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El jardín de las delicias: más allá del pecado y sus secretos

Dentro del mundo de las artes han existido obras y maestros que han dejado una huella imborrable en la cultura humana. Algunas de estas obras se  encuentran inmersas tras un grueso pero elegante velo de metáforas, alegorías y significados ocultos. Una de estas piezas enigmáticas es El Bosco (Jheronimus Van Aken, 1450- 1516) y “El jardín de las delicias”, una pintura que ha inspirado a surrealistas y creadores desde hace mucho tiempo y que actualmente se encuentra en el Museo Nacional del Prado.

¿Fue tan sólo una alegoría, una desbordada advertencia al pecado de la humanidad, una guía sobre los deleites de la carne, o tal vez un fiel testimonio de aquellos otros mundos que se encuentran por encima y por debajo del nuestro?

Todo recuerda a las enseñanzas alquímicas del pasado que lograron sobrevivir ocultas en la cultura y el arte a través de los siglos.

El jardín de las delicias / El Bosco

La obra

El Bosco, aproximadamente en 1503, creó un tríptico magnífico por encargo del casamiento de Enrique III, y el cual tenía por intención plasmar una guía sobre la vida cristiana dejando en claro las diferencias entre lo bueno y lo malo, el pecado, los placeres carnales efímeros y el terrible castigo en los infiernos.

El Bosco

De esta forma, El Bosco creo culminó una pintura magistral, onírica y fantástica al respecto de algunos temas religiosos mostrando figuras y alegorías de difícil comprensión para el profano.

El jardín de las delicias, como lo conocemos en la actualidad, está divido en varias escenas que forman parte de un todo. Cada una de estas partes cuenta con escenarios, personas y metáforas propias que aluden a la imaginación delirante y al secreto hermético más sagrado.

El tríptico cuenta con cuatro momentos:

(Cuando el tríptico está cerrado)

-El Tercer día de la creación o la creación del mundo

(Con el tríptico abierto)

-El paraíso celestial o la presentación de Eva a Adán

-El jardín de las delicias terrenales

-El infierno o el castigo de los pecadores

Algo interesante que se debe mencionar sobre el tríptico, es que pese a su carácter moralizador, no fue ideado para pertenecer a alguna iglesia. Además, aunque tiene tres partes, representando la magnificencia del “número tres” como la perfección (padre, hijo y espíritu santo), la cuarta escena, la cual se muestra cuando el tríptico está cerrado, refuerza el carácter religioso al incluir la Dios creando al mundo.

Aunque “El jardín de las delicias” sea un nombre embriagador y romántico (pese a que la intención del Bosco fuera la de condenar el pecado) esta pintura ha tenido otros nombres curiosos alrededor de la historia. Algunos de ellos han sido:

  • Una pintura de tabla al óleo con dos puertas de la variedad del mundo cifrada con diversos disparates de Jheronimus Bosco que llaman del madroño.

Otro nombre  fue:

  • La otra tabla de la gloria vana y breve gusto de la fresa o madroño y su olorcillo que apenas se siente cuando ya ha pasado, es la cosa más ingeniosa y de mayor artificio que se pueda imaginar.

También se le ha llamado:

  • Pintura de la creación del mundo
  • De los deleites carnales

Y más recientemente fue que se le nombró

  • El jardín de las delicias terrenales

Una vez que conocemos los datos generales de la obra, llegó el momento de internarnos en cada una de sus fantásticas y surrealistas escenas con los secretos que estas conllevan.

Las escenas del jardín

La creación del mundo

 La primer impresión que El Bosco quería transmitir era” El Tercer Día de la creación” la cual surge cuando el tríptico está cerrado.

Tríptico cerrado/ Tercer día de la creación

En esta escena se muestra un mundo gris, con el orbe sumergido entre las aguas y la bóveda celeste cubriendo el espacio. Dentro del orbe (haciendo alusión a una tierra plana según concepciones de la época) hay muy poca vegetación, aunque ya se perciben las fantásticas formas de las plantas, flores y frutos). Una figura clave de la escena sobresale si se presta atención a la esquina superior izquierda: aquí se encuentra a Dios Todo Poderoso, con libro en mano, el cual está orquestando la creación del nuevo mundo. Arriba de Dios se encuentran dos frases en latín que remarcan la fuerza del momento de la creación:

Él lo dijo y todo fue hecho

Él lo mandó y todo fue creado

Aunque toda la escena fuese representada en una gama de grises, las plantas y las aguas representan a la fertilidad,  más adelante florecería en colores y movimientos intensos.

El paraíso celestial

Una vez que el tríptico es abierto, un abanico surrealista de colores y formas se lanza contra el espectador que queda en un estado de embriagues placentera. La escena lateral izquierda expresa un mundo nuevo y perfecto, con animales y plantas fantásticos conviviendo en un perfecto orden. Estos seres coloridos, bellos y hasta monstruosos no se asemejan a los animales que hallamos en nuestro mundo profano, ya que estas criaturas especiales son los animales propios del paraíso perfecto de Dios.

El Paraíso

Al centro de la escena se encuentra Dios, el cual se asemeja a Cristo y además vestido con ropajes rosados. A ambos lados de él se encuentran dos figuras desnudas: a la izquierda está recostado frente al árbol de la vida Adán, y a la derecha se encuentra Eva, en una postura sumisa. Dios está presentándole a Adán a su pareja y explicándole el sacramento del matrimonio. También se hace referencia a que al humano le fue concedido el dominio del mundo entero: de las aguas, la tierra, los cielos, las plantas y todas las demás criaturas.

Ante esta escena, se han desentrañado algunas interpretaciones religiosas que se adaptan exclusivamente al contexto histórico en el que fue creada la pintura. Por ejemplo, si esta escena se divide a la mitad, justo en medio de Dios, se logra una interpretación sobre el lado de Adán y el de Eva, en otras palabras, el bien y el mal, lo puro y el pecado, la castidad y la seducción.

Del lado de Adán se encuentran animales fantásticos como los unicornios, elefantes, ciervos, y otros animales cuyo emblema es el cuerno (símbolo masculino).

Por otro lado, del lado de Eva se encuentran la roca estéril, una roca que forma un cráneo que llora, el árbol con la serpiente enroscada, una tumba y algunas alimañas y otros animales orgullosos con semblantes soberbios.

Esta distinción hace referencia a la dualidad del universo, del cuerpo y del alma, y para comprenderla se debe profundizar más allá de la simple apariencia y no caer en el significado superfluo de las figuras. Evitemos ese error. 

El jardín de las delicias terrenales

La escena central de la obra está llena de sensualidad, erotismo, pecado y figuras exquisitas. El deseo y el placer han gobernado a la humanidad entera, la cual se entrega a los más excéntricos derroches.

El jardín de las delicias terrenales

Aquí las personas se encuentran desnudas pero nunca solas. Siempre están acompañadas o en parejas. A esta entrega sexual se unen de igual forma animales plantas exóticas y fuentes retorcidas como piezas clave del simbolismo que El Bosco trasmite con sus trazos.

Sin embargo, en medio de esa efímera perdición carnal, hay una pareja que se encuentra vislumbrando las múltiples escenas de depravación y agonía sexual: Adán y Eva, expulsados del paraíso ahora y completamente vestidos, miran tal desatino y la entrega maligna de la humanidad a sus deseos.

En todos lados de la escena abundan las figuras fantásticas, los cuerpos suculentos, las alegorías del pecado y color, mucho color. Esta parte de la historia le da nombre a la obra: El Jardín de las delicias.

Encima de las aguas de un estanque rebozan bellas mujeres que son acosadas por una manada de hombres montado en bestias monstruosas y vigorosas. La fuerza del momento hace resaltar la gravedad de los pecados: esa aparente felicidad solamente es una ilusión y El Bosco fue muy específico en plasmarlo: los pecados engañan a los sentidos tras un placer momentáneo. Más tarde, esas ofensas son castigadas de maneras inimaginables y hasta oníricas.

El Infierno

Finalmente la pintura abre la cortina sobre los horrores que esperan a los pecadores en el infierno. Toda felicidad efímera se ha fundido. Solamente permanecen las más horrendas apariciones que hacen delirar a los condenados. Hay muerte, tinieblas, tormentos y extraños artilugios musicales.

El Infierno

Algo característico de esta escena es la presencia de instrumentos  musicales  cuya finalidad no es la de seducir ni excitar los sentidos con dulces sonidos. Ahora se les tortura con terribles tonadas envueltas en las más delirantes figuras que recuerdan frutos y órganos monstruosos.

La escena es protagonizada por un extraño “hombre árbol” hueco, el cual reboza simbolismo esotérico. Sus pies a manera de troncos terminan en extraños barcos. Sus ramas se enredan hasta perforar su tórax. En su interior se encuentran curiosas como una figura atendiendo un tonel, una extraña mesa repleta de hombrecillos inquietos, un hombre en estado melancólico al borde del torso mirando perplejo el entorno de monstruos, animales bestiales y pecadores condenados a combatir en una danza macabra en medio de las más perturbadoras poses y acciones surrealistas. Este hombre árbol tiene una especie de sombrero con un extraño “estómago musical” mientras está rodeado de criaturas de ensueño que parecen dirigir la melodía en todas direcciones.

Todo este mundo está sumido en penas, neblinas y extraños fuegos que recuerdan a calderas, hornos y bocas de volcanes. Para donde se pose la mirada hay un tormento para cada uno de los pecados: la lujuria, la avaricia, la gula, el asesinato, la traición y el deseo. Incluso se hacen presentes elementos de la iglesia que hacen referencia a que El Bosco bien sabía que esta institución se encontraba plagada de pecado.

También se hace tangible el constante arrebato de las bestias contra los pecadores. De igual forma se ubican batallas, desmembramientos y el uso de raros mecanismos para torturar en la tierra, el agua y el aire.

La luz y la música, elementos asociados con la belleza y la divinidad, aquí son elementos de muerte y tormento. Muy lejos parece aquella escena del paraíso donde las criaturas, las fuentes y la vegetación convivían en plenitud. Este mundo estrafalario, fantástico pero demencial, representa el tormento eterno al cual son condenados los pecadores tras dedicar su vida a placeres efímeros.

La visión de El Bosco

Cuando un espectador se asoma al mundo de El Bosco, puede encontrar extraños significados dentro de figuras sorprendentes y fantásticas. Sin embargo, aunque sus obras como El Jardín de las delicias representan una guía de la vida cristiana, el hecho de que el pintor conociera de qué manera el humano puede perderse en el camino del pecado, quiere decir que el autor también lo había recorrido en varias ocasiones.  

Actualmente los secretos de la pintura continúan dando de qué hablar en el mundo del arte. La calidad de los trazos, el profundo esoterismo de las escenas sobrepasan la mera intención de querer servir como una guía cristiana. La gran parte de los significados continúan ocultos para el mundo profano.

Más de uno se ha perdido soñando en medio de este jardín efímero y  cada uno puede obtener una impresión distinta de cada escena. Sin embargo, de vez en cuando el espectador puede abstraer algún significado oculto que va más allá de las escenas de salvación y pecado que El Bosco plasmó a simple vista.

Estaríamos hablando de un significado que se aproxima a un libro de Alquimia o quizá algo más. El mundo está lleno de misterios, y el arte está plagado de secretos ocultos a simple vista. El Bosco sabía muy bien lo que hacía al momento de transmitirnos tales escenas oníricas cuyo significado es un privilegio al cual pocos pueden acceder.

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Bibliófila extraterrestre Opinión

El animé de Studio Ghibli… me encanta

Studio Ghibli es un estudio japonés de animación, fundado en 1985, por Hayao Miyazaki e Isao Takahata.

Por cierto, como nota curiosa, Miyazaki trabajó en sus inicios como dibujante en Toei Animation y tuvo participación en series animadas, como:

  • Heidy (la niña que saltaba en las nubes, cantando: “Abuelito dime tú, ¿qué sonidos son los que oigo yo?… Dime por qué huele el aire así, dime por qué yo soy tan feliz) Soy solo yo o ¿ustedes también piensan que esa nena alucinaba?
  • Marco (el niño italiano que cantaba: ¡No te vayas mamá, no te alejes de mí!… ) Solo las historias de “El niño del pijama a rayas” y “Hachiko” han generado en mí más tristeza que esta serie animada.

Importante: si no has visto las películas de Studio Ghibli, puede que consigas en este artículo, algunos datos que te resulten inconvenientes (es decir SPOILER). Continúa solo si puedes perdonarme por eso.

De Studio Ghibli me encanta la propuesta de sus personajes femeninos, quienes se caracterizan por ser fuertes, inteligentes y sobre todo, dueñas de sus actos. Este tipo de personajes atrapan toda mi atención y me producen una inmensa fascinación.

En películas como “El viaje de Chihiro” la protagonista, inicialmente, se muestra como una niña malcriada y con poca empatía hacia sus padres, su familia está afrontando el cambio de casa y de ciudad, esto no le hace ningún chiste a la pequeña. Pero luego, cuando la historia empieza a marchar en el mundo de los espíritus, hay un florecer de valentía y sobre todo de un desempeño decidido y reflexivo. Ella rescata al chico de la historia y a sus papás, se hace amiga de un sin cara, trabaja duro y vence a Yubaba (la mala de la historia) ¿qué más le podemos pedir? (AMO a esta niña, es mi heroína favorita)

“Kiki: Entregas a domicilio” también es protagonizada por un personaje femenino, dueña de la aventura que está viviendo. Plantea un poco la perspectiva adolescente de aceptación social, pero me encanta sobre todo lo independiente y decidida que es Kiki.

“Arrietty y el mundo de los diminutos” tiene como personaje principal a una minúscula jovencita que desea demostrar su capacidad de ser una aventurera sin morir en el intento. La historia plantea la autoconfianza, el compañerismo y la lucha de una chica, por tener la oportunidad de hacer lo que cree conveniente.

“Mi vecino Totoro” plantea el encuentro de dos hermanas con un espíritu bonachón y esponjoso, llamado Totoro. Ellas están en una nueva casa a la que se han mudado con su padre, con el fin de estar cerca del hospital donde se encuentra su madre enferma (-SPOILER ALERT- un secreto personal: me desesperó la idea que el final fuese trágico. Si te pasa lo mismo, te digo que… todo bien, mira la película hasta el final)

En “El castillo ambulante” hay una pareja protagónica. El complejo de inferioridad de ambos es tangible y forma parte importante de la historia. Pero la fragilidad y la necesidad de ser rescatado es de Howl (el chico) y Sophie, una joven sombrerera, es la única que puede ayudarlo.

Una característica recurrente en las películas de Studio Ghibli es un contexto real, con toques mágicos. Me resulta interesante cómo Kiki es una bruja que vuela en una escoba, en una ciudad donde todos caminan, cruzan la calles según el semáforo y tienen oficios convencionales.

Es genial como Chihiro atiende a los espíritus que necesitan una noche de SPA para un magnífico descanso, a unos cuantos metros de la nueva ciudad donde todo transcurre en absoluta normalidad ¡ES MARAVILLOSO!

Estos maestros del animé logran que el cabeza de nabo (un personaje de “El castillo ambulante”) sea llamativo y adorable, aunque no dice ni una palabra (cuando vean la película, se acordarán de mí… porque cabeza de nabo es encantador)

Así como los buenos personajes, me deslumbra la comida y soy fanática de las películas donde presentan alimentos tan apetecibles que te da hambre (yo siempre tengo hambre, pero ustedes entienden el concepto base).

En “El castillo ambulante”, Sophie hace unos huevos con tocino frito tan suculentos, que despertó en mí la intención de pedirle un poco y comerlo con pan recién horneado.

Ese pan delicioso como el que horneaban en la panadería que le dio posada a Kiki (el día que vi “Kiki: Entregas a domicilio” terminé amasando y luchando con la levadura, ni de chiste me quedó un pan como el de la peli, pero lo intenté). Kiki también ayuda a hacer un pastel de arenque, que se ve dorado y delicioso, muy suculento.

La comida es parte indispensable en la historia de Chihiro; pues, por dejar fluir la gula, los padres de Chihiro… -SPOILER ALERT- son convertidos en chanchos y atrapados por Yubaba. Estos padres golosos, entre otros manjares, se comen una sopa de dumplings que se ve maravillosa. Otro maravilloso manjar en el pastel esponjoso de queso que Zeniba les ofrece a Chihiro y al sin cara (Zeniba, yo quiero)

Así transcurren las historias de este estudio, con mucha fantasía, muchas féminas fuertes y maravillosas, pero sobre todo, hay muchas metáforas de situaciones que enfrentamos en la vida; tales como: la enfermedad de un ser querido, los complejos, las inseguridades, la falta de empatía y las consecuencias de nuestros actos.

Aquí no hay princesas desvalidas, esperando ser rescatadas por un príncipe azul. Abunda la magia en la cotidianidad y además se presentan comidas suculentas y apetecibles. Si quieres todo esto en una película, te recomiendo estas encantadoras historias, llenas de ¡poder femenino! (están en Netflix)

Me faltan mucho por ver de Studio Ghibli, pero hasta ahora, me han parecido FABULOSOS sus contenidos y planteamientos. ¡Hayao Miyazaki, soy tu fan!

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Ejercicios de escritura creativa

Del texto al vídeo


Ella…

Juan Pablo González


Texto

Ella…

Ella danza al compás de las formas,

al compás del viento, 

al compás del sonido, 

y se va filtrando por cada rendija que la vida le permite, así

así simple… 

así de simple como vernos a contra la luz 

y conmovernos ante ella

así de simple como ese dejo que se cuela por la pestaña de una puerta

y pareciera que no tiene importancia, 

pero si la tiene, 

así de simple…

Juan Pablo González


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Cuentos del Tercer Mundo

PARA PUBLICAR TERROR HAY QUE PERDER EL MIEDO

Crónica de un escritor de Terror en el Tercer Mundo.

“El monstruo se vuelve un miedo social”

-Mariana Enriquez (Argentina).

La aventura empezó en Facebook para poder compartir y llevar gente al Blog donde comencé a escribir y a publicar, al principio alguien denunció la página y muchos de los relatos los perdí pero igual seguí escribiendo. 

En 2019, por abril o mayo me encontré con una Booktuber, La buscadora de libros y le dije, que yo escribía terror y como ella estaba en el mundo de las librerías le pasé el blog, y ella al ratito me dijo: “Uy Jönas ¿qué está esperando para construir un libro? Eso es bastante material, sus relatos son mejores de lo que yo he visto aquí”.

Escuchá el microrrelato de terror “El Sacerdote” de Jonathan Córdoba Fallas. (Costa Rica)

Pero ¿Cómo hacía yo para publicar un libro?

Lamentablemente las editoriales funcionan diferente a como eran antes, aquí en Costa Rica tenés que pagar todo, de entrada te cobran por leer las primeras 20 páginas y si tiene potencial ocupás entre $1200 y $1700 , funciona casi como auto publicar.

Investigué que el problema con las editoriales es que te publican el libro, te ponen en la librería y ya. A vos te toca la parte de promoción y ellos simplemente van recogiendo las ganancias.

Hice mis ilustraciones y mi portada. La parte de la corrección de estilo es lo más caro, porque a vos te cobran a $1.30 la página. Si lo hacés con la editorial te meten mucha mano en el texto y no tenés derecho a quejarte.

A parte de ser muy meticuloso con la ortografía, busqué lectores beta y así cuando ya lo tenía todo completamente revisado ahora lo que quedaba era ver cómo imprimirlo. Nadie te imprime menos de dos mil libros.

Encontré una imprenta de un señor, que me dijo: ” yo te imprimo cincuenta libros”. Se los encargué a él y luego vi esas bellezas. Alguien lo agarra y sabe que es un libro. Tiene todo: el olor, la textura y el colorcito como amarillo.

Yo soy publicista, la parte de promoción no me costó nada, de puerta a puerta.  Cuando yo te entrego un libro a vos te pregunto ¿a qué le tenés miedo? El libro se vendió rapidísimo, ahí yo dije, yo sé cómo auto publicar un libro.

Con la editorial no te toca nada de las ganancias, entre el 50% o el 60% se lo deja la librería, el 30% la editorial y a vos el 15%. Así, al menos que vendás un millón de copias, no vas a ver el dinero.

A partir del año 2000 Jönas comenzó a escribir relatos cortos de terror conocidos en internet como Creepy Pasta. Tiene auto publicados tres libros con un cuarto en proceso.

Sus obras se pueden conseguir en Librería Infinito, Amazon y con el mismo autor en sus Redes Sociales.

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Narrativa

Allá a lo lejos se encontraba Gorbachov

La frase no es mía; proviene de uno de los testimonios que, a modo de coro griego y pesadilla colectiva del inframundo, recogió durante años Svetlana Alexiévich para construir Voces de Chernóbil, Crónica del futuro, publicado originalmente en 1997. La frase la dijo Ludmila Dmítrievna Polénskaya, maestra rural, sabia y perdida, como tantas mujeres y hombres, ancianos y niños, cuyas voces espectrales asoman entre sus páginas.

El reactor estalló el 26 de abril de 1986. No hay cifras fiables del número de muertos y afectados. Tal vez no las haya nunca. Ludmila vivía en un distrito que dependía de una región que dependía de Minsk, y Minsk dependía de Moscú, a 800 kilómetros. Allá a lo lejos se encontraban Gorbachov y dos o tres hombres, sin currículum que les avalase pero al mando, decidiendo la suerte, la gestión de la mala suerte de millones de personas.

Svetlana Alexiévich parece peregrinar entre ellos con pluma y papel, quizás con una grabadora. Toca las puertas de sus desoladas casas, jura que no es una más, una escritora más que llega a exprimir la vida ajena para beneficio propio. Ella les convence, acepta sentarse a la mesa sin reservas, observa y escucha hasta que consigue hilar sus voces fracturadas.

El libro es una <<novela de voces>>, ejemplo de la literatura documental de Alexiévich. Decenas de monólogos que contienen toda la carga de una confesión psicológica individual y grupal, familiar e histórica. Los protagonistas pasan por allí, o están cuando se abren las páginas; hablan de sus cuerpos, de sus muertos, de sus tierras, de sus animales. Hablan de la soledad espeluznante a la que les arroja su mundo destrozado.

Solo así sabremos por qué una mujer cuyo marido partió a sofocar el incendio en la primera noche de la catástrofe, duda de si debe hablar del amor o de la muerte. O qué siente un psicólogo que lucha en contra y a favor de su memoria desgarrada para sobrevivir. O un padre que necesita dejar constancia del nombre de su hija, Katia, que murió con siete años por culpa de la radiación. Solo así sabremos qué siente la gente mayor, sobrevivientes de las guerras y el hambre, al ver la comida pudrirse, contaminada de un veneno invisible, y al ganado morir. O los niños que confían en un mundo subterráneo donde conviven la tierra enterrada bajo la tierra, los esqueletos de las bestias y los gusanos que ya no están. O los cazadores cuya última misión es matar perros y gatos domésticos que les miran a los ojos. Escucharemos a los románticos que buscan alguna verdad en los libros y en la filosofía, a otros que insisten en la heroicidad. Sobresueldos y vodka casero para aguantar las labores de los días posteriores. Desinformación y errores científicos para aguardar la muerte después; la muerte y la enfermedad insertada en las entrañas de las supervivientes. Podremos ver la iridiscencia emanar de los escombros amontonados, el agua teñirse de óxido, las manos blandiendo los escasos dosímetros sobrepasados por la radiación. Acabaremos aceptando algo que está ahí, algo que no puede verse o tocarse, algo inverosímilmente real.   

Pero lo que no sabremos es qué pasará con el sarcófago precario y agrietado que hoy contiene toda la carga que no se desparramó en el accidente. Doscientas toneladas de combustible nuclear mezcladas con plomo y hormigón armado. Doscientas toneladas de residuos que se mojan cuando llueve y se respiran a kilómetros según sopla el viento. El peligro está ahí, latiendo, calentándose, <<respirando muerte>> como un monstruo de fábula que podría sacar la cabeza del lago.

No tuve la sensación de estar frente a unas páginas que condujeran a la reparación ni a la nostalgia; Voces de Chernóbil es un libro que abre espacios al dolor. A un dolor inasumible y a veces mutante, como sus protagonistas. Dolor con rabia, con amor, con miedo, pero siempre dolor. Y es, sin duda, el testimonio de un mundo que se fue. Digo sin duda porque para ellos, para los habitantes de la tierra que enfermó, su mundo acabó un mal día y ha seguido acabándose cada día desde entonces. Se acabaron su tierra y sus frutos; sus casas viejas o recién construidas; su trascendencia y su sexualidad. Se acabó su salud, su genética, su certidumbre. El pasado dejó de tener sentido y el futuro también.

Gorbachov, en el fondo de su alma se habrá encogido de hombros y, parapetado por un corro de tecnócratas, habrá fijado las prioridades de la nación. Que no cunda el pánico. Que no se detenga la economía. Que no se sepa la verdad. Así lo relata Marat Filípovich Kojánov, ex ingeniero jefe del Instituto de Energía Nuclear de la Academia de Ciencias de Belarús. A un mes del desastre, comenzaron a medir la radiactividad residual en vísceras de animales domésticos y salvajes, también la leche. <<Después de las primeras pruebas, quedó bien claro que lo que nos llegaba no era carne, sino residuos radiactivos>>. Las granjas cumplían sus planes de producción y el Estado vendía la leche sin etiquetar, ocultando así la procedencia. Mentían los políticos, callaban los científicos, ejecutaban órdenes obtusas los militares. El hábito de la guerra impuso su terminología bélica y sus fusiles; la resaca de la guerra fría restauró al enemigo irreal, más asumible que el enemigo microscópico que todo lo envenenaba. 

Algunos campesinos siguieron ordeñando y cultivando sus huertos. Las tiroides de sus nietos daban resultados trescientas veces superiores a los niveles tolerables. <<Veías a una mujer joven sentada en un banco junto a su casa, dándole el pecho a su hijo. Comprobamos la leche del pecho: es radiactiva. ¡La Virgen de Chernóbil!>>. Y sin embargo, la orden suprema era callar, callar para no perder el trabajo y el carné del partido. Callar para mantener, en medio del caos, cierto control. Marat Filípovich Kojánov jura que no lo hacían por miedo, sino por convicción. Pero el miedo y la convicción son, muchas veces, lo mismo. Pocas cosas dan más miedo que ver nuestras certezas convertidas en chatarra intelectual.

En la Entrevista de la autora consigo misma, inserta en una edición posterior, reflexiona Svetlana Alexiévich: <<De pronto el pasado se ha visto impotente; no encontramos en él en qué apoyarnos; en el archivo omnisciente (al menos así nos lo parecía) de la humanidad no se han hallado las claves para abrir esta puerta>>. Cierto, no las había, pero ojalá fuera eso. Significaría que el poder aprende, que rectifica, y sabemos que no es así.

Más adelante: <<De pronto se encendió la cegadora eternidad. Callaron los filósofos y los escritores, expulsados de sus habituales canales de cultura y la tradición. Durante aquellos primeros días, con quien resultaba más interesante hablar no era con los científicos, los funcionarios o los militares de muchas estrellas, sino con los viejos campesinos. Gente que vivía sin Tolstói, sin Dostoyevski, sin internet, pero cuya conciencia, de algún modo, había dado cabida a un nuevo escenario del mundo. Y su conciencia no se destruyó>>.

A lo largo de las cuatrocientas páginas del libro, solo la gente del campo y una mujer, Slava Konstantínovna Firsakova, doctora en Ciencias Agrícolas, proponen erigir una filosofía de la supervivencia que les permita seguir. Optar por nuevos cultivos, reconducir la radiación, desactivar su pervivencia en el ganado a través del pienso, modificar los procesos de micro-producción de alimentos aportando un mínimo de tecnología…Pero eso requeriría unas políticas agroecológicas demasiado chiquitas que carecen de interés para los señores de traje que nos miran de lejos. Exactamente como lo dice Francia Márquez: <<El patriarcado ha destruido este planeta>>.

El último monólogo se titula Una solitaria voz humana. Valentina Timoféyevna Ananasévich, <<esposa de un liquidador>>, emplea un lenguaje sencillo, entrecortado. Llora al recordar su vida pasada, al marido que se fue. La franja roja de la orden de alistamiento que interrumpió, el 19 de octubre de 1986, su celebración de cumpleaños y su vida. Todavía está enamorada, le busca, le necesita. <<Yo he nacido para el amor. Para un amor feliz>>.

Cuando volvió de Chernóbil no quiso hablar. Intentaron la vida de antes, regresar a esa flotante intensidad. <<Conocía todo su cuerpo, palmo a palmo, y lo besaba todo. A veces hasta soñaba ser una parte de su cuerpo>>. Besándole descubrió la inflamación tiroidea que les condujo al hospital. Después ya solo pudo alimentarse de líquidos y soportar el dolor y el deterioro; pero él quería vivir. Se tocaron con deseo hasta el final, aún con la piel desgarrada por un cáncer que se instaló en su exterior.

El hombre murió un día a las siete de la mañana. La mujer detuvo todos los relojes de la casa y se acostó a dormir. Pasado un tiempo intentó ponerlos en marcha pero no pudo. Consultó a varios relojeros que tampoco pudieron echarlos a andar. Los relojes siguen parados hasta hoy. <<No es un problema mecánico>> dicen, aunque no saben qué es. Ojalá sea el amor, Valentina, alguna forma de amor.

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Arte y cultura Glosolalia articulada Narrativa

César Rangel | Sobre el fin del mundo

César Rangel. Artista contemporáneo que apela a una intersección que he encontrado poco común: su obra oscila de lo minimalista a lo hiperrealista.

El subtexto de su obra contienen una carga mitológica, siempre hay un discurso y un título con el cual juega con el significado de las palabras y la musicalidad de ellas, Phillipo y Albacora son dos ejemplos que me vienen a la mente. Ambos títulos que comienza a exponer en esta cuarentena apelando a la mitología del caballo y del pez. 

Definitivamente se trata de alguien versátil cuya trayectoria involucra escultura y fotografía. Las pinturas pueden ir desde un tallo del pincel en lienzo, como texturas, desde lienzos pequeños hasta lienzos que abarcan una pared, incluso juega con las percepciones escondidas, a lo que llegaré más tarde.  Algo que además me parece fascinante es que se trata de un autor daltónico.

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Siempre me ha fascinado el daltonismo como fuente primaria de interpretación perceptual. La vista como aquél primogéntio de la estirpe con la que empezamos a tener diálogo con el exterior y así comenzamos a crear el mundo. Encima de esto, lo que es la historia del arte pone en museos y lienzos una narrativa de cómo ha sido vivida la humanidad a través de estas pulsiones de aquellos genios que a través de su destrucción, paradójicamente, construyen lo que es el espíritu de su tiempo. Las vanguardias como disciplina de la posguerra cuyo espíritu del tiempo (zeitgeist) es un discurso bélico lo que comienzan a poner en la mesa son retratos de destrucción o tergiversación. Un punto culminante de esta paradoja (construcción/destrucción) es el cubismo en el que, la figura humana se encuentra ya desmembrada y descuartizada; y, siendo redundante, como disciplina de la posguerra uno se pregunta si es el arte quien destruyó la realidad o fue la realidad misma quien se destruyó, ¿cuál es el retrato fidedigno?

Utilizo las vanguardias como punto de partida para obviar el argumento. Otro ejemplo sería el invento del punto de fuga en el renacimiento como ruptura de la pintura y cosmovisión del medievo.

Este meollo incrustado en un artista daltónico nos da mucho material de qué hablar.

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De lo primero que encontré del artista fueron unas piedras azules y un catálogo cuya portada era un astronauta a carbón. Ambos trazos que no apelan a curvas, agresivos. Había ya mencionado algo sobre percepciones escondidas y es que, en lo abstracto y en lo ambiguo se encuentran formas, así como lo atiborrado y lleno de elemento pierde la figura. En una de sus obras, cuyos trazos minimalistas y texturas de blancos, retrata una tormenta, hay que poner mucha atención para comenzarla a ver y con ese juego se retrata el microscosmos del artista, uno se debe desvanecer del alrededor para sumergirse en la obra y poder ver la tormenta.

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La escultura que se expone en la fotografía de arriba se encuentra una balsa en el agua. Algo que de lejos o sin el sumergimiento en la obra no se puede apreciar.  Así como lo hace con las pinturas, sus esculturas también son un fenómeno sensorial.    

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Dado el confinamiento ha hecho varias exposiciones desde una ventana tapiada que le ha funcionado como metáfora, alusión a una coyuntura en la que se cancela la oportunidad de salir.

Comenzando con Animales de otra certeza como Phillipo (que ya había mencionado) y, hasta ahora, el fin del mundo. Título que me es de afortunadísimo por aquél discurso con el que comencé hablando del daltonismo. Las imágenes las expone en un cuarto con paredes blancas y aquella ventana tapiada en la que el mundo, como premisa, se ve ya terminado, no obstante anuncia, apenas, el fin del mundo. El mundo una vez más, desde la percepción de un artista, se anuncia como un fin.    

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Canaimera Narrativa

Elena Salamanca | La mítica desmitificadora

Cuando uno se acerca a la obra de la escritora e historiadora Elena Salamanca (San Salvador, 1982), inmediatamente es perceptible su disciplina, su tenacidad, una fuerza estrambótica que no es sólo inercia sino tesón bien trabajado.  Toda vez que se conoce el rigor de su narrativa, la excelsitud de su poética, queda claro que Salamanca escribe desde la inteligencia, la valentía y la reflexión. Y que, si bien presume el rigor de la academia, también hace suyo, y fácilmente, el desparpajo imaginativo de la poesía. Su voz, que se mece entre pueriles candores y maduras contemplaciones, tiene un casi legendario origen en una infancia arrullada por los cantos de las abuelas, dentro de un espacio idílico: su universo jardín. Pero bien pronto deviene en acelerada percepción e irrumpe en una geografía donde muy temprano se deja de ser niño y la realidad se entreteje de míticos, y no pocas veces nocivos, imaginarios que urgen ser, revalorados unos, derrumbados los otros: Centroamérica.  Un crisol, un yunque vivo son las letras de Elena Salamanca. Un respiro, un asidero en territorios de violencia; una esperanza cuando todo parecía perdido en tierras de sangre donde el libro es un casi ídolo de ignorados ritos, pero cuyo culto fue, es, será inmortal entre unos tantos. Elena Salamanca ha publicado Landsmoder (Editorial Equizzero, San Salvador), Peces en la boca (Editorial Universitaria, San Salvador) y Último viernes (Dirección de Publicaciones e Impresos, El Salvador).  Muy joven, fue finalista del premio Alfaguara de novela en el año 2004. En 2009 obtuvo una beca para escribir una novela en el programa de Estancias artísticas para creadores de Iberoamérica y Haití del Fondo Nacional de la Cultura y las Artes de México y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo. En el 2017, resultó ganadora del YES Arts Writers Grant. Su obra ha sido traducida al inglés, alemán, francés y sueco. En 2012 fundó la Fiesta Ecléctica de las Artes FEA que es un referente en El Salvador y Centroamérica.

  • Elena, se puede apreciar en tu obra que has vivido inmersa en un ambiente casi místico, donde has sido tocada por una mitología mestiza atestada de vírgenes, santos y un Dios extraño, ¿cómo ha sido vivir en esa vorágine, de qué ha dotado a tu literatura?
  • Creo que al ser cuidada por mis abuelitas desde que nací, ellas me transmitieron su universo y su imaginación, un universo de jardín, una imaginación sincrética en un mundo secular. Sobre el Dios extraño no lo sé, no me he detenido a pensar en ello. Pero definitivamente el primer universo que tuve fue ese que mis abuelitas me dieron. Luego tuve el académico, en mi infancia, mi madre me formó una biblioteca, y mientras yo crecía, me regalaba libros que ella, intuitivamente, elegía muy bien para mí, me regaló libros de poesía, novelas, teatro, pero también de Historia y de Historia de la Literatura, hasta que empecé a estudiar en la universidad. Y también, y esto es fundamental, a mi padre lo asesinan cuando yo tenía 9 años, y él me da el duelo, el dolor, la búsqueda, el miedo y a la vez el deseo de nombrar, de sentir, el interés de conocer la Historia, el país donde nací, y así llegué a la Historia, a la Academia. La Academia me ha dado otro modo de pensar y de ver el mundo, vivo entre esos dos mundos. Con la Academia he sabido nombrar mi imaginación, me da métodos, caminos, rutas para pensar. Pero mi pensamiento y mi obra literaria están influida aún por las categorías esenciales de mi universo jardín.
  • Ello me recuerda al Cristo Negro, del gran Salarrué, un autor al que admites como una de tus grandes influencias. Un autor que debería ser revalorado y al cual habría que darle su justa dimensión en la literatura latinoamericana. Así que, aprovecho tu filia, ¿quién es para ti Salarrué?
  • El Cristo negro es un libro poco conocido de Salarrué, es su primera novela, publicada en 1927. Pero no me siento necesariamente conectada a esa novela de Salarrué. Su espiritualidad es muy interesante, pone en cuestión el pecado, la tentación, etc. Yo crecí en un universo que usted ha llamado místico, pero donde no existía la idea del pecado o la tentación, sino la belleza, el amor, la contemplación y la creatividad. Se trata de formas bien diferentes de acercarse a lo espiritual y lo místico. Salarrué es mi escritor favorito desde muy joven, de hecho realicé una investigación sobre la resonancia que su libro Cuentos de barro (1933) tuvo sobre los cuentos de Juan Rulfo en El llano en llamas (1953). Este tema es muy controversial para los mexicanos y sus cánones literarios pues se supone que Juan Rulfo “no tenía influencias” o eran autores muy lejanos, nórdicos, como dijo en algunas entrevistas. Pero yo realicé una investigación en 2011-2012 y en 2014 salió mi cuaderno de investigación. Creo que Salarrué pertenece a una generación de grandes narradores, narradores fundacionales para las naciones jóvenes, que nacieron en 1899, como Jorge Luis Borges, Augusto Roa Bastos y Alejo Carpentier. Todos maravillosos, con obra monumental. Finalmente se conocieron en México en un congreso de escritores, invitados por Juan Rulfo, lo tengo documentado. El problema de Salarrué es que la primera obra suya que se publicó fuera de El Salvador fue, precisamente, Cuentos de barro, por recomendación de Gabriela Mistral. El libro fue publicado por la editorial Nascimento, en Chile, en 1943 y la presentación es de Mistral. Ese fue el primer libro de Salarrué que tuvo alcance editorial continental, lo distribuyeron además de en Chile, en México, etc. Ese era la edición que estaba en la Biblioteca de Juan Rulfo, y que el arquitecto Víctor Jiménez y Juan Francisco Rulfo me permitieron ver. Yo he revisado la correspondencia de Salarrué con Mistral, en el Museo de la Palabra y la Imagen, y él le dice en una carta que tiene otros libros, no solo Cuentos de barro. Era realmente muy prolífico. Llamo problema a esa publicación, porque él fue encasillado en el costumbrismo, pero él dio una entrevista en 1970 donde se desmarca como costumbrista. Fue una construcción del mercado editorial latinoamericanista de entonces, muy antes del Boom, que no le permitió ser leído más adelante, porque después del Boom, para los lectores fuera de El Salvador que solo conocieron un libro suyo, él estaba ya desfasado, o pertenecía a otra imaginación que no les interesaba más. Y eso es injusto, su obra es maravillosa y su prosa explora muchos caminos narrativos, históricos y sobre todo lingüísticos. Como se ve, Salarrué es una pasión intelectual para mí.
  • Dentro del fundamento mítico de tu obra, ¿es lo femenino un ánimo rector?
  • Supongo que lo femenino es mi universo literario, que deviene de aquel universo jardín. Pero hay que tener mucho cuidado con lo que nombramos femenino. Yo no trabajo estereotipos de feminidad patriarcal, yo los rompo. O por lo menos eso he intentado hacer con mi serie de poemas sobre Sor Juana Inés de la Cruz, con el mito de Santa Tecla y con mi cuento sobre el hambre de Santa Teresa, la levitante. Creo que es un fundamento mítico que yo no había notado, con conciencia, hasta que algunas académicas que han trabajado mi obra me lo han hecho saber.
  • Has tenido la oportunidad de recorrer algunos países de nuestro continente, ¿cómo has percibido el quehacer literario en cada uno de ellos? ¿Qué diferencias hay, y qué similitudes?
  • Realmente solo he tenido contacto con la literatura y el sistema del arte Mesoamericano, es decir, de México y Centroamérica. En Estados Unidos entré en contacto con la producción académica sobre México y Centroamérica, han sido planos diferentes. Un sistema del arte, como tal, en Mesoamérica, solo existe en México. En Centroamérica es muy difícil poder hablar de un sistema consolidado, por nuestra historia, de invasiones estadounidenses, guerras civiles, despojos y problemas ambientales y desigualdad, el sistema del arte, o la esfera cultural, básicamente se mantiene en una constante, en un movimiento perpetuo entre derrumbe y reconstrucción.
  • En 2004 fuiste finalista del permio Alfaguara de novela, lo que seguramente fue un parteaguas en tu vida como escritora, también has ganado importantes becas y estímulos. En ese sentido ¿qué injerencia tienen los premios y las becas en la vida de un escritor latinoamericano? ¿Son necesarios o resultan un lujo del estado?
  • Primero, tengo que aclarar que fue el Primer Concurso de Novela de Alfaguara en El Salvador, en 2004. Solo ocurrió ese año y fue un experimento interesante, porque permitió romper el mito de que El Salvador era un país de poetas y que no se producía mucha novela. Esto no quiere decir que todas nuestras novelas valieran la pena para ser publicadas o que fueran, incluso, novelas, pero yo era apenas mayor de edad y fue una experiencia que me abrió al mundo literario salvadoreño, que no era como esperaba. En lo negativo, había muchas grillas, cultos a la personalidad, etc., en lo positivo, también había mucha gente maravillosa que fui conociendo y ahora es parte de mi vida. He ganado solo una beca artística, la del FONCA y AECID, en México, en 2008, la de crítica a las artes de la Fundación Y.ES de El Salvador, y las demás becas han sido académicas: La Llilas Benson, en Austin, la del SICA, en Centroamérica, la de CONACYT y COLMEX en México. Así que desde mi experiencia yo solo puedo hablar de las becas académicas que han sido esenciales para mi Doctorado y mi investigación de tesis. No sé qué es ser escritora latinoamericana con beca permanente, mi única beca en literatura duró 4 meses y en 4 meses no construís una obra, la iniciás, entrás a un camino de lo que escribirás luego cuando tengás tiempo disponible, básicamente en el desvelo.
  • Hoy en día vives en México, donde estudias un doctorado, y esto te ha llevado a estudiar las relaciones de este país con Centroamérica. Háblanos, desde tu perspectiva, acerca de este diálogo cultural entre las dichas naciones.
  • Vivo en México, acá termino mi doctorado, escribo mi tesis sobre el exilio de centroamericanos entre 1930 y 1950. Hay una paradoja, casi condena, sobre investigar, escribir, hacer historia sobre Centroamérica. Para entenderla, para investigarla, debemos salir de Centroamérica. Los mejores archivos sobre Centroamérica están en Estados Unidos y en México. Yo he estudiado las relaciones intelectuales y diplomáticas, básicamente puedo concluir (sin hablar de mi tesis específicamente) que todo mexicano tiene algo de centroamericano hasta que se demuestre lo contrario. Es, por supuesto, una sentencia que escandaliza a los nacionalistas mexicanos, pero es cierto. Tenemos una vinculación ancestral indiscutible y en el siglo XX unas relaciones políticas e intelectuales tangibles, de ambos lados del río Suchiate.
  • ¿Qué es la Fiesta Ecléctica de las Artes y qué repercusión tiene en su ámbito de influencia?
  • La Fiesta Ecléctica de las Artes es FEA, un festival de arte que fundé en 2012 junto a mi amigo Nadie [Javier Ramírez], un escritor, artista visual y travesti de El Salvador. FEA estuvo activa hasta 2017, hicimos 5 ediciones, donde invitamos a artistas multidisciplinarios de voces muy peculiares, muy propias, y cuya propuesta no cabía muy bien en espacios tradicionales. Trabajamos con artistas de El Salvador, y algunos invitados de Centroamérica, como el poeta Wingston González, de Guatemala. Recuperamos mucha memoria, o historia oral, del arte y la cultura mediante una serie de ciclos de conversatorios, sobre historia y crítica, sobre temas que tampoco abordan los académicos ni los periodistas. Tuvimos una racha muy hermosa y me gusta pensar que hicimos dos cosas: rendimos homenaje a los legados de las generaciones anteriores a las nuestras que se habían perdido en la memoria, que no estaban registradas, y también pienso que dimos claves de futuro para las generaciones actuales y las que vienen. Tenemos todo documentado, hemos aparecido en algunos libros sobre arte, yo espero, como historiadora, que no nos olviden.
  • ¿Son necesarios los festivales culturales en América?
  • Yo creo que sí son necesarios, pero si son disidentes, si rompen el orden de lo conservador dentro del espectro cultura en América. ¿Para qué queremos más formalidad, más mármoles y más cortinas de seda y terciopelo falso? Si te van a dar una nueva clave para pensar, para pensarte, son necesarios, si van a darte un cajón para meterte, para encerrarte, para desconocerte, no lo son. Entonces es mejor que no los hagan.
  • ¿Ha sido para ti Centroamérica una cartografía del dolor?
  • Usted toma este concepto de “cartografía de dolor” de mi texto Atravesé el puente en que mataron a mi padre. Cartografías del dolor, que publiqué en Guatemala, en Plaza Pública, en 2018. Yo he escrito mucho ensayo sobre Centroamérica, sobre la historia y la violencia de la región. Entonces yo creo que necesitamos contar una historia que nos hable también del dolor y los duelos, que son las experiencias compartidas en Centroamérica, en México, en América Latina, en el mundo. El dolor, como la felicidad, como el amor, es lo que nos hace ser vivos en el mundo en nuestro tiempo. Y es terrible. Así que yo me aboqué a esa categoría para contar sobre la ruta de la reconstrucción de los duelos desde el de mi padre. Hay una académica italiana, Silvia Gianni, quien ha escrito sobre mi literatura y la cartografía del dolor, y le agradezco mucho sus palabras sobre mi obra ensayística y narrativa, lo que ella llama también “restitución del duelo” en la posguerra en Centroamérica.
  • ¿Qué significan para ti las palabras migración y exilio?
  • Más allá de qué significan para mí, son conceptos que estudio desde la Historia, desde mi tesis. Creo que lo que me interesa es desde dónde comencé a pensarlas, a darles significado. Con María Zambrano y Edward Said, inicialmente, yo empecé a pensar en clave de exilio, desde la experiencia, desde la creación. Con Luis Roniger, empecé a pensar el exilio como categoría política, como expulsión de comunidad política. Con Erika Pani, mi directora de tesis, comencé a pensar esa expulsión de la comunidad política en clave de ciudadanía. Y así me he ido nutriendo de muchos académicos, filósofas, historiadoras, para acercarme a estas categorías que, para mí, en este momento, son también experiencia biográfica. Aunque yo vivo legalmente en México, tengo el privilegio de residencia temporal por ser estudiante, sé que son también experiencias vitales. Esas, claro, las separo de mi trabajo académico. Pero están en mí, son parte de mí.
  • ¿Qué representa, qué conlleva, ser escritora en El Salvador?
  • Es una pregunta difícil porque yo básicamente he sido escritora en diáspora, con el cuerpo en México, pero con el corazón en El Salvador, en Centroamérica, si lo vemos orgánicamente. Sin embargo, todos mis libros han salido en El Salvador, uno en México. Varia de mi obra ha sido traducida al inglés, al italiano, al francés, al alemán, al sueco, creo que he sido afortunada. Pero escribir día a día en El Salvador es más difícil de lo que yo puedo construir desde la diáspora, así que creo que no puedo contestar con fidelidad esta pregunta, aunque quisiera.
  • Por último, Elena, y como en tu Santa Tecla, ¿sigues siendo un árbol que por frutos da manos cortadas, manos insurgentes?
  • La historia de mi poema Sobre el mito de Santa Tecla me parece increíble. Es un poema de 2008, recuerdo claramente haberlo escrito de un sentón, en un momento libre mientras preparaba el almuerzo para mi abuelita. Salió en 2011 en un libro en El Salvador y en los últimos años ha tomado fuerza. La fuerza vital de esa escritura, creo. Me alegra mucho que siga siendo leído y traducido, hace menos de un mes apareció su tercera traducción al inglés en Estados Unidos y parece que el poema tiene esa impronta de las manos que no dejan de brotar. Mucha gente, cuando quiere construir un mito sobre mí, o quizá una burla, no lo sé, me compara con esa Santa Tecla, la de mi poema. No lo sé. Pero me deseo muchas manos insurgentes por los años que me quedan por escribir.
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Ejercicios de escritura creativa Narrativa

Del texto al vídeo


Raquel

Raquel Pérez


Texto

Raquel

Ni muy alta ni muy baja
Lluvia por meses
Verano en ocasiones
Un pasado
Presente arrastrado
Un futuro nublado

Niña de miradas y palabras bonitas

Es la historia que inicia viendo brujas en portales cuando tenía 4 años. Es la semilla que ha florecido en creencias de dimensiones temporales y magia. Me llamaron niña por imaginar. Sé que fue cierto…
me hablaron…

Momentos de oscuridad de los 8 a los 10.
Falshbacks que provocan llanto en quienes crían. Confesiones abusadas a los 12 y un vestido blanco y vela en la mano goteando oscuridad sacra.

Melodía sanadora hasta los 15. Chelista oculta y ambigua, medida por estaciones emocionales incomprendidas.
Sí, el arte navega en las venas con la ciencia en los genes. La locura y depresión junto a la migraña como herencia.

Nada determina, todo influye.

Llamado de muerte de dos años. Caída a los 18. Gotas de sangre nacieron como una oportunidad de salir. Camino con piedras de fracasos. Un año perdido, la cama llamaba, la muerte visitaba como amiga.

La segunda oportunidad de vida.

19 años y a la universidad. Carrera que pintaba ser mucho manejada desde el cáncer de personas podridas. 5 años después ofrece, en su pensum, decepción, ansiedad, tiempo perdido. Bienvenidos a donde te enseñan a ver errores textuales sin un futuro.

No pierdas la esperanza:
Tú ganas experiencia
Ellos arrugas
Tú astucia
Ellos cansancio

— El momento llegará y será tuyo-

Mujer De gustos varios.
Mujer de espacio suficiente para experiencias. Sueños hechos papel, construidos en mente y siendo cimiento de fuerza para continuar.
Persona de amor entregado, corazón sensible y enamoramiento puro.
Nacimiento de temor en él, quien no se decide…

Corro

Respiro

Esa soy

Así soy

Ya no me disculpo por ello
Soy de sentir y decirlo
No lo guardo,
puedo morir mañana…

Raquel Pérez


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Cinefilia crónica

Paris, Texas (1984) | Una obra memorable

El personaje Travis Henderson en una de las primeras tomas de Paris, Texas (1984).

Hace poco volví a ver Paris, Texas (1984); creí que no lograría emocionarme al mismo punto que alguna vez lo hizo cuando la vi por primera vez, que simplemente advertiría su calidad cinematográfica y que, de alguna manera, al verla con los agudos pero insensibles ojos del crítico, se me vedaría la facultad emocional del espectador amante. Cuán equivocado estaba.

La película inicia con Travis Henderson (personaje interpretado por el ya fallecido Harry Dean Stanton) caminando sin cesar por entre parajes desolados y desérticos, los cuales, luego conoceremos, son el este de Texas. El nombre del film hace referencia a un pequeño poblado en Texas llamado Paris. La espléndida forma de retratar las planicies, senderos y montañas que constituyen las locaciones será una peculiaridad notable de la película, destacan aquí el trabajo fotográfico de Robby Müller, quien supo captar con el lente la majestuosidad silenciosa y solemne de los desiertos del suroeste estadounidense, y los solos de guitarra compuestos por Ry Cooder que, más que musicalización, son vibraciones lentas y taciturnas que magnifican la sublimidad del paisaje explayado. Hasta ese momento no sabemos qué es lo que hace caminar a Travis —ni siquiera sabemos que su nombre es Travis—, sin embargo, su mirada turbada y su aspecto malhadado evidente en su barba enmarañada, en su piel reseca, en sus ropajes empolvados, nos hace suponer que una dramática historia subyace a todo esto. Pasadas algunas secuencias, ingresa a una suerte de estación de servicio que se cruza en su camino y allí desfallece producto de la deshidratación.

Luego es llevado a una casa rodante donde un medico lo atiende lo mejor que puede y acaba por suponer que es mudo, pues Travis no dice una sola palabra, pero, con tal de dar con la identidad del extraño y necesitado paciente, revisa sus pocas pertenencias y encuentra, al interior de la billetera, un triste pedazo de papel en el que está anotado un número telefónico; decide entonces llamar y le contesta el hermano menor de Travis, Walt Henderson (interpretado por Dean Stockwell), quien vive en Los Ángeles con su esposa y con su pequeño sobrino Hunter, hijo de Travis —lo que no se nos revela de manera inmediata— y personaje clave en la trama que posteriormente se desarrolla. Tan pronto enterarse de la situación, Walt decide ir a buscar a su hermano.

A pequeñas dosis nos daremos cuenta que la película no sólo es buena por su puesta en escena y por su estética visual, sino también por el hecho de relatar una historia intensa y muy cargada de emociones en la que vemos de frente la importancia del ágape amor filial. En 1984, el año de su estreno, la cinta obtuvo el prestigioso Palme d’Or en el Festival de Cannes, entre muchos otros premios internacionales, lo que consagró al cineasta alemán Win Wenders, el director, como uno de los maestros contemporáneos del séptimo arte.

Sin un alto presupuesto y sin ninguna de las súper estrellas hollywoodenses del momento presente en su elenco,  Paris, Texas logra ser una película profunda, buena en muchos aspectos, emocional y emocionante desde la vera de las risas inocentes hasta las empantanadas lágrimas involuntarias, reservada para aquél público capaz de asimilar las formas minimalistas del arte cinematográfico, y una memorable obra maestra digna de ser recordada y vista lo mismo hoy, 36 años después de su lanzamiento, como dentro de un siglo, cuando ya nada quede de sus realizadores y de sus primeros espectadores, más allá del testimonio y el recuerdo, y sólo prevalezcan el viento, la vegetación desértica, las montañas lejanas del texano valle terracota, y las emociones entramadas en los corazones sedientos de quienes miramos y mirarán cine.

M.D.

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Agibílibus

Voces de la Gran Guerra: la Primera Guerra Mundial plasmada en la literatura

La guerra para terminar la guerra

-H. G. Wells

Aunque han pasado más de cien años de este atroz acontecimiento, hoy en día se continúan reviviendo los sucesos que marcaron a la humanidad, tanto en libros, películas, canciones y videojuegos. Sin embargo, pese a que fue una guerra terrible en la que murieron millones de personas, la Gran Guerra está impregnada de una esencia romántica que seduce y encanta a los espectadores y apasionados de la historia, a través de la palabra escrita de aquellos veteranos que plasmaron sus vivencias.

Soldados en la trinchera

Específicamente, son las experiencias literarias en donde podemos experimentar una inmersión sublime acerca de las vivencias tan humanas llenas de valentía, coraje, miedo, pánico, concientización sobre las armas y la dirección del progreso humano. Aquella generación de escritores que sufrieron el conflicto global supo transmitirnos su visión acerca de las aventuras y desventuras de la guerra. Hoy en día  recordamos y disfrutamos el legado de Jünger, Remarque, Brooke, Tolkien.

El conflicto mundial de 1914 a 1918

Antes de que estallara la Primera Guerra Mundial, el mundo no se había enfrentado a un desastre de tal magnitud lleno de pérdidas, muerte, desolación e historias increíbles sobre valentía, lealtad y heroísmo.

Stefan Zweig, con suculentas palabras, explica cómo el suceso fue recibido por las personas de aquellos tiempos:

Y, además, ¿qué sabían en 1914, al cabo de casi medio siglo de paz, las grandes masas de la guerra? No la conocían, apenas habían pensado alguna vez en ella. Era una leyenda, y la distancia, precisamente, le había dado un tinte heroico y romántico. La veían todavía en la perspectiva de los textos escolares de lectura y en los cuadros de los museos: el tiro mortal siempre, generosamente, en medio del corazón; la campaña entera, solo una resonante marcha triunfal.  ‘Para navidad estaremos de vuelta’, gritaban los reclutas, sonriendo a sus madres, en agosto de 1914 (2015, pág. 160).

La Gran Guerra fue un conflicto que se dio en el periodo de 1914 a 1918 en Europa, África, Medio Oriente, las costas de América y en el Pacífico. En esta guerra hubo más de 16 millones de muertos, tanto militares como civiles. En el enfrentamiento hubo dos bandos principalmente: La Triple Entente (Francia, Inglaterra, E.U.A., y Rusia) y La Triple Alianza (Alemania, Turquía y el imperio austro-húngaro). Las causas del conflicto se dieron por los movimientos imperialistas y colonialistas de años previos, además del asesinato del archiduque Francisco Fernando que sirvió como detonante.

Soldados junto al novedoso y terrorífico -tanque-

Ante esto, Kerr reflexiona sobre una de las causas que originó esta guerra mundial: En un escenario tan tenso, en el que además Gran Bretaña y Alemania estaban en una carrera armamentística vertiginosa, era obvio que tarde o temprano llevaría a las naciones de Europa, y con el tiempo al resto del mundo, a la guerra (2014, pág.15).

Una vez que se formaron ambos bandos, comenzaron los movimientos militares. Y aunque al principio el conflicto fue tomado por los jóvenes con espíritu animoso y sed de gloria, no pasó mucho tiempo para que aquella juventud aventurera conociera los horrores de la guerra la cual traía armas novedosas que arrasaban la vida como nunca se había visto hasta entonces. Así surgieron las nuevas armas, cañones, ametralladoras, submarinos, carros de combate, tanques pesados, dirigibles, aviones y hasta gases letales.

Soldados con máscaras antigas en combate

El campo de batalla estuvo enfocado principalmente en el Frente Oriental y en el Frente Occidental, siendo en este último donde surgió la sangrienta guerra de trincheras. Algunas de las batallas más encarnizadas e inolvidables fueron La Batalla de Tanenberg (182 mil muertos), La Batalla de Arras (278 mil muertos), La Batalla de Galípoli (473 mil muertos) La Batalla del Marne (483 mil muertos), La Campaña Serbia (634 mil muertos), La Batalla de Passchendaele (849 mil muertos), La Batalla de Verdún (976 mil muertos), La Batalla del Somme (1 millón, 219 mil 201 muertos), La Ofensiva de la Primavera (1 millón, 539 mil, 715 muertos) y los Cien Días de Ofensiva (1 millón, 855 mil, 369 muertos).

Juan Eslava Galán detalla cómo fue el horror de las trincheras:

La trinchera nunca es una zanja recta, sino una línea en zig-zag para evitar el tiro en enfilada, si el enemigo la invade, y para reducir el efecto de las granadas que acierten en ella. Suele constar de un pasillo más hondo, suficientemente ancho para que dos personas puedan cruzarse, y en un ‘escalón de fuego’ de medio metro de alto en el que se apostan los tiradores para vigilar el campo enemigo. A veces el borde está protegido con sacos terreros o con planchas de hierro en las que se abren mirillas y aspilleras para la fusilería (2014, pág. 96-97).

Al final del conflicto, las fuerzas alemanas quedaron agotadas, siendo los aliados los que demostraron la superioridad militar. La Gran Guerra terminó en 1918 surgiendo el Tratado de Versalles, el cual dejaba en pésimas condiciones a Alemania, y que finalmente terminaría provocando la Segunda Guerra Mundial años después.    

Los veteranos y sus obras

La Gran Guerra engendró a una generación de escritores y artistas tocados por la crueldad de una guerra distinta a las anteriores. Muchos apenas eran jóvenes que tenían sed de aventuras. Sin embargo, en sus obras encontramos esa esencia heroica la cual ilusionaba a los chicos para enrolarse de cualquier forma en aquel conflicto de talla mundial.

Jünger, el de la tempestad de acero

Desde la perspectiva alemana surge Ernst Jünger, el cual obtuvo la máxima condecoración prusiana “Pur le Mérite” al finalizar la guerra. En 1920 escribió Tempestades de acero, en donde narra sus vivencias como oficial alemán en la Gran Guerra. 

Jünger y su obra

Esta novela fue uno de los primeros relatos personales en salir a la luz. Aquí se hace una detallada descripción de las batallas que surgieron en el conflicto. También se narran enfrentamientos sangrientos, el contacto con el enemigo, la vida de las tropas, las heridas de guerra y la glorificación de la batalla aunque de manera noble. Esta obra ha sido criticada por no tener el carácter antibélico que caracteriza a la mayoría de las obras de la misma temática.

A continuación se reproducen algunos fragmentos de Tempestades de acero que expresan aquella emoción glorificada sobre el combate y la supervivencia en medio de la muerte:

Un nuevo ¡hurra! desgarró el aire. Desde la derecha, donde también se había estado operando con granadas de mano durante toda la tarde, saltaron a la carretera unos cuantos alemanes para acudir en mi auxilio. Al frente de ellos iba un joven oficial vestido con un manchester pardo; era Kius. En el preciso momento en que una ametralladora inglesa hacía fuego por última vez a tuvo Kius la fortuna de caer sobre un alambre que allí estaba tendido para que la gente tropezase en él. La ráfaga le pasó por encima tan cerca, que una de las balas le rajó la cartera que llevaba en el bolsillo del pantalón (1998, pág. 152).

Las escenas de la novela están plagadas de emoción y detalle sobre las condiciones en que los soldados alemanes tuvieron que enfrentarse en la guerra.

En otro punto, Jünger narra la perdida de uno de sus buenos camaradas:

Allí nos parapetamos. Tanto nosotros como los ingleses habíamos dejado un buen número de muertos en el tramo de trinchera disputado. También se hallaba entre ellos, por desgracia, el suboficial Mevius, al que en la noche de Regniéville aprendí a estimar como combatiente valeroso. Estaba tendido boca abajo en el suelo, con el rostro en un charco de sangre. Cuando le di la vuelta, un gran agujero que se abría en su frente me convenció de que era inútil toda ayuda. Estábamos hablando y de repente noté que no contestaba a una pregunta mía. Cuando, segundos después, rodeé el través detrás del cual había desaparecido Mevius, estaba ya muerto en el suelo. Aquello tenía algo de fantasmal (1998, pág. 130).

Esta novela está repleta de escenas emotivas, sofocantes, impregnadas de una valentía jovial que expresa las motivaciones y visiones que muchos jóvenes tuvieron que enfrentar en el transcurso de la guerra. Jünger es evocado a su vez por aquel entusiasmo glorificado sobre las batallas que vivió y de las personas que conoció (y vio morir) en el proceso.

Remarque, del entusiasmo juvenil al terror decadente de la guerra

Erich Maria Remarque (Erich Paul Remark) fue un escritor Alemán que plasmó los horrores que se vivieron en la Gran Guerra, en la que participó. A través de sus experiencias en batalla escribió Sin novedad en el frente en 1929, Aunque esta obra es antibélica, y en donde se presentan los horrores de la muerte, la mutilación y la pérdida de una generación de jóvenes entusiasmados con obtener honores y gloria. También muestra una perspectiva de camaradería y lealtad que se dio entre aquella generación mancillada.

Remarque y su novela

En esta historia se narra el entusiasmo vivido en los primeros días del conflicto en el pueblo Europeo, aclarando las diferencias entre una buena vida y las consecuencias de la guerra. En el transcurso de la historia, los soldados vislumbran la violencia, la deshumanización y la muerte de los camaradas de juventud.

Algunos pasajes de Sin novedad en el frente al respecto de las experiencias en combate:

El terreno está batido por un moderado fuego de ametralladoras. Toda la zona está regada por las balas; no muy densamente pero, sin embargo, lo suficiente para no permitirme levantar demasiado los huesos de este agujero… Cerca de mi zumba una pequeña granada. No la he oído venir y tengo un sobresalto. Al mismo tiempo se apodera de mí un terror loco. Estoy aquí solo y casi desvalido en la oscuridad… quizá hace rato que, desde otro embudo, unos ojos me están observando y una granada de mano está dispuesta a ser lanzada para destrozarme (1972, pág.162).

El autor plasma de manera sublime la tensión del combate y la cercanía que tenían esos jóvenes con la muerte. En cada rincón estaba la amenaza de un enemigo intrépido y temeroso como ellos mismos.

Además, en otro punto de la historia, Remarque plasma la realidad de la guerra: los heridos de gravedad. Allí se hace un recuento de las diferentes heridas y mutilaciones causadas en el campo de batalla:

En el piso de abajo están los heridos en el vientre, en la columna vertebral, en la cabeza y los amputados de los miembros. En el ala derecha están los heridos de los maxilares, los enfermos de gases o los que han recibido tiros en la nariz, las orejas y la garganta. En el ala izquierda los ciegos, los heridos en el pulmón, en la pelvis, en las articulaciones, en los riñones, en los testículos y en el estómago. Aquí uno se da cuenta de en cuántos lugares puede ser herido un hombre (pág. 201).

Aunque tétricas, estas descripciones encierran una belleza desoladora que sólo pueden ser transmitidas a través de los recuerdos perturbados de alguien que los vivió en carne propia.

Brooke, el poeta soldado

Rupert Brooke fue un poeta y soldado inglés que murió en plena Gran Guerra. Sus versos han sido piezas clave para comprender los horrores de la guerra, como lo son: Sonetos de Guerra, Paz, seguridad, The Dead, entre otros.

Brooke, el poeta soldado

Brooke vio acción en Amberes y en los Dardanelos,  muriendo en Skyros a causa de la mala salud previa y al envenenamiento de la sangre.

Su poesía está llena de una seductora melancolía sobre la añoranza de la tierra natal y de la muerte próxima.

A continuación se presenta de manera íntegra uno de sus poemas sobre su pesimismo sobre la guerra:

El Soldado
Si debo morir, solamente sentir esto de mí:
Que hay algún rincón de un campo extranjero
Eso es para siempre Inglaterra. No habrá
En esa rica tierra un polvo rico oculta;
Un polvo los cuales Inglaterra orificio, formado, consciente,
Dio, una vez, sus flores de amor, sus formas de vagar,
Un cuerpo de Inglaterra, respirando aire Inglés,
Bañada por los ríos, Blest por soles de casa.
Y pensar, este corazón, todo el mal derramado de distancia,
Un pulso en la mente eterna, no menos
Da vuelta en algún lugar los pensamientos de Inglaterra dadas;
Sus imágenes y sonidos; Felices sueños como su día;
Y la risa, aprendido de amigos; y dulzura,
En los corazones de la paz, bajo un cielo Inglés.
-Rupert Brooke, 1914

Con esta poesía podemos ver el deseo de muchos soldados de regresar a casa hacia la calidez del hogar, una vez que los horrores y emociones de la Gran Guerra sobrepasaron sus expectativas juveniles de gloria y honor.

Tolkien, el profesor en la Batalla del Somme

John Ronald Reul Tolkien, el glorificado profesor y autor de El señor de los anillos, El Hobbit, El Silmarillion y otras grandes historias, fue un veterano que sirvió en la Gran Guerra el cual obtuvo gran parte de su inspiración literaria en sus vivencias sangrientas en las trincheras y campos de muerte.

Tolkien y El Señor de los anillos

Tolkien sirvió como teniente en el Batallón de Fusileros de Lancashire, viviendo tétricas batallas de la guerra como La Batalla del Somme. Como el mismo profesor Tolkien llegó a afirmar, incluyendo su amigo C. S. Lewis, en la obra El Señor de los anillos se pueden encontrar algunas referencias a las experiencias del profesor en la Gran Guerra.

Grotta menciona algunas semblanzas acerca de la vida militar de Tolkien en la Primera Guerra Mundial: Aunque fueron cientos de miles de compatriotas suyos –entre ellos casi todos amigos de la escuela y universidad- los muertos o heridos en el Somme, Tolkien salió ileso. No ganó medallas, alabanzas, menciones en los despachos o promociones, pero cumplió con su deber lo mejor que pudo (1982, pág. 71).

Además, algunos conocedores de la obra de Tolkien han encontrado ciertos paralelismos e inspiraciones dentro de El señor de los anillos y los sucesos vividos en la Gran Guerra por el profesor Tolkien. Algunos de ellos son:

-En El señor de los anillos, “La ciénaga de los muertos” es una alusión a los campos de batalla de la Gran Guerra. Allí Frodo y Sam avanzan por un campo fangoso sembrado por cadáveres de guerreros anónimos de guerras pasadas. Esto es una referencia a las trincheras y campos desolados llenos de soldados anónimos de la Gran Guerra.

-Se ha llegado a suponer que los Balrogs y los dragones representan la novedosa maquinaria bélica de la Gran Guerra como tanques, dirigibles y otras armas atemorizantes y destructivas que sirven a la maldad.

-Sam Gamyi, fiel compañero de Frodo, estuvo inspirado en los buenos soldados británicos que sirvieron en los campos de muerte con Tolkien, y a los que el profesor reconoció como grandiosos seres humanos.

-Saruman y todo lo que implica es una representación de la maquinaria industrial que afectaba a la sociedad en época de Tolkien.

También puede observarse que los personajes de El Señor de los Anillos al final de la aventura quedan marcados por los cruentos sucesos de la batalla, al igual que los soldados que sobrevivieron a la Gran Guerra, los cuales tuvieron traumas, heridas y amputaciones que soportaron en su regreso al hogar.  

La experiencia actual de la Gran Guerra

Hasta ahora se han citado sólo algunos autores y sus experiencias con la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, no son los únicos que han narrado historias sobre la Gran Guerra, ya que existen obras posteriores que se vieron influenciadas por el romanticismo y el sentido decadente del primer conflicto global del siglo XX.

Actualmente podemos experimentar el goce y sufrimiento de la Gran Guerra a través de novelas, películas de grandes efectos y videojuegos emocionantes.  Además tenemos el lujo de acceder a fotografías y documentos de la época para mayor placer de los amantes y conocedores del tema. Sin embargo, es a través de la literatura donde nuestra sed de gloria y emoción se puede satisfacer de un modo directo y personal, tal y como lo imaginaban aquellos jóvenes entusiasmados en 1914.

En la trinchera

Aunque la Gran Guerra se ve opacada en cierto modo por la Segunda Guerra Mundial, tanto en difusión de obras, películas y medios, es necesario abordar con respeto y entrega este primer conflicto que marcó un cambio inimaginable para la historia de la humanidad.

Ya sea por la acción del combate, las historias increíbles de supervivencia y heroísmo, la introducción de las nuevas armas, la decadencia de la humanidad, el recuento de los millones de víctimas de las nuevas formas de muerte o por ser una advertencia antibélica narrada por gente que vivió y sufrió en las trincheras y campos, como sea que fuere, los recursos literarios que nos han legado son una pieza importante para comprender nuestra condición humana.

Siempre habrá una historia que saborear en el mundo literario cuando se trata de las aventuras y desgracias de la Gran Guerra, aquella que supuestamente terminaría con todas las demás guerras.

Referencias

-Eslava Galán. Juan (2014). La primera guerra mundial contada para escépticos. Editorial Crítica. México.
-Grotta, Daniel (1982). Tolkien. Planeta. España.
-Jünger, Ernst (1998). Tempestades de acerco. TusQuets Editores. España.
-Kerr, Gordon (2014). Historia abreviada de la primera guerra mundial. Editorial Crítica. México.
-Remarque, Erich M. (1972). Sin novedad en el frente. Editorial Bruguera. España.
-Zweig, Stefan (2015). El mundo de ayer. Editorial Porrúa. México.

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Arte y cultura

Amor a sus raíces / Juan Bautista Navichoc Pop

Amor a sus raíces, paciencia, detalles, alegría, colorido, naturaleza, ancestros… son palabras que se vienen a mi mente cuando veo una obra de Juan Bautista Navichoc Pop, pintor y escultor originario de San Juan La Laguna, Sololá, nació en julio de 1988. Heredó la sensibilidad artística de su abuelo paterno, Aniceto Rocché, quien era músico y tuvo un conjunto de marimba, de su abuelo materno, Nicolás Pop, las enseñanzas en el campo y el cultivo, quien en diciembre cumple 98 años de vida.

Estudió para Bachiller en Arte con Especialización en Dibujo y Perito en Arte con Especialización en Escultura en la Escuela Nacional de Artes Plásticas “Rafael Rodríguez Padilla” (ENAP) (2006-2010), obtuvo una beca para estudiar en la Academia de Southwestern Academy en San Marino, California (2011-2012)

El artista y escultor Jorge Leonel Pérez Girón, destaca entre sus maestros; con sus enseñanzas, consejos y estética al trabajo artístico; ha creado inquietud en Juan Bautista para ser visionario, buscar nuevos horizontes, poder dejar una huella y trayectoria en el mundo del arte guatemalteco. Así también el maestro Luis Muñoz (QEPD) de la recordada Galería El Carmen en Antigua Guatemala, ha significado mucho en su trayectoria, al aconsejarlo y apoyarlo en sus inicios como artista.

La palabra “niñez” es muy importante para Juan Bautista, es la raíz de la inspiración en sus obras, realizadas con acuarela y tinta, cabe destacar que en la última serie trabajada predomina el uso de acrílicos con los que relata sus vivencias en el campo, en la cosecha de maíz, doblar las plantas y cortar las mazorcas, la relación con la madre naturaleza, la representación de juegos infantiles, añoranzas y sueños de niños Tz’utujiles, entre otros temas.

Ha participado en más de 35 exposiciones colectivas, eventos y galerías de arte, entre ellas: Funsilec, Subasta Club Rotarios, Mano Amiga, Momentos Patronato de Santo Domingo, Patronato de Junkabal, Fundación Rozas-Botrán, Fundación Margarita Tejada, Exposición Colectiva Noche de Arte en la Casa del Embajador de los EEUU; Centro Cultural Científico de Investigación en San Pedro La Laguna, Sololá; Exposición Colectiva Pueblos Encontrados en Antigua Guatemala, Galería El Túnel, Galería El Attico, Casa del Embajador de EEUU Todd Robbinson, I Certamen en vivo del Vigésimo Aniversario de la Caída del Muro de Berlín (Guatemala), Naturart en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP), Talla en Vivo en el Festival del Centro Histórico de Guatemala, Esculturas de la ENAP en Hotel Tikal Futura.

Su obra ha sido presentada individualmente en Galería El Carmen en Antigua Guatemala, con su serie “Sobreviviente del Lago” (2016), Samajib’al Achib’al en el Centro de Arte y Cultura Tz’utujil en San Pedro La Laguna, Sololá (2014)

En los años 2007 y 2008 fue asistente del escultor Sebastián Barrientos, durante este tiempo apoyó al maestro con la elaboración de una de sus obras que ocupó el premio de “Fundición en Bronce” para el festival “Arte en Mayo 2008”, etapa de aprendizaje donde empezó a relacionarse y conocer a otros artistas de trayectoria, fue fundamental y de gran emoción este proceso, involucrarse en el mundo artístico y experimentar como se siente ser artista, así también trazarse la meta de algún día estar como finalista en eventos de arte y lo logra en  2019, al recibir mención honorífica y en este 2020, con su obra B’anooj Jach’ (Tapiscando #2), de la serie Guate-Malaax”, recibió el premio único del festival “Arte en Mayo” organizado por la Fundación Rozas-Botrán, que lo compromete a seguir evolucionando en su trabajo artístico, para seguir  buscando nuevos horizontes y llevar el nombre de Guatemala en lo alto, así mismo, este año fue seleccionado para participar en el evento “Arte en las Calles” organizado por la misma fundación. Entre otros logros obtenidos está ser artista seleccionado por el Patronato de Junkabal para participar en la Exposición Colectiva con la intervención “El Chapinismo” (2019); primeros, segundos y terceros lugares; menciones honoríficas en concursos de pintura y escultura, realizados en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP).

Hoy Juan Bautista Navichoc Pop, hace una invitación a los jóvenes para que puedan seguir trabajando y participando en actividades como lo son certámenes y exposiciones colectivas, ya que es parte de darse a conocer en el mundo artístico en Guatemala.

Escucharlo contar sus anécdotas, proyectos y planes, me hace saber que es un joven entusiasta, perseverante, que disfruta realizar sus obras, que tiene amor a su familia, respeto a la vida, a la naturaleza y sobre todo que comparte sus enseñanzas a otros para que puedan participar en el arte, quiero darle las gracias por su tiempo y paciencia al darme a conocer parte de su vida, felicidades Juan Bautista, mi admiración, cariño y respeto hacia ti.

Por Jacqueline Paredes

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El taxidermista literario Narrativa

Silvio Astier, un existencialista adolescente. Análisis de “El juguete rabioso”, de Roberto Arlt.

“El juguete rabioso”, la primera novela de Roberto Arlt, es entre muchas otras cosas, una oda a la influencia de la literatura en la vida cotidiana. Su personaje principal, Silvio Astier, un joven bonaerense de sueños estrambóticos, nos conduce por la colección de momentos que componen su vida, plagada de incertidumbre y carencias, obligándonos así a pasar página tras página en un fútil intento por encontrar alguna coherencia a aquella colección de acciones absurdas. ¿Qué tiene esta pequeña novelita que la hace tan magnética? Procedamos con la disección.

Pobreza y crimen, el trasfondo

A pesar de su notable inteligencia y rebuscados gustos literarios, un hecho define la vida del joven Silvio Astier: la pobreza. El adolescente es el paradigma del personaje marginado, aquel que por alguna razón no encaja del todo en la sociedad que lo rodea. A Silvio su condición de marginal le pesa demasiado: gracias a la falta constante de dinero no sólo tiene que pedir “rentadas” las novelas por entregas de Ponson de Terrail que tanto le fascinan, sino que tampoco puede permitirse estudiar, pues su madre solo puede costear la educación de uno de sus hijos, y ese privilegio ha recaído sobre su hermana menor, Lila. Sin embargo, Silvio no recrimina nada a su familia; acepta estoicamente que él no podrá acudir a la escuela y, en su lugar, decide que encontrará otra manera de sacarse a si mismo adelante. Así, el crimen se presenta como la solución perfecta: si la falta de estudios es una limitante, el robo será aquello que le regrese a Silvio un poco del poder que ha perdido.

Aunque la pobreza y el crimen son temas literarios que suelen ir de la mano, lo notable de El juguete rabioso es la manera inusual en la que Arlt retrata dicha relación.  Silvio no es el típico ladronzuelo despechado, aquel que actúa para “vengar” las injusticias recibidas, al contrario. Influido por la lectura asidua de folletines de bandolerismo (sus “rentas”), el adolescente decide que una vida dedicada al crimen, como la que lleva su héroe literario predilecto, Rocambole, es la mas digna de todas. Convencido hasta la médula que la vida de ladrón es la única que le permitirá alcanzar la grandeza, instituye con sus amigos Enrique y Lucio El club de los Caballeros de la Media Noche, una sociedad de ladrones de poca monta. A través de poco más de veinte páginas, Arlt nos relata  los robos cometidos por los tres adolescentes desubicados, así como los aires de grandeza en los que se regodean después de cada “golpe”.

Todo son risas y sueños hasta que los tres adolescentes deben enfrentarse al primer problema: un robo a la biblioteca de la escuela que no resulta como lo planeado. A partir del desafortunado evento, Silvio deja de robar para dedicarse a languidecer y ver la vida pasar. Derroche inútil de tiempo y vida que termina cuando, increpado por su madre, el joven se ve obligado a buscar un empleo. Es en este punto cuando el lector comienza a sentir que la novela se aproxima a un punto importante, una de esas escenas a partir de las cuales ya no es posible volver atrás. Nos quedamos con la impresión que los robos y los subsecuentes infortunios no fueron más que un preludio amargo al quid de la historia, que finalmente veremos a Silvio progresar hacia un lugar más amable.

¡Vaya falsa sensación!

La bomba existencialista: conflicto por doquier

Después de mucho buscar, nuestro desafortunado protagonista logra conseguir un empleo como asistente en una librería. Es aquí, en el local de Don Gaetano, donde las verdaderas penas de Silvio comienzan. El viejo librero y su mujer son un par de tiranos desalmados: el trabajo es interminable, mal pagado y francamente ingrato. Además, la pareja, codiciosa como Judas, priva a sus empleados de las cosas mas esenciales, como un colchón decente para pasar las noches, una habitación limpia o comida suficiente para subsistir (pues los empleados viven en casa de sus patrones). Por si esto no fuese poco, el librero y su mujer pelean con tal frecuencia y violencia que los pobres empleados viven en la ansiedad y desesperación; en la casa de don Gaetano los “huéspedes” poco a poco comienzan a consumirse. Silvio no es la excepción: sueña con prenderle fuego a la casa de su patrón y en efecto realiza dicha maniobra… pero nada sucede. La mecha se apaga, la casa no se incendia y las cosas siguen igual. Silvio no puede más.

Ofuscado por sus fracasos profesionales, nuestro protagonista camina al puerto y se pega un balazo. Pero, como la suerte nunca ha estado de su lado, sobrevive al auto atentado. A la lenta recuperación en una maltrecha cama de hospital (a la que le acompañan los lamentos de su pobre madre, quien se culpa por “haberlo presionado”), le siguen nuevas aventuras desafortunadas entre las que encontramos el inicio de una carrera militar que luce prometedora… solo para acabar interrumpiendo por razones burocráticas y, finalmente, el hallazgo de un nuevo trabajo miserable como empacador de papel; trabajo que conduce a Silvio a hacerse de nuevas amistades con las cuales, desafortunadamente, las cosas tampoco tendrán un buen final.

A raíz de todo lo anterior no es osado afirmar que, en el fondo, la  vida de Silvio Astier no parece ser mas que una larga, larguísima, colección de infortunios. Al finalizar cada capítulo (los cuales, dicho sea de paso, se pueden leer de manera independiente sin que la novela pierda su sentido) la pregunta que acude a mi mente en tanto que lectora es “¿qué demonios?”. Me cuesta trabajo asimilar que un adolescente sea capaz de vivir en el desasosiego total sin perder la cabeza (con excepción de ese intento de suicidio fallido, claro está).

¿Cómo es posible que Silvio mantenga la cordura? Creo que esa es la interrogante que, cómo lector, te impulsa a seguir girando las páginas a pesar de que los capítulos no son nada cortos. Nuestro protagonista es, en efecto, una bomba existencialista con el temporizador a punto de acabar su cuenta regresiva.  Naturalmente, el lector está a la espera de una resolución catastrófica, esa escena clave en la que por fin todo volará en mil pedazos.

Ya podemos esperar sentados por dicha resolución, que Arlt nos tiene preparado otro giro de tuerca.

Resilencia y redención: la lección maestra que nos deja “El juguete rabioso”

En su trabajo como papelero, Silvio traba amistad con un sujeto aún más marginado que él, el Rengo, cargador en el mercado local. Después de frecuentarlo por algún tiempo, su nuevo amigo le propone un plan para acabar con los problemas de ambos de una vez por todas: robar la casa de Arsenio Vitri, un respetado ingeniero para el cual trabaja la amante del Rengo. La mujer, en complicidad con su amante, ha ideado un plan para limpiar la caja fuerte del ingeniero y, para agilizar el asunto, el Rengo requiere de la ayuda de Silvio. El joven protagonista, bandolero por naturaleza, no se lo piensa dos veces. Sin embargo, días antes de dar el “golpe”, empieza a imaginarse un escenario alternativo: ¿qué pasaría si él, Silvio Astier, bueno para nada y perfecto don nadie, delatase al Rengo?, ¿qué pasaría si hiciese “lo correcto”? Correcto no porque delatar a un amigo sea la mejor manera de proceder en la vida, sino porque a los ojos de Silvio, avisar del robo es una manera tanto de cobrar venganza como de, por fin, enderezar su vida.

En las ultimas páginas de la novela, Arlt nos ofrece un asiento privilegiado hacia la mente de Silvio, quién se deshace en dudas pero que, apesar de ello, acaba decidiéndose por la solución que nadie esperaba: delatar a su amigo. En la escena final por fin se nos revelan los motivos de Silvio para cometer aquel acto de “traición”:

hay momentos en la vida en los que tenemos la necesidad de ser canallas, de ensuciarnos hasta adentro, de hacer alguna infamia, yo que sé… destrozar para siempre la vida de un hombre…y después de hecho eso podremos volver a caminar tranquilos

Silvio Astier, en “El juguete rabioso”

La historia de vida de Silvio Astier se resume así en esta frase. La vida y sus circunstancias fueron “canallas” con nuestro protagonista; todo lo que le llegaron a dar, toda la “suerte” de la que llegó a gozar le fue arrebatada con la misma presteza con la que apareció. En la vida de Silvio Astier nunca nada ha sido para siempre… y delatar al Rengo se revela como la oportunidad definitiva para alcanzar la tan anhelada gloria que el joven ha buscado desde la página uno del primer capítulo. Delatar al Rengo se convierte, entonces, no en un acto de cobardía, sino en un rito de redención. Silvio reconoce que sus acciones le remorderán hasta el final de sus días, pero aquella es la única opción de salvación que le queda.

Es en esta escena final dónde el lector encuentra las respuestas que tanto había buscado. Así, aquello que nos obliga a acompañar a Silvio a lo largo de doscientas páginas, aquello que nos incita a seguirle la pista no es otra cosa que la incertidumbre y la sorpresa, el elemento existencialista en el cual Arlt nos empapa desde el primer capítulo. A mi pregunta, “¿cómo hace Silvio Astier para no perder la cordura?” sólo hay una respuesta posible: él no hace nada, simplemente deja que la vida le suceda y, cuando finalmente se encuentra ante la oportunidad de rectificar las cosas, la toma.

Arlt es perfectamente consciente de la carga emocional de su personaje, así cómo del conflicto psicológico que lo aqueja y, en vez de explicárnoslo con dos frases vacías al inicio del libro, opta por mostrárnoslo de modo progresivo y en toda su crudeza. Así, la historia del protagonista se convierte no en la historia de vida de un joven marginado, sino en la suma de todas las decisiones que conducen al clímax final, dónde Silvio Astier, alias “la bomba existencialista”, finalmente estalla.

Algunos críticos sostienen que El juguete rabioso es la novela más autobiográfica de Arlt. Me pregunto si, en el fondo, la historia de Silvio no es mas que una metáfora encubierta para todos aquellos escritores que, hundidos en el pantano del fracaso, empiezan a coquetear con la posibilidad de rendirse de una buena vez por todas. Si esto es así, creo que la moraleja que Arlt nos deja es bastante clara: las puertas no se cierran nunca, ni en los infortunios mas extremos.

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Círculo de lectores Ensayo Opinión

FC Barcelona: Fase I. Mi primer Barsa

Rara vez el hincha dice: “hoy juega mi club”. Más bien dice: “Hoy jugamos nosotros”. Bien sabe este jugador número doce que es él quien sopla los vientos de fervor que empujan la pelota cuando ella se duerme, como bien saben los otros once jugadores que jugar sin hinchada es como bailar sin música.

Eduardo Galeano, de “El hincha”

Creo que es Juan Villoro el que dijo que hay tres formas para hacerse seguidor / fanático / hincha de un equipo de futbol: porque algún familiar te heredó ese equipo, por pertenencia física a la región que representa, por simpatía a un jugador o los colores de la camiseta / etc. Obviamente hay muchas razones más que próximamente escudriñaremos cuando sea pertinente, sin embargo por mi parte puedo decir que yo heredé el amor al Barcelona por parte de los hijos de las hermanas de mi madre, y de repente fue un amor a primera vista, los pajaritos empezaron a cantar, las maripositas en el estómago y, digamos, la vida empezó a tomar un poco más de sentido.

Eso a lo mejor fue por 1997 y empecé a tener conciencia de las consecuencias de mi enamoramiento y de mi decisión a conservarlo, desarrollarlo y potenciarlo a finales de esa década, el temible fin de siglo e inicio del 2000, los tiempos finiseculares.

Entonces, resumiendo, como diría Joaquín Sabina, y parafraseando a Sandro Rosell -vicepresidente deportivo en tiempos en que Laporta fue el presidente de la directiva y más tarde presidente en el periodo entre 2010-2014-, el Barsa era una vergüenza en Europa (con excepción del Dream Team liderado por Johan Cruyff) y por alguna extraña razón que aún no sabemos (lo dice un barcelonista que se regaló en adopción) era tomado en cuenta como uno de los grandes del viejo continente.

Según Deco, Frank Rijkaard le dijo a Laporta: “Un grande es el Real Madrid, el Milan, el Liverpool… Tienen cinco Champions, vosotros tenéis una… ¿Cómo vais a ser grandes?”.

Incluso Rosell (sí, el que se curtió 643 días en prisión por el caso del malagradecido Neymar Jr.) allá por el inicio del siglo XXI dice que cuando estaban en el estira y afloja para intentar, otra vez, hacer un equipo decente con Laporta de presidente, en ese momento era un vergüenza decir que uno era del Barsa porque ya venían las críticas, las burlas que eran en realidad ofensas, los lapidarios números contra el Real Madrid, el eterno enemigo, etc. Y claro, eso fue una constante en mi preadolescencia: una constante desazón por apoyar a capa y espada a un equipo perdedor que no daba una, sin embargo ahí siempre estaba, ahí estábamos muchos tantos, en pie de guerra.

En las peores gestas, en las capas altas de la directiva teníamos al presidente José Luis Núñez con una casi dictadura de un poco más de veinte años, veintidós para ser exactos, y cuya gran labor se basa en 30 títulos (la mayoría sin gran valor, solo para adornar las urnas, con excepción de la era Cruyff) durante veintiún temporadas, el incremento de 77 905 a 106 000 socios, el también incremento de peñas alrededor del mundo y potencializar el encuentro mundial de peñas barcelonistas, así como la conformación y estabilización (1988-1994) y destrucción (1994-1996) del Dream Team de Cruyff, y una etapa de transición finiquitada con el caso Louis van Gaal (1997-2000) que incluyó una cohorte de futbolistas holandeses, que en su mayoría no dieron bola. Esta última etapa fue la que viví y la que le valió la presidencia a Núñez, con la que viene Joan Gaspart durante tres años con mucha más pena y nada de gloria.

Y así apareció Joan Laporta en el 2003 como relevo presidencial después de la dimisión de Gaspart a causa de una de las peores crisis del club en sus cien años de historia: un equipo desarticulado y un desastre financiero, incluso en muchas ocasiones saliendo chiflado del estadio, seguramente la peor humillación en el mundo del futbol: el chiflido de la afición… Laporta y su directiva entraron dando el 110% con la idea de trabajar en equipo (cosa que era impensable en las presidencias anteriores), experimentar cambiar los cimientos estructurales del FC Barcelona, y apostaron por un exjugador holandés muy reconocido, pero con casi total inexperiencia y mucha juventud para el banquillo: Frank Rijkaard.

Y así, de repente, como quien no ve venir la cosa, en ese mismo 2003 viene una joya, algo así como el jugador franquicia (dirían los gringos) después de que Laporta prometió a David Beckham y este se fue con el odiado rival, un fichaje en extremis que promulgaba esperanza, la salvación puesta en un individuo que parecía ser aprendiz de una escuela de magia que venía fraguándose desde la década de 1950, de esos “descarados carasucia” que, en palabras de Eduardo Galeano, salen del libreto y cometen el disparate de gambetear a todo el equipo rival, “y al juez, y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad”: sí, el ilusionista / histrión / saltimbanqui Ronaldinho, conocido por su madre como Ronaldo de Assis Moreira.

La leyenda dice que hay ciertos condominios que buscan el cielo allá en las costas del Brasil, país de mezcla de esclavos negros con blancos colonizadores -para variar-, pero de pronto pasó algo que muy pocas personas -que en realidad es significativamente nadie- entiende qué sucedió, qué ocurrió, cómo de esas llamadas tribus del cielo con la frontera del mar que después conocimos como “favelas” surgió una serie infinita de personas que no solo jugaban (juegan) con un esférico, sino que le hablaban (hablan), lo acariciaban (acarician), lo domesticaban (domestican), lo entendían (entienden), lo enamoraban (enamoran)… De eso nos dimos cuenta desde que el deporte es deporte, así como desde que el mundo es mundo, así como que desde que de primero era el silencio, así como desde que el primer hombre fue de palo, así como que después fue haciéndose de maíz, etc., etc., etc.

Entonces, los visores de Joan Laporta y seguramente también Rijkaard se dieron cuenta de un tipo que parecía un aprendiz de mago, aunque sabemos que de esos no abundan pero sí andan revoloteando por ahí… se ven muy bonitos y encantadores con sus jugarretas pero al final no llevan a ningún lado, son como la breve impresión de la pólvora mojada porque producen un par de chispazos y adiós. Eso creímos. Laporta lo vio, no sabemos si apostaba al viento como un gesto de intrepidez suicida, o estaba seguro y convencido de que él podría ser la piedra angular para la reformación del Barcelona: el asunto es que lo vio y tiró su última carta.

Ese aprendiz resultó ser “el maestro” porque así lo decían los creadores, resultó ser un hechicero, resultó ser el prestidigitador como un tal Jesús que camina sobre el agua: él no solo caminaba sobre el agua sino que ahí mismo bailaba con el balón inventándose cada jugada inexplicable y, aún así, nos la trataba de explicar cada fin de semana, martes o miércoles en las noches mágicas de fútbol. Ese era uno, el #10, un elegido, el que proveía ilusión “y transmitía alegría”: “La pelota lo busca, lo reconoce, lo necesita. En el pecho de su pie, ella descansa y se hamaca. Él le saca lustre y la hace hablar, y en esa charla de dos conversan millones de mudos”. Eso vimos, eso sentimos, ese contemplamos, hasta que después de todo fue galardonado en el 2005 con el Balón de Oro; además de que Laporta salió en busca de 100 000 socios fieles a un escudo, en busca de “más pasión y más sentimiento y voluntad colectiva”.

Al principio, no se puede negar, fue el mismo Barsa de finales de la década del noventa en donde daba la sensación de que todo lo podía, de que hacía todo lo necesario, pero las cosas después de todo no salían. Pero el golpe final del cambio llegó una temporada más tarde al conseguir la Liga 2004-2005 después de seis años de puro desierto, lo cual se consagró con la consecución de la Champions League de la siguiente temporada (2005-2006) en el Stade de France contra el Arsenal. Al malabarista, además de un gran repertorio que incluía lo esencial de la cantera que más tarde nos llevarían a la gloria eterna, lo acompañó un león camerunés que decía que corría como negro para ganar como blanco, un killer total, un asesino del área de esos que convierten un gol de la forma que sea, de cualquier manera posible, la cosa es que la pelota debe terminar estampada en la red: Samuel Eto’o; además del incipiente crecimiento de un superdotado tocado por el dios del futbol o incluso reencarnado en él/ella/esto, reconvertido, rebautizado, reelaborado: Lionel Messi debutó en un partido oficial el 16 de octubre del 2004 en contra del Espanyol (tristemente ya descendidos) con apenas diecisiete años, tres meses y veintidós días. Messi, el Genio, la leyenda en vida, el D10S del futbol (diría el narrador Alfredo Martínez) anotó su primer gol oficial contra el Albacete el 1 de mayo del 2005 con diecisiete años, diez meses y siete días, como si de un mito ancestral se tratara, ya que lo hizo de la mano del otro #10, aquel que nos devolvió la sueño y el delirio, y nos hizo volver a sonreír.

Nada en la vida es para siempre y la era Rijkaard se terminó el 30 de junio del 2008 después de un par de temporadas sin títulos, pero de su mano se alcanzaron dos Ligas consecutivas, dos Supercopas de España y la segunda Liga de Campeones… y se empezó a forjar un pequeño reinado legendario rodeado de misterio y misticismo: “Cada uno ha hecho de todo, dadas las circunstancias. Sinceramente cada uno siempre ha querido lo mejor para el club, para sí mismo y sus compañeros”.

Jugadores imprescindibles de ese momento: Ronaldinho (sus sombreritos, regates y la elástica, tan espectacular), Rafa Márquez (el “káiser” de Michoacán), Gio van Bronckhorst, Edgar Davis el “pitbull”), Thiago Motta, Luis Enrique (sí, el ahora entrenador), Phillip Cocu, Kluivert, el “conejito” Saviola, Overmars (el “correcaminos”), Deco, Edmilson, Giuly, Belletti, Sylvinho, Henrik Larsson.

Jugadores imprescindibles que fueron parte de la era Rijkaard y se quedaron para hacer historia: Víctor Valdés, “tarzán” Puyol, el “fantasmita” Andrés Iniesta, Xavi Hernández, la “pulga atómica” Lionel Messi, Samuel Eto’o, Thierry Henry, Yaya Touré, Eric Abidal, Gabriel Milito.

La conga apenas empezaba.

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Ejercicios de escritura creativa

Del texto al vídeo


¿Quién es el cadáver?

Carlos Salazar

Poema El cadáver de la poeta Isabel de los Ángeles Ruano


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Arte y cultura La Maga y el Quetzal

Penélope Rivera: En la escuela se estudia a los autores hombres y a las autoras sólo para cosas de niños

Penélope Rivera es una artista visual mexicana que ha compartido con nosotros la misión de la Red de Narradoras México y su más reciente actividad, la Jornada de la maternidad y los cuentos: «Muchos de los cuentos tienen a la madre como protagonista, otros tienen que ver con el ejercicio de la maternidad desde la óptica infantil y otros conceptos de maternidad como la representación histórica, la relación con la Tierra, la matriz, el rol de la familia, entre otros, y es allí cuando los públicos se multiplican, y los colaboradores de varios países. Hasta ahora, hay cuentos que tienen hasta 2500 reproducciones».

Verónica Vidal: Penélope cuéntanos acerca de la misión de la Red de Narradoras México y cómo se ha tejido esta organización.

Penélope Rivera: Conocí a Jaqueline González, en un movimiento que se llama Alegra en albergue, luego coincidimos en Buga Colombia, en el 32 Encuentro de Contadores de Historias y leyendas, posterior a eso, llegamos a la conclusión de que la mayoría de las personas dedicadas a la narración oral, somos mujeres. Entonces, desde nuestra perspectiva femenina y feminista, dijimos que sería interesante articular a todas las compañeras que nos dedicamos a hacer narración oral en el país en una Red. Esto surgió el año pasado, y para el verano, comenzamos con el grupo en WhatsApp. El objetivo es la difusión y divulgación de las actividades que hacen las narradoras mexicanas y extranjeras que residen en México; además de proporcionar un espacio de encuentro físico y virtual para compartir apuntes, ideas, conocimientos, experiencias, convocatorias, talleres, investigación y análisis. La red comenzó a tejerse vía WhatsApp, ahora ya somos más de 130 compañeras, de trece estados de la República Mexicana, y también mujeres extranjeras que radican y hacen actividades dentro del país. Comenzamos a consolidarla un poco más. De inmediato se unió Emma Reyes, y a partir de allí generamos la fanpage y el grupo en Facebook, y se fueron sumando más compañeras para hacer el equipo de coordinación. Realmente fue muy rápido. Iniciamos con la estrategia de cuántas narradoras conocíamos personalmente, enviándoles un mensaje para saber si les interesaba articularse a la red, las agregamos, y cuando nos dimos cuenta, ya éramos muchísimas. De ahí se generaron las otras plataformas y empezamos a monitorear las actividades de la red. Digamos, la configuramos a finales de agosto y ya para diciembre terminamos de vaciar ideas, objetivos, misión y una visión académica del quehacer desde la comunidad. Al inicio pensamos en narradoras orales; e invitamos a emergentes y consagradas de todas las edades. Así empezamos a sumar, articulando también a otras compañeras importantes en el fomento lector y la oralidad, como mediadoras de lectura, escritoras, bibliotecarias, editoras y promotoras culturales. Digamos que la red está conformada por todas aquellas creadoras que nos dedicamos a la narración. Para enero de este año, realizamos la primera reunión física, para sorpresa nuestra, llegaron nuevas compañeras que aún no estaban dentro de la red. Generamos tareas específicas: un sistema de registro para generar un directorio, y de ahí salieron objetivos y propuestas concretas que no hemos podido llevar a cabo por el Covid-19, pero están ahí y se han tejido lentamente. La mayoría de las compañeras son líderes de colectivos, bibliotecarias, promotoras o representantes de círculos y grupo de lectura en escuelas. En la mayoría de los colectivos y agrupaciones hacen talleres y jornadas. Y muchas de las compañeras son académicas importantes en la investigación y formación profesional, o líderes de festivales que se hacen dentro del país. Digamos que la red se teje de una forma lenta y desde muchas directrices.

V.V: Hay un punto que considero crucial en la radiografía que me das de la Red de Narradoras y es el fundamento feminista.

P.R: Somos una Red de mujeres, no propiamente una red feminista, aunque muchas seamos activistas. Creo que se trata de unir las voces de muchas mujeres desde diferentes perspectivas. Tal vez no todas tengamos la misma postura ideológica, política y activista, pero contribuimos al desarrollo humano a través de la oralidad, la narración, la creatividad, y la educación literaria y artística, con un sentir profundo desde la óptica femenina.

jornada de la maternidad red de narradoras mexico

Te quiero platicar un poco sobre la jornada de la maternidad y los cuentos. En cuanto al origen de esta jornada, surge de la necesidad de expresar la maternidad desde varias ópticas y la importancia que tienen las madres en el fomento de la lectura. Nace del querer contar historias desde la madre, desde la hija, desde la maestra que educa y ejerce un papel importante en la formación de los pequeños; también desde la madre tierra, o cualquier figura cultural de la maternidad que exista. Porque leerle a los hijos, no se trata sólo de leer un libro, es afecto, como nos comenta la compañera Irma Lucila Loya en su video, quien habla de la importancia del arrullo como la primera oralidad entre madre e hijo. Existe además, la oralidad en los cuentos prenatales, libros prenatales y de ahí todas las infancias hasta los adultos. Hay que fomentar la lectura, la oralidad y el ejercicio creativo de transmitir la palabra hablada y escrita, pero también dar voces a otros que ya escribieron sobre eso. De allí decidimos hacer la convocatoria internacional, dando voz a narradoras experiencia, emergentes y a todas aquellas voces que quisieran expresarse, y nos sorprendimos de la respuesta. Tuvimos noventa y cuatro participaciones.

Participación de Eliana Sánchez en la Jornada de la maternidad y los cuentos.

Había madres con hijos, abuelas con hijos, niñas, niños, pequeños fragmentos de lectura, cuentos editados, cuentos ya montados, de esos que entre más los contamos mejor nos salen. Había quienes recordaban algo de imprevisto en medio del vídeo, había poemas. Textos conservadores y otros de una visión de la maternidad más contemporánea. Muchos videos de mediación de lectura, con el uso del libro como elemento importante de apoyo y fomento. Tuvimos bastantes charlas o recomendaciones. Cabe destacar que hubo participación de hombres y de mujeres, lo cual es parte de la finalidad de la red. La red es de mujeres, pero genera plataformas para mostrar otras ópticas, por ejemplo, la educación hacia otras masculinidades no violentas e incluyentes. Celebramos que hay mucha participación de compañeros narradores, lo cual es muy grato.

Fíjate que ya habíamos cerrado la fecha de recepción de la jornada, y todavía seguíamos recibiendo vídeos. Fue un éxito.

Participación de Isaac Osorio en la Jornada de la maternidad y los cuentos.

V.V: Tuve la oportunidad de revisar los vídeos y llamó muchísimo mi atención la colaboración de Paula Rivera, la directora de la Compañía Fonámbules del Teatro, acompañada por una gran muñeca, que habló de la importancia del contacto físico a la hora de contar cuentos. Me pareció un ejercicio muy hermoso la búsqueda de múltiples enfoques, más allá del binomio madre-hijo. Lo que le dio peso a la voz de una maestra que puede ser madre, en el sentido de orientar, y cómo las mujeres que no somos madres nos sentimos motivadas a compartir conocimiento, oralidad y mantener la perspectiva de género. De hacer llegar la educación, la cultura y la literatura a esos espacios donde todavía no había llegado y adonde ha llegado, reforzar. Todo esto me lleva a preguntarte ¿cómo está el panorama de la promoción de lectura cuando iniciaron la Red de narradoras y cómo está ahora, después de las actividades y cuáles han sido los resultados?

P.R: Yo creo que el panorama no ha cambiado. Te comento cómo funciona. Hay una parte de la que está encargado el gobierno, instituciones como la Secretaría de Cultura, con áreas específicas de fomento a la lectura, también la Secretaría de Educación Pública con áreas de fomento desde las aulas. Antes ambas secretarias estaban juntas y había una vinculación mucho más constante en el flujo de intercambio con las escuelas y las instituciones culturales. Otra institución es el Sistema de Desarrollo Infantil y Familiar, que aisladamente hace actividades de fomento a la lectura. Hay muchos programas, bibliotecas, y extensiones especializadas en lectura, así como agrupaciones, que yo creo, es gracias a esas agrupaciones que continúan estos proyectos. Somos una población tan grande en este país, que no hay programa que dé abasto. Alguna vez hubo alternativas significativas en el país, por ejemplo una dotación de libros bien seleccionados y filtrados, de buena calidad, contemporáneos, ilustrados, de muchos temas y géneros, con una clasificación muy concreta en cuanto a edades, para bebetecas, preescolares, primaria alta, primaria baja y secundaria. Esa dotación de libros llegó a cada escuela del país. Hasta la fecha es la única que tienen y es de hace dos sexenios. Obviamente se roban los libros, se rompen, pasa lo que tiene que pasar cuando los utilizan los niños. Había dentro del programa rincones de lectura que las maestras han estado llevando a cabo, sigue habiendo libros, pero la dotación ya no es igual ni del mismo nivel, ni la misma cantidad. Eso sucede muy a menudo: lanzan programas para el fomento lector, que son buenos, donde el docente tiene un papel importante, pero se comienzan a diluir porque no hay continuidad, no hay motivación, no hay presupuestos; hay cambios de gobierno y con ello, cambios en las políticas.

Tenemos algunas bibliotecas muy activas de la Ciudad de México y en algunos estados con áreas infantiles muy bien construidas. Espacios donde ellos pueden leer y volverse asiduos. Hay bibliotecas donde los hijos de los vendedores ambulantes llegan y se sienten en un espacio para leer, y se convierten en lectores que luego continúan asistiendo a la biblioteca, ya de adolescentes y adultos.

Se han generado algunos programas con padres y madres voluntarios, que son iniciativas muy bonitas, sin embargo tienen carencias o son aburridos, porque hay que tener en cuenta de que el fomento a la lectura tiene que ser dinámico, divertido, debe contar con una base pedagógica, porque estamos compartiendo contenidos.

Por otro lado, y me imagino que también sucede en tu país, Verónica, hay una serie de publicaciones que se basan en autores que ya son clásicos y reinterpretados. No dan cabida a autores contemporáneos de la literatura infantil o de la literatura en general, de una u otra manera, solamente se difunde la cultura clásica, y especialmente la clásica europea. Es decir, los Grimm, Dickens y ya. No estoy diciendo que esté mal, porque también hay que vincular con las lecturas clásicas, y para los nuevos lectores, estas las lecturas clásicas son nuevas. Tenemos ferias del libro importantes, tanto infantil y juvenil, como de adultos, y en cada una hacen publicaciones, programación y venta de libros, y se quedan cortas, porque las personas que asisten a las ferias, son personas asiduas a consumir productos culturales, pero no van las personas de comunidades pequeñitas, rurales o las colonias populares. Ni siquiera la feria va hasta ellos. Existen libro clubes, que surgen y se disuelven por falta de apoyos y no pueden evolucionar. Algunos son persistentes, grupos muy particulares los que continúan haciendo fomento a la lectura en las comunidades, barrios, pueblos, lomas, zonas rurales y zonas rurales urbanizadas. Aunque tengamos grandes ferias, asiste solamente un porcentaje de la población. Aunque sí hay una estructura fuerte de fomento a la lectura, como siempre, no es permanente; algunas veces es una iniciativa muy buena y no hay continuidad, porque siempre faltan recursos económicos.

También creo que hay una invasión de libros comerciales basados en Disney, Netflix, animé o series, que los niños ya conocen, hay que darles otras opciones y de otros creadores. He visto en otros países cómo la gente en las calles va leyendo, México no es un país que lea por placer, leen por obligación cuando son muy jóvenes y ese también es un problema complejo, porque se vuelve una obligación escolar y pierden el gusto por leer. Sólo hay un pequeño porcentaje de chicos que les gusta leer pero por placer, y la población en general deja de hacerlo porque no sabe qué leer aunque tengamos cientos de librerías o bibliotecas. A veces las madres, padres y abuelos, comienzan a leer con los pequeños, es aquí cuando se vuelve importante tomar en cuenta las edades lectoras; a veces se empiezan a leer ya grandes, es allí donde podemos ganar terreno en el fomento a la lectura.

Tenemos ferias del libro importantes, tanto infantil y juvenil, como de adultos, y en cada una hacen publicaciones, programación y venta de libros, y se quedan cortas, porque las personas que asisten a las ferias, son personas asiduas a consumir productos culturales, pero no van las personas de comunidades pequeñitas, rurales o las colonias populares. Ni siquiera la feria va hasta ellos.

V.V: Desgraciadamente, América Latina tiene escenarios muy parecidos. Mi esposo y yo somos de Venezuela y en cualquier librería de nuestra ciudad natal, siempre encontrábamos los mismos títulos y, por lo general, sólo los que solicitaban para actividades escolares: La Odisea, La Ilíada, etc. Existía en la ciudad una iniciativa gubernamental llamada Librerías del Sur, que nos proveía de mucha más variedad, títulos de autores nacionales contemporáneos y precios aún más asequibles, pero como todo lo que venga de alguno de los ministerios, no hay constancia en la administración y los espacios poco a poco se caen. El otro punto es el de la cultura del no-lector. El que anda en la calle leyendo es un introvertido, huye del mundo y con esas etiquetas se va satanizando el acto de leer y se adopta una postura errada por parte de la sociedad latinoamericana: recurrir al libro sólo cuando estás aburrido porque es la última opción. El tema de los títulos y la producción nacional. México tiene clásicos excepcionales, Venezuela y Perú también, pero entonces la presencia de los clásicos se convierte en caudillismo y las nuevas narrativas, la nueva poesía, tiene una promoción más dependiente de sus propios autores que de otros medios. Pero qué bonito sería, que un cuento de Alberto Chimal, o de Sol Linares, un poema de Cristina Peri Rossi o de Gustavo Pereira se leyera en las escuelas. Que la juventud no tenga que esperar a estar en la universidad o pertenecer a un colectivo literario para saber de ellos. Te pregunto, ¿cómo es el acercamiento orientativo hacia las madres, que crecieron con esta cultura del libro como última opción, para que se sumen y asuman la literatura como algo vital?

P.R: Me parece interesante este análisis de la cultura del no-lector. Recordé la novela Fahrenheit 451. Creo que todo esto tiene un trasfondo machista, como si la lectura o la academia restara fuerza y masculinidad, de ahí la importancia de que las madres sean las protagonistas del fomento a la lectura y este enfoque orientativo. Aquí en México hay una expresión peyorativa, que es “puto” y se usa para decir que alguien es cobarde. Entonces cuando alguien le regala un libro a un niño, le dicen: «¿Por qué le regalas un libro al niño? Lo vas a hacer un puto, un tonto, lo vas a afeminar, lo vas a hacer vulnerable». Hay concepciones muy arcaicas, que siguen pesando en hombres y mujeres. Demos una vuelta de tuerca, un cambio de pensamiento en el sistema de crianza, educación y enseñanza, aunque se dé lentamente. Debemos cambiar la concepción de que en la escuela, se estudia a los autores hombres y no a las autoras, o que la lectura es sólo para cosas de niños, y una vez que crecen ya no pueden leer, y menos historias hechas por mujeres. Dejar de estigmatizar al lector. Yo creo que a veces no leen no porque no quieran, sino porque no se enteran, es decir, tienen más peso los medios, el Tiktok y otras plataformas, que libros. Ahorita por ejemplo, hay un boom de cuentacuentos, todo el mundo está usando el cuento como una forma de expresión en las redes, durante la pandemia. Un boom de cosas buenas y creativas, y otras no tanto, y todo se consume de acuerdo al perfil de cada quien. Pero pese a la oleada de memes y video-tik toks, tenemos miles de personas haciendo vídeos-cuentos, y creo que lo importante es que comparten sus historias e invierten el tiempo en algo que tenga que ver con leer o con la oralidad, sean buenos o malos los resultados. Siempre tenemos historias en las redes sociales, lo que necesitamos son buenas historias, y buenos contenidos. Creo que con las posibilidades de cada uno, debemos dar opciones y espacios de expresión para las familias, iremos viendo los avances y las pequeñas recompensas.

Aquí en México hay una expresión peyorativa, que es “puto” y se usa para decir que alguien es cobarde. Entonces cuando alguien le regala un libro a un niño, le dicen: «¿Por qué le regalas un libro al niño? Lo vas a hacer un puto, un tonto, lo vas a afeminar, lo vas a hacer vulnerable».

Nos queda luchar por la continuidad, los recursos, la industria editorial y tratar de aminorar lo que signifique un obstáculo para los proyectos de cultura. Cuando veo que alguien se fue contento de la sala de lectura y luego vuelve, o que la mamá se queda en un rincón leyendo, o si se les sugiere una actividad asisten a ella, o que van a la feria de libro por voluntad, es una gran recompensa. Es hermoso, que aunque se acercan poquito a poquito, a la literatura, seguramente no se alejarán.

Penélope Rivera
Artista visual, Narradora oral y Gestora Cultural. Se ha desarrollado también como: docente de arte, productora escenógrafa. Ha estudiado especialidades en gestión cultural, antropología cultural y curaduría. Ha participado en diferentes ferias y festivales de artes, cultura y fomento a la lectura del país como FILIJ, FILZ, Papirolas, FIL, FILIJ Tamaulipas, FILIJ Reynosa, Feria del Libro del Estado de México entre otras. E internacionales como Encuentro de Narradores y Contadores de historias y leyendas en Buga, Cali, Colombia 2018 y Festival Contame pué en Corrientes Argentina 2019. Actualmente es Productora Ejecutiva de Compañía Fonámbules, Presidenta de Fonámbules Producciones AC, Productora en Pushale Like, Coordinadora en el Encuentro de teatro hecho por niñas niños y jóvenes en la FILZ, Creativa en el Programa de radio podcast Disertaciones ociosas y Directora en el Encuentro Internacional de Arte Corporal Fonámbules. Ha coordinado en Cumbre Tajín, Fiestas de Reyes, Villa Iluminada, Fórmula 1, Feria de la Comunicación Alternativa entre otras. Ha sido docente a nivel preescolar en la Secretaría de Educación y Bienestar Social del Estado de México, maestra de pintura en colegios privados, profesora de Promoción Cultural en la UACM y tallerista de diferentes actividades desde 2000 a la fecha. Actualmente es becaria en Pacmyc 2020 con un proyecto de creación literaria infantil en Iztapalapa.