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Nuestra memoria Poesía

Carlos Menkos-Deká | Para hacernos eternos

Olvídate de tu nombre.
No me recuerdes el tuyo.
Que toda definición se borre.

Hoy no soy ninguno
de los que siempre soy.

Seamos la esencia primitiva.
Que no tenga tu voz
ninguna resonancia conocida.

Calos Menkos-Deká (Guatemala 1924 – México 1983). Fundó y dirigió el TAU. Escribió profusamente para teatro. También publicó narrativa y obra poética. En 1982 obtuvo el Primer Premio de la Dirección General de Cultura y Bellas Artes, por su libro de cuentos, Abre, abre, Solarc Diez el baúl de los gigantes.

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Bruce Lee | El amor es como una amistad en llamas [y otros poemas]

(1)

Love is like a friendship caught on fire
Love is like a friendship caught on fire In the beginning a flame, very pretty, often hot and fierce but still only light and flickering As love grows older our hearts mature, and our love becomes as coals deep burning and unquenchable

El amor es como una amistad en llamas
El amor es como una amistad en llamas En el principio una llama, muy bonita, a menudo cálida y fiera pero todavía ligera y parpadeante En cuanto el amor crece nuestro corazón madura, y nuestro amor se parece a carbones ardientes e inextinguibles

(2)

The Dying Sun
The dying sun lies sadly in the far horizon.
The autumn wind blows mercilessly;
The yellow leaves fall.
From the mountain peak,
Two streams parted unwillingly,
One to the West, one to the East.
The sun will rise again in the morning.
The leaves will be green again in spring.
But must we be like the mountain stream,
Never to meet again?

El sol agonizante
El sol agonizante reposa con tristeza sobre el horizonte lejano
El viento otoñal silba sin piedad:
El otoño de hojas amarillas.
Desde la montaña
Dos arroyos parten a rastras
Uno hacia el este, el otro al oeste
El sol saldrá mañana en la mañana
Las hojas serán verdes en primavera
Pero debemos ser como el arroyo de la montaña
Nunca nos veremos otra vez?

For A Moment
For a moment
The surrounding utters no sound.
Time ceases.
The Paradise of Dreams come true.
 
Por un instante 
Por un instante
lo que nos rodea no pronuncia ningún ruido
El tiempo cesa.
El paraíso de los sueños se hace realidad.

The Frost*
Young man,
Seize every minute
Of your time.
The days fly by;
Ere long you too
Will grow old.
If you believe me not,
See there, in the courtyard,
How the frost
Glitters white and cold and cruel
On the grass that once was green.
Do you not see
That you and I
Are as the branches
Of one tree?
With your rejoicing,
Comes my laughter;
With your sadness
Start my tears.
Love,
Could life be otherwise
With you and me?

La escarcha
Joven,
aprovecha cada minuto
de tu tiempo.
Los días pasan;
tú también
envejecerás.
Si no me crees,
ve ahí, en el patio,
cómo la escarcha
resplandece blanca y fría y cruel
sobre la hierba que una vez fue verde.
No ves
que tú y yo
somos como las ramas
de un árbol?
Con tu regocijo,
viene mi risa;
con tu tristeza
empiezan mis lágrimas.
Amor,
Podría ser la vida de otra manera
contigo y conmigo?
*Un poema titulado"La escarcha", escrito por Tzu-yeh, fue traducido por Bruce Lee.

**Bruce Lee, nacido como Lee Jun-Fan (San Francisco, California; 27 de noviembre de 1940-Kowloon, Hong Kong; 20 de julio de 1973), fue un destacado artista marcial, actor, cineasta, filósofo y escritor estadounidense de origen chino, reconocido en el mundo entero por ser el renovador y exponente de las artes marciales dedicando su vida a dicha disciplina, buscando la perfección y la verdad, llegando a crear su propio método de combate y filosofía de vida, el Jun Fan Gung-Fu, que tiempo después y sumado a su concepto filosófico se llamaría, el Jeet Kune Do o «el camino del puño interceptor».

Traducción de Fernando Vérkell

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Clara Lair | 3 Poemas

Lullaby Mayor
 
Duerme mi niño grande, duerme, mi niño fuerte:
que el juego del amor rinde como la muerte.

Alas le dé a tu sueño el éter de quimeras
que ha dejado en tu rostro tan dolientes ojeras.
Clama le dé a tu sueño el mar de los sentidos
que ha dejado tus brazos tan largos y tendidos.

Duerme, mi niño grande; duerme, mi niño fuerte:
que el juego del amor rinde como la muerte...

(¡Allá afuera es la luna y el marullo del mar
en la fragua del trópico brillando por quemar!
¡Allá afuera es la esencia-veneno del jardín,
y los pérfidos astros
avivando, encendiendo azabache, alabastros
en carne negra y blanca: la caldera sin fin
del trópico
trasmutando los cuerpos al corto cielo erótico!)

Duerme mi niño grande; duerme, mi niño fuerte:
que el juego del amor rinde como la muerte.

(¡Allá afuera es el negro camino de miasmas
y mi sombra acechando tu sombra entre fantasmas!
¡Duerme callado y ágil, vigílame la puerta!
¡Que se va si despierta!)

Me quedaré a tu lado quieta, casta e inerme,
mientras tu alma sueña, mientras tu cuerpo duerme.

Quizá ningún empeño
de mi cuerpo y alma
te dé lo que ese sueño...

Quizá la vida fuerte
es nada ante la calma
que te dará la muerte...

(¡Marullo del mar, cállate; sepúltate coquí!
¡Qué así, dormido o muerto, quién lo aleja de mí!)

Duerme mi niño fuerte; duerme mi niño grande:
el sueño de la vida con la muerte se expande...

(¡Porqué no amará a otra, que ni a mí misma amará!
¡Qué la tierra por siempre sus brazos se desquiciará!

¡Ay si no despertara!)
 
Frivolidad

Y así dije al amado: Marcharemos unidos.
Será tu nombre el eco de todos los sonidos.

Me trazará el camino la huella de tus pasos.
Me abrirá el horizonte la curva de tus brazos.

Le gritaré a la vida: ¡rompe, destroza, daña!
Yo tengo mi refugio: ¡su pecho es la montaña!

Le gritaré a la vida: ¡hunde, flota al azar!
Yo tengo mi oleaje: ¡sus ojos son el mar!

Y lo seguí al afán y a la ilusión del puerto.
Y lo seguí al vacío y al tedio del desierto.

Lo seguí sola y siempre, horas malas y buenas,
en la luz, en las sombras, en flores, en cadenas...

Y lo creí tan fuerte que le fui mansa y suave...
¡Él, el roble potente y yo, la pobre ave!

Y lo creí tan bravo que le fui fiel, sencilla...
¡Él, el mar tumultuoso y yo la quieta orilla!

¡Ay, uní lo infundible, y estreché lo disperso,
y quise hacer del cieno un lago limpio y terso...!

Mis ojos hechos llanto, mis labios hechos trizas...
¡Y su voz implacable pidiendo más sonrisas!

Mi cuerpo en el cilicio sangrando su querella...
Y su voz implacable diciendo: ¡sé más bella!

Mi alma en el infierno aullando su condena...
y su voz implacable diciendo: ¡sé más buena!

¡Carne fácil y blanda a todos los arrimos!
¡Carne blanda y traidora con uñas en los mimos!

Para todas los mismos rápidos arrebatos
Lúbrico cual los perros...falso como los gatos...

Y ahora digo al amante: óyeme, pasajero,
no me preguntes nunca hasta cuándo te quiero.

Si una noche de luna o una copa de vino
nos reúne en la misma revuelta del camino...

No me digas de sueños ni de sombras macabras
háblame solamente palabras, y palabras...

Júrame por la arena que acoge todo paso,
y lo graba o lo borra al azar, al acaso...

Júrame por la espuma que chispea y que brilla,
y que dura un instante de una orilla o otra orilla...

¡Ah, gato sin escrúpulos que a otras faldas se enreda
cuando ya todo es dado, cuando ya nada queda!

No me brindes los mimos de tus uñas, que ahora
sólo quiere collares de esta gata de Angora...!

Tú frívolo, yo frívola...Soy tu igual, camarada.
¡No has de quitarme todo para dejarme nada!

Angustia
 
A veces soy tan lejos, lejos de todo esto.
A nada me acomodo, en nada me recuesto:
Las palmas, los coquíes son sonido, paisaje...
Yo siempre estoy ausente, yo siempre estoy de viaje.
En vano es que mi alma se incendie con afanes
y se prenda a los ojos potentes flamboyanes,
ni que por los caminos se me fugue el anhelo...
para topar de pronto la montaña y el cielo.
...Y el andrajo de pajas del pobre caserío,
y el andrajo de gente y el escuálido río,
y los pueblos cuadrados con la iglesia en el centro
y el cementerio junto: Estanques muertos dentro
del perenne bullir y saltar de las olas,
perenne ante mi alma impaciente y a solas.
Por doquiera que voy, por doquiera que vaya,
en el vaho soporoso de mestizo y quincalla...
La misma semimuerta vida del pueblo atado
por el mar implacable, de costado a costado...
...(Y el hombre de la esquina, ojitorvo y moreno,
que no mira a mis ojos y que mira a mi seno,
que masculla entre dientes una frase lasciva
cuando paso a su lado desdeñosa y altiva...)

¡Y a veces soy tan de ellos y ellos tan míos!
¡Las palmas, los coquíes, el monte, los bohíos...!
¡El escuálido río, que es como mis hazañas,
cintajo de rumores encerrado en montañas!
¡Y mi amor en tinieblas sollozando escondido,
como un triste y oculto coquí despavorido!
¡Y el mar, perenne mar, que me exalta y me abate,
que es como el corazón, en un late que late
perdido en el vacío, y oído, tan oído,
que ya no sé qué lleva ni sé lo que ha traído...!
...(Y el hombre de la esquina, ojitorvo y moreno...
¡Ah qué sienes viriles exaltará mi seno,
que no torne cenizas la llamarada esquiva
que encendiera mi cuerpo su mirada lasciva...!
 
 
Mercedes Negrón Muñoz mejor conocida como Clara Lair, fue una destacada poeta puertorriqueña. Nació en 1895 en el pueblo de Barranquitas. Cursó sus estudios medios en Ponce. En 1918 emigró con su familia a Nueva York. Lugar donde descubre su pasión por la poesía. Durante el tiempo que vivió en Nueva York escribe sus primeros poemas.  En la Universidad de Puerto Rico estudia literatura.  Sus poemarios:  Arras de cristal (1937) Trópico amargo (1950) y Más allá del poniente (1950).  Muere en San Juan de Puerto Rico el 26 de agosto de 1973.

Colaborador: Benito Pastoriza Lyodo, Humacao, Puerto Rico


*Nuestra memoria es una sección de El camaleón que busca recuperar textos de autores fallecidos o injustamente olvidados. La revista no lucra con los textos y siguen siendo propiedad de autores o sus herederos. El camaleón se declara no responsable de cualquier infracción de derechos de autor. Para colaborar envíe el texto, además de una foto del autor, su biografía y el lema: «La presente colaboración está libre de derechos y/o compromisos editoriales» al correo librosdelcamaleon@gmail.com.

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Almafuerte | Siete Sonetos Medicinales

¡AVANTI!
Si te postran diez veces, te levantas
otras diez, otras cien, otras quinientas:
no han de ser tus caídas tan violentas
ni tampoco, por ley, han de ser tantas.
 
Con el hambre genial con que las plantas
asimilan el humus avarientas,
deglutiendo el renco des las afrentas
se formaron los santos y las santas.
 
Obsesión casi asnal, para ser fuerte,
nada más necesita la criatura,
y en cualquier infeliz se me figura
 
que se mellan los garfios de la suerte…
¡Todos los incurables tienen cura,
cinco segundos antes de su muerte!
 
 
¡PIÙ AVANTI!
 
No te des por vencido, ni aun vencido,
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo
y arremete feroz, ya mal herido.
 
Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde estupidez del pavo
que amaina su plumaje el primer ruido.
 
Procede como Dios que nunca llora,
o como Lucifer, que nunca reza.
o como el robledal, cuya grandeza
 
necesita del agua y no la implora…
¡Que muerta y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo tu cabeza!
 
 
 
¡MOLTO PIÙ AVANTI!
 
Los que vierten sus lágrimas amantes
sobre las penas que no son sus penas;
los que olvidan el son de sus cadenas
para limpiar las de los otros antes;
 
Los que van por el mundo delirantes
repartiendo su amor a manos llenas,
caen, bajo el peso de sus obras buenas,
sucios, enfermos, trágicos,…¡Sobrantes!
 
¡Ah! ¡Nunca quieras remediar entuertos!
¡Nunca sigas impulsos compasivos!
¡Ten los garfios del Odio siempre activos
 
los ojos del juez siempre despiertos!
¡Y al echarte en la caja de los muertos,
menosprecia los llantos de los vivos!
 
 
¡MOLTO PIÙ AVANTI ANCORA!
 
El mundo miserable es un estrado
donde todo es estólido y fingido,
donde cada anfitrión anda escondido
su verdadero ser, tras el tocado:
 
No digas tu verdad ni al más amado,
no demuestres temor ni al temido,
no creas que jamás te hayan querido
por más besos de amor que te hayan dado.
 
Mira como la nieve se deslíe
sin que apostrofe al sol su labio yerto,
como ansía las nubes el desierto
 
sin que a ninguna su ansiedad confíe…
¡Trema como el infierno, pero ríe!
¡Vive la vida plena, pero muerto!
 
 
¡MOLTISSIMO PIÙ AVANTI ANCORA!
 
Si en vez de las estúpidas panteras
y los férreos estúpidos leones,
encerrasen dos flacos mocetones
en esa frágil cárcel de las fieras,
 
No habrían de yacer noches enteras
en el blando pajar de sus colchones,
sin esperanzas ya, sin reacciones
lo mismo que dos plácidos horteras;
 
Cual Napoleones pensativos, graves,
no como el tigre sanguinario y maula,
escrutarían palmo a palmo su aula,
 
buscando las rendijas, no las llaves…
¡Seas el que tú seas, ya lo sabes:
a escrutar las rendijas de tu jaula!
 
 
VERA VIOLETA
 
En pos de su nivel se lanza el río
por el gran desnivel de los breñales;
el aire es vendaval, y hay vendavales
por la ley del no fin, del no vacío;
 
la más hermosa espiga del estío
ni sueña con el pan en los trigales;
el más dulce panal de los panales
no declaró jamás: yo no soy mío.
 
Y el sol, el padre sol, el raudo foco
que fomenta la vida en la Natura,
por calentar los polos no se apura,
 
ni se desvía un ápice tampoco:
¡Todo lo alcanzarás, solemne loco,
Siempre que lo permita tu estatura!
 
 
LA YAPA
 
Como una sola estrella no es el cielo,
ni una gota que salta, el Océano,
ni una falange rígida, la mano,
ni una brizna de paja, el santo suelo:
 
tu gimnasia de cárcel, no es el vuelo,
el sublime tramonto soberano,
ni nunca podrá ser anhelo humano
tu miserable personal anhelo.
 
¿Qué saben de lo eterno las esferas;
de las borrascas de la mar, la gota;
de puñetazos, la falange rota;
 
de harina y pan la paja de las eras?...
¡Detente, por piedad, pluma no quieras
que abandone sus armas el idiota!
 

Pedro Bonifacio Palacios (considerado como uno de los cinco sabios de la ciudad de La Plata). Nació en la ciudad de San Justo, provincia de Buenos Aires el 13 de mayo de 1854, murió el 27 de febrero de 1917. De educación modesta, ejerció el magisterio y a través de la enseñanza, buscaba abrir un panorama espiritual en sus alumnos, más que la mera acumulación de conocimientos. Alcanzó notoriedad como periodista polémico y apasionado.

Colaborador: Luis Neptalí Aimacaña Delgado, Quito, Ecuador.


*Nuestra memoria es una sección de El camaleón que busca recuperar textos de autores fallecidos o injustamente olvidados. La revista no lucra con los textos y siguen siendo propiedad de autores o sus herederos. El camaleón se declara no responsable de cualquier infracción de derechos de autor. Para colaborar envíe el texto, además de una foto del autor, su biografía y el lema: «La presente colaboración está libre de derechos y/o compromisos editoriales» al correo librosdelcamaleon@gmail.com.

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Claudia Piccinno | Mantos de olvido

Coltri d’oblio
 
Braccia s’allungano,
mani s’intersecano,
dita che graffiano
per squarciare
un tulle di malinconia.
Rami spigolosi e scarni
cercano l’azzurro del giorno
sepolto sotto coltri d’oblio.
Ombre cinesi danzano
riflesse allo specchio
di un cielo sospeso
tra il com’é
e il come vorrebbe essere!
 
Mantos de olvido
 
Brazos que se alargan,
manos que se entrelazan,
dedos que rasguñan
hasta desgarrar
un tul de melancolía.
Ramas afiladas y esbeltas
buscan el azul del día
enterrado bajo mantos de olvido.
¡Sombras chinescas danzan
reflejadas en el espejo
de un cielo suspendido
entre el cómo es
y el cómo le gustaría ser!

Claudia Piccinno (Italia). Es Directora del World Festival of Poetry. Ha recibido el l’Ape d’Argento 2019, por parte del municipio de Castel Maggiore (Boloña). En abril 2017 se le otorgó el premio World Icon for Peace en la ciudad de Ondo en Nigeria. Ganó el premio literario Naji Naaman 2018, en el Líbano. Ha escrito numerosos ensayos críticos o prólogos para libros de otros poetas. Ha traducido gran cantidad de autores del inglés al italiano.

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4 Poemas del aislamiento

Emily, por Víctor Alfonso Arévalo Ramírez | @frank_alfonso5

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5 poemas del aislamiento

1

Me deterioro en el confinamiento
aislado con incrustaciones de pensamiento malsano.
Divago sobre el destino y escribo con salmuera
para que mis sueños duren un poco más.

Todos los versos que escribo se repiten
hago de la tristeza un eterno retorno.
Espero que todo acabe,
hablo de mis suplicios, claro.

@zabalarassiel


2

Desinfectando la casa

Acostumbrarse a ver con los ojos cerrados
a través de la incertidumbre de los noticiarios,
y el incómodo silencio sepulcral de los barrios.
Trajinar los secretos olvidados en casa,
vértelas con el eco del despropósito
de las cagadas y los deseos poco saludables.
Danzar en soledad mientras la muerte espera su turno por las calles.
Mirar mil veces con intriga por la ventana,
tomar muchos mates para desafiar los límites de la paciencia,
escuchar música lejana y soñar con abrazar algo más que espíritus quebrados.

@nicolasignacio64


3

La ciudad está triste y llueve.

Con la incertidumbre a cuestas
también lloramos,
nuestro esfuerzo se precipita en gotas
que salan su piel de chapopote.

Ríos viajan, autómatas sin remedio,
hacia las alcantarillas,
cuyas ávidas fauces engullen
el último testimonio
de que alguna vez tuvimos vida.

Es abril, el sol se oculta y llueve.

@royarrz


4

Madrugada

Insomnio cruel, desolador
Vigilante cómplice de como
La enfermedad brota del cansancio
y cura los trastornos del pensamiento
A la par de un caminito de hormigas que con sigilo
penetra entre las sábanas
Y me anuncia que los te quiero
se extinguieron.

Y en cada despedida del sol
embadurno mi piel con perfume
que huele a musgo,
a lluvia seca,
A cicatrices…

Y cuatro paredes suman ocho
y ocho estrellas vienen a visitarme
luego del llanto,
Después de la esperma
Y justo antes de que la ausencia
anuncie su alborada.

@juanlogos


5

Con ellos la tierra se llenó de llagas,

los encerró para quitarse las botas sin pensar en sus destinos.

El mundo se desnudó,

y nadó más allá del mar,

las olas le limpiaron el hollín,

y la sal relajó su mente agitada.

La tierra meditó en la arena,

escribió sobre la playa,

con caligrafia imperfecta,

a su hermana la gravedad.

@angela.escobar.witch

 


Poesía del aislamiento es un proyecto de El camaleón. Para participar, síganos en instagram y envíe por medio de mensaje privado un poema con un máximo de 10 versos.

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José Roberto Leonardo | Carta al niño que mira el fin del mundo desde su ventana

Ha dejado de llover

con el letargo de las hojas al caer del árbol

con el sosiego de la abuela al girar el grifo del agua.

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Morena Bao | El vestido


El vestido continúa esperándote en la mesa,

así como lo hacía el día que te fuiste.

Quizá el color del invierno debería hacérmelo saber,

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Nathan Sousa | Aviso

No esperes de mí

el rostro sin gracia de los retratos robot,

tampoco la gota de sangre

en el verso pingado.