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El jardín de las delicias: más allá del pecado y sus secretos

Dentro del mundo de las artes han existido obras y maestros que han dejado una huella imborrable en la cultura humana. Algunas de estas obras se  encuentran inmersas tras un grueso pero elegante velo de metáforas, alegorías y significados ocultos. Una de estas piezas enigmáticas es El Bosco (Jheronimus Van Aken, 1450- 1516) y “El jardín de las delicias”, una pintura que ha inspirado a surrealistas y creadores desde hace mucho tiempo y que actualmente se encuentra en el Museo Nacional del Prado.

¿Fue tan sólo una alegoría, una desbordada advertencia al pecado de la humanidad, una guía sobre los deleites de la carne, o tal vez un fiel testimonio de aquellos otros mundos que se encuentran por encima y por debajo del nuestro?

Todo recuerda a las enseñanzas alquímicas del pasado que lograron sobrevivir ocultas en la cultura y el arte a través de los siglos.

El jardín de las delicias / El Bosco

La obra

El Bosco, aproximadamente en 1503, creó un tríptico magnífico por encargo del casamiento de Enrique III, y el cual tenía por intención plasmar una guía sobre la vida cristiana dejando en claro las diferencias entre lo bueno y lo malo, el pecado, los placeres carnales efímeros y el terrible castigo en los infiernos.

El Bosco

De esta forma, El Bosco creo culminó una pintura magistral, onírica y fantástica al respecto de algunos temas religiosos mostrando figuras y alegorías de difícil comprensión para el profano.

El jardín de las delicias, como lo conocemos en la actualidad, está divido en varias escenas que forman parte de un todo. Cada una de estas partes cuenta con escenarios, personas y metáforas propias que aluden a la imaginación delirante y al secreto hermético más sagrado.

El tríptico cuenta con cuatro momentos:

(Cuando el tríptico está cerrado)

-El Tercer día de la creación o la creación del mundo

(Con el tríptico abierto)

-El paraíso celestial o la presentación de Eva a Adán

-El jardín de las delicias terrenales

-El infierno o el castigo de los pecadores

Algo interesante que se debe mencionar sobre el tríptico, es que pese a su carácter moralizador, no fue ideado para pertenecer a alguna iglesia. Además, aunque tiene tres partes, representando la magnificencia del “número tres” como la perfección (padre, hijo y espíritu santo), la cuarta escena, la cual se muestra cuando el tríptico está cerrado, refuerza el carácter religioso al incluir la Dios creando al mundo.

Aunque “El jardín de las delicias” sea un nombre embriagador y romántico (pese a que la intención del Bosco fuera la de condenar el pecado) esta pintura ha tenido otros nombres curiosos alrededor de la historia. Algunos de ellos han sido:

  • Una pintura de tabla al óleo con dos puertas de la variedad del mundo cifrada con diversos disparates de Jheronimus Bosco que llaman del madroño.

Otro nombre  fue:

  • La otra tabla de la gloria vana y breve gusto de la fresa o madroño y su olorcillo que apenas se siente cuando ya ha pasado, es la cosa más ingeniosa y de mayor artificio que se pueda imaginar.

También se le ha llamado:

  • Pintura de la creación del mundo
  • De los deleites carnales

Y más recientemente fue que se le nombró

  • El jardín de las delicias terrenales

Una vez que conocemos los datos generales de la obra, llegó el momento de internarnos en cada una de sus fantásticas y surrealistas escenas con los secretos que estas conllevan.

Las escenas del jardín

La creación del mundo

 La primer impresión que El Bosco quería transmitir era” El Tercer Día de la creación” la cual surge cuando el tríptico está cerrado.

Tríptico cerrado/ Tercer día de la creación

En esta escena se muestra un mundo gris, con el orbe sumergido entre las aguas y la bóveda celeste cubriendo el espacio. Dentro del orbe (haciendo alusión a una tierra plana según concepciones de la época) hay muy poca vegetación, aunque ya se perciben las fantásticas formas de las plantas, flores y frutos). Una figura clave de la escena sobresale si se presta atención a la esquina superior izquierda: aquí se encuentra a Dios Todo Poderoso, con libro en mano, el cual está orquestando la creación del nuevo mundo. Arriba de Dios se encuentran dos frases en latín que remarcan la fuerza del momento de la creación:

Él lo dijo y todo fue hecho

Él lo mandó y todo fue creado

Aunque toda la escena fuese representada en una gama de grises, las plantas y las aguas representan a la fertilidad,  más adelante florecería en colores y movimientos intensos.

El paraíso celestial

Una vez que el tríptico es abierto, un abanico surrealista de colores y formas se lanza contra el espectador que queda en un estado de embriagues placentera. La escena lateral izquierda expresa un mundo nuevo y perfecto, con animales y plantas fantásticos conviviendo en un perfecto orden. Estos seres coloridos, bellos y hasta monstruosos no se asemejan a los animales que hallamos en nuestro mundo profano, ya que estas criaturas especiales son los animales propios del paraíso perfecto de Dios.

El Paraíso

Al centro de la escena se encuentra Dios, el cual se asemeja a Cristo y además vestido con ropajes rosados. A ambos lados de él se encuentran dos figuras desnudas: a la izquierda está recostado frente al árbol de la vida Adán, y a la derecha se encuentra Eva, en una postura sumisa. Dios está presentándole a Adán a su pareja y explicándole el sacramento del matrimonio. También se hace referencia a que al humano le fue concedido el dominio del mundo entero: de las aguas, la tierra, los cielos, las plantas y todas las demás criaturas.

Ante esta escena, se han desentrañado algunas interpretaciones religiosas que se adaptan exclusivamente al contexto histórico en el que fue creada la pintura. Por ejemplo, si esta escena se divide a la mitad, justo en medio de Dios, se logra una interpretación sobre el lado de Adán y el de Eva, en otras palabras, el bien y el mal, lo puro y el pecado, la castidad y la seducción.

Del lado de Adán se encuentran animales fantásticos como los unicornios, elefantes, ciervos, y otros animales cuyo emblema es el cuerno (símbolo masculino).

Por otro lado, del lado de Eva se encuentran la roca estéril, una roca que forma un cráneo que llora, el árbol con la serpiente enroscada, una tumba y algunas alimañas y otros animales orgullosos con semblantes soberbios.

Esta distinción hace referencia a la dualidad del universo, del cuerpo y del alma, y para comprenderla se debe profundizar más allá de la simple apariencia y no caer en el significado superfluo de las figuras. Evitemos ese error. 

El jardín de las delicias terrenales

La escena central de la obra está llena de sensualidad, erotismo, pecado y figuras exquisitas. El deseo y el placer han gobernado a la humanidad entera, la cual se entrega a los más excéntricos derroches.

El jardín de las delicias terrenales

Aquí las personas se encuentran desnudas pero nunca solas. Siempre están acompañadas o en parejas. A esta entrega sexual se unen de igual forma animales plantas exóticas y fuentes retorcidas como piezas clave del simbolismo que El Bosco trasmite con sus trazos.

Sin embargo, en medio de esa efímera perdición carnal, hay una pareja que se encuentra vislumbrando las múltiples escenas de depravación y agonía sexual: Adán y Eva, expulsados del paraíso ahora y completamente vestidos, miran tal desatino y la entrega maligna de la humanidad a sus deseos.

En todos lados de la escena abundan las figuras fantásticas, los cuerpos suculentos, las alegorías del pecado y color, mucho color. Esta parte de la historia le da nombre a la obra: El Jardín de las delicias.

Encima de las aguas de un estanque rebozan bellas mujeres que son acosadas por una manada de hombres montado en bestias monstruosas y vigorosas. La fuerza del momento hace resaltar la gravedad de los pecados: esa aparente felicidad solamente es una ilusión y El Bosco fue muy específico en plasmarlo: los pecados engañan a los sentidos tras un placer momentáneo. Más tarde, esas ofensas son castigadas de maneras inimaginables y hasta oníricas.

El Infierno

Finalmente la pintura abre la cortina sobre los horrores que esperan a los pecadores en el infierno. Toda felicidad efímera se ha fundido. Solamente permanecen las más horrendas apariciones que hacen delirar a los condenados. Hay muerte, tinieblas, tormentos y extraños artilugios musicales.

El Infierno

Algo característico de esta escena es la presencia de instrumentos  musicales  cuya finalidad no es la de seducir ni excitar los sentidos con dulces sonidos. Ahora se les tortura con terribles tonadas envueltas en las más delirantes figuras que recuerdan frutos y órganos monstruosos.

La escena es protagonizada por un extraño “hombre árbol” hueco, el cual reboza simbolismo esotérico. Sus pies a manera de troncos terminan en extraños barcos. Sus ramas se enredan hasta perforar su tórax. En su interior se encuentran curiosas como una figura atendiendo un tonel, una extraña mesa repleta de hombrecillos inquietos, un hombre en estado melancólico al borde del torso mirando perplejo el entorno de monstruos, animales bestiales y pecadores condenados a combatir en una danza macabra en medio de las más perturbadoras poses y acciones surrealistas. Este hombre árbol tiene una especie de sombrero con un extraño “estómago musical” mientras está rodeado de criaturas de ensueño que parecen dirigir la melodía en todas direcciones.

Todo este mundo está sumido en penas, neblinas y extraños fuegos que recuerdan a calderas, hornos y bocas de volcanes. Para donde se pose la mirada hay un tormento para cada uno de los pecados: la lujuria, la avaricia, la gula, el asesinato, la traición y el deseo. Incluso se hacen presentes elementos de la iglesia que hacen referencia a que El Bosco bien sabía que esta institución se encontraba plagada de pecado.

También se hace tangible el constante arrebato de las bestias contra los pecadores. De igual forma se ubican batallas, desmembramientos y el uso de raros mecanismos para torturar en la tierra, el agua y el aire.

La luz y la música, elementos asociados con la belleza y la divinidad, aquí son elementos de muerte y tormento. Muy lejos parece aquella escena del paraíso donde las criaturas, las fuentes y la vegetación convivían en plenitud. Este mundo estrafalario, fantástico pero demencial, representa el tormento eterno al cual son condenados los pecadores tras dedicar su vida a placeres efímeros.

La visión de El Bosco

Cuando un espectador se asoma al mundo de El Bosco, puede encontrar extraños significados dentro de figuras sorprendentes y fantásticas. Sin embargo, aunque sus obras como El Jardín de las delicias representan una guía de la vida cristiana, el hecho de que el pintor conociera de qué manera el humano puede perderse en el camino del pecado, quiere decir que el autor también lo había recorrido en varias ocasiones.  

Actualmente los secretos de la pintura continúan dando de qué hablar en el mundo del arte. La calidad de los trazos, el profundo esoterismo de las escenas sobrepasan la mera intención de querer servir como una guía cristiana. La gran parte de los significados continúan ocultos para el mundo profano.

Más de uno se ha perdido soñando en medio de este jardín efímero y  cada uno puede obtener una impresión distinta de cada escena. Sin embargo, de vez en cuando el espectador puede abstraer algún significado oculto que va más allá de las escenas de salvación y pecado que El Bosco plasmó a simple vista.

Estaríamos hablando de un significado que se aproxima a un libro de Alquimia o quizá algo más. El mundo está lleno de misterios, y el arte está plagado de secretos ocultos a simple vista. El Bosco sabía muy bien lo que hacía al momento de transmitirnos tales escenas oníricas cuyo significado es un privilegio al cual pocos pueden acceder.

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Voces de la Gran Guerra: la Primera Guerra Mundial plasmada en la literatura

La guerra para terminar la guerra

-H. G. Wells

Aunque han pasado más de cien años de este atroz acontecimiento, hoy en día se continúan reviviendo los sucesos que marcaron a la humanidad, tanto en libros, películas, canciones y videojuegos. Sin embargo, pese a que fue una guerra terrible en la que murieron millones de personas, la Gran Guerra está impregnada de una esencia romántica que seduce y encanta a los espectadores y apasionados de la historia, a través de la palabra escrita de aquellos veteranos que plasmaron sus vivencias.

Soldados en la trinchera

Específicamente, son las experiencias literarias en donde podemos experimentar una inmersión sublime acerca de las vivencias tan humanas llenas de valentía, coraje, miedo, pánico, concientización sobre las armas y la dirección del progreso humano. Aquella generación de escritores que sufrieron el conflicto global supo transmitirnos su visión acerca de las aventuras y desventuras de la guerra. Hoy en día  recordamos y disfrutamos el legado de Jünger, Remarque, Brooke, Tolkien.

El conflicto mundial de 1914 a 1918

Antes de que estallara la Primera Guerra Mundial, el mundo no se había enfrentado a un desastre de tal magnitud lleno de pérdidas, muerte, desolación e historias increíbles sobre valentía, lealtad y heroísmo.

Stefan Zweig, con suculentas palabras, explica cómo el suceso fue recibido por las personas de aquellos tiempos:

Y, además, ¿qué sabían en 1914, al cabo de casi medio siglo de paz, las grandes masas de la guerra? No la conocían, apenas habían pensado alguna vez en ella. Era una leyenda, y la distancia, precisamente, le había dado un tinte heroico y romántico. La veían todavía en la perspectiva de los textos escolares de lectura y en los cuadros de los museos: el tiro mortal siempre, generosamente, en medio del corazón; la campaña entera, solo una resonante marcha triunfal.  ‘Para navidad estaremos de vuelta’, gritaban los reclutas, sonriendo a sus madres, en agosto de 1914 (2015, pág. 160).

La Gran Guerra fue un conflicto que se dio en el periodo de 1914 a 1918 en Europa, África, Medio Oriente, las costas de América y en el Pacífico. En esta guerra hubo más de 16 millones de muertos, tanto militares como civiles. En el enfrentamiento hubo dos bandos principalmente: La Triple Entente (Francia, Inglaterra, E.U.A., y Rusia) y La Triple Alianza (Alemania, Turquía y el imperio austro-húngaro). Las causas del conflicto se dieron por los movimientos imperialistas y colonialistas de años previos, además del asesinato del archiduque Francisco Fernando que sirvió como detonante.

Soldados junto al novedoso y terrorífico -tanque-

Ante esto, Kerr reflexiona sobre una de las causas que originó esta guerra mundial: En un escenario tan tenso, en el que además Gran Bretaña y Alemania estaban en una carrera armamentística vertiginosa, era obvio que tarde o temprano llevaría a las naciones de Europa, y con el tiempo al resto del mundo, a la guerra (2014, pág.15).

Una vez que se formaron ambos bandos, comenzaron los movimientos militares. Y aunque al principio el conflicto fue tomado por los jóvenes con espíritu animoso y sed de gloria, no pasó mucho tiempo para que aquella juventud aventurera conociera los horrores de la guerra la cual traía armas novedosas que arrasaban la vida como nunca se había visto hasta entonces. Así surgieron las nuevas armas, cañones, ametralladoras, submarinos, carros de combate, tanques pesados, dirigibles, aviones y hasta gases letales.

Soldados con máscaras antigas en combate

El campo de batalla estuvo enfocado principalmente en el Frente Oriental y en el Frente Occidental, siendo en este último donde surgió la sangrienta guerra de trincheras. Algunas de las batallas más encarnizadas e inolvidables fueron La Batalla de Tanenberg (182 mil muertos), La Batalla de Arras (278 mil muertos), La Batalla de Galípoli (473 mil muertos) La Batalla del Marne (483 mil muertos), La Campaña Serbia (634 mil muertos), La Batalla de Passchendaele (849 mil muertos), La Batalla de Verdún (976 mil muertos), La Batalla del Somme (1 millón, 219 mil 201 muertos), La Ofensiva de la Primavera (1 millón, 539 mil, 715 muertos) y los Cien Días de Ofensiva (1 millón, 855 mil, 369 muertos).

Juan Eslava Galán detalla cómo fue el horror de las trincheras:

La trinchera nunca es una zanja recta, sino una línea en zig-zag para evitar el tiro en enfilada, si el enemigo la invade, y para reducir el efecto de las granadas que acierten en ella. Suele constar de un pasillo más hondo, suficientemente ancho para que dos personas puedan cruzarse, y en un ‘escalón de fuego’ de medio metro de alto en el que se apostan los tiradores para vigilar el campo enemigo. A veces el borde está protegido con sacos terreros o con planchas de hierro en las que se abren mirillas y aspilleras para la fusilería (2014, pág. 96-97).

Al final del conflicto, las fuerzas alemanas quedaron agotadas, siendo los aliados los que demostraron la superioridad militar. La Gran Guerra terminó en 1918 surgiendo el Tratado de Versalles, el cual dejaba en pésimas condiciones a Alemania, y que finalmente terminaría provocando la Segunda Guerra Mundial años después.    

Los veteranos y sus obras

La Gran Guerra engendró a una generación de escritores y artistas tocados por la crueldad de una guerra distinta a las anteriores. Muchos apenas eran jóvenes que tenían sed de aventuras. Sin embargo, en sus obras encontramos esa esencia heroica la cual ilusionaba a los chicos para enrolarse de cualquier forma en aquel conflicto de talla mundial.

Jünger, el de la tempestad de acero

Desde la perspectiva alemana surge Ernst Jünger, el cual obtuvo la máxima condecoración prusiana “Pur le Mérite” al finalizar la guerra. En 1920 escribió Tempestades de acero, en donde narra sus vivencias como oficial alemán en la Gran Guerra. 

Jünger y su obra

Esta novela fue uno de los primeros relatos personales en salir a la luz. Aquí se hace una detallada descripción de las batallas que surgieron en el conflicto. También se narran enfrentamientos sangrientos, el contacto con el enemigo, la vida de las tropas, las heridas de guerra y la glorificación de la batalla aunque de manera noble. Esta obra ha sido criticada por no tener el carácter antibélico que caracteriza a la mayoría de las obras de la misma temática.

A continuación se reproducen algunos fragmentos de Tempestades de acero que expresan aquella emoción glorificada sobre el combate y la supervivencia en medio de la muerte:

Un nuevo ¡hurra! desgarró el aire. Desde la derecha, donde también se había estado operando con granadas de mano durante toda la tarde, saltaron a la carretera unos cuantos alemanes para acudir en mi auxilio. Al frente de ellos iba un joven oficial vestido con un manchester pardo; era Kius. En el preciso momento en que una ametralladora inglesa hacía fuego por última vez a tuvo Kius la fortuna de caer sobre un alambre que allí estaba tendido para que la gente tropezase en él. La ráfaga le pasó por encima tan cerca, que una de las balas le rajó la cartera que llevaba en el bolsillo del pantalón (1998, pág. 152).

Las escenas de la novela están plagadas de emoción y detalle sobre las condiciones en que los soldados alemanes tuvieron que enfrentarse en la guerra.

En otro punto, Jünger narra la perdida de uno de sus buenos camaradas:

Allí nos parapetamos. Tanto nosotros como los ingleses habíamos dejado un buen número de muertos en el tramo de trinchera disputado. También se hallaba entre ellos, por desgracia, el suboficial Mevius, al que en la noche de Regniéville aprendí a estimar como combatiente valeroso. Estaba tendido boca abajo en el suelo, con el rostro en un charco de sangre. Cuando le di la vuelta, un gran agujero que se abría en su frente me convenció de que era inútil toda ayuda. Estábamos hablando y de repente noté que no contestaba a una pregunta mía. Cuando, segundos después, rodeé el través detrás del cual había desaparecido Mevius, estaba ya muerto en el suelo. Aquello tenía algo de fantasmal (1998, pág. 130).

Esta novela está repleta de escenas emotivas, sofocantes, impregnadas de una valentía jovial que expresa las motivaciones y visiones que muchos jóvenes tuvieron que enfrentar en el transcurso de la guerra. Jünger es evocado a su vez por aquel entusiasmo glorificado sobre las batallas que vivió y de las personas que conoció (y vio morir) en el proceso.

Remarque, del entusiasmo juvenil al terror decadente de la guerra

Erich Maria Remarque (Erich Paul Remark) fue un escritor Alemán que plasmó los horrores que se vivieron en la Gran Guerra, en la que participó. A través de sus experiencias en batalla escribió Sin novedad en el frente en 1929, Aunque esta obra es antibélica, y en donde se presentan los horrores de la muerte, la mutilación y la pérdida de una generación de jóvenes entusiasmados con obtener honores y gloria. También muestra una perspectiva de camaradería y lealtad que se dio entre aquella generación mancillada.

Remarque y su novela

En esta historia se narra el entusiasmo vivido en los primeros días del conflicto en el pueblo Europeo, aclarando las diferencias entre una buena vida y las consecuencias de la guerra. En el transcurso de la historia, los soldados vislumbran la violencia, la deshumanización y la muerte de los camaradas de juventud.

Algunos pasajes de Sin novedad en el frente al respecto de las experiencias en combate:

El terreno está batido por un moderado fuego de ametralladoras. Toda la zona está regada por las balas; no muy densamente pero, sin embargo, lo suficiente para no permitirme levantar demasiado los huesos de este agujero… Cerca de mi zumba una pequeña granada. No la he oído venir y tengo un sobresalto. Al mismo tiempo se apodera de mí un terror loco. Estoy aquí solo y casi desvalido en la oscuridad… quizá hace rato que, desde otro embudo, unos ojos me están observando y una granada de mano está dispuesta a ser lanzada para destrozarme (1972, pág.162).

El autor plasma de manera sublime la tensión del combate y la cercanía que tenían esos jóvenes con la muerte. En cada rincón estaba la amenaza de un enemigo intrépido y temeroso como ellos mismos.

Además, en otro punto de la historia, Remarque plasma la realidad de la guerra: los heridos de gravedad. Allí se hace un recuento de las diferentes heridas y mutilaciones causadas en el campo de batalla:

En el piso de abajo están los heridos en el vientre, en la columna vertebral, en la cabeza y los amputados de los miembros. En el ala derecha están los heridos de los maxilares, los enfermos de gases o los que han recibido tiros en la nariz, las orejas y la garganta. En el ala izquierda los ciegos, los heridos en el pulmón, en la pelvis, en las articulaciones, en los riñones, en los testículos y en el estómago. Aquí uno se da cuenta de en cuántos lugares puede ser herido un hombre (pág. 201).

Aunque tétricas, estas descripciones encierran una belleza desoladora que sólo pueden ser transmitidas a través de los recuerdos perturbados de alguien que los vivió en carne propia.

Brooke, el poeta soldado

Rupert Brooke fue un poeta y soldado inglés que murió en plena Gran Guerra. Sus versos han sido piezas clave para comprender los horrores de la guerra, como lo son: Sonetos de Guerra, Paz, seguridad, The Dead, entre otros.

Brooke, el poeta soldado

Brooke vio acción en Amberes y en los Dardanelos,  muriendo en Skyros a causa de la mala salud previa y al envenenamiento de la sangre.

Su poesía está llena de una seductora melancolía sobre la añoranza de la tierra natal y de la muerte próxima.

A continuación se presenta de manera íntegra uno de sus poemas sobre su pesimismo sobre la guerra:

El Soldado
Si debo morir, solamente sentir esto de mí:
Que hay algún rincón de un campo extranjero
Eso es para siempre Inglaterra. No habrá
En esa rica tierra un polvo rico oculta;
Un polvo los cuales Inglaterra orificio, formado, consciente,
Dio, una vez, sus flores de amor, sus formas de vagar,
Un cuerpo de Inglaterra, respirando aire Inglés,
Bañada por los ríos, Blest por soles de casa.
Y pensar, este corazón, todo el mal derramado de distancia,
Un pulso en la mente eterna, no menos
Da vuelta en algún lugar los pensamientos de Inglaterra dadas;
Sus imágenes y sonidos; Felices sueños como su día;
Y la risa, aprendido de amigos; y dulzura,
En los corazones de la paz, bajo un cielo Inglés.
-Rupert Brooke, 1914

Con esta poesía podemos ver el deseo de muchos soldados de regresar a casa hacia la calidez del hogar, una vez que los horrores y emociones de la Gran Guerra sobrepasaron sus expectativas juveniles de gloria y honor.

Tolkien, el profesor en la Batalla del Somme

John Ronald Reul Tolkien, el glorificado profesor y autor de El señor de los anillos, El Hobbit, El Silmarillion y otras grandes historias, fue un veterano que sirvió en la Gran Guerra el cual obtuvo gran parte de su inspiración literaria en sus vivencias sangrientas en las trincheras y campos de muerte.

Tolkien y El Señor de los anillos

Tolkien sirvió como teniente en el Batallón de Fusileros de Lancashire, viviendo tétricas batallas de la guerra como La Batalla del Somme. Como el mismo profesor Tolkien llegó a afirmar, incluyendo su amigo C. S. Lewis, en la obra El Señor de los anillos se pueden encontrar algunas referencias a las experiencias del profesor en la Gran Guerra.

Grotta menciona algunas semblanzas acerca de la vida militar de Tolkien en la Primera Guerra Mundial: Aunque fueron cientos de miles de compatriotas suyos –entre ellos casi todos amigos de la escuela y universidad- los muertos o heridos en el Somme, Tolkien salió ileso. No ganó medallas, alabanzas, menciones en los despachos o promociones, pero cumplió con su deber lo mejor que pudo (1982, pág. 71).

Además, algunos conocedores de la obra de Tolkien han encontrado ciertos paralelismos e inspiraciones dentro de El señor de los anillos y los sucesos vividos en la Gran Guerra por el profesor Tolkien. Algunos de ellos son:

-En El señor de los anillos, “La ciénaga de los muertos” es una alusión a los campos de batalla de la Gran Guerra. Allí Frodo y Sam avanzan por un campo fangoso sembrado por cadáveres de guerreros anónimos de guerras pasadas. Esto es una referencia a las trincheras y campos desolados llenos de soldados anónimos de la Gran Guerra.

-Se ha llegado a suponer que los Balrogs y los dragones representan la novedosa maquinaria bélica de la Gran Guerra como tanques, dirigibles y otras armas atemorizantes y destructivas que sirven a la maldad.

-Sam Gamyi, fiel compañero de Frodo, estuvo inspirado en los buenos soldados británicos que sirvieron en los campos de muerte con Tolkien, y a los que el profesor reconoció como grandiosos seres humanos.

-Saruman y todo lo que implica es una representación de la maquinaria industrial que afectaba a la sociedad en época de Tolkien.

También puede observarse que los personajes de El Señor de los Anillos al final de la aventura quedan marcados por los cruentos sucesos de la batalla, al igual que los soldados que sobrevivieron a la Gran Guerra, los cuales tuvieron traumas, heridas y amputaciones que soportaron en su regreso al hogar.  

La experiencia actual de la Gran Guerra

Hasta ahora se han citado sólo algunos autores y sus experiencias con la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, no son los únicos que han narrado historias sobre la Gran Guerra, ya que existen obras posteriores que se vieron influenciadas por el romanticismo y el sentido decadente del primer conflicto global del siglo XX.

Actualmente podemos experimentar el goce y sufrimiento de la Gran Guerra a través de novelas, películas de grandes efectos y videojuegos emocionantes.  Además tenemos el lujo de acceder a fotografías y documentos de la época para mayor placer de los amantes y conocedores del tema. Sin embargo, es a través de la literatura donde nuestra sed de gloria y emoción se puede satisfacer de un modo directo y personal, tal y como lo imaginaban aquellos jóvenes entusiasmados en 1914.

En la trinchera

Aunque la Gran Guerra se ve opacada en cierto modo por la Segunda Guerra Mundial, tanto en difusión de obras, películas y medios, es necesario abordar con respeto y entrega este primer conflicto que marcó un cambio inimaginable para la historia de la humanidad.

Ya sea por la acción del combate, las historias increíbles de supervivencia y heroísmo, la introducción de las nuevas armas, la decadencia de la humanidad, el recuento de los millones de víctimas de las nuevas formas de muerte o por ser una advertencia antibélica narrada por gente que vivió y sufrió en las trincheras y campos, como sea que fuere, los recursos literarios que nos han legado son una pieza importante para comprender nuestra condición humana.

Siempre habrá una historia que saborear en el mundo literario cuando se trata de las aventuras y desgracias de la Gran Guerra, aquella que supuestamente terminaría con todas las demás guerras.

Referencias

-Eslava Galán. Juan (2014). La primera guerra mundial contada para escépticos. Editorial Crítica. México.
-Grotta, Daniel (1982). Tolkien. Planeta. España.
-Jünger, Ernst (1998). Tempestades de acerco. TusQuets Editores. España.
-Kerr, Gordon (2014). Historia abreviada de la primera guerra mundial. Editorial Crítica. México.
-Remarque, Erich M. (1972). Sin novedad en el frente. Editorial Bruguera. España.
-Zweig, Stefan (2015). El mundo de ayer. Editorial Porrúa. México.

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Trilogía antártica: Poe, Verne y Lovecraft sobre la enigmática Antártida

A todos nos apasionan las historias enigmáticas, aquellas que saben hacernos cosquillas en el intelecto. Nos fascina sentir el terror y la incertidumbre. Nos deleitamos con un buen chapuzón de secretos de esos mundos inexplorados. Y es que hemos tenido grandes maestros en la literatura que han sembrado la semilla de lo fantástico y lo sublime, me refiero a Poe, Verne y Lovecraft.

Como si fueran los eslabones de una cadena tenebrosa, estos maestros se apoyaron uno sobre otro logrando crear una duda fantástica sobre lo que se oculta más allá del polo sur de nuestro planeta. Todo comenzó con Edgar Allan Poe y su novela “Las aventuras de Arthur Gordon Pym” (1938), seguido por Julio Verne y “La esfinge de los hielos” (1897), y culminando con la que es considerada una de las historias más impactantes de Lovecraft, “En las montañas de la locura” (1936).

Aunque por mucho tiempo se ha considerado que esta trilogía está envuelta en los más grandes misterios literarios, sea llegado a afirmar que los tres maestros tuvieron grandes influencias hasta ahora desconocidas que hicieron germinar una atmósfera siniestra alrededor de la Antártida.

¿Cuáles fueron sus fuentes? ¿Por qué los autores se enfocaron con tanto esmero en las regiones de la Antártida?  Aunque suene descabellado, esta región del mundo es una de las más inexploradas a pesar de nuestros avances tecnológicos. Y si bien las historias fantásticas nos estimulan la imaginación al respecto de lo que desconocemos, el legado de Poe, Verne y Lovecraft con respecto a la Antártida ha despertado la atención de los lectores y creadores por igual. Quizá algún día podamos vislumbrar, aunque sea un poco, aquello que se oculta tras la superficie de la ficción aparente.

Es momento de acercarnos a estas obras magníficas y desconcertantes para desentrañar sus celosos misterios.

Las aventuras de Arthur Gordon Pym (Edgar Allan Poe)

Todo surge con Poe y Las aventuras de Arhtur Gordon Pym, las cuales se expresan como un suceso real que llegó a manos de Poe. Debe mencionarse que esta fue la única novela que escribió el autor en toda su vida. La obra retrata las aventuras náuticas de Arthur, un joven sediento de aventuras que se ve envuelto en desgracias, tormentos, desesperanza y locura a través del Círculo Polar Antártico. Mayormente en la obra proliferan los pasajes crudos y siniestros, y se puede considerar que la novela se divide en dos partes: la primera tiene un tono realista, mientras que en la segunda se plasman elementos fantásticos.

En resumen, la historia trata de cómo el joven Arthur se enreda en aventuras trágicas, primero en el barco del padre de su amigo y luego en la Jane, embarcación cuyo propósito es explorar el Círculo Polar Antártico, conociendo tierras exóticas, misteriosos habitantes oscuros cuyo pavor al color blanco es demencial, obteniendo un final enloquecedor y abierto.

A lo largo de la novela surgen escalofriantes descripciones del entorno, y la que más llama la atención es de la isla Tsalal, en donde se encuentran los extraños nativos negros que le temen al color blanco. Esta isla fantástica tiene elementos vegetales, minerales y animales exóticos.

Así se expresa en la historia el suceso:

A cada paso que dábamos en el país se afirmaba nuestra convicción de que nos encontrábamos en una tierra que difería de todas las visitadas hasta entonces, visitadas por los hombres civilizados. Nada de lo que veíamos nos era familiar. Los árboles no se parecían a los de las zonas tórrida, templada o fría del Norte; las rocas eran diferentes por su masa y su estratificación (1982, p. 295)   

Al final de la emocionante historia, Arthur y Peters experimentan condiciones extrañas, incluyendo a las aves gigantes que gritan “Tekeli-li”, una misteriosa palabra que repercutirá en las obras de Verne y Lovecraft posteriormente. Al final del viaje son sorprendidos por una extraña visión: Entre una cortina de neblina aparece un humano gigante de color blanco, lo cual narra Arthur: Pero surgió a nuestro paso una figura humana de proporciones mucho mayores que las que ningún habitante de la tierra con el rostro velado. Y la piel de aquella figura tenía la blancura purísima de la nieve (1982, p.318).
Ante esta aparición termina la novela, dejando un final abierto ante los pasmados espectadores.    

La esfinge de los hielos (Julio Verne)

Julio Verne, visionario y maestro de la ciencia ficción, se apasionó de tal manera con la novela de Poe que escribió una continuación directa. Esta novela llevó por título “La esfinge de los hielos” (1897). En esta aventura se reúnen algunos de los personajes de Poe junto a otros nuevos de Verne que de una forma u otra se relacionan en un viaje a la Antártida.

La historia está llena de los detalles científicos que Verne acostumbra plasmar en sus obras. Sin embargo, con esta novela el autor intenta dar un cierre a la obra que Poe dejó con un final abierto años atrás y donde se puede conocer el destino de los personajes principales.

El protagonista de la aventura es un sujeto que yace en una de las regiones del sur en espera de un barco que lo sacase de ahí. Un día llega la embarcación Halbrane, cuyo líder es el hermano de capitán de la Jane (de la aventura Arthur Gordon Pym el cual se cree muerto en la novela de Poe), a quien convence para que sea admitido en la tripulación como pasajero. Dentro de la historia de Verne, las aventuras de Arthur Gordon Pym es considerada una mera novela. Solo el capitán y su tripulación saben que es real ya que están relacionados con los marineros de la Jane. A la trama se une un personaje misterioso que resulta ser el mismo Peters de Poe, el cual sobrevivió, y cuyo objetivo es regresar a las regiones de la Antártida para ayudar al pobre Pym. Así se da a conocer de forma fantástica cuál fue el desenlace que tuvieron los protagonistas de Poe. Después de sortear emocionantes peligros, volvemos a encontrar la extraña isla Tslalal que apareció en la obra de Poe, pero ahora envuelta en un misterio desastroso.

Así describen la isla Tsalal en la novela:

Desde aquella distancia dominaba la isla en toda su extensión. Nueve o diez millas de circunferencia -detalle no mencionado por Arthur Gordon Pym-, costa abrupta y de difícil acceso, extensas planicies áridas y negruzcas, entre colinas de regular altura; tal es el aspecto que presentaba Tsalal (2017, p. 188).     

Después de tempestades, choques, pérdidas y hasta motines, el protagonista, el capitán Guy, Peters y algunos marinos fieles logran sobrevivir por obra de la providencia y descubrir el destino de la tripulación de la Jane.

El momento más excitante de la historia, cerrando de una manera majestuosa la historia, es cuando llegan hasta una región extraña donde se encuentran una inmensa figura parecía a una esfinge, la cual resulta ser un inmenso imán que atrae todos los metales con furia. Todos los artículos de metal de los tripulantes son arrancados de sus manos y van a parar a la esfinge. ¿Qué hace un símbolo como aquel en medio de las tierras heladas?

La impactante esfinge es descrita por Verne de la siguiente manera:

Y entonces, a un cuarto de milla, dibujose una masa que dominaba la planicie en una extensión de 50 toesas sobre una circunferencia de 200 a 300. Por su extraña forma, aquel macizo parecía una enorme esfinge, con el torso erguido, las patas extendidas, acurrucada, en la actitud del monstruo alado que la mitología griega ha colocado en el camino de Tebas (2017, p. 366).

Finalmente, a los pies de la esfinge también encuentran el cadáver de Pym, conociendo su destino último. Al saber el destino de Pym, Peters muere de la pena. La historia termina cuando la tripulación se despide de los restos de los personajes de Poe, después siguen su viaje hasta que son rescatados. Un hermoso desenlace que demuestra la fraternidad protegida por el secreto de los crueles parajes antárticos. 

En las montañas de la locura (H. P. Lovecraft)

Así arribamos a la última historia de la trilogía: “En las montañas de la locura” de Lovecraft. Esta historia es considerada como la favorita por parte de algunos fanáticos del autor del terror cósmico. Sin duda, Lovecraft fue influenciado por los escritos de Poe y Verne y de alguna forma plasmó una continuación a su ruta antártica llena de terror, revelaciones y despertando miedos inconmensurables en los lectores. En esta novela se abarcan sucesos increíbles y misterios de la Antártida, mencionando diversos términos geológicos y ubicaciones reales de montañas, y ciertos abismos donde duermen antiguos seres de una vieja civilización.

Todo inicia con la carta de un geólogo que habla sobre una expedición que salió mal. Los eventos le sucedieron a un grupo de veinte hombres experimentados y bien equipados con perros, aeroplanos y modernas máquinas para taladrar. El objetivo era obtener muestras de tierra. Al llegar a la Antártida, comienzan a taladrar y descubren un fósil complejo de mil millones de años de antigüedad, lo que resulta ser algo desconcertante, porque su antigüedad se remonta a la época en que no existía la vida celular en el mundo.

El ambiente de la historia es descrito como insano y caótico, resaltando una cordillera de picos retorcidos de color negro, con ángulos rectos y muchas ruinas alrededor. Había extrañas montañas y formaciones que resultaban más altas que el Everest hechas de material extraño. Los fósiles son un elemento atrayente en la trama: son inmensos, con apéndices rojos, rechonchos, de cabeza extraña, con forma de estrella, alados y con ojos amarillos. A estas criaturas las relacionan con los seres mencionados en el Necronomicon.

También aparecen extrañas ruinas de una ciudad monstruosa comparable con Machu Picchu, las ciudades sumerias y la Atlántida.  Así describe Lovecraft las ruinas:

La ciudad se extendía hasta donde alcanzaba la vista, a la derecha y a la izquierda, y a lo largo de los bajos contrafuertes que la separaban de las montañas, sin cambiar de tamaño. Sólo advertimos una interrupción un poco a la derecha del paso. Nos encontrábamos, por azar, ante una parte de algo de incalculable extensión (2008, p. 74).

Después de esto la historia da un giro fantástico y horripilante. Dentro de un recinto arcano descubren dibujos, escritura y mapas del cielo y la tierra que cuentan la historia de aquella civilización llamada Los Antiguos que bajaron al mundo cuando no había nada vivo. Ellos crearon a los Soggoth, materia gelatinosa sin inteligencia, y a los primeros homínidos como alimento y diversión. Dentro de esta historia también se mencionan los conflictos con las huestes de Cthulhu, la extraña raza de Plutón.

Además, en un punto climático, los supervivientes encuentran una inmensa criatura gelatinosa que destroza a Los Antiguos y que emite ruidos extraños: “Tekeli-li”, tal y como en las aventuras de Arthur Gordo Pym y La esfinge de los hielos.

Lovecraft plasmó de la siguiente manera la atmósfera alrededor de la misteriosa palabra Tekeli-li mencionada por primera vez por Poe:

Naturalmente, nuestra interpretación tenía lecturas comunes como base, pero Danforth había sugerido una vez que Poe había debido recurrir a unas fuentes muy poco conocidas cuando estaba escribiendo Las aventuras de Arthur Gordon Pym. Se recordará que en esa fantástica narración hay una palabra de significado desconocido, pero prodigiosa y terrible, y que gritan las aves gigantes, blancas como espectros, de aquellas malignas regiones antárticas: ¡Tekeli-li! ¡Tekeli-li! (2008, p.147).

Es importante mencionar que el puente con las novelas anteriores es ese extraño silbido de la criatura gelatinosa” Tekeli-li”. Sin duda esa palabra encierra un significado poderoso que conecta a Poe, Verne y Lovecraft, quienes lograron desentrañar y que atribuyen directamente a los secretos de la Antártida.

Para comprender a fondo las semejanzas entre las tres obras de los maestros, no basta una lectura ligera ni superficial de lo que ahí se menciona. Cabe destacar el hecho de que Poe, Verne y Lovecraft son autores que expresan un enfoque científico en sus historias, de manera que en esta trilogía encontramos muchos detalles acertados al respecto de condiciones atmosféricas, minerales, de ubicación y hasta de descripción de complejos fenómenos naturales, de manera que es evidente que estos autores partieron de bases sólidas que envuelven sus obras en un velo de misterio desconcertante.

Aún tenemos pendiente desentrañar a qué se refería Poe con su Gigante Blanco, a la misteriosa y magnética Esfinge de Verne y a la antigua raza que habitó en las regiones ocultas de la Antártida de Lovecraft. Aún no se ha dicho la última palabra al respecto de los misterios que envuelven a las enigmáticas regiones de la Antártida.

   

Fuente consultadas

-Lovecraft. H. P. (2008). En las montañas de la locura. Grupo Editorial TOMO. México.

-Poe. Edgar, Allan. (1982). Narraciones extraordinarias. Editorial Porrúa, S.A. México

-Verne. Julio. (2017). La esfinge de los hielos. RBA Colecciones, S.A.U.  España.

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Felidae: La efigie del gato en el arte y la cultura

Fierecilla que deambula por prados y muebles lustrosos. Con amplias patas acolchadas que destrozan y acarician por igual. Esponjada tu cola que agitas con elegancia mientras te contoneas por pasillos, barandales y tejados. Terror de aves y alimañas. Tierna almohada calurosa que reposa por las tardes entre colchas y tapetes.


Durante mucho tiempo el gato, aquella criatura estilizada, misteriosa, tierna y cruel a la vez. con ojos de diamante, mirada penetrante y orejas puntiagudas ha maravillado a los individuos, de tal manera que su imagen yace refulgente en nuestras mentes. No importa lo que hagamos o a dónde vayamos, el gato es un habitante distinguido de nuestro mundo humano. Al ser compañero de brujas y artistas, no han sido pocos los honores y gracias con los cuales se ha glorificado a tan espléndida criatura. Él nos ha ronroneado y nosotros hemos respondido con suspiros, plegarias y hasta gritos de terror.

El gato ha sido motivo de contemplación, reflexión e inspiración para la humanidad por siglos. Frecuentemente asociado con lo femenino y lo nocturno, su imagen seductora y divina ha dejado huella en el terreno de la literatura, la pintura, la escultura, la danza, el teatro, el cine y los videojuegos. Los felinos también se han relacionado en el ámbito religioso. En Egipto, por ejemplo, Bastet, la divinidad felina, representaba la protección del hogar, la fertilidad y la armonía. La figura gatuna, esbelta y dinámica, se puede encontrar en todo tipo de mitos y leyendas de diversas culturas. Su maullido, tanto conmovedor como lastimero, es un llamamiento que entra directo en nuestro corazón.

Sin embargo, surgen las siguientes cuestiones al respecto: ¿Por qué el gato fascina tanto y por qué es un elemento que ha inspirado a artistas e intelectuales?

Paola Velasco nos brinda una respuesta curiosa :

Al contrario de lo que pudiera pensarse, la presencia del gato en el arte no es inusitada. De hecho, pocos animales han conseguido excitar tanto la imaginación del hombre como este felino, desde el instante en que comenzó a figurar en la historia de la humanidad. Fascina u horroriza de forma inexplicable. En general, ni sus defensores ni sus detractores son capaces de esgrimir argumentos suficientes para justificar que el mismo ser despierte sentimientos tan encontrados (2006, p. 13).


Parece que la respuesta yace en el enigma de la pregunta: todo lo relacionado con el gato está envuelto en un hermoso misterio. Al ser los gatos animales territoriales, caprichosos y bastante selectivos, no cualquiera puede formar parte de su vida ni estar en contacto con un gato si éste no lo permite primero. Pocos son dignos de confianza para que el felino los integre como uno más de su familia.

Ya lo dice el dicho: donde hay un gato, hay armonía. Estar en la presencia de tan excelso personaje se convierte en un exquisito placer. No por nada han sido los gatos los que han acompañado a diversos artistas a lo largo de los años como fieles camaradas y objeto de inspiración. Twain, Huxley, Hemingway, Neruda, Borges, Cortázar, Paz, Monsiváis, Picasso, Warhol, Kahlo, Dalí, Klimt, Klee, Kandinsk, Matisse, Duchamp, Balthus, entre otros, se han rodeado de la esencia felina durante su vida artística.

Cada uno de nosotros hemos sido seducidos por la imagen magnética de algún felino en el ámbito literario. Podríamos mencionar al pícaro y elocuente Gato con Botas de Charles Perrault, el gato de Chesire de Carrol, o al gato anónimo, crítico de la sociedad japonesa de la Era Meji, de la novela satírica de Soy un gato de Souseki.

Uno de los gatos literarios más famoso es Plutón, el escalofriante gato negro nacido de la mente de Poe, el cual lo describe de una manera fantástica y soberbia, enumerando todas las cualidades meramente felinas bañadas en la superstición: Este último animal (Plutón) era tan robusto como hermoso, completamente negro y de una sagacidad maravillosa. Respecto a su inteligencia, mi mujer, que en el fondo era bastante supersticiosa, hacía frecuentes alusiones a la antigua creencia popular, que veía brujas disfrazadas en todos los gatos negros (2004, p. 263).

Abordemos a Los Gatos de Ulthar de Lovecraft. El autor logra plasmar aquella esencia mística, cruel y excelsa de los mininos, los cuales pueden moverse dentro del mundo de la vigilia y los sueños. En La búsqueda soñada de la oculta Kadath, Lovecraft describe las características de estos gatos guerreros:


Y una enorme gataza salió de una cabaña próxima, tomó el relevo y lo trasmitió a través de las praderas, a los guerreros grandes y pequeños, negros, grises, atigrados, blancos, amarillos y cruzados… y los innumerables gatos de Ulthar respondieron a coro y se dispusieron en orden de marcha. Era una suerte que la luna no hubiera salido, porque así todos los gatos estaban en la Tierra. Veloces y silenciosos, abandonaron sus hogares y saltaron de los tejados y se desparramaron como un mar de lustroso pelaje por las llanuras, hasta el borde del bosque (2003, p. 77-78).


Ahora bien, en cuanto al ámbito cinematográfico, las películas más sobresalientes relacionadas con gatos y su atmósfera mística y carismática han sido: Cementerio de mascotas (1989), La noche de los mil gatos (1972), El ojo del gato (1985), Pelle Svanlös (Pedro sin cola, en español) (1981), Las aventuras de Chatrán (1986), Neko no Ongaeshi (El regreso del gato, en español) (2002), Los gatos no bailan (1997), Felidae (1994), entre otras. Con respecto cuanto a personajes emblemáticos tenemos: El gato Félix, Tom, Garfield, Don Gato, Silvestre y Salem, por mencionar solo algunos. La imagen felina está bastante incorporada a nuestra cultura actual que desde la infancia podemos encariñarnos con algún gato travieso.

Los felinos han gozado de una representación altiva, inteligente, arrogante, misteriosa, diabólica y divina. Algunas veces, su presencia es un augurio de incertidumbre, terror y sucesos fantásticos en donde la noche es el escenario principal. Aunque la representación felina en el arte suele contener un significado erótico, fértil, seductor y candente, también se le atribuye la inteligencia, la audacia, vanidad y hasta la pereza propia de un rey. Los gatos son símbolos de inmortalidad, y como prueba tenemos la idea de que suelen tener siete o nueve vidas.

Solamente aquellos que han sido tocados en lo más profundo de su ser por el calor, amor, ternura, gracia, inteligencia y amistad de alguno de estos seres pueden comprender la magnitud de la huella que dejan en nuestras vidas y el por qué su presencia en las artes, mitos y concepciones ha sido y seguirá siendo un elemento importante en la historia de la humanidad. Aún no se ha dicho todo al respecto de estas criaturas fantásticas.

Referencias

-Lovecraft, H. P. (2003) La búsqueda soñada de la oculta Kadath. Grupo Editorial Tomo. México.
-Poe, E. A. (2004) Narraciones Extraordinarias. Editorial Porrúa. México
-Velasco, P. (2006) Las huellas del gato. Fondo Editorial Tierra Adentro. CONACULTA. México.