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El juego de la oca: una interpretación esotérica

A veces el mundo encubre ciertos enigmas que a nuestros ojos nos parecen tan triviales y mundanos, que muchas veces no logramos captar la esencia revitalizadora y profunda que nos ofrecen.

Aunque a muchos les pueda sorprender, el juego de la oca esconde un gran simbolismo  esotérico que ha acompañado a la cultura humana desde hace muchos siglos y bajo diferentes nombres, adaptaciones y contextos. Sin embargo, lo que se ha mantenido intacto es el uso de símbolos, estructura, el objetivo del juego así como la alegoría de algunas de sus figuras, incluyendo la figura de la oca misma, un animal mitológico y simbólico. Además, cabe mencionar que el uso de los números y de los dados puede enriquecer el verdadero significado que se trata de desentrañar al jugar una partida.

En el caso del juego de la oca tenemos una pieza interesante de análisis, ya sea por su numerología, su interpretación de símbolos alquímicos, su viaje del iniciado, etc. Además de que se ha considerado que la oca o “goose” (ganso) conserva otro secreto en su nombre en algunos contextos (ya que inicia con la letra G). También hay que considerar el número de casillas disponibles, que son 63 (6+3=9).

Otro ejemplo lo tenemos representado ante la forma de la pata de la oca, lo que algunas órdenes de caballería retomaron, por ejemplo, en la “cruz patada”.  También se le ha atribuido a héroes épicos como Aquiles el haber jugado al juego de la oca reflejando la bóveda celeste sobre su brillante escudo, así como también se le atribuye al juego ser una representación del Camino de Santiago”.

El juego de la oca actual, que se puede encontrar bajo diversas versiones e interpretaciones, aún conserva esa esencia arcana y mística, en la que fluyen los significados de una travesía de perfeccionamiento hacia lo más sutil.

Al ser un elemento “iniciático”, el juego de la oca mantendrá un lenguaje oculto que solamente algunos podrán leer e interpretar, siendo que la mayoría de los visitantes solamente verán un juego para niños.

El tablero del juego se presenta como un rectángulo que podría representar la tierra, y del cual surgen casillas que  se asemejan a una espiral con un centro, lo que representaría al cielo. Este viaje iniciático está repleto de figuras y números enigmáticos. Dentro de este viaje el jugador deberá recorrer pruebas y elementos que lo llevarán a conseguir el perfeccionamiento de su ser.

Elementos como la casilla de la oca, la cual puede garantizar una segunda oportunidad de tiro, o algunas otras como la muerte, la prisión, el uso de símbolos masculinos y femeninos, puentes, puertas y demás, le dan un tinte hermético al significado de este viaje iniciático. Podríamos decir que el jugar a la oca es casi como seguir una receta de Alquimia.

Aunque el juego consta de reglas establecidas y aunque ha cambiado poco desde los primeros indicios que se tienen del juego, es indudable que es un elemento que sobrepasa la mera percepción que se tienen de los juegos de mesa. Estos juegos son una guía de aprendizaje para el verdadero iniciado y tenemos muchos ejemplos: las cartas de tarot, la baraja española, el ajedrez y hasta el conocido “avioncito” que se dibuja con tiza en las calles de muchos países.

¿Cuándo fue la última vez que usted se asomó a estos juegos presentados desde la infancia?

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Apuntes de viaje: el diáfano Puerto de Veracruz

Era media noche cuando Diana y yo nos caminamos hacia una aventura  romántica con destino a la bella ciudad de Veracruz. El camino que nos esperaba era de seis horas saliendo a toda prisa desde la Ciudad de México. Después de mucho recorrido nocturno al fin arribamos cerca de las seis de la mañana en el Puerto de Veracruz, el cuatro veces heroico y renombrado sitio de tantas memorias históricas.

Para aquellos que desconozcan este paradisíaco destino de México, el Puerto de Veracruz significa riqueza cultural entre deliciosas playas, lugares históricos, la melancolía de un ayer cálido, postales emblemáticas, encuentros, desencuentros, sabores y muchas delicias culinarias únicas que sólo se encuentran en este espacio reluciente.

Al salir de la estación se pueden escuchar las piezas musicales ejecutadas por miles de pájaros en las copas de los árboles justo a la salida del sol.
El calor que emana del terreno es abrasador y perfumado. Aún antes de adentrarse en el puerto de percibe el aroma marino cargado de la pasión por la buena comida y hospitalidad.

El Puerto de Veracruz tiene un pasado lleno de gloria debido a los acontecimientos bélicos que ahí se sucedieron en las etapas de la Independencia, la Intervención Francesa, la Intervención Norteamericana y la Revolución, siendo el Fuerte de San Juan de Ulúa uno de los hitos más representativos del puerto.

A su vez se asoman las cálidas playas que rodean al Puerto en el cual se extiende un mar lustroso, profundo y misterioso. Siendo auriculares el puerto ha tenido un papel comercial importante hasta la fecha, actualmente pueden verse las grandes embarcaciones surcando las aguas próximas al Puerto.

Cerca del malecón, el lugar de paseo por excelencia, yacen algunas de estos inmensos barcos que bien podrían formar parte del horizonte permanente de Veracruz si no fuera porque a cada hora se ven distintos modelos, banderas y cargamentos que vienen y van a todas horas. El movimiento se mezcla con la ilusión febril como si fueran luces de farol en medio de una noche de lluvia suave.

A medida que el día transcurre en el puerto, lugares nuevos  brincan y se abarrotan  mientras el calor se intensifica. El aroma a marisco invade el entorno, las tiendas de artesanías rebozan y la heladería tradicional del “Güero Güero” lanza sus ofertas dulces como la clásica y riquísima nieve de cacahuate. Este sabor exige una segunda dosis constante cuya huella se queda plasmada en el paladar del extranjero que la recuerda hasta en sueños.

Aunque cerca del malecón abundan lujosos restaurantes y algunos buffet de prestigio para los turistas más exquisitos, sin duda los mejores platillos se sirven en Don Pepe’s, a unas cuadras del Zócalo, en donde sirven el inigualable Arroz a la tumbada, un caldo adornado con arroz y mariscos servidos estupendamente. Sin duda la atención, ambiente y hospitalidad de aquel restaurante se adecuan perfectamente al prestigio cultural del puerto. Afortunadamente, estos sitios prevalecen en la memoria del puerto y nos recuerdan que existe otro tipo de vida más allá de la incipiente urbanidad un tanto fría que tan esclavizados nos mantiene a todas horas de existencia.

Pese a que se cuente con varios días para explorar el lugar veracruzano, el tiempo no basta para explorar y disfrutar cada uno de los rincones que ofrecen recuerdos y secretos históricos: los edificios, faros, rutas de tranvía, playas, misteriosas calles y un sin fin de historias que han llegado a nosotros por muchas vías. Pareciera que aún retumban los cañonazos de combates arcanos mezclados con el sonido de los barcos cargados de tropas y de mercancías exóticas del ayer.

Por mucho tiempo el Puerto de Veracruz fue considerado como la puerta de México hacia el mundo, cosa que se puede percibir a primera vista en cuanto se pasea por sus alrededores. Por aquellas puertas seguramente deambularon emocionados nuestros antepasados y seguramente lo harán en un futuro nuestra descendencia próxima hasta fundirse en una cadena de tradición que el tiempo no podrá romper.

El folclor también inunda la vida nocturna del puerto, en especial cerca del centro histórico el cual se llena de un aroma a café fresco y cargado. Hay bailes, música, risas  y charlas amenas por todos lados. Uno de los cafés más famosos del lugar es el de La Parroquia, en el cual la tradición dicta una forma peculiar de pedir a los meseros un poco de leche en los cafés: hacer sonar la cuchara en el vaso emulando la campanilla de un tranvía. Esta es una tradición que aún sobrevive en los asistentes del lugar y que invade con ilusión a los extraños que venimos desde tierras más desconfiadas y frías.

Algo más para mencionar de este idílico lugar es el comportamiento del mar de noche. En cuanto el sol se pone y el cielo se llena de estrellas, el calor disminuye un poco y se libera la fiereza del mar se libera en toda su magnitud violenta. La brisa y el oleaje rugen con fuerza cerca de las playas y las rocas retumban con estos rugidos. A la distancia se percibe la oscuridad helada del mar que se extiende al infinito frente a nosotros. El corazón anhela calor, frescura y reposo en medio de aquel desierto de esplendor.

Sin duda te invade una sensación extraña y melancólica donde lo más impactante es el misterio del mar insondable que se funde con la negrura del cielo lejano. Un lenguaje olvidado se escucha a cada golpe de las olas sobre las piedras negras de la orilla. Debajo de aquellas aguas habitan mitos y leyendas que sin duda nos miran de igual forma en que nosotros miramos a las estrellas en lo alto.

Otros lugares impactantes en el puerto son la zona de
la acuario y “Cancuncito”, un lugar singular en medio del mar abierto creado a causa de un ciclón en décadas pasadas y en donde la gente puede acceder por medio de veloces lanchas y de guías especializados. Cerca del lugar también se encuentra la Isla de los Sacrificios y un área reservada en donde la vida marina se mantiene protegida ante el acecho de hombre civilizado y voraz como lo somos todos en su mayoría en este mundo de ajetreo sumergido en la más insípida inmediatez.

El tiempo en el Puerto de Veracruz parece transcurrir líquido y veloz mientras que a veces parece inmortalizar el instante en medio del oleaje tranquilo y las gaviotas. Un pasado olvidado nos agolpa la mente y nos susurra algunos secretos del mundo que yacen debajo en las profundidades del mar.

En algunos sitios se pueden ver espacios dedicados al recuerdo y a la añoranza. Todo encuentro romántico encuentra un nido dentro del mar y la arena del Puerto  de Veracruz. La piel y el corazón quedan marcados por el impacto de aquel sol reluciente que brilla, destella y nos embarga en una atmósfera de ensueño marítimo que estimula nuestra imaginación entre cada ola. Sin duda, una de las joyas históricas y culturales que tiene que ofrecer México al mundo. Aquí se ofrece otro mundo, otra forma de vida, otra esencia, otra alma para resurgir.

Así fue Veracruz para Diana y para mí.

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Sobre la fantasía y sus subgéneros

Uno de los géneros que más nos atraen con fuerza es la fantasía, tanto en la literatura, el cine y los videojuegos. Sin embargo, he notado que los espectadores en general se dedican a adentrarse a la ligera en ciertas obras desconociendo, como podría esperarse, que dentro de la fantasía existen subgéneros a los cuales pertenecen las diversas historias que tanto nos impactan.

Por tal motivo, y sin afán de obligar a nadie, me permito realizar un chapuzón ante el género fantástico y sus subgéneros con la finalidad de servir de guía para aquellos interesados al respecto y que de una u otra forma sienten la inquietud de ampliar sus horizontes al respecto de las historias que tanto disfrutan (o quisieran disfrutar).

La fantasía y sus subgéneros

¿Cómo se diferencian los subgéneros de la fantasía? ¿Cómo identificarlos?

Cuando nos adentramos en el amplio mundo de la fantasía, tanto en la literatura, el cine, los cómics o incluso los videojuegos, nosotros como espectadores asumimos un rol importante para el desarrollo de las historias que se presentan ante nosotros. El lector-espectador-jugador se convierte en cómplice de la trama fantástica, y en algunos casos es quien reconstruye la vastedad de los mundos, la complejidad de los conflictos o la profundidad de las historias.

Cada historia tiene un comienzo y un final que puede o no gustar a todos por igual. Sin embargo, hay algunos autores que se dedican exclusivamente a atender a un tipo de lectores-espectadores-jugadores perfeccionando un estilo específico para la ambientación de sus historias fantásticas. Cabe mencionar que no todas las historias tratan exclusivamente de caballeros, ambientes medievales, magia o dragones. En la fantasía hay una gran diversidad de posibilidades increíbles e infinitas.

Es por eso que los eruditos de la fantasía han catalogado a la fantasía en diversos subgéneros, de los cuales tenemos a los más representativos como la alta fantasía, la baja fantasía, grimdark, fantasía urbana, la fantasía heroica, la fantasía oscura, la ciencia ficción fantástica, la fantasía histórica e incluso hasta podríamos hablar del realismo mágico dentro de este ordenamiento.

Iniciemos con uno de los exponentes más representativos: la alta fantasía. Este subgénero es tan popular  debido a las grandes historias como El Señor de los Anillos de Tolkien, los juegos Dragon Age y The Elder Scrolls.  En este subgénero se presente el eterno conflicto del bien contra el mal, ambientado normalmente en contextos medievales, y en donde existe de trasfondo una gran profundidad de razas con culturas vastas como humanos, orcos, elfos, enanos, brujos, magos, hadas, trolls y dragones, y con grandes mundos por explorar que podrían abrumar a los lectores en primera instancia. Estas historias se mantienen vivas y en constante cambio debido a su gran complejidad.

Después podemos mencionar a la baja fantasía. Este subgénero puede tener similitudes con la alta fantasía, incluyendo el mismo estilo de ambiente y personajes, pero con la diferencia de que los mundos y las tramas presentadas son más simples y dinámicas. Los protagonistas se vislumbran más como antihéroes así como las luchas no son exclusivamente entre el bien y el mal. Uno de los exponentes es la saga de Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin. Cabe mencionar que a este subgénero se le puede relacionar con otro llamado grimdark, el cual muestra historias un tanto oscuras y crudas.

Por otro lado está la fantasía urbana, la cual nos muestra una mezcla entre el mundo real contemporáneo mezclado con mundos fantásticos diversos. Para este entorno tenemos ejemplos claros como Harry Potter y algunas historias de cómics y Anime/manga en donde distintos mundos convergen dando frutos curiosos y complejos. Sin embargo, no se debe perder de vista su principal característica: lo urbano debe estar presente.

También tenemos a la fantasía heroica, la cual expone historias que podrían asemejarse de igual forma a la alta fantasía debido a su ambientación medieval y la manera de presentar a los personajes principales. Sin embargo, estas historias por lo regular tienen un rasgo que los define de las demás: las historias tratan siempre de la eterna batalla de la espada contra la magia además de que los héroes no son exclusivamente bien portados y de altos valores, más bien se muestran bruscos pero sin caer en la maldad. Como ejemplo tenemos a Conan el bárbaro.

La fantasía oscura, en cambio, muestra mundos e historias que se ligan más con la maldad y el terror. En estas historias la magia es siempre oscura, sin alegría ni esperanza, y comúnmente los protagonistas son frágiles y están sometidos a voluntades descomunales y malignas. Como exponentes tenemos las historias de Poe, Lovecraft y Stoker, entre otras.

De igual manera está la ciencia ficción fantástica, la cual puede confundirse con la ciencia ficción convencional. Sin embargo, el rasgo que define a la primera es que en estos mundos futuristas la tecnología siempre está sometida de alguna manera a la magia, aunque se pueden mezclar elementos de otros subgéneros de la fantasía. Un claro ejemplo es la saga de Star Wars en donde convergen elementos de la ciencia ficción, como naves y batallas en el espacio, con elementos como la fuerza.

La fantasía histórica, por otro lado, se presenta como un subgénero muy curioso.  Aquí por lo regular se retoman periodos históricos reales con la peculiaridad de que los autores tratan de darle el aspecto de una parodia o de una realidad alterna en donde se reinterpretan ciertos eventos históricos. Estas historias son más comunes en películas en donde  se llegan a incluir elementos de otros subgéneros fantásticos como dragones, monstruos, magia, mundos, zombies, vampiros, etc., los cuales están inmersos en los eventos de la humanidad.

Finalmente, algunos de los expertos han mencionado que el realismo mágico debe considerarse dentro de los subgéneros de la fantasía. En estas historias la magia toma un aspecto normal y cotidiano para los personajes al nivel de que no es necesario explicar cómo o por qué funcionan estos elementos mágicos para la trama. Algunos de los exponentes entrarían dentro de los territorios literarios latinoamericanos como Márquez.

De esta manera el lector puede asumir una postura concreta ante la gran diversidad de subgéneros dentro de la fantasía, siendo que no solamente se trata de elementos de la alta fantasía siendo que la profundidad de las historias puede tomar diversos tintes dependiendo la época y tendencias artísticas de cada tiempo, autor y espectadores.

Cada persona tiene sus historias favoritas y estilos preferidos. Sin embargo, algunos de ustedes quizá se aprovechen de este pequeño y humilde análisis sobre los subgéneros en los que se divide a la fantasía en general (incluso ahora podrán ubicar en cuál subgénero entraría su saga favorita) de manera que puedan asomarse a otros subgéneros y explorar otros mundos y posibilidades en donde exploten su rol como lectores, espectadores y jugadores a conciencia.

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La Hermandad Prerrafaelita: rebeldía y libertad artística

Actualmente nuestro entorno artístico está acostumbrado a las más excéntricas demostraciones de rebeldía y arrojo ante las diversas hegemonías culturales. Ahora las expresiones han cambiado con los nuevos tiempos y ser “un artista” es sinónimo de ser rebelde y fiel opositor a la opresión y a la censura. Ahora se ha radicalizado la expresión artística que no es raro encontrarnos con meras suposiciones,  simples ideas un tanto ausentes y hasta intangibles, en las exposiciones o en las galerías de arte actuales (como un simple espacio vacío, un buen pedazo de aire fresco o incluso una banana con cinta adhesiva, por ejemplo).

Sin embargo, para no profundizar en cuestiones dramáticas y un tanto “rígidas” sobre el arte actual, me permito rememorar para esta ocasión especial uno de los primeros movimientos considerados de “vanguardia” que lucharon contra lo académico y hegemónico en su propia trinchera artística allá por el siglo XIX. El día de hoy recordemos a la entrañable Hermandad Prerrafaelita y sus ideales, preceptos y motivaciones que han sobrevivido hasta nuestra turbulenta actualidad.

¿Quiénes fundaron la Hermandad?

Esta hermandad artística contó principalmente con tres personajes que lo iniciaron todo allá en Londres a mediados del siglo XIX: John Everett Millais (el más talentoso), Dante Gabriel Rossetti (el líder de la hermandad) y William Holman Hunt (el espiritualista  y sensible).

Todo comenzó cuando estos tres jóvenes eran estudiantes de la Royal Academy, y, debido a la presión de la “academia” y su rigidez, optaron por volcarse en actitud rebelde y valerosa fundando una hermandad de artistas con la intención de seguir los ideales románticos de libertad y creatividad más excelsos. Fue así que se consolidó la Hermandad Prerrafaelita, la cual ganó gran impacto en el mundo artístico con el paso del tiempo  y a la cual pertenecieron muchos miembros provenientes de las diversas ramas de las artes como pintores, escultores, escritores, mecenas y críticos.

El nombre de esta hermandad refiere al arte previo a Rafael, enfocándose en el arte medieval, al arte libre y a los primitivos italianos. Cabe mencionar que en esta hermandad hubo más de una generación de miembros.

¿Qué ofreció la Hermandad al mundo del arte?

El principal objetivo de la hermandad fue reformar el mundo del arte en el siglo XIX. Ellos buscaban un “arte libre” que confrontara la rigidez académica, fría, estática y desapasionada del mundo del arte hegemónico de su época.

La luz del mundo (1852). Hunt.
La luz del mundo (1852). Hunt.

Estos jóvenes rebeldes buscaban la libertad y la fiereza en la pasión en la expresión artística. Eran unos fieles seguidores del romanticismo del siglo XIX. Ellos buscaban una integridad espiritual y creativa que se había perdido en el Cinquecento, a su vez retomando elementos del Quattrocento.

Proserpina. Rossetti.

De tal manera, es evidente la influencia del romanticismo en cuanto a ideales y prospectos que se plasman en cada una de sus obras más representativas.

Ofelia (1852). Millais.

La hermandad, por tal motivo, encontraba en su arte una oposición a la esterilidad de la revolución industrial tan fría, mecanizada, automatizada y un tanto inhumana.

Estos artistas, en todo caso, tuvieron por inspiración los pasajes bíblicos, los escenarios medievales, buscando siempre la expresión de ideas auténticas a través del estudio de la naturaleza para saber cómo expresar dichos ideales. Ellos lograron armonizar la seriedad de los temas con el sentimiento artístico más arrebatador. Cada miembro de la Hermandad trataba de  ofrecer gran calidad en cada una de las obras presentadas.

Perseo y Andrómeda. Leighton.

Cabe mencionar que los miembros de la hermandad siempre trabajaron al aire libre para mantener en concordancia los escenarios, entornos y naturalidades con los temas que plasmaban en sus cuadros. Sus colores y texturas eran brillantes e impactantes en todo momento y evocaban un dramatismo apasionante y muy real.

La infancia de la Virgen María. Rossetti.

De esta forma, la Hermandad Prerrafaelita se enfocó principalmente en las pinturas que rescatan pasajes bíblicos, medievales y literarios revestidos de un sentimiento romántico de expresión, libertad y sentimiento, aunque más adelante se enfocaron en  exhibir algunos problemas sociales y políticos que afectaban en el siglo XIX como las desigualdades sociales y hasta la prostitución.

Cristo en casa de su padres (1850). Millais.

Es necesario comentar que, casi al final de sus días de esta sociedad de artistas, algunos miembros de la primera generación se alejaron de los principios de la hermandad y fueron pocos los que se  mantuvieron fieles a los ideales prerrafaelitas. La mayoría de sus miembros entablaron relaciones con los grupos academicistas a los que se opusieron en su juventud inquieta e incluso llegaron a gozar de puestos directivos dentro de estos grupos hegemónicos. Algunos se convirtieron en aquello que juraron destruir.

The Black Brunswicker. Millais.

El poder analizar a profundidad cada uno de las aportaciones de las obras gestadas por la Hermandad Prerrafaelita exigiría una extensión de espacio que, desgraciadamente, carecemos en esta columna. Sin embargo, me basta con dejar la ventana abierta para que podamos dejar salir nuestra curiosidad y degustemos cada una de las obras que esta casi sociedad secreta de artistas, los cuales lograron convertirse en un referente de rebeldía y expresión, heredaron a los futuros hijos del arte humano.

La muerte del Rey Arturo. Archer.

La influencia y relevancia de las obras prerrafaelitas nos llegan con tal fuerza hasta nuestros que incluso se ha considerado a esta hermandad como una de las primeras vanguardias del arte que contribuyeron a sembrar ideales en pintores como Klimt y en obras de fantasía como El Señor de los Anillos.  

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Los Embajadores: Esoterismo y anamorfosis en la pintura de Holbein

Hace tiempo que empecé a desentrañar los misterios que rodean al mundo del arte. Al ejecutar un análisis de una obra, ya sea literaria o de otra rama de las artes, procuro emplearme con “ojo infantil”, siempre incansable, curioso y escrutador al extremo, para detectar aquellas pistas que suelen insinuar que hay algo más que la mera superficie dentro de una obra artística. Entre esas idas y venidas, siempre hay un fragmento que recompensa las pesquisas y promete la resolución de un enigma vedado a los espectadores.

De tal manera, en esta ocasión confrontaremos una obra un tanto desconocida para el mundo contemporáneo: Los Embajadores de Hans Holbein el Joven. Esta pintura es meritoria de un estudio más a fondo de lo que podría suscitar su aparente “normalidad” en cuanto a la temática mostrada.

Aunque existen muchas obras de arte que se han impregnado de cierto “esoterismo”, por ejemplo, tal es el caso de las obras de Da Vinci cuyos secretos se han tratado en diferentes ámbitos de la literatura y el cine. Sin embargo, existen obras como la de Holbein en donde el mensaje nos golpea directamente y nos saca de la quieta serenidad de una escena aparentemente convencional. Sin duda hay mucho más allá para conocer.

Al analizar la obra de Los Embajadores podemos acceder a dos interpretaciones un tanto distintas entre sí. La primera corresponde a tratar los datos técnicos de la obra como por ejemplo el manejo de la técnica, el uso armonioso de los colores y la luz, las figuras mostradas, las proporciones, etc. La segunda, por otro lado, sería la explicación esotérica de cada uno de los elementos mostrados exprimiendo el significado de cada símbolo.  Ante esto, procederemos a abordar ambas interpretaciones de la pintura de Holbein.

Como primer paso hay que conocer la obra en general. Los Embajadores es una pintura creada por Hans Holbein el Joven en 1533 durante su estancia en Inglaterra. La escena que se nos muestra al acercarnos trata de dos hombres posando, un par de “embajadores” franceses, los cuales son Jean de Dienteville, Seigneur de Polisy, y George de Selve, obispo de Lavour. Estos personajes se encuentran posicionados a los extremos de la escena y con posturas bastantes relajadas. Sus ropajes son suntuosos, pulcros y expresan riqueza en más de un sentido. Sus atributos físicos los envuelven en un aura de autoridad y poderío que hace contraste con la limpieza del salón.

Estos hombres plasmados a escala natural se encuentran en contacto directo con ciertos objetos que podrían ser considerados banales y propios de un salón de la época. Sin embargo, he aquí uno de los secretos que contiene la misteriosa pintura. Recordemos que nada está puesto al azar.

Por un lado tenemos un estante superior en donde se recargan los brazos de los embajadores, y en el cual se vislumbran objetos singulares como un globo celeste, un cuadrante solar, un libro y diversos instrumentos astronómicos.

En cuanto al estante inferior, se observan algunos libros abiertos, un globo terrestre, una escuadra, un compás y un laúd.

Además de los hombres y la mesa, en el resto de la escena también se vislumbran unas cortinas de seda verde, un paño oriental y el piso de mármol. Sin embargo, del lado izquierdo se encuentra justo frente al espectador el elemento más curioso, enigmático y trascendente de la obra: un objeto grisáceo, podríamos decir óseo, el cual rompe con la evidente naturalidad del cuadro. Más adelante volveremos ante esta figura que el espectador no debe perder de vista ni un segundo.

En cuanto al aspecto simbólico de estos elementos mostrados, el orden de los objetos hace referencia directa a los ideales liberales de los que gozaban algunas personas durante aquella época.

Por un lado es necesario analizar en las figuras de los embajadores. El Segneur de Polisy y el obispo de Lavour están sumergidos en un ambiente místico que los une íntimamente. Su autoridad y riqueza evidente, al igual que su influencia en el mundo humano, son elementos que se podrían atribuir a ciertas personas no vulgares o comunes. Hay algo más que tratan de expresar estas figuras cuyas posturas alaban los diseños geométricos sagrados.

Dejando la cuestión de que uno podría representar a la vida liberal burguesa y el otro al dominio religioso, ambos son humanos sumergidos en un proceso de perfección alquímica.

A continuación se podrá comprender un poco más el contexto del cuadro.

Por otro lado tenemos los objetos de ambos estantes. Su significado, al explicarlo un poco más, arroja luz sobre el contenido general de la pintura y las intenciones del autor.

El orden con el que están colocados los objetos del estante de arriba evidentemente hace referencia a un “plano superior”, algo que se entiende como elevado, perfecto y espiritual. Por ejemplo, tenemos al globo celeste, al cuadrante solar y a los instrumentos astronómicos. Estaríamos frente a un significado que expresa lo superior del cosmos, los astros, lo divino, lo ideal.

Por el contrario, en el estante inferior se nos presentan elementos que refieren al plano terrenal de la existencia. Aquí tenemos una representación del planeta, un laúd, el cual hace referencia al arte, las musas, a lo efímero y a la fiesta. Además, se incluye un elemento bastante conocido en el mundo esotérico: una escuadra y un compás. Evidentemente se está expresando una intención que sobrepasa lo profano, siendo que estas herramientas se relacionan directamente con temas masónicos. Eso no es todo, ya que también se muestran dos libros abiertos y cuyo contenido puede describirse como “liberal”.

Sin embargo, atención a lo siguiente.

Sobre todos estos elementos emerge otra figura más enigmática y distorsionada que sobrecoge la atención del espectador en cuanto detecta su verdadera forma.  A este tipo de presentaciones se les denomina “anamorfosis”, una deformación intencionada de una imagen la cual requiere de un proceso óptico para corregir dicha distorsión. Muy hábil por parte de Holbein.

En este casi se presenta una cosa blanca y alargada que al verla de frente no nos dice gran cosa. Sin embargo, el secreto de su codificación se expresa a continuación: es necesario mirar la pintura desde el extremo derecho de la escena, girando un poco la cabeza, para conocer que detrás de esa masa deforme se asoma un terrorífico cráneo humano.

Con la presencia de este cráneo podemos descifrar gran parte de las intenciones de Holbein. Por un lado tenemos la presentados de dos personas de gran poderío y bien ataviadas que están en contacto con los planos superior e inferiores del universo en perfecto orden.

Además, aquel cráneo sonriente nos refiere al significado de la muerte, del cambio, de lo eterno y de lo inevitable para  toda la existencia. Todo lo que vive debe perecer. Hay un gran mensaje detrás de este cuadro que sin duda cada espectador deberá confrontar a su manera.  

Hay que tener en cuenta que en toda obra artística siempre habrá una escena que se nos muestre y que nos indicará una acción en pleno desarrollo, un movimiento, una intención determinada.  Hay que tratar de comprender la intención del artista al momento de confrontar una obra y tener en mente el contexto del periodo en que fue creada, la situación del artista, así como toda clase de elementos simbólicos que están presentes y que podrían aportar una interpretación más significativa  que la obviedad de los elementos presentados. 

Cada vez que nos absorbe una obra, nos enfrascamos en un diálogo interno entre nuestra concepción del mundo y la del autor. Es un fuero secreto que podemos desarrollar entre más lo asimilamos mientras que nos muestra un mundo totalmente diferente al nuestro.

El símbolo siempre predominará sin importar los valores estéticos de cada época.   

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Castellum: A través de los castillos y sus suposiciones

Escribo estas líneas desde un aposento frío desde Ciudad de México mientras reflexiono sobre la representación que tenemos de los magníficos castillos. Esta idea pasó por mi mente durante un instante: ¿Qué idea nos hemos hecho alrededor de esas grandes construcciones medievales?

Sin duda las respuestas inmediatas que se me ocurren son: la Edad Media, fantasía, aventuras, caballeros, princesas y dragones. Sin embargo, en muchas ocasiones nos dejamos llevar por aquella ilusión fantástica acerca de los castillos y dejamos de lado su aportación histórica y apegada a los hechos reales. Pese a esto, y al analizar con mayor profundidad los hechos históricos, los castillos no pierden su esencia fantástica esencia mágica de ninguna forma.   

El castillo y su huella histórica

Cabe mencionar que la palabra Castillo proviene del latín Castellum/Castrum que significa “campamento fortificado”. Estas edificaciones se pueden considerar como “palacios-fortalezas” que se construyen sobre territorios elevados debido a su función defensiva. En muchas ocasiones los castillos están erigidos con roca, madera y metal. Actualmente estas construcciones han perdido su función bélica y se consideran más como museos de historia

Es necesario mencionar que los castillos medievales que conocemos fueron la herencia de las civilizaciones antiguas como los egipcios, los romanos y hasta de los celtas. Uno de los castillos más antiguos se remonta hasta el siglo III A.C en Siria.

Alrededor de toda la Edad Media, un castillo era un símbolo de poderío y grandeza, además de que era una edificación pensada para resistir por largo tiempo el asedio enemigo, siendo los Crac (de los caballeros cristianos en tiempos de las cruzadas) las fortificaciones por excelencia para defender territorios cristianos en Tierra Santa contra los sarracenos.

Desentrañando los rincones de un castillo

Hay que considerar que un castillo protege, aísla y controla. Se erigían castillos debido a los constantes conflictos bélicos entre reinos y poderíos en el pasado. Al construir un castillo, el cual fungía como protección para cierto territorio, se tenía la intención de fundar un nuevo reino. De esta forma un señor feudal podía mantenerse a salvo de los ataques enemigos.  

En cuanto a la estructura de estas fortificaciones, y de manera general, los elementos habituales con los que cuenta un castillo son: torres, murallas, fosos, hornos, chimeneas, talleres, capillas, cámaras exteriores e interiores del condestable, pasajes y pasillos variados, barbacanas, cocinas, letrinas, hospedería, salones, aposentos, antecámaras, almenas, cuartos de servicio, almacenes, establos, patios, plazas y hasta ciudadela interiores.

Aunque resulte algo extraño, muchos castillos medievales carecían de prisiones o mazmorras, elementos que los medios de comunicación han atribuido erróneamente a los castillos medievales, siendo que en verdad se retenían en ciertas ocasiones a personajes nobles a causa de las guerras o conflictos y en las mejores condiciones según la categoría noble de los recluidos.

En cuanto a la población dentro de un castillo, en aquellas fortalezas se albergaba a la realeza, la nobleza y al resto de los siervos. Algunos de los roles que se asumían dentro de un castillo iban desde el señor feudal, los cortesanos, los caballeros y la fuerza militar, hasta los artesanos, obreros, herreros y los peones.

Algunos castillos famosos en nuestra historia tenemos a la Fortaleza de Alepo (Siria), el Castillo de Bamburgh (Inglaterra), el Castillo de Óbidos (Portugal), el Castillo de Edimburgo (Escocia), el Castillo de Praga (República Checa), el Castillo de Gravensteen (Bélgica), el Castillo de Dover (Inglaterra), el Castillo de Hohensalzburg (Salzburgo), el Castillo de Chillon (Suiza), el Castillo de Spis (Eslovaquia), el Castillo de Haut Koenigsbourg (Francia), el Castillo del Monte (Italia), el Castillo de Buda (Budapest), el Castillo de Malbork (Polonia), el Kremlin (Rusia), el Castillo de Windsor (Inglaterra), el Castillo de Himeji (Japón), el Castillo de Glamis (Escocia), el Castillo de Manzanares (España), el Castillo de Belmonte (España), el Castillo de Chenonceau (Francia), el Castillo de Chambord (Francia), el Castillo de Villandry (Francia), el Castillo de Miramare (Italia), el Castillo de Neuschwanstein (Baviera), entre otros, siendo que en Francia hay más de 10 mil castillos.  

Actualmente, no podemos separarnos de la idea un romántica de los castillos debido a la influencia de las historias legendarias del pasado, en donde encontramos no pocos residuos verídicos de la historia a través de cuentos populares,  en donde se asocia a estas grandes edificaciones con una esencia épica-fantástica que nos llama a la aventura.

Debido a la gran influencia actual de libros, videojuegos, serie y películas, la figura fantástica del castillo como sede de heroísmos, tragedias y batallas épicas ha logrado trascender la realidad histórica de estas construcciones defensivas. De alguna manera, todos tenemos algún castillo famoso en nuestro imaginario que nos ha acompañado durante toda nuestra vida. Desde el castillo de Disney (el cual está basado en el castillo de Neuschwanstein) hasta los castillos más imponentes propios de Dragon Age, Skyrim, o las tremendas fortalezas creadas por Tolkien, esa figura legendaria de la fortaleza-palacio sigue dando de qué hablar hasta nuestros días.    

Es así que terminó este breve viaje alrededor de los grandes castillos. Siendo que me encuentro en una habitación tan fría como el rincón más helado de aquellas fortalezas de ensueño.

Cierro estas páginas pensando que al admirar un castillo admiramos la fuerza y esplendor de la construcción por sí misma. Por algo la voz popular se vale de este elemento arquitectónico para expresar la grandeza en medio de los ensueños y fantasías humanas, exclamando: ” está construyendo castillos en el aire”.

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Ajedrez: bélicas virtudes románticas

El mundo del ajedrez está rodeado de incontables anécdotas interesantes y apasionantes. El juego mismo, en el cual se vislumbra una temática bélica entre dos ejércitos, mismos que representan la dualidad del universo mismo: blanco y negro, bien y mal, bondad y maldad, macrocosmos y microcosmos, cuerpo y mente, masculino y femenino, arriba y abajo, vicio y virtud, vida y muerte, entre otros.

Así como los orígenes del juego denominado “juego-ciencia” se pierden en las arenas del tiempo, desde siempre se ha considerado que sus principios ofrecen un estímulo intelectual a quienes lo practican con devoción y constancia. En el ajedrez hay pasión, estrategia, táctica, simbolismo, toma de decisiones y riesgos. Al jugar, principalmente se desarrolla la visión del “tercer ojo” al percibir movimientos y sus posibles desenlaces.

El alucinante juego del ajedrez tuvo varias transformaciones antes de convertirse en el popular juego que conocemos actualmente. Por un lado se toma como oficial la leyenda de Los granos de trigo, la cual dicta que en el siglo V, en Persia, hubo un gobernante bastante ocioso, el cual ordenó a uno de sus sirvientes la creación de un juego fantástico que lo mantuviera enganchado constantemente, de manera que el fiel servidor terminó creando una versión del ajedrez con lo cual alegró a su rey. En pago a sus servicios, el gobernante ordenó al vasallo que mencionara la recompensa que considerara adecuada. El creador del juego pensó un momento y pidió lo siguiente: por la primera casilla 1 grano de trigo,  2 por la segunda, 4 por la tercera, 8 por la cuarta, 16 por la quinta, 32 por la sexta y así sucesivamente hasta llegar a las casilla 64, en donde la cuenta aumentó hasta dieciocho trillones cuatrocientos cuarenta y seis mil setecientos cuarenta y cuatro billones setenta y tres mil setecientos nueve millones quinientos cincuenta y un mil seiscientos quince (18.446.744.073.709.551.615) granos de trigo, algo que era imposible de pagar, aún cuando se contara con todas las posibilidades del mundo.

Sin embargo, históricamente se sabe que el ajedrez ha sido un juego que ha acompañado a la humanidad desde sus inicios. Aunque se les conoce con otros nombres y las reglas varíen un poco, se sabe que en Asía, África y en las civilizaciones antiguas y clásicas se jugaba algo parecido al ajedrez. Así es que en China, Egipto, India, Roma y los árabes tuvieron su propia versión del ajedrez. El juego que conocemos actualmente es el ajedrez occidental, en donde las piezas tienen una fuerte influencia católica sustituyendo las piezas rústicas como elefantes de guerra, y agregando además la pieza más fuerte del juego: la dama, la cual fue una aportación española en honor a la figura de Isabel la Católica.

Una voz de antaño expresó que las posibles jugadas y partidas en el ajedrez son casi infinitas, más que las estrellas en repartidas en los confines del universo, de tal forma,  es inabarcable el deseo de poder conocer todas las variantes durante el desarrollo de una buena partida: nunca habrá dos partidas iguales y eso es emocionante.

Aprender a jugar ajedrez es relativamente sencillo, sin embargo, dominar los movimientos en las aperturas y el medio juego es lo complicado. Como en todo deporte, arte y ciencia, el ajedrez necesita de la práctica constante y de todo el empeño del jugador. Algo que caracteriza a este noble juego es que podemos perfeccionar nuestro desempeño entre más juguemos y aprendamos de la frustración. En otras palabras, seremos mejores ajedrecistas entre más juguemos y perdamos ante los adversarios.

En el ajedrez, el valor de las diferentes piezas nos relaciona con las posibilidades con las que disponemos para obtener la victoria. Y aunque la mayoría de los novatos de dedican a mover las piezas de mayor valor, como las torres y la dama, sólo se dedican a masacrar únicamente las piezas enemigas sin percatarse del objetivo del juego: dar muerte al rey enemigo. Los jugadores más experimentados saben que las principales armas de sus ejércitos no son exclusivamente alfiles, damas o caballos, en realidad, son los peones la verdadera clave para lograr jugadas magnificadas. Ya lo decía aquella voz sabia: “los peones son el alma del juego”.

Aunque existen variaciones modernas del ajedrez, así como distintas presentaciones estéticas de las piezas y tableros, el juego ciencia nos ha traído una gran excitación a todos aquellos que nos sentimos atraídos por sus encantos, mismos que han introducido en un ensimismamiento con fuertes consecuencias, ya sea a principiantes o grandes maestros, como Capablanca, Fischer, Karpov, Kasparov o Carlsen.

Con el ajedrez podemos descubrir una parte de nosotros mismos que yace dormida en nuestro interior, la cual podemos despertar al sonido de los cuernos de guerra moviéndonos entre casillas y trebejos.  Sin duda, debemos atrevernos a jugar una buena partida de vez en cuando para desentrañar las virtudes románticas que el ajedrez tiene para ofrecernos.

No temamos a la derrota, que la victoria es para los que se atreven a enfrentar a la muerte una y otra vez.  

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Esbozos sobre Tolkien y la Gran Guerra

El profesor Tolkien es considerado como uno de los grandes pilares para el mundo literario enfocado en la fantasía. Son muchos los seguidores de aquel mundo misterioso y fantástico los cuales han acuden a las páginas míticas con sed de aventuras, emociones, significados y mensajes acerca de la esperanza y distintas posibilidades imaginativas sobre la constante lucha entre el bien y el mal. Algo se oculta detrás de los linajes de los elfos, enanos, hombres de Númenor, los Hobbits, trasgos, trolls, Gandalf, nazgul, rohirrim, los istari, los silmarils, los ents, Fëanor y su legado, Gollum, Morgoth, Sauron, anillos de poder, toda Arda y de Eru mismo.

Mucho se ha dicho al respecto de las influencias de J. R. R. Tolkien en cuanto a la conformación de su universo. Tenemos a la mano su Legendarium, diversas biografías y recientemente una película enfocada en el autor sobre su vida personal, profesional y literaria. Aunque el propio Tolkien llegó a admitir que su obra tenía referencias católicas, es evidente que la Gran Guerra marcó un punto importante para su obra.

Se ha profundizado de igual manera los sucesos bélicos que marcaron su vida literaria y que podemos vislumbrar a través de ciertos pasajes de sus historias en donde el progreso industrial, las máquinas y otros peligros devastadores que someten a la naturaleza y la paz. Aunque podemos encontrar estas referencias en las historias de Tolkien, como el Silmarillion y otras, es principalmente en El Señor de los Anillos (Lord of the Rings) donde se ha presentido el miedo al progreso desenfrenado humano, el cual es ejemplificado en la oscuridad de Mordor y la crudeza Isengard que arrasan, esclavizan, trituran, muelen y pervierten toda la vida en la Tierra Media.

Esto último se puede ver en Las Dos Torres (The Two Towers) se pueden asistir al alzamiento de las fuerzas de la naturaleza y del bien, representadas en los ents y su última marcha, los cuales se dirigen en pie de guerra para detener los cruentos progresos de Saruman y la imposición industrializada de Isengard.

Este levantamiento de la naturaleza se refleja en el canto de los ents de Fangorn:

Venimos, venimos, con un redoble de tambor: ¡ta-runda runda runda rom!

Venimos, venimos con cuernos y tambores: ¡ta-rūna rūna rūna rom!

¡A Isengard! Aunque Isengard esté clausurada con puertas de piedra;

aunque Isengard sea fuerte y dura, tan fría como la piedra y desnuda como el hueso,

partimos, partimos, partimos a la guerra, a romper la piedra y derribar las puertas;

pues el tronco y la rama están ardiendo ahora, el horno ruge; ¡partimos a la guerra!

Al país de las tinieblas con paso de destino, con redoble de tambor, marchamos, marchamos.

¡A Isengard marchamos con el destino!

¡Marchamos con el destino, con el destino marchamos!

En cuanto a las experiencias bélicas, Tolkien tenía 22 años cuando estalló la Primera Guerra Mundial. Al terminar sus estudios, Tolkien se alistó en el 11º Batallón de Servicio de los Fusileros de Lancashire y en 1916 estuvo inmerso en la Batalla del Somme, una de la más cruenta de la guerra. En el primer día de esta batalla, los británicos sufrieron más de 50 mil bajas, la más sangrienta para Gran Bretaña. Cabe mencionar que Tolkien perdió a la mayoría de sus amigos en esta guerra de trincheras. Fueron estas experiencias donde podemos encontrar referencias en las obras de Tolkien acerca de los efectos que producen las fuerzas del mal en los seres de la tierra.

Por mencionar algunas referencias sobre esta influencia de la guerra en Tolkien, Sam Gamyi está basado en los soldados fieles que el autor conoció en las trincheras. Estos soldados eran asignados a oficiales para que les ayudaran en las campañas, los protegían y hasta les cocinaban. Estos soldados eran muy fieles, tal y como se vislumbra Sam en cuanto a los cuidados que tenía con Frodo.

Las grandes bestias y criaturas pútridas como los trolls, mumakils, y los propios nazgul, pueden percibirse como referencias a las armas bélicas que Tolkien presenció en la batalla de trincheras. Los tanques y carros de combate en la Primera Guerra Mundial emitían sonidos desgarradores de muerte y desesperanzadores. Los gritos de los nazgul pueden asemejarse a los silbidos de las balas y a los estallidos que aplastan la voluntad de los hombres.

En cuanto a las crisis nerviosas, típico efecto del estrés por el combate de trincheras, puede verse reflejado en los pesares de Frodo durante y después llevar a cabo la pesada misión de llevar el anillo al Monte del Destino.

Finalmente, cuando en la historia los medianos regresan a la Comarca (en las novelas después de expulsar a Saruman), para Frodo la vida se vuelve difícil y llena de pesares a causa de los horrores vividos en la misión que se le encomendó. Esta referencia se adecua a los traumas de combate que muchos de los soldados experimentaron al sobrevivir a las batallas encarnizadas, las cuales reviven constantemente en su memoria y que muchas veces no logran superar. 

Mucho se ha abordado al respecto de las influencias de Tolkien para haber creado tan vasto mundo fantástico, entre otras obras no ligadas al Silmarillion, El Hobbit y El Señor de los Anillos, y que han servido de referente en cuanto a la Alta Fantasía. Sin embargo, para conocer cuál ha sido la magnitud de estas referencias aquí mencionadas, y poder percibir la esencia en cuanto a la lucha del bien contra el mal, es necesario sumergirse directamente en la obra y abstraer esos mensajes que Tolkien quiso transmitir en sus historias llenas de esperanza, voluntad, poderío y la confrontación contra el mal que acecha a todas las criaturas grandes y pequeñas.

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¿Restos de otra humanidad?: El Mapa de Piri Reis

El conocimiento humano actual puede ufanarse de que tiene a su alcance gran número de herramientas que lo ayudan a medir, analizar y experimentar sobre su entorno. Además de que el registrar las rutas y superficies ha sido una de las principales actividades humanas: desde las primeras migraciones, el asentamiento de las grandes urbes, y la más reciente exploración espacial donde se utilizan sofisticados satélites y otros medios digitales.

Este proceso de conocimiento y registro estuvo ligado al avance tecnológico progresivo de la raza humana, siendo primero el desplazamiento por tierra, por mar y posteriormente por aire. Sin embargo, aún en la actualidad existen ciertos retazos históricos que desafían la creencia del progreso lineal de la humanidad y que ponen en jaque a la historia oficial, dejando la puerta abierta a la reflexión y la especulación sobre los hechos que nos precedieron. Tal es el caso del misterioso Mapa de Piri Reis.

Actualmente este mapa ha gozado de mucha popularidad debido a su contenido difícil de catalogar como oficial y hasta de creación imposible. Este mapa fue obra del almirante otomano Piri Reis, el cual se había impuesto la tarea de recoger fragmentos de mapas antiguos con el propósito de juntarlos en uno más completo y confiable. De tal manera, parece que Piri Reis tuvo acceso a fragmentos de mapas muy arcanos que expresaban de manera fidedigna las costas de tierras y continentes que para la fecha de 1513 resultan inconcebibles.

Almirante otomano Piri Reis

El Mapa de Piri Reis parece ser una obra que fue dividida en 3 partes, siendo que sólo se conoce una parte donde se muestra América,  faltando los fragmentos correspondientes al centro de Europa y Asia. Además, el mapa presenta una perspectiva esférica y no plana, como la mayoría de los mapas de antigüedad semejante.

Lo más impactante del Mapa de Piri Reis es que goza de una exactitud impecable y hasta imposible, debido a los pocos recursos con los que se contaban en tiempos del almirante otomano que lo adjuntó y presentó. Al parecer se tiene la certeza de que el cartógrafo Piri Reis tuvo acceso a fragmentos de mapas muy antiguos que estuvieron disponibles en la Biblioteca de Alejandría, y en los cuales se estipulaba que dichos mapas habían sido creados por los reyes del mar, haciendo referencia a los habitantes de la Atlántida.

Si Piri Reis tuvo acceso privilegiado a tal descubrimiento, se pondrían en duda muchas de las afirmaciones históricas que se tienen sobre el pasado de la humanidad. Además, es debido a la forma en que están presentadas las ilustraciones, los detalles y las ubicaciones precisas en el mapa lo que ha ocasionado que los científicos y especialistas en cartografía se escandalicen por la existencia tan incómoda de dicho mapa.  

Incluso se ha llegado a sospechar que, por la manera en que están presentados los fragmentos de tierra e incluso los detalles marítimos, el mapa fue creado desde una perspectiva aérea, como si lo hubieran trazado con la ayuda de un satélite o algún elemento moderno. Sin embargo, se ha descubierto que el mapa tiene a Egipto como el centro del trazado, lo que ha ocasionado más especulaciones sorprendentes debido al significado misterioso y esotérico de Egipto.

El mapa además muestra con exactitud la forma de América del sur, algunas islas imposibles de haber sido conocidas en la época de Piri Reis, e incluso salta a la vista que América y la Antártida estén unidas por un trecho. Al respecto se sabe que efectivamente esto sí sucedió, pero hace más de 10 mil años atrás, siendo un terremoto la causa de la separación de estos dos territorios. Además, al respecto del misterio de la Antártida mostrado en el mapa, esta tierra se presenta sin hielo y con ilustraciones medievales de serpientes gigantes.

Estos no son todos los misterios que podemos vislumbrar en el Mapa de Piri Reis, ya que también hay otras curiosidades históricas “imposibles”. Se muestran por ejemplo la Isla de Marajó (descubierta 20 años después de la creación del mapa), las Islas Malvinas, La Cordillera de los Andes, dibujos de alpacas (animales  desconocidos para la época), las altiplanicies submarinas de San Pedro y San Pablo, la ubicación exacta de Cuba, la señalización de la extensiones correctas de ríos y las curiosidades que ya se mencionaron sobre la Antártida.

Aunque la existencia del Mapa de Piri Reis incomode a los científicos actuales y ponga en entredicho la certeza que se tiene hasta ahora del progreso lineal de la humanidad, el hecho de que este “oopart”  (objeto fuera de lugar) exprese con tanto detalle las extensiones de los territorios como si hubieran sido pintados desde el espacio exterior llena de incertidumbre a los especialistas que estudian dicho mapa.

Finalmente, debemos tener en cuenta esa historia que expresa que el almirante Piri Reis se basó en fragmentos de mapas antiguos que provenían de los reyes del mar. Tal vez en el pasado existió otra humanidad la cual contaba con sorprendentes avances tecnológicos que podrían rivalizar y hasta superar los nuestros.

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El Manuscrito Voynich:¿Conocimiento prohibido?

En el mundo del misterio existen textos que han pasado a la historia como enigmáticos, prohibidos, indescifrables y hasta sobre humanos. Estos textos han llegado a sobresalir gracias a su historia de trasfondo, la curiosa manera en la que han sido encontrados y preservados y además de la incapacidad de los expertos para descifrarlos.

En este caso abordamos el Manuscrito Voynich, un curioso libro que está envuelto en la sombra del misterio, ya que hasta la fecha ningún experto de las ciencias ha logrado conocer en totalidad su contenido. Matemáticos, lingüistas, expertos del FBI, la CIA y otros muchos han fracasado en desentrañar sus secretos.

El manuscrito supuestamente proviene del siglo XV y se desconoce quién fue realmente su autor. Se supo de la existencia del texto en el siglo XVI debido al interés por las ciencias ocultas de Rodolfo II de Habsburgo que lo adquirió directamente de los ingleses John Dee y Edward Kelley.

Después de pasar por varias manos, el manuscrito fue a dar en 1912 con el especialista lituano Wilfrid M. Voynich, el cual gustaba de coleccionar libros antiguos. De esta manera, el manuscrito fue conocido desde entonces como el Manuscrito Voynich.

Wilfrid Voynich creía que este manuscrito realmente contenía saberes prohibidos de alquimia y otros conocimientos que revolucionarían completamente el mundo de las ciencias contemporáneas.

Con el paso del tiempo se ha teorizado acerca de su autor verdadero, siendo postulados algunos candidatos como Roger Baco, John Dee,Edward Kelley, el propio Wilfrid Voynich, Jacobus Sinapius, Johannes Marcus Marci, Raphael Missowsky, Anthony Ascham y Antononio Averlino “Filarete”. Además, también se ha propuesto la teoría de que el manuscrito fue escrito por diferentes autores y de orígenes diversos con el paso del tiempo.

El enigmático manuscrito ha tenido tanta relevancia debido a sus complejas y fantásticas ilustraciones y a su indescifrable idioma, que incluso ya se le nombra como una lengua auténtica denominada “voynichés”.

El texto cuenta con 240 páginas de pergamino, siendo que hay algunos huecos que indican que algunas páginas han sido arrancadas previamente. Se sabe que se utilizó pluma de ave para el texto y que los colores son de curioso origen.

Además del misterioso lenguaje del texto, lo más intrigante son las ilustraciones que el manuscrito presenta. Evidentemente podría asumirse un significado simbólico, aludiendo a las alegorías alquímicas, pero por lo poco que se sabe, podría ser que las imágenes no hicieran referencia a lo que se muestra en el texto.

Sin embargo, debido a la connotación de las imágenes se ha especulado que el manuscrito muestra saberes sobre botánica, astronomía, biología, cosmología, farmacéutica y algunas otras recetas enigmáticas.

Algo más que caracteriza al manuscrito es que su escritura es amontonada y extensa, escrito de izquierda a derecha, incluyendo algunas viñetas y sin la presencia de signos de puntuación.

En años recientes, algunos matemáticos rusos han logrado descifrar una parte del misterioso manuscrito: El texto contiene algunos elementos del inglés, alemán, español y latín. Esto se supo después de elaborar complicadas estadísticas concluyendo que muchas de las vocales en el manuscrito estaban colocadas al azar con la finalidad de confundir al lector y ocultar su significado.    

Otra curiosidad sobre el contenido del texto es que al parecer su autor tenía conocimiento de las aplicaciones de microscopios y telescopios de gran potencia, incluso sobre el uso de la energía nuclear, siendo que hay algunos elementos ilustrados de manera fantástica y sorprendente para la antigüedad atribuida al manuscrito.

Además, muchas de las teorías actuales se han planteado la posibilidad de que el contenido del manuscrito no represente necesariamente conocimiento humano, proponiendo una profundidad en cuanto al significado que sobrepasaría las limitaciones humanas.

Al momento de enfrentarse al manuscrito, muchos especialistas han propuesto maneras para decodificar su significado como el cifrado de letras, cifrado con libros de códigos y otros textos, un cifrado visual, con la técnica llamada esteganografía la cual implica que el texto carece de significado en gran parte pero que contiene información oculta en detalles discretos, o que simplemente el manuscrito realmente está escrito en una lengua auténtica y exótica.

¿Qué es lo que oculta realmente este curioso texto?

La verdad se encuentra esperando a que alguien la encuentre.

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El enigma de la tumba de Jules Verne

El mundo de la literatura está rodeado de misterios y ensoñaciones de todo tipo. Hay un sinfín de historias fantásticas que nos envuelven y adentran en mundos y aventuras para todos los gustos. Sin embargo, en ocasiones la vida de los creadores de dichos universos también está inmersa en medio de las más grandes ensoñaciones y misterios inescrutables.

Jules Verne (1828-1905), aquel escritor casi profeta considerado como el padre de la ciencia ficción tiene un aura de misterio y enigma que rodea su vida y en este caso, su muerte misma. Ese demiurgo de viajes al interior de la tierra, a la Antártida, la luna, de exploraciones submarinas y de vueltas al planeta tiene una  tumba excelsa donde supuestamente descansan sus restos para toda la eternidad.

Lo extraño de esta tumba no es que encierre la muerte misma del autor, cosa natural en todos los seres vivos condenados a morir. En este caso es la curiosa y hasta tenebrosa representación de la última residencia de Verne la cual está ubicada en Amiens.

Es necesario mencionar que esta tumba fue dispuesta por el escritor antes de morir, el cual dejó algunas indicaciones sobre cómo quería que fuera su cripta, incluyendo una frase detallada que expresa:

Hacia la inmortalidad y la juventud eterna

Al mirar con atención la tumba salta a la vista la evidente figura de un hombre que emerge de las entrañas de la tierra, rompiendo su lápida y alzando sus manos hacia el cielo. Evidentemente es la representación de un Verne que ha vencido la muerte y asciende lleno de jovialidad y energía.

Es curioso que está lápida del gran escritor se encuentre rodeada de tanto misterio después de tantos años. Todo esto, más los secretos que envolvieron la vida de Verne, como por ejemplo su pertenencia a sociedades esotéricas como “la sociedad de la niebla” y aquella información privilegiada que plasmó en sus historias, le dan un tinte enigmático a la tumba y a su aparente muerte.

La mayoría de los personajes de las novelas de Verne siempre fueron jóvenes rebosantes de vida. No es un secreto que el propio escritor anhelara y plasmara su deseo de juventud en sus historias.

También hay que tener en cuenta las sospechas sobre su muerte, pues estas mencionan que Verne planeó todo su funeral sabiendo que no lo utilizaría, ya que se creía que de alguna forma había logrado obtener la fuente de la vida eterna. Es curioso que en sus últimos momentos Verne pidiera que se le realizaran una serie de fotografías en su lecho de muerte para dejar constancia de su mortalidad.

Sea como fuere, basta con mirar su tumba en Amiens para conmovernos con aquella escena de un ser que expresa su anhelo de vitalidad al emerger de su tumba hecha pedazos, mientras se eleva a los cielos envuelto de esa juventud eterna que tanto idolatraba el autor de esos mundos fantásticos que nos dejó como legado.

¿Qué se esconderá debajo de esa lápida realmente?

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Figuras ocultas: el Efecto Espejo en las pinturas de Da Vinci

A lo largo del tiempo, la figura de Leonardo Da Vinci se ha resaltado por encima de otros personajes como uno de los más grandes genios y artistas que sobresalieron en casi todas las disciplinas científicas y artísticas de la humanidad. Grande fue el legado que nos dejó este gran genio a través de sus ingeniosas y hasta enigmáticas obras.

Leonardo Da Vinci

Mucho se ha escrito y comentado sobre la genialidad de Leonardo que, como artista del siglo XV, revolucionó los horizontes del conocimiento que aún hoy en día nos llega a sorprender con sus ideas, manuscritos, proyectos y obras de arte.

Sin embargo, otra faceta de Da Vinci que ha sido explorada  a fondo es la que corresponde al ámbito esotérico, místico y oculto. Y la razón de esto la ha dado el artista mismo en algunos códigos que logró implementar en sus pinturas y otros proyectos. A Da Vinci se le ha vinculado con sociedades secretas de su época como Los Misterios de Mitra y El Priorato de Sion, entre otros. Muchos estudiosos han vinculado pasajes de la vida de Leonardo desde su infancia con la protección de dichas hermandades.

Es por eso que en esta ocasión abordaremos uno de los muchos misterios que envuelven a Leonardo y que enaltecen aún más su figura de genio innovador y que sin duda mantuvo dentro de sus obras algún misterio magnífico y que no era accesible para todo el mundo: el misterio del Efecto Espejo en las pinturas de Da Vinci.

El efecto que aquí se menciona, el Efecto Espejo, consiste en vislumbrar figuras ocultas en alguna pintura colocando un espejo de cierta forma (misma que el artista puede indicar con alguna pista o elemento en la pintura) de manera que el reflejo del espejo se une con la figura de la obra mostrando fantásticas figuras que resultan sorprendentes, exquisitas y hasta perturbadoras. Con la tecnología actual es más sencillo poder acceder (y comprobar) esta clase de secretos. Cualquier persona con una computadora o dispositivo puede tomar alguna pintura y jugar con el Efecto Espejo a través de algún programa especializado o de edición de imagen.

En el caso de Da Vinci, el Efecto Espejo se ha aplicado a sus obras más características descubriéndose cosas magníficas que probablemente fueron colocadas a propósito por el mismo Leonardo, el cual era un gran maestro de la forma y la simetría. Además, es un hecho que el artista conocía el Efecto Espejo ya que él mismo lo utilizaba para ocultar sus escritos de los curiosos los cuales no conocían la clave para descifrar esos aparentes garabatos chuecos del artista.

A continuación se presenta una pequeña galería de las pinturas de Da Vinci bajo el Efecto Espejo.

El lector puede interpretar libremente el posible significado de dichas figuras fantásticas que se forman.

La Anunciación
Baco
Batalla de Anghiari
Dama con armiño
Madonna Litta
Maggi
Salvador Mundi
Autorretrato
Juan El Bautista
La Virgen de la rueca
La Virgen de las rocas

Todas estas fantásticas figuras fantásticas parecen contener significados profundos y especiales que Da Vinci pudo ocultar intencionadamente en sus obras a través del Efecto Espejo. Sin embargo, a la fecha su decodificación es un misterio que se encuentra frente a todo el mundo y que puede pasar desapercibido. ¿Una pareidolia?

Aunque cabe esa posibilidad, hay que recordar que Leonardo domina muchas técnicas y secretos muy avanzados para su época. Además, él siempre adoró la simetría de las formas. La llave dorada para desentrañar estos misterios magníficos era un objeto común: un simple espejo.

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Arte maldito: los Niños llorones de Bruno Amadio

El mundo del arte está envuelto entre los más grandes y fascinantes misterios que se pueden imaginar. Así como hay mensajes esotéricos y encriptados entre melodías, diálogos y trazos, también hay otra clase de contenidos que saltan a la vista y que son más fáciles de percibir con nuestros sentidos finitos.

Basta con asomar la mirada a una melodía, un párrafo o personaje para presentir ese escalofrío extraño sobre nuestros pellejos. Ese “algo” nos contempla frente a frente y nos sentimos desnudos y vulnerables. Sabemos que una profunda tristeza nos violenta y absorbe. Nos sentimos desolados, encantados y malditos ante aquel arte. Eso y más podemos sentir frente a las pinturas enigmáticas  de Bruno Amadio, sus Niños llorones.

¿Pero a qué se debe esa sensación desbordante de pena? Al analizar las intenciones del artista se puede deducir que buscaba plasmar el dolor y la crudeza de la guerra a través del sufrimiento de los niños (en específico la Segunda Guerra Mundial). En estos cuadros se expresa una figura infantil desganada y triste en medio de un llanto desconsolado.

Estas obras de gran valor humano y dramático son hermosas, y sin embargo, emiten un aura extraña, maldita, casi demoniaca. Esos Niños llorones parecen abstraerse de su llanto y pareciera mirar fijamente a los ojos de los espectadores. Hay que ser muy valientes para aguantarles la mirada por mucho tiempo.

Es por ese halo enigmático que estas pinturas, incluyendo a su autor, se han visto envuelto en teorías y leyendas diabólicas acerca de su origen, su fama, y su maldición que afecta a los poseedores que se han atrevido a colgar los cuadros y exhibirlos en hogares y museos. Esta maldición no se limita a un solo cuadro en específico. Hay 27 cuadros de Niños llorones y cada uno de ellos está envuelto en historias misteriosas de terror, dolor e incendios devastadores.

Sobre el enigmático artista se ha escrito e indagado bastante, aunque no hay muchos datos oficiales acerca de este pintor maldito. Brumo Amadio, italiano, fascista y combatiente en la Segunda Guerra Mundial, muchas vece firmaba sus pinturas con diferentes pseudónimos. La leyenda cuenta que él viví enfadado ya que se tenía así mismo como un artista con gran talento que casi nadie podía igualar. Debido a esto creía que no podía disfrutar de la fama y atención que él merecía, por lo que se vio influenciado a realizar un pacto con el demonio para poder gozar de la atención y reconocimiento que tanto buscaba.

Aunque parezca sorprendente, la tan esperada fama le llegó a Amadio de la noche a la mañana y sus pinturas cobraron un gran valor entre el público. Aunque sus obras fueron valoradas entre las personas y conocedores, fueron acompañadas por desgracias e infortunios para aquellos que las adquirieron y expusieron en sus hogares.

En muchos de los casos las llamas y otros sucesos paranormales azotaron de manera inexplicable a los desafortunados dueños de algún Niño llorón de Amadio. Con el paso del tiempo la leyenda comenzó a ganar popularidad e incluso se afirmó que la maldición de los niños llorones no se limitaba a los cuadros originales, ya que el aura maldita podía extenderse a las reproducciones y otras representaciones de las pinturas.

Fue así que los cuadros y su leyenda oscura llegan hasta nuestros días, gozando de la fama que el artista quería lograr. Muchos de estos cuadros son valorados y temidos por igual. Por todos lados abundan las reproducciones tanto en el ámbito virtual como el físico. Pese a las advertencias, son realmente pocos los que se atreven a colgar y exhibir una de esas pinturas en sus hogares.

Pararse frente a uno de estos Niños Llorones requiere de gran templanza. Contemplar esas escenas donde reinan el dolor, la miseria y el abandono ocasionado por la guerra en un ser tan frágil como lo es un niño. Estas escenas son acompañadas por un aura extraña de asecho. Esos ojos llorosos parecen mirarnos con una pesadez ajena a las lágrimas.

Esas muecas parecen retorcerse mientras nos analizan de pies a cabeza. Casi como si fueran los testigos infantiles de las desgracias e infortunios que están por caer en los incautos espectadores que contemplan una aparente pintura con temas antibélicos de un artista italiano. Hay una tierna y macabra belleza en estas obras.

¿Cuántos pueden devolver la mirada, o tan sólo evitar pestañear, ante esa multitud de ojos llorosos y macabros que nos miran y hechizan?

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El jardín de las delicias: más allá del pecado y sus secretos

Dentro del mundo de las artes han existido obras y maestros que han dejado una huella imborrable en la cultura humana. Algunas de estas obras se  encuentran inmersas tras un grueso pero elegante velo de metáforas, alegorías y significados ocultos. Una de estas piezas enigmáticas es El Bosco (Jheronimus Van Aken, 1450- 1516) y “El jardín de las delicias”, una pintura que ha inspirado a surrealistas y creadores desde hace mucho tiempo y que actualmente se encuentra en el Museo Nacional del Prado.

¿Fue tan sólo una alegoría, una desbordada advertencia al pecado de la humanidad, una guía sobre los deleites de la carne, o tal vez un fiel testimonio de aquellos otros mundos que se encuentran por encima y por debajo del nuestro?

Todo recuerda a las enseñanzas alquímicas del pasado que lograron sobrevivir ocultas en la cultura y el arte a través de los siglos.

El jardín de las delicias / El Bosco

La obra

El Bosco, aproximadamente en 1503, creó un tríptico magnífico por encargo del casamiento de Enrique III, y el cual tenía por intención plasmar una guía sobre la vida cristiana dejando en claro las diferencias entre lo bueno y lo malo, el pecado, los placeres carnales efímeros y el terrible castigo en los infiernos.

El Bosco

De esta forma, El Bosco creo culminó una pintura magistral, onírica y fantástica al respecto de algunos temas religiosos mostrando figuras y alegorías de difícil comprensión para el profano.

El jardín de las delicias, como lo conocemos en la actualidad, está divido en varias escenas que forman parte de un todo. Cada una de estas partes cuenta con escenarios, personas y metáforas propias que aluden a la imaginación delirante y al secreto hermético más sagrado.

El tríptico cuenta con cuatro momentos:

(Cuando el tríptico está cerrado)

-El Tercer día de la creación o la creación del mundo

(Con el tríptico abierto)

-El paraíso celestial o la presentación de Eva a Adán

-El jardín de las delicias terrenales

-El infierno o el castigo de los pecadores

Algo interesante que se debe mencionar sobre el tríptico, es que pese a su carácter moralizador, no fue ideado para pertenecer a alguna iglesia. Además, aunque tiene tres partes, representando la magnificencia del “número tres” como la perfección (padre, hijo y espíritu santo), la cuarta escena, la cual se muestra cuando el tríptico está cerrado, refuerza el carácter religioso al incluir la Dios creando al mundo.

Aunque “El jardín de las delicias” sea un nombre embriagador y romántico (pese a que la intención del Bosco fuera la de condenar el pecado) esta pintura ha tenido otros nombres curiosos alrededor de la historia. Algunos de ellos han sido:

  • Una pintura de tabla al óleo con dos puertas de la variedad del mundo cifrada con diversos disparates de Jheronimus Bosco que llaman del madroño.

Otro nombre  fue:

  • La otra tabla de la gloria vana y breve gusto de la fresa o madroño y su olorcillo que apenas se siente cuando ya ha pasado, es la cosa más ingeniosa y de mayor artificio que se pueda imaginar.

También se le ha llamado:

  • Pintura de la creación del mundo
  • De los deleites carnales

Y más recientemente fue que se le nombró

  • El jardín de las delicias terrenales

Una vez que conocemos los datos generales de la obra, llegó el momento de internarnos en cada una de sus fantásticas y surrealistas escenas con los secretos que estas conllevan.

Las escenas del jardín

La creación del mundo

 La primer impresión que El Bosco quería transmitir era” El Tercer Día de la creación” la cual surge cuando el tríptico está cerrado.

Tríptico cerrado/ Tercer día de la creación

En esta escena se muestra un mundo gris, con el orbe sumergido entre las aguas y la bóveda celeste cubriendo el espacio. Dentro del orbe (haciendo alusión a una tierra plana según concepciones de la época) hay muy poca vegetación, aunque ya se perciben las fantásticas formas de las plantas, flores y frutos). Una figura clave de la escena sobresale si se presta atención a la esquina superior izquierda: aquí se encuentra a Dios Todo Poderoso, con libro en mano, el cual está orquestando la creación del nuevo mundo. Arriba de Dios se encuentran dos frases en latín que remarcan la fuerza del momento de la creación:

Él lo dijo y todo fue hecho

Él lo mandó y todo fue creado

Aunque toda la escena fuese representada en una gama de grises, las plantas y las aguas representan a la fertilidad,  más adelante florecería en colores y movimientos intensos.

El paraíso celestial

Una vez que el tríptico es abierto, un abanico surrealista de colores y formas se lanza contra el espectador que queda en un estado de embriagues placentera. La escena lateral izquierda expresa un mundo nuevo y perfecto, con animales y plantas fantásticos conviviendo en un perfecto orden. Estos seres coloridos, bellos y hasta monstruosos no se asemejan a los animales que hallamos en nuestro mundo profano, ya que estas criaturas especiales son los animales propios del paraíso perfecto de Dios.

El Paraíso

Al centro de la escena se encuentra Dios, el cual se asemeja a Cristo y además vestido con ropajes rosados. A ambos lados de él se encuentran dos figuras desnudas: a la izquierda está recostado frente al árbol de la vida Adán, y a la derecha se encuentra Eva, en una postura sumisa. Dios está presentándole a Adán a su pareja y explicándole el sacramento del matrimonio. También se hace referencia a que al humano le fue concedido el dominio del mundo entero: de las aguas, la tierra, los cielos, las plantas y todas las demás criaturas.

Ante esta escena, se han desentrañado algunas interpretaciones religiosas que se adaptan exclusivamente al contexto histórico en el que fue creada la pintura. Por ejemplo, si esta escena se divide a la mitad, justo en medio de Dios, se logra una interpretación sobre el lado de Adán y el de Eva, en otras palabras, el bien y el mal, lo puro y el pecado, la castidad y la seducción.

Del lado de Adán se encuentran animales fantásticos como los unicornios, elefantes, ciervos, y otros animales cuyo emblema es el cuerno (símbolo masculino).

Por otro lado, del lado de Eva se encuentran la roca estéril, una roca que forma un cráneo que llora, el árbol con la serpiente enroscada, una tumba y algunas alimañas y otros animales orgullosos con semblantes soberbios.

Esta distinción hace referencia a la dualidad del universo, del cuerpo y del alma, y para comprenderla se debe profundizar más allá de la simple apariencia y no caer en el significado superfluo de las figuras. Evitemos ese error. 

El jardín de las delicias terrenales

La escena central de la obra está llena de sensualidad, erotismo, pecado y figuras exquisitas. El deseo y el placer han gobernado a la humanidad entera, la cual se entrega a los más excéntricos derroches.

El jardín de las delicias terrenales

Aquí las personas se encuentran desnudas pero nunca solas. Siempre están acompañadas o en parejas. A esta entrega sexual se unen de igual forma animales plantas exóticas y fuentes retorcidas como piezas clave del simbolismo que El Bosco trasmite con sus trazos.

Sin embargo, en medio de esa efímera perdición carnal, hay una pareja que se encuentra vislumbrando las múltiples escenas de depravación y agonía sexual: Adán y Eva, expulsados del paraíso ahora y completamente vestidos, miran tal desatino y la entrega maligna de la humanidad a sus deseos.

En todos lados de la escena abundan las figuras fantásticas, los cuerpos suculentos, las alegorías del pecado y color, mucho color. Esta parte de la historia le da nombre a la obra: El Jardín de las delicias.

Encima de las aguas de un estanque rebozan bellas mujeres que son acosadas por una manada de hombres montado en bestias monstruosas y vigorosas. La fuerza del momento hace resaltar la gravedad de los pecados: esa aparente felicidad solamente es una ilusión y El Bosco fue muy específico en plasmarlo: los pecados engañan a los sentidos tras un placer momentáneo. Más tarde, esas ofensas son castigadas de maneras inimaginables y hasta oníricas.

El Infierno

Finalmente la pintura abre la cortina sobre los horrores que esperan a los pecadores en el infierno. Toda felicidad efímera se ha fundido. Solamente permanecen las más horrendas apariciones que hacen delirar a los condenados. Hay muerte, tinieblas, tormentos y extraños artilugios musicales.

El Infierno

Algo característico de esta escena es la presencia de instrumentos  musicales  cuya finalidad no es la de seducir ni excitar los sentidos con dulces sonidos. Ahora se les tortura con terribles tonadas envueltas en las más delirantes figuras que recuerdan frutos y órganos monstruosos.

La escena es protagonizada por un extraño “hombre árbol” hueco, el cual reboza simbolismo esotérico. Sus pies a manera de troncos terminan en extraños barcos. Sus ramas se enredan hasta perforar su tórax. En su interior se encuentran curiosas como una figura atendiendo un tonel, una extraña mesa repleta de hombrecillos inquietos, un hombre en estado melancólico al borde del torso mirando perplejo el entorno de monstruos, animales bestiales y pecadores condenados a combatir en una danza macabra en medio de las más perturbadoras poses y acciones surrealistas. Este hombre árbol tiene una especie de sombrero con un extraño “estómago musical” mientras está rodeado de criaturas de ensueño que parecen dirigir la melodía en todas direcciones.

Todo este mundo está sumido en penas, neblinas y extraños fuegos que recuerdan a calderas, hornos y bocas de volcanes. Para donde se pose la mirada hay un tormento para cada uno de los pecados: la lujuria, la avaricia, la gula, el asesinato, la traición y el deseo. Incluso se hacen presentes elementos de la iglesia que hacen referencia a que El Bosco bien sabía que esta institución se encontraba plagada de pecado.

También se hace tangible el constante arrebato de las bestias contra los pecadores. De igual forma se ubican batallas, desmembramientos y el uso de raros mecanismos para torturar en la tierra, el agua y el aire.

La luz y la música, elementos asociados con la belleza y la divinidad, aquí son elementos de muerte y tormento. Muy lejos parece aquella escena del paraíso donde las criaturas, las fuentes y la vegetación convivían en plenitud. Este mundo estrafalario, fantástico pero demencial, representa el tormento eterno al cual son condenados los pecadores tras dedicar su vida a placeres efímeros.

La visión de El Bosco

Cuando un espectador se asoma al mundo de El Bosco, puede encontrar extraños significados dentro de figuras sorprendentes y fantásticas. Sin embargo, aunque sus obras como El Jardín de las delicias representan una guía de la vida cristiana, el hecho de que el pintor conociera de qué manera el humano puede perderse en el camino del pecado, quiere decir que el autor también lo había recorrido en varias ocasiones.  

Actualmente los secretos de la pintura continúan dando de qué hablar en el mundo del arte. La calidad de los trazos, el profundo esoterismo de las escenas sobrepasan la mera intención de querer servir como una guía cristiana. La gran parte de los significados continúan ocultos para el mundo profano.

Más de uno se ha perdido soñando en medio de este jardín efímero y  cada uno puede obtener una impresión distinta de cada escena. Sin embargo, de vez en cuando el espectador puede abstraer algún significado oculto que va más allá de las escenas de salvación y pecado que El Bosco plasmó a simple vista.

Estaríamos hablando de un significado que se aproxima a un libro de Alquimia o quizá algo más. El mundo está lleno de misterios, y el arte está plagado de secretos ocultos a simple vista. El Bosco sabía muy bien lo que hacía al momento de transmitirnos tales escenas oníricas cuyo significado es un privilegio al cual pocos pueden acceder.

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Voces de la Gran Guerra: la Primera Guerra Mundial plasmada en la literatura

La guerra para terminar la guerra

-H. G. Wells

Aunque han pasado más de cien años de este atroz acontecimiento, hoy en día se continúan reviviendo los sucesos que marcaron a la humanidad, tanto en libros, películas, canciones y videojuegos. Sin embargo, pese a que fue una guerra terrible en la que murieron millones de personas, la Gran Guerra está impregnada de una esencia romántica que seduce y encanta a los espectadores y apasionados de la historia, a través de la palabra escrita de aquellos veteranos que plasmaron sus vivencias.

Soldados en la trinchera

Específicamente, son las experiencias literarias en donde podemos experimentar una inmersión sublime acerca de las vivencias tan humanas llenas de valentía, coraje, miedo, pánico, concientización sobre las armas y la dirección del progreso humano. Aquella generación de escritores que sufrieron el conflicto global supo transmitirnos su visión acerca de las aventuras y desventuras de la guerra. Hoy en día  recordamos y disfrutamos el legado de Jünger, Remarque, Brooke, Tolkien.

El conflicto mundial de 1914 a 1918

Antes de que estallara la Primera Guerra Mundial, el mundo no se había enfrentado a un desastre de tal magnitud lleno de pérdidas, muerte, desolación e historias increíbles sobre valentía, lealtad y heroísmo.

Stefan Zweig, con suculentas palabras, explica cómo el suceso fue recibido por las personas de aquellos tiempos:

Y, además, ¿qué sabían en 1914, al cabo de casi medio siglo de paz, las grandes masas de la guerra? No la conocían, apenas habían pensado alguna vez en ella. Era una leyenda, y la distancia, precisamente, le había dado un tinte heroico y romántico. La veían todavía en la perspectiva de los textos escolares de lectura y en los cuadros de los museos: el tiro mortal siempre, generosamente, en medio del corazón; la campaña entera, solo una resonante marcha triunfal.  ‘Para navidad estaremos de vuelta’, gritaban los reclutas, sonriendo a sus madres, en agosto de 1914 (2015, pág. 160).

La Gran Guerra fue un conflicto que se dio en el periodo de 1914 a 1918 en Europa, África, Medio Oriente, las costas de América y en el Pacífico. En esta guerra hubo más de 16 millones de muertos, tanto militares como civiles. En el enfrentamiento hubo dos bandos principalmente: La Triple Entente (Francia, Inglaterra, E.U.A., y Rusia) y La Triple Alianza (Alemania, Turquía y el imperio austro-húngaro). Las causas del conflicto se dieron por los movimientos imperialistas y colonialistas de años previos, además del asesinato del archiduque Francisco Fernando que sirvió como detonante.

Soldados junto al novedoso y terrorífico -tanque-

Ante esto, Kerr reflexiona sobre una de las causas que originó esta guerra mundial: En un escenario tan tenso, en el que además Gran Bretaña y Alemania estaban en una carrera armamentística vertiginosa, era obvio que tarde o temprano llevaría a las naciones de Europa, y con el tiempo al resto del mundo, a la guerra (2014, pág.15).

Una vez que se formaron ambos bandos, comenzaron los movimientos militares. Y aunque al principio el conflicto fue tomado por los jóvenes con espíritu animoso y sed de gloria, no pasó mucho tiempo para que aquella juventud aventurera conociera los horrores de la guerra la cual traía armas novedosas que arrasaban la vida como nunca se había visto hasta entonces. Así surgieron las nuevas armas, cañones, ametralladoras, submarinos, carros de combate, tanques pesados, dirigibles, aviones y hasta gases letales.

Soldados con máscaras antigas en combate

El campo de batalla estuvo enfocado principalmente en el Frente Oriental y en el Frente Occidental, siendo en este último donde surgió la sangrienta guerra de trincheras. Algunas de las batallas más encarnizadas e inolvidables fueron La Batalla de Tanenberg (182 mil muertos), La Batalla de Arras (278 mil muertos), La Batalla de Galípoli (473 mil muertos) La Batalla del Marne (483 mil muertos), La Campaña Serbia (634 mil muertos), La Batalla de Passchendaele (849 mil muertos), La Batalla de Verdún (976 mil muertos), La Batalla del Somme (1 millón, 219 mil 201 muertos), La Ofensiva de la Primavera (1 millón, 539 mil, 715 muertos) y los Cien Días de Ofensiva (1 millón, 855 mil, 369 muertos).

Juan Eslava Galán detalla cómo fue el horror de las trincheras:

La trinchera nunca es una zanja recta, sino una línea en zig-zag para evitar el tiro en enfilada, si el enemigo la invade, y para reducir el efecto de las granadas que acierten en ella. Suele constar de un pasillo más hondo, suficientemente ancho para que dos personas puedan cruzarse, y en un ‘escalón de fuego’ de medio metro de alto en el que se apostan los tiradores para vigilar el campo enemigo. A veces el borde está protegido con sacos terreros o con planchas de hierro en las que se abren mirillas y aspilleras para la fusilería (2014, pág. 96-97).

Al final del conflicto, las fuerzas alemanas quedaron agotadas, siendo los aliados los que demostraron la superioridad militar. La Gran Guerra terminó en 1918 surgiendo el Tratado de Versalles, el cual dejaba en pésimas condiciones a Alemania, y que finalmente terminaría provocando la Segunda Guerra Mundial años después.    

Los veteranos y sus obras

La Gran Guerra engendró a una generación de escritores y artistas tocados por la crueldad de una guerra distinta a las anteriores. Muchos apenas eran jóvenes que tenían sed de aventuras. Sin embargo, en sus obras encontramos esa esencia heroica la cual ilusionaba a los chicos para enrolarse de cualquier forma en aquel conflicto de talla mundial.

Jünger, el de la tempestad de acero

Desde la perspectiva alemana surge Ernst Jünger, el cual obtuvo la máxima condecoración prusiana “Pur le Mérite” al finalizar la guerra. En 1920 escribió Tempestades de acero, en donde narra sus vivencias como oficial alemán en la Gran Guerra. 

Jünger y su obra

Esta novela fue uno de los primeros relatos personales en salir a la luz. Aquí se hace una detallada descripción de las batallas que surgieron en el conflicto. También se narran enfrentamientos sangrientos, el contacto con el enemigo, la vida de las tropas, las heridas de guerra y la glorificación de la batalla aunque de manera noble. Esta obra ha sido criticada por no tener el carácter antibélico que caracteriza a la mayoría de las obras de la misma temática.

A continuación se reproducen algunos fragmentos de Tempestades de acero que expresan aquella emoción glorificada sobre el combate y la supervivencia en medio de la muerte:

Un nuevo ¡hurra! desgarró el aire. Desde la derecha, donde también se había estado operando con granadas de mano durante toda la tarde, saltaron a la carretera unos cuantos alemanes para acudir en mi auxilio. Al frente de ellos iba un joven oficial vestido con un manchester pardo; era Kius. En el preciso momento en que una ametralladora inglesa hacía fuego por última vez a tuvo Kius la fortuna de caer sobre un alambre que allí estaba tendido para que la gente tropezase en él. La ráfaga le pasó por encima tan cerca, que una de las balas le rajó la cartera que llevaba en el bolsillo del pantalón (1998, pág. 152).

Las escenas de la novela están plagadas de emoción y detalle sobre las condiciones en que los soldados alemanes tuvieron que enfrentarse en la guerra.

En otro punto, Jünger narra la perdida de uno de sus buenos camaradas:

Allí nos parapetamos. Tanto nosotros como los ingleses habíamos dejado un buen número de muertos en el tramo de trinchera disputado. También se hallaba entre ellos, por desgracia, el suboficial Mevius, al que en la noche de Regniéville aprendí a estimar como combatiente valeroso. Estaba tendido boca abajo en el suelo, con el rostro en un charco de sangre. Cuando le di la vuelta, un gran agujero que se abría en su frente me convenció de que era inútil toda ayuda. Estábamos hablando y de repente noté que no contestaba a una pregunta mía. Cuando, segundos después, rodeé el través detrás del cual había desaparecido Mevius, estaba ya muerto en el suelo. Aquello tenía algo de fantasmal (1998, pág. 130).

Esta novela está repleta de escenas emotivas, sofocantes, impregnadas de una valentía jovial que expresa las motivaciones y visiones que muchos jóvenes tuvieron que enfrentar en el transcurso de la guerra. Jünger es evocado a su vez por aquel entusiasmo glorificado sobre las batallas que vivió y de las personas que conoció (y vio morir) en el proceso.

Remarque, del entusiasmo juvenil al terror decadente de la guerra

Erich Maria Remarque (Erich Paul Remark) fue un escritor Alemán que plasmó los horrores que se vivieron en la Gran Guerra, en la que participó. A través de sus experiencias en batalla escribió Sin novedad en el frente en 1929, Aunque esta obra es antibélica, y en donde se presentan los horrores de la muerte, la mutilación y la pérdida de una generación de jóvenes entusiasmados con obtener honores y gloria. También muestra una perspectiva de camaradería y lealtad que se dio entre aquella generación mancillada.

Remarque y su novela

En esta historia se narra el entusiasmo vivido en los primeros días del conflicto en el pueblo Europeo, aclarando las diferencias entre una buena vida y las consecuencias de la guerra. En el transcurso de la historia, los soldados vislumbran la violencia, la deshumanización y la muerte de los camaradas de juventud.

Algunos pasajes de Sin novedad en el frente al respecto de las experiencias en combate:

El terreno está batido por un moderado fuego de ametralladoras. Toda la zona está regada por las balas; no muy densamente pero, sin embargo, lo suficiente para no permitirme levantar demasiado los huesos de este agujero… Cerca de mi zumba una pequeña granada. No la he oído venir y tengo un sobresalto. Al mismo tiempo se apodera de mí un terror loco. Estoy aquí solo y casi desvalido en la oscuridad… quizá hace rato que, desde otro embudo, unos ojos me están observando y una granada de mano está dispuesta a ser lanzada para destrozarme (1972, pág.162).

El autor plasma de manera sublime la tensión del combate y la cercanía que tenían esos jóvenes con la muerte. En cada rincón estaba la amenaza de un enemigo intrépido y temeroso como ellos mismos.

Además, en otro punto de la historia, Remarque plasma la realidad de la guerra: los heridos de gravedad. Allí se hace un recuento de las diferentes heridas y mutilaciones causadas en el campo de batalla:

En el piso de abajo están los heridos en el vientre, en la columna vertebral, en la cabeza y los amputados de los miembros. En el ala derecha están los heridos de los maxilares, los enfermos de gases o los que han recibido tiros en la nariz, las orejas y la garganta. En el ala izquierda los ciegos, los heridos en el pulmón, en la pelvis, en las articulaciones, en los riñones, en los testículos y en el estómago. Aquí uno se da cuenta de en cuántos lugares puede ser herido un hombre (pág. 201).

Aunque tétricas, estas descripciones encierran una belleza desoladora que sólo pueden ser transmitidas a través de los recuerdos perturbados de alguien que los vivió en carne propia.

Brooke, el poeta soldado

Rupert Brooke fue un poeta y soldado inglés que murió en plena Gran Guerra. Sus versos han sido piezas clave para comprender los horrores de la guerra, como lo son: Sonetos de Guerra, Paz, seguridad, The Dead, entre otros.

Brooke, el poeta soldado

Brooke vio acción en Amberes y en los Dardanelos,  muriendo en Skyros a causa de la mala salud previa y al envenenamiento de la sangre.

Su poesía está llena de una seductora melancolía sobre la añoranza de la tierra natal y de la muerte próxima.

A continuación se presenta de manera íntegra uno de sus poemas sobre su pesimismo sobre la guerra:

El Soldado
Si debo morir, solamente sentir esto de mí:
Que hay algún rincón de un campo extranjero
Eso es para siempre Inglaterra. No habrá
En esa rica tierra un polvo rico oculta;
Un polvo los cuales Inglaterra orificio, formado, consciente,
Dio, una vez, sus flores de amor, sus formas de vagar,
Un cuerpo de Inglaterra, respirando aire Inglés,
Bañada por los ríos, Blest por soles de casa.
Y pensar, este corazón, todo el mal derramado de distancia,
Un pulso en la mente eterna, no menos
Da vuelta en algún lugar los pensamientos de Inglaterra dadas;
Sus imágenes y sonidos; Felices sueños como su día;
Y la risa, aprendido de amigos; y dulzura,
En los corazones de la paz, bajo un cielo Inglés.
-Rupert Brooke, 1914

Con esta poesía podemos ver el deseo de muchos soldados de regresar a casa hacia la calidez del hogar, una vez que los horrores y emociones de la Gran Guerra sobrepasaron sus expectativas juveniles de gloria y honor.

Tolkien, el profesor en la Batalla del Somme

John Ronald Reul Tolkien, el glorificado profesor y autor de El señor de los anillos, El Hobbit, El Silmarillion y otras grandes historias, fue un veterano que sirvió en la Gran Guerra el cual obtuvo gran parte de su inspiración literaria en sus vivencias sangrientas en las trincheras y campos de muerte.

Tolkien y El Señor de los anillos

Tolkien sirvió como teniente en el Batallón de Fusileros de Lancashire, viviendo tétricas batallas de la guerra como La Batalla del Somme. Como el mismo profesor Tolkien llegó a afirmar, incluyendo su amigo C. S. Lewis, en la obra El Señor de los anillos se pueden encontrar algunas referencias a las experiencias del profesor en la Gran Guerra.

Grotta menciona algunas semblanzas acerca de la vida militar de Tolkien en la Primera Guerra Mundial: Aunque fueron cientos de miles de compatriotas suyos –entre ellos casi todos amigos de la escuela y universidad- los muertos o heridos en el Somme, Tolkien salió ileso. No ganó medallas, alabanzas, menciones en los despachos o promociones, pero cumplió con su deber lo mejor que pudo (1982, pág. 71).

Además, algunos conocedores de la obra de Tolkien han encontrado ciertos paralelismos e inspiraciones dentro de El señor de los anillos y los sucesos vividos en la Gran Guerra por el profesor Tolkien. Algunos de ellos son:

-En El señor de los anillos, “La ciénaga de los muertos” es una alusión a los campos de batalla de la Gran Guerra. Allí Frodo y Sam avanzan por un campo fangoso sembrado por cadáveres de guerreros anónimos de guerras pasadas. Esto es una referencia a las trincheras y campos desolados llenos de soldados anónimos de la Gran Guerra.

-Se ha llegado a suponer que los Balrogs y los dragones representan la novedosa maquinaria bélica de la Gran Guerra como tanques, dirigibles y otras armas atemorizantes y destructivas que sirven a la maldad.

-Sam Gamyi, fiel compañero de Frodo, estuvo inspirado en los buenos soldados británicos que sirvieron en los campos de muerte con Tolkien, y a los que el profesor reconoció como grandiosos seres humanos.

-Saruman y todo lo que implica es una representación de la maquinaria industrial que afectaba a la sociedad en época de Tolkien.

También puede observarse que los personajes de El Señor de los Anillos al final de la aventura quedan marcados por los cruentos sucesos de la batalla, al igual que los soldados que sobrevivieron a la Gran Guerra, los cuales tuvieron traumas, heridas y amputaciones que soportaron en su regreso al hogar.  

La experiencia actual de la Gran Guerra

Hasta ahora se han citado sólo algunos autores y sus experiencias con la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, no son los únicos que han narrado historias sobre la Gran Guerra, ya que existen obras posteriores que se vieron influenciadas por el romanticismo y el sentido decadente del primer conflicto global del siglo XX.

Actualmente podemos experimentar el goce y sufrimiento de la Gran Guerra a través de novelas, películas de grandes efectos y videojuegos emocionantes.  Además tenemos el lujo de acceder a fotografías y documentos de la época para mayor placer de los amantes y conocedores del tema. Sin embargo, es a través de la literatura donde nuestra sed de gloria y emoción se puede satisfacer de un modo directo y personal, tal y como lo imaginaban aquellos jóvenes entusiasmados en 1914.

En la trinchera

Aunque la Gran Guerra se ve opacada en cierto modo por la Segunda Guerra Mundial, tanto en difusión de obras, películas y medios, es necesario abordar con respeto y entrega este primer conflicto que marcó un cambio inimaginable para la historia de la humanidad.

Ya sea por la acción del combate, las historias increíbles de supervivencia y heroísmo, la introducción de las nuevas armas, la decadencia de la humanidad, el recuento de los millones de víctimas de las nuevas formas de muerte o por ser una advertencia antibélica narrada por gente que vivió y sufrió en las trincheras y campos, como sea que fuere, los recursos literarios que nos han legado son una pieza importante para comprender nuestra condición humana.

Siempre habrá una historia que saborear en el mundo literario cuando se trata de las aventuras y desgracias de la Gran Guerra, aquella que supuestamente terminaría con todas las demás guerras.

Referencias

-Eslava Galán. Juan (2014). La primera guerra mundial contada para escépticos. Editorial Crítica. México.
-Grotta, Daniel (1982). Tolkien. Planeta. España.
-Jünger, Ernst (1998). Tempestades de acerco. TusQuets Editores. España.
-Kerr, Gordon (2014). Historia abreviada de la primera guerra mundial. Editorial Crítica. México.
-Remarque, Erich M. (1972). Sin novedad en el frente. Editorial Bruguera. España.
-Zweig, Stefan (2015). El mundo de ayer. Editorial Porrúa. México.