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Cinefilia crónica

Paris, Texas (1984) | Una obra memorable

El personaje Travis Henderson en una de las primeras tomas de Paris, Texas (1984).

Hace poco volví a ver Paris, Texas (1984); creí que no lograría emocionarme al mismo punto que alguna vez lo hizo cuando la vi por primera vez, que simplemente advertiría su calidad cinematográfica y que, de alguna manera, al verla con los agudos pero insensibles ojos del crítico, se me vedaría la facultad emocional del espectador amante. Cuán equivocado estaba.

La película inicia con Travis Henderson (personaje interpretado por el ya fallecido Harry Dean Stanton) caminando sin cesar por entre parajes desolados y desérticos, los cuales, luego conoceremos, son el este de Texas. El nombre del film hace referencia a un pequeño poblado en Texas llamado Paris. La espléndida forma de retratar las planicies, senderos y montañas que constituyen las locaciones será una peculiaridad notable de la película, destacan aquí el trabajo fotográfico de Robby Müller, quien supo captar con el lente la majestuosidad silenciosa y solemne de los desiertos del suroeste estadounidense, y los solos de guitarra compuestos por Ry Cooder que, más que musicalización, son vibraciones lentas y taciturnas que magnifican la sublimidad del paisaje explayado. Hasta ese momento no sabemos qué es lo que hace caminar a Travis —ni siquiera sabemos que su nombre es Travis—, sin embargo, su mirada turbada y su aspecto malhadado evidente en su barba enmarañada, en su piel reseca, en sus ropajes empolvados, nos hace suponer que una dramática historia subyace a todo esto. Pasadas algunas secuencias, ingresa a una suerte de estación de servicio que se cruza en su camino y allí desfallece producto de la deshidratación.

Luego es llevado a una casa rodante donde un medico lo atiende lo mejor que puede y acaba por suponer que es mudo, pues Travis no dice una sola palabra, pero, con tal de dar con la identidad del extraño y necesitado paciente, revisa sus pocas pertenencias y encuentra, al interior de la billetera, un triste pedazo de papel en el que está anotado un número telefónico; decide entonces llamar y le contesta el hermano menor de Travis, Walt Henderson (interpretado por Dean Stockwell), quien vive en Los Ángeles con su esposa y con su pequeño sobrino Hunter, hijo de Travis —lo que no se nos revela de manera inmediata— y personaje clave en la trama que posteriormente se desarrolla. Tan pronto enterarse de la situación, Walt decide ir a buscar a su hermano.

A pequeñas dosis nos daremos cuenta que la película no sólo es buena por su puesta en escena y por su estética visual, sino también por el hecho de relatar una historia intensa y muy cargada de emociones en la que vemos de frente la importancia del ágape amor filial. En 1984, el año de su estreno, la cinta obtuvo el prestigioso Palme d’Or en el Festival de Cannes, entre muchos otros premios internacionales, lo que consagró al cineasta alemán Win Wenders, el director, como uno de los maestros contemporáneos del séptimo arte.

Sin un alto presupuesto y sin ninguna de las súper estrellas hollywoodenses del momento presente en su elenco,  Paris, Texas logra ser una película profunda, buena en muchos aspectos, emocional y emocionante desde la vera de las risas inocentes hasta las empantanadas lágrimas involuntarias, reservada para aquél público capaz de asimilar las formas minimalistas del arte cinematográfico, y una memorable obra maestra digna de ser recordada y vista lo mismo hoy, 36 años después de su lanzamiento, como dentro de un siglo, cuando ya nada quede de sus realizadores y de sus primeros espectadores, más allá del testimonio y el recuerdo, y sólo prevalezcan el viento, la vegetación desértica, las montañas lejanas del texano valle terracota, y las emociones entramadas en los corazones sedientos de quienes miramos y mirarán cine.

M.D.

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Agibílibus

Voces de la Gran Guerra: la Primera Guerra Mundial plasmada en la literatura

La guerra para terminar la guerra

-H. G. Wells

Aunque han pasado más de cien años de este atroz acontecimiento, hoy en día se continúan reviviendo los sucesos que marcaron a la humanidad, tanto en libros, películas, canciones y videojuegos. Sin embargo, pese a que fue una guerra terrible en la que murieron millones de personas, la Gran Guerra está impregnada de una esencia romántica que seduce y encanta a los espectadores y apasionados de la historia, a través de la palabra escrita de aquellos veteranos que plasmaron sus vivencias.

Soldados en la trinchera

Específicamente, son las experiencias literarias en donde podemos experimentar una inmersión sublime acerca de las vivencias tan humanas llenas de valentía, coraje, miedo, pánico, concientización sobre las armas y la dirección del progreso humano. Aquella generación de escritores que sufrieron el conflicto global supo transmitirnos su visión acerca de las aventuras y desventuras de la guerra. Hoy en día  recordamos y disfrutamos el legado de Jünger, Remarque, Brooke, Tolkien.

El conflicto mundial de 1914 a 1918

Antes de que estallara la Primera Guerra Mundial, el mundo no se había enfrentado a un desastre de tal magnitud lleno de pérdidas, muerte, desolación e historias increíbles sobre valentía, lealtad y heroísmo.

Stefan Zweig, con suculentas palabras, explica cómo el suceso fue recibido por las personas de aquellos tiempos:

Y, además, ¿qué sabían en 1914, al cabo de casi medio siglo de paz, las grandes masas de la guerra? No la conocían, apenas habían pensado alguna vez en ella. Era una leyenda, y la distancia, precisamente, le había dado un tinte heroico y romántico. La veían todavía en la perspectiva de los textos escolares de lectura y en los cuadros de los museos: el tiro mortal siempre, generosamente, en medio del corazón; la campaña entera, solo una resonante marcha triunfal.  ‘Para navidad estaremos de vuelta’, gritaban los reclutas, sonriendo a sus madres, en agosto de 1914 (2015, pág. 160).

La Gran Guerra fue un conflicto que se dio en el periodo de 1914 a 1918 en Europa, África, Medio Oriente, las costas de América y en el Pacífico. En esta guerra hubo más de 16 millones de muertos, tanto militares como civiles. En el enfrentamiento hubo dos bandos principalmente: La Triple Entente (Francia, Inglaterra, E.U.A., y Rusia) y La Triple Alianza (Alemania, Turquía y el imperio austro-húngaro). Las causas del conflicto se dieron por los movimientos imperialistas y colonialistas de años previos, además del asesinato del archiduque Francisco Fernando que sirvió como detonante.

Soldados junto al novedoso y terrorífico -tanque-

Ante esto, Kerr reflexiona sobre una de las causas que originó esta guerra mundial: En un escenario tan tenso, en el que además Gran Bretaña y Alemania estaban en una carrera armamentística vertiginosa, era obvio que tarde o temprano llevaría a las naciones de Europa, y con el tiempo al resto del mundo, a la guerra (2014, pág.15).

Una vez que se formaron ambos bandos, comenzaron los movimientos militares. Y aunque al principio el conflicto fue tomado por los jóvenes con espíritu animoso y sed de gloria, no pasó mucho tiempo para que aquella juventud aventurera conociera los horrores de la guerra la cual traía armas novedosas que arrasaban la vida como nunca se había visto hasta entonces. Así surgieron las nuevas armas, cañones, ametralladoras, submarinos, carros de combate, tanques pesados, dirigibles, aviones y hasta gases letales.

Soldados con máscaras antigas en combate

El campo de batalla estuvo enfocado principalmente en el Frente Oriental y en el Frente Occidental, siendo en este último donde surgió la sangrienta guerra de trincheras. Algunas de las batallas más encarnizadas e inolvidables fueron La Batalla de Tanenberg (182 mil muertos), La Batalla de Arras (278 mil muertos), La Batalla de Galípoli (473 mil muertos) La Batalla del Marne (483 mil muertos), La Campaña Serbia (634 mil muertos), La Batalla de Passchendaele (849 mil muertos), La Batalla de Verdún (976 mil muertos), La Batalla del Somme (1 millón, 219 mil 201 muertos), La Ofensiva de la Primavera (1 millón, 539 mil, 715 muertos) y los Cien Días de Ofensiva (1 millón, 855 mil, 369 muertos).

Juan Eslava Galán detalla cómo fue el horror de las trincheras:

La trinchera nunca es una zanja recta, sino una línea en zig-zag para evitar el tiro en enfilada, si el enemigo la invade, y para reducir el efecto de las granadas que acierten en ella. Suele constar de un pasillo más hondo, suficientemente ancho para que dos personas puedan cruzarse, y en un ‘escalón de fuego’ de medio metro de alto en el que se apostan los tiradores para vigilar el campo enemigo. A veces el borde está protegido con sacos terreros o con planchas de hierro en las que se abren mirillas y aspilleras para la fusilería (2014, pág. 96-97).

Al final del conflicto, las fuerzas alemanas quedaron agotadas, siendo los aliados los que demostraron la superioridad militar. La Gran Guerra terminó en 1918 surgiendo el Tratado de Versalles, el cual dejaba en pésimas condiciones a Alemania, y que finalmente terminaría provocando la Segunda Guerra Mundial años después.    

Los veteranos y sus obras

La Gran Guerra engendró a una generación de escritores y artistas tocados por la crueldad de una guerra distinta a las anteriores. Muchos apenas eran jóvenes que tenían sed de aventuras. Sin embargo, en sus obras encontramos esa esencia heroica la cual ilusionaba a los chicos para enrolarse de cualquier forma en aquel conflicto de talla mundial.

Jünger, el de la tempestad de acero

Desde la perspectiva alemana surge Ernst Jünger, el cual obtuvo la máxima condecoración prusiana “Pur le Mérite” al finalizar la guerra. En 1920 escribió Tempestades de acero, en donde narra sus vivencias como oficial alemán en la Gran Guerra. 

Jünger y su obra

Esta novela fue uno de los primeros relatos personales en salir a la luz. Aquí se hace una detallada descripción de las batallas que surgieron en el conflicto. También se narran enfrentamientos sangrientos, el contacto con el enemigo, la vida de las tropas, las heridas de guerra y la glorificación de la batalla aunque de manera noble. Esta obra ha sido criticada por no tener el carácter antibélico que caracteriza a la mayoría de las obras de la misma temática.

A continuación se reproducen algunos fragmentos de Tempestades de acero que expresan aquella emoción glorificada sobre el combate y la supervivencia en medio de la muerte:

Un nuevo ¡hurra! desgarró el aire. Desde la derecha, donde también se había estado operando con granadas de mano durante toda la tarde, saltaron a la carretera unos cuantos alemanes para acudir en mi auxilio. Al frente de ellos iba un joven oficial vestido con un manchester pardo; era Kius. En el preciso momento en que una ametralladora inglesa hacía fuego por última vez a tuvo Kius la fortuna de caer sobre un alambre que allí estaba tendido para que la gente tropezase en él. La ráfaga le pasó por encima tan cerca, que una de las balas le rajó la cartera que llevaba en el bolsillo del pantalón (1998, pág. 152).

Las escenas de la novela están plagadas de emoción y detalle sobre las condiciones en que los soldados alemanes tuvieron que enfrentarse en la guerra.

En otro punto, Jünger narra la perdida de uno de sus buenos camaradas:

Allí nos parapetamos. Tanto nosotros como los ingleses habíamos dejado un buen número de muertos en el tramo de trinchera disputado. También se hallaba entre ellos, por desgracia, el suboficial Mevius, al que en la noche de Regniéville aprendí a estimar como combatiente valeroso. Estaba tendido boca abajo en el suelo, con el rostro en un charco de sangre. Cuando le di la vuelta, un gran agujero que se abría en su frente me convenció de que era inútil toda ayuda. Estábamos hablando y de repente noté que no contestaba a una pregunta mía. Cuando, segundos después, rodeé el través detrás del cual había desaparecido Mevius, estaba ya muerto en el suelo. Aquello tenía algo de fantasmal (1998, pág. 130).

Esta novela está repleta de escenas emotivas, sofocantes, impregnadas de una valentía jovial que expresa las motivaciones y visiones que muchos jóvenes tuvieron que enfrentar en el transcurso de la guerra. Jünger es evocado a su vez por aquel entusiasmo glorificado sobre las batallas que vivió y de las personas que conoció (y vio morir) en el proceso.

Remarque, del entusiasmo juvenil al terror decadente de la guerra

Erich Maria Remarque (Erich Paul Remark) fue un escritor Alemán que plasmó los horrores que se vivieron en la Gran Guerra, en la que participó. A través de sus experiencias en batalla escribió Sin novedad en el frente en 1929, Aunque esta obra es antibélica, y en donde se presentan los horrores de la muerte, la mutilación y la pérdida de una generación de jóvenes entusiasmados con obtener honores y gloria. También muestra una perspectiva de camaradería y lealtad que se dio entre aquella generación mancillada.

Remarque y su novela

En esta historia se narra el entusiasmo vivido en los primeros días del conflicto en el pueblo Europeo, aclarando las diferencias entre una buena vida y las consecuencias de la guerra. En el transcurso de la historia, los soldados vislumbran la violencia, la deshumanización y la muerte de los camaradas de juventud.

Algunos pasajes de Sin novedad en el frente al respecto de las experiencias en combate:

El terreno está batido por un moderado fuego de ametralladoras. Toda la zona está regada por las balas; no muy densamente pero, sin embargo, lo suficiente para no permitirme levantar demasiado los huesos de este agujero… Cerca de mi zumba una pequeña granada. No la he oído venir y tengo un sobresalto. Al mismo tiempo se apodera de mí un terror loco. Estoy aquí solo y casi desvalido en la oscuridad… quizá hace rato que, desde otro embudo, unos ojos me están observando y una granada de mano está dispuesta a ser lanzada para destrozarme (1972, pág.162).

El autor plasma de manera sublime la tensión del combate y la cercanía que tenían esos jóvenes con la muerte. En cada rincón estaba la amenaza de un enemigo intrépido y temeroso como ellos mismos.

Además, en otro punto de la historia, Remarque plasma la realidad de la guerra: los heridos de gravedad. Allí se hace un recuento de las diferentes heridas y mutilaciones causadas en el campo de batalla:

En el piso de abajo están los heridos en el vientre, en la columna vertebral, en la cabeza y los amputados de los miembros. En el ala derecha están los heridos de los maxilares, los enfermos de gases o los que han recibido tiros en la nariz, las orejas y la garganta. En el ala izquierda los ciegos, los heridos en el pulmón, en la pelvis, en las articulaciones, en los riñones, en los testículos y en el estómago. Aquí uno se da cuenta de en cuántos lugares puede ser herido un hombre (pág. 201).

Aunque tétricas, estas descripciones encierran una belleza desoladora que sólo pueden ser transmitidas a través de los recuerdos perturbados de alguien que los vivió en carne propia.

Brooke, el poeta soldado

Rupert Brooke fue un poeta y soldado inglés que murió en plena Gran Guerra. Sus versos han sido piezas clave para comprender los horrores de la guerra, como lo son: Sonetos de Guerra, Paz, seguridad, The Dead, entre otros.

Brooke, el poeta soldado

Brooke vio acción en Amberes y en los Dardanelos,  muriendo en Skyros a causa de la mala salud previa y al envenenamiento de la sangre.

Su poesía está llena de una seductora melancolía sobre la añoranza de la tierra natal y de la muerte próxima.

A continuación se presenta de manera íntegra uno de sus poemas sobre su pesimismo sobre la guerra:

El Soldado
Si debo morir, solamente sentir esto de mí:
Que hay algún rincón de un campo extranjero
Eso es para siempre Inglaterra. No habrá
En esa rica tierra un polvo rico oculta;
Un polvo los cuales Inglaterra orificio, formado, consciente,
Dio, una vez, sus flores de amor, sus formas de vagar,
Un cuerpo de Inglaterra, respirando aire Inglés,
Bañada por los ríos, Blest por soles de casa.
Y pensar, este corazón, todo el mal derramado de distancia,
Un pulso en la mente eterna, no menos
Da vuelta en algún lugar los pensamientos de Inglaterra dadas;
Sus imágenes y sonidos; Felices sueños como su día;
Y la risa, aprendido de amigos; y dulzura,
En los corazones de la paz, bajo un cielo Inglés.
-Rupert Brooke, 1914

Con esta poesía podemos ver el deseo de muchos soldados de regresar a casa hacia la calidez del hogar, una vez que los horrores y emociones de la Gran Guerra sobrepasaron sus expectativas juveniles de gloria y honor.

Tolkien, el profesor en la Batalla del Somme

John Ronald Reul Tolkien, el glorificado profesor y autor de El señor de los anillos, El Hobbit, El Silmarillion y otras grandes historias, fue un veterano que sirvió en la Gran Guerra el cual obtuvo gran parte de su inspiración literaria en sus vivencias sangrientas en las trincheras y campos de muerte.

Tolkien y El Señor de los anillos

Tolkien sirvió como teniente en el Batallón de Fusileros de Lancashire, viviendo tétricas batallas de la guerra como La Batalla del Somme. Como el mismo profesor Tolkien llegó a afirmar, incluyendo su amigo C. S. Lewis, en la obra El Señor de los anillos se pueden encontrar algunas referencias a las experiencias del profesor en la Gran Guerra.

Grotta menciona algunas semblanzas acerca de la vida militar de Tolkien en la Primera Guerra Mundial: Aunque fueron cientos de miles de compatriotas suyos –entre ellos casi todos amigos de la escuela y universidad- los muertos o heridos en el Somme, Tolkien salió ileso. No ganó medallas, alabanzas, menciones en los despachos o promociones, pero cumplió con su deber lo mejor que pudo (1982, pág. 71).

Además, algunos conocedores de la obra de Tolkien han encontrado ciertos paralelismos e inspiraciones dentro de El señor de los anillos y los sucesos vividos en la Gran Guerra por el profesor Tolkien. Algunos de ellos son:

-En El señor de los anillos, “La ciénaga de los muertos” es una alusión a los campos de batalla de la Gran Guerra. Allí Frodo y Sam avanzan por un campo fangoso sembrado por cadáveres de guerreros anónimos de guerras pasadas. Esto es una referencia a las trincheras y campos desolados llenos de soldados anónimos de la Gran Guerra.

-Se ha llegado a suponer que los Balrogs y los dragones representan la novedosa maquinaria bélica de la Gran Guerra como tanques, dirigibles y otras armas atemorizantes y destructivas que sirven a la maldad.

-Sam Gamyi, fiel compañero de Frodo, estuvo inspirado en los buenos soldados británicos que sirvieron en los campos de muerte con Tolkien, y a los que el profesor reconoció como grandiosos seres humanos.

-Saruman y todo lo que implica es una representación de la maquinaria industrial que afectaba a la sociedad en época de Tolkien.

También puede observarse que los personajes de El Señor de los Anillos al final de la aventura quedan marcados por los cruentos sucesos de la batalla, al igual que los soldados que sobrevivieron a la Gran Guerra, los cuales tuvieron traumas, heridas y amputaciones que soportaron en su regreso al hogar.  

La experiencia actual de la Gran Guerra

Hasta ahora se han citado sólo algunos autores y sus experiencias con la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, no son los únicos que han narrado historias sobre la Gran Guerra, ya que existen obras posteriores que se vieron influenciadas por el romanticismo y el sentido decadente del primer conflicto global del siglo XX.

Actualmente podemos experimentar el goce y sufrimiento de la Gran Guerra a través de novelas, películas de grandes efectos y videojuegos emocionantes.  Además tenemos el lujo de acceder a fotografías y documentos de la época para mayor placer de los amantes y conocedores del tema. Sin embargo, es a través de la literatura donde nuestra sed de gloria y emoción se puede satisfacer de un modo directo y personal, tal y como lo imaginaban aquellos jóvenes entusiasmados en 1914.

En la trinchera

Aunque la Gran Guerra se ve opacada en cierto modo por la Segunda Guerra Mundial, tanto en difusión de obras, películas y medios, es necesario abordar con respeto y entrega este primer conflicto que marcó un cambio inimaginable para la historia de la humanidad.

Ya sea por la acción del combate, las historias increíbles de supervivencia y heroísmo, la introducción de las nuevas armas, la decadencia de la humanidad, el recuento de los millones de víctimas de las nuevas formas de muerte o por ser una advertencia antibélica narrada por gente que vivió y sufrió en las trincheras y campos, como sea que fuere, los recursos literarios que nos han legado son una pieza importante para comprender nuestra condición humana.

Siempre habrá una historia que saborear en el mundo literario cuando se trata de las aventuras y desgracias de la Gran Guerra, aquella que supuestamente terminaría con todas las demás guerras.

Referencias

-Eslava Galán. Juan (2014). La primera guerra mundial contada para escépticos. Editorial Crítica. México.
-Grotta, Daniel (1982). Tolkien. Planeta. España.
-Jünger, Ernst (1998). Tempestades de acerco. TusQuets Editores. España.
-Kerr, Gordon (2014). Historia abreviada de la primera guerra mundial. Editorial Crítica. México.
-Remarque, Erich M. (1972). Sin novedad en el frente. Editorial Bruguera. España.
-Zweig, Stefan (2015). El mundo de ayer. Editorial Porrúa. México.

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Arte y cultura

Amor a sus raíces / Juan Bautista Navichoc Pop

Amor a sus raíces, paciencia, detalles, alegría, colorido, naturaleza, ancestros… son palabras que se vienen a mi mente cuando veo una obra de Juan Bautista Navichoc Pop, pintor y escultor originario de San Juan La Laguna, Sololá, nació en julio de 1988. Heredó la sensibilidad artística de su abuelo paterno, Aniceto Rocché, quien era músico y tuvo un conjunto de marimba, de su abuelo materno, Nicolás Pop, las enseñanzas en el campo y el cultivo, quien en diciembre cumple 98 años de vida.

Estudió para Bachiller en Arte con Especialización en Dibujo y Perito en Arte con Especialización en Escultura en la Escuela Nacional de Artes Plásticas “Rafael Rodríguez Padilla” (ENAP) (2006-2010), obtuvo una beca para estudiar en la Academia de Southwestern Academy en San Marino, California (2011-2012)

El artista y escultor Jorge Leonel Pérez Girón, destaca entre sus maestros; con sus enseñanzas, consejos y estética al trabajo artístico; ha creado inquietud en Juan Bautista para ser visionario, buscar nuevos horizontes, poder dejar una huella y trayectoria en el mundo del arte guatemalteco. Así también el maestro Luis Muñoz (QEPD) de la recordada Galería El Carmen en Antigua Guatemala, ha significado mucho en su trayectoria, al aconsejarlo y apoyarlo en sus inicios como artista.

La palabra “niñez” es muy importante para Juan Bautista, es la raíz de la inspiración en sus obras, realizadas con acuarela y tinta, cabe destacar que en la última serie trabajada predomina el uso de acrílicos con los que relata sus vivencias en el campo, en la cosecha de maíz, doblar las plantas y cortar las mazorcas, la relación con la madre naturaleza, la representación de juegos infantiles, añoranzas y sueños de niños Tz’utujiles, entre otros temas.

Ha participado en más de 35 exposiciones colectivas, eventos y galerías de arte, entre ellas: Funsilec, Subasta Club Rotarios, Mano Amiga, Momentos Patronato de Santo Domingo, Patronato de Junkabal, Fundación Rozas-Botrán, Fundación Margarita Tejada, Exposición Colectiva Noche de Arte en la Casa del Embajador de los EEUU; Centro Cultural Científico de Investigación en San Pedro La Laguna, Sololá; Exposición Colectiva Pueblos Encontrados en Antigua Guatemala, Galería El Túnel, Galería El Attico, Casa del Embajador de EEUU Todd Robbinson, I Certamen en vivo del Vigésimo Aniversario de la Caída del Muro de Berlín (Guatemala), Naturart en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP), Talla en Vivo en el Festival del Centro Histórico de Guatemala, Esculturas de la ENAP en Hotel Tikal Futura.

Su obra ha sido presentada individualmente en Galería El Carmen en Antigua Guatemala, con su serie “Sobreviviente del Lago” (2016), Samajib’al Achib’al en el Centro de Arte y Cultura Tz’utujil en San Pedro La Laguna, Sololá (2014)

En los años 2007 y 2008 fue asistente del escultor Sebastián Barrientos, durante este tiempo apoyó al maestro con la elaboración de una de sus obras que ocupó el premio de “Fundición en Bronce” para el festival “Arte en Mayo 2008”, etapa de aprendizaje donde empezó a relacionarse y conocer a otros artistas de trayectoria, fue fundamental y de gran emoción este proceso, involucrarse en el mundo artístico y experimentar como se siente ser artista, así también trazarse la meta de algún día estar como finalista en eventos de arte y lo logra en  2019, al recibir mención honorífica y en este 2020, con su obra B’anooj Jach’ (Tapiscando #2), de la serie Guate-Malaax”, recibió el premio único del festival “Arte en Mayo” organizado por la Fundación Rozas-Botrán, que lo compromete a seguir evolucionando en su trabajo artístico, para seguir  buscando nuevos horizontes y llevar el nombre de Guatemala en lo alto, así mismo, este año fue seleccionado para participar en el evento “Arte en las Calles” organizado por la misma fundación. Entre otros logros obtenidos está ser artista seleccionado por el Patronato de Junkabal para participar en la Exposición Colectiva con la intervención “El Chapinismo” (2019); primeros, segundos y terceros lugares; menciones honoríficas en concursos de pintura y escultura, realizados en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP).

Hoy Juan Bautista Navichoc Pop, hace una invitación a los jóvenes para que puedan seguir trabajando y participando en actividades como lo son certámenes y exposiciones colectivas, ya que es parte de darse a conocer en el mundo artístico en Guatemala.

Escucharlo contar sus anécdotas, proyectos y planes, me hace saber que es un joven entusiasta, perseverante, que disfruta realizar sus obras, que tiene amor a su familia, respeto a la vida, a la naturaleza y sobre todo que comparte sus enseñanzas a otros para que puedan participar en el arte, quiero darle las gracias por su tiempo y paciencia al darme a conocer parte de su vida, felicidades Juan Bautista, mi admiración, cariño y respeto hacia ti.

Por Jacqueline Paredes

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El taxidermista literario Narrativa

Silvio Astier, un existencialista adolescente. Análisis de “El juguete rabioso”, de Roberto Arlt.

“El juguete rabioso”, la primera novela de Roberto Arlt, es entre muchas otras cosas, una oda a la influencia de la literatura en la vida cotidiana. Su personaje principal, Silvio Astier, un joven bonaerense de sueños estrambóticos, nos conduce por la colección de momentos que componen su vida, plagada de incertidumbre y carencias, obligándonos así a pasar página tras página en un fútil intento por encontrar alguna coherencia a aquella colección de acciones absurdas. ¿Qué tiene esta pequeña novelita que la hace tan magnética? Procedamos con la disección.

Pobreza y crimen, el trasfondo

A pesar de su notable inteligencia y rebuscados gustos literarios, un hecho define la vida del joven Silvio Astier: la pobreza. El adolescente es el paradigma del personaje marginado, aquel que por alguna razón no encaja del todo en la sociedad que lo rodea. A Silvio su condición de marginal le pesa demasiado: gracias a la falta constante de dinero no sólo tiene que pedir “rentadas” las novelas por entregas de Ponson de Terrail que tanto le fascinan, sino que tampoco puede permitirse estudiar, pues su madre solo puede costear la educación de uno de sus hijos, y ese privilegio ha recaído sobre su hermana menor, Lila. Sin embargo, Silvio no recrimina nada a su familia; acepta estoicamente que él no podrá acudir a la escuela y, en su lugar, decide que encontrará otra manera de sacarse a si mismo adelante. Así, el crimen se presenta como la solución perfecta: si la falta de estudios es una limitante, el robo será aquello que le regrese a Silvio un poco del poder que ha perdido.

Aunque la pobreza y el crimen son temas literarios que suelen ir de la mano, lo notable de El juguete rabioso es la manera inusual en la que Arlt retrata dicha relación.  Silvio no es el típico ladronzuelo despechado, aquel que actúa para “vengar” las injusticias recibidas, al contrario. Influido por la lectura asidua de folletines de bandolerismo (sus “rentas”), el adolescente decide que una vida dedicada al crimen, como la que lleva su héroe literario predilecto, Rocambole, es la mas digna de todas. Convencido hasta la médula que la vida de ladrón es la única que le permitirá alcanzar la grandeza, instituye con sus amigos Enrique y Lucio El club de los Caballeros de la Media Noche, una sociedad de ladrones de poca monta. A través de poco más de veinte páginas, Arlt nos relata  los robos cometidos por los tres adolescentes desubicados, así como los aires de grandeza en los que se regodean después de cada “golpe”.

Todo son risas y sueños hasta que los tres adolescentes deben enfrentarse al primer problema: un robo a la biblioteca de la escuela que no resulta como lo planeado. A partir del desafortunado evento, Silvio deja de robar para dedicarse a languidecer y ver la vida pasar. Derroche inútil de tiempo y vida que termina cuando, increpado por su madre, el joven se ve obligado a buscar un empleo. Es en este punto cuando el lector comienza a sentir que la novela se aproxima a un punto importante, una de esas escenas a partir de las cuales ya no es posible volver atrás. Nos quedamos con la impresión que los robos y los subsecuentes infortunios no fueron más que un preludio amargo al quid de la historia, que finalmente veremos a Silvio progresar hacia un lugar más amable.

¡Vaya falsa sensación!

La bomba existencialista: conflicto por doquier

Después de mucho buscar, nuestro desafortunado protagonista logra conseguir un empleo como asistente en una librería. Es aquí, en el local de Don Gaetano, donde las verdaderas penas de Silvio comienzan. El viejo librero y su mujer son un par de tiranos desalmados: el trabajo es interminable, mal pagado y francamente ingrato. Además, la pareja, codiciosa como Judas, priva a sus empleados de las cosas mas esenciales, como un colchón decente para pasar las noches, una habitación limpia o comida suficiente para subsistir (pues los empleados viven en casa de sus patrones). Por si esto no fuese poco, el librero y su mujer pelean con tal frecuencia y violencia que los pobres empleados viven en la ansiedad y desesperación; en la casa de don Gaetano los “huéspedes” poco a poco comienzan a consumirse. Silvio no es la excepción: sueña con prenderle fuego a la casa de su patrón y en efecto realiza dicha maniobra… pero nada sucede. La mecha se apaga, la casa no se incendia y las cosas siguen igual. Silvio no puede más.

Ofuscado por sus fracasos profesionales, nuestro protagonista camina al puerto y se pega un balazo. Pero, como la suerte nunca ha estado de su lado, sobrevive al auto atentado. A la lenta recuperación en una maltrecha cama de hospital (a la que le acompañan los lamentos de su pobre madre, quien se culpa por “haberlo presionado”), le siguen nuevas aventuras desafortunadas entre las que encontramos el inicio de una carrera militar que luce prometedora… solo para acabar interrumpiendo por razones burocráticas y, finalmente, el hallazgo de un nuevo trabajo miserable como empacador de papel; trabajo que conduce a Silvio a hacerse de nuevas amistades con las cuales, desafortunadamente, las cosas tampoco tendrán un buen final.

A raíz de todo lo anterior no es osado afirmar que, en el fondo, la  vida de Silvio Astier no parece ser mas que una larga, larguísima, colección de infortunios. Al finalizar cada capítulo (los cuales, dicho sea de paso, se pueden leer de manera independiente sin que la novela pierda su sentido) la pregunta que acude a mi mente en tanto que lectora es “¿qué demonios?”. Me cuesta trabajo asimilar que un adolescente sea capaz de vivir en el desasosiego total sin perder la cabeza (con excepción de ese intento de suicidio fallido, claro está).

¿Cómo es posible que Silvio mantenga la cordura? Creo que esa es la interrogante que, cómo lector, te impulsa a seguir girando las páginas a pesar de que los capítulos no son nada cortos. Nuestro protagonista es, en efecto, una bomba existencialista con el temporizador a punto de acabar su cuenta regresiva.  Naturalmente, el lector está a la espera de una resolución catastrófica, esa escena clave en la que por fin todo volará en mil pedazos.

Ya podemos esperar sentados por dicha resolución, que Arlt nos tiene preparado otro giro de tuerca.

Resilencia y redención: la lección maestra que nos deja “El juguete rabioso”

En su trabajo como papelero, Silvio traba amistad con un sujeto aún más marginado que él, el Rengo, cargador en el mercado local. Después de frecuentarlo por algún tiempo, su nuevo amigo le propone un plan para acabar con los problemas de ambos de una vez por todas: robar la casa de Arsenio Vitri, un respetado ingeniero para el cual trabaja la amante del Rengo. La mujer, en complicidad con su amante, ha ideado un plan para limpiar la caja fuerte del ingeniero y, para agilizar el asunto, el Rengo requiere de la ayuda de Silvio. El joven protagonista, bandolero por naturaleza, no se lo piensa dos veces. Sin embargo, días antes de dar el “golpe”, empieza a imaginarse un escenario alternativo: ¿qué pasaría si él, Silvio Astier, bueno para nada y perfecto don nadie, delatase al Rengo?, ¿qué pasaría si hiciese “lo correcto”? Correcto no porque delatar a un amigo sea la mejor manera de proceder en la vida, sino porque a los ojos de Silvio, avisar del robo es una manera tanto de cobrar venganza como de, por fin, enderezar su vida.

En las ultimas páginas de la novela, Arlt nos ofrece un asiento privilegiado hacia la mente de Silvio, quién se deshace en dudas pero que, apesar de ello, acaba decidiéndose por la solución que nadie esperaba: delatar a su amigo. En la escena final por fin se nos revelan los motivos de Silvio para cometer aquel acto de “traición”:

hay momentos en la vida en los que tenemos la necesidad de ser canallas, de ensuciarnos hasta adentro, de hacer alguna infamia, yo que sé… destrozar para siempre la vida de un hombre…y después de hecho eso podremos volver a caminar tranquilos

Silvio Astier, en “El juguete rabioso”

La historia de vida de Silvio Astier se resume así en esta frase. La vida y sus circunstancias fueron “canallas” con nuestro protagonista; todo lo que le llegaron a dar, toda la “suerte” de la que llegó a gozar le fue arrebatada con la misma presteza con la que apareció. En la vida de Silvio Astier nunca nada ha sido para siempre… y delatar al Rengo se revela como la oportunidad definitiva para alcanzar la tan anhelada gloria que el joven ha buscado desde la página uno del primer capítulo. Delatar al Rengo se convierte, entonces, no en un acto de cobardía, sino en un rito de redención. Silvio reconoce que sus acciones le remorderán hasta el final de sus días, pero aquella es la única opción de salvación que le queda.

Es en esta escena final dónde el lector encuentra las respuestas que tanto había buscado. Así, aquello que nos obliga a acompañar a Silvio a lo largo de doscientas páginas, aquello que nos incita a seguirle la pista no es otra cosa que la incertidumbre y la sorpresa, el elemento existencialista en el cual Arlt nos empapa desde el primer capítulo. A mi pregunta, “¿cómo hace Silvio Astier para no perder la cordura?” sólo hay una respuesta posible: él no hace nada, simplemente deja que la vida le suceda y, cuando finalmente se encuentra ante la oportunidad de rectificar las cosas, la toma.

Arlt es perfectamente consciente de la carga emocional de su personaje, así cómo del conflicto psicológico que lo aqueja y, en vez de explicárnoslo con dos frases vacías al inicio del libro, opta por mostrárnoslo de modo progresivo y en toda su crudeza. Así, la historia del protagonista se convierte no en la historia de vida de un joven marginado, sino en la suma de todas las decisiones que conducen al clímax final, dónde Silvio Astier, alias “la bomba existencialista”, finalmente estalla.

Algunos críticos sostienen que El juguete rabioso es la novela más autobiográfica de Arlt. Me pregunto si, en el fondo, la historia de Silvio no es mas que una metáfora encubierta para todos aquellos escritores que, hundidos en el pantano del fracaso, empiezan a coquetear con la posibilidad de rendirse de una buena vez por todas. Si esto es así, creo que la moraleja que Arlt nos deja es bastante clara: las puertas no se cierran nunca, ni en los infortunios mas extremos.

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FC Barcelona: Fase I. Mi primer Barsa

Rara vez el hincha dice: “hoy juega mi club”. Más bien dice: “Hoy jugamos nosotros”. Bien sabe este jugador número doce que es él quien sopla los vientos de fervor que empujan la pelota cuando ella se duerme, como bien saben los otros once jugadores que jugar sin hinchada es como bailar sin música.

Eduardo Galeano, de “El hincha”

Creo que es Juan Villoro el que dijo que hay tres formas para hacerse seguidor / fanático / hincha de un equipo de futbol: porque algún familiar te heredó ese equipo, por pertenencia física a la región que representa, por simpatía a un jugador o los colores de la camiseta / etc. Obviamente hay muchas razones más que próximamente escudriñaremos cuando sea pertinente, sin embargo por mi parte puedo decir que yo heredé el amor al Barcelona por parte de los hijos de las hermanas de mi madre, y de repente fue un amor a primera vista, los pajaritos empezaron a cantar, las maripositas en el estómago y, digamos, la vida empezó a tomar un poco más de sentido.

Eso a lo mejor fue por 1997 y empecé a tener conciencia de las consecuencias de mi enamoramiento y de mi decisión a conservarlo, desarrollarlo y potenciarlo a finales de esa década, el temible fin de siglo e inicio del 2000, los tiempos finiseculares.

Entonces, resumiendo, como diría Joaquín Sabina, y parafraseando a Sandro Rosell -vicepresidente deportivo en tiempos en que Laporta fue el presidente de la directiva y más tarde presidente en el periodo entre 2010-2014-, el Barsa era una vergüenza en Europa (con excepción del Dream Team liderado por Johan Cruyff) y por alguna extraña razón que aún no sabemos (lo dice un barcelonista que se regaló en adopción) era tomado en cuenta como uno de los grandes del viejo continente.

Según Deco, Frank Rijkaard le dijo a Laporta: “Un grande es el Real Madrid, el Milan, el Liverpool… Tienen cinco Champions, vosotros tenéis una… ¿Cómo vais a ser grandes?”.

Incluso Rosell (sí, el que se curtió 643 días en prisión por el caso del malagradecido Neymar Jr.) allá por el inicio del siglo XXI dice que cuando estaban en el estira y afloja para intentar, otra vez, hacer un equipo decente con Laporta de presidente, en ese momento era un vergüenza decir que uno era del Barsa porque ya venían las críticas, las burlas que eran en realidad ofensas, los lapidarios números contra el Real Madrid, el eterno enemigo, etc. Y claro, eso fue una constante en mi preadolescencia: una constante desazón por apoyar a capa y espada a un equipo perdedor que no daba una, sin embargo ahí siempre estaba, ahí estábamos muchos tantos, en pie de guerra.

En las peores gestas, en las capas altas de la directiva teníamos al presidente José Luis Núñez con una casi dictadura de un poco más de veinte años, veintidós para ser exactos, y cuya gran labor se basa en 30 títulos (la mayoría sin gran valor, solo para adornar las urnas, con excepción de la era Cruyff) durante veintiún temporadas, el incremento de 77 905 a 106 000 socios, el también incremento de peñas alrededor del mundo y potencializar el encuentro mundial de peñas barcelonistas, así como la conformación y estabilización (1988-1994) y destrucción (1994-1996) del Dream Team de Cruyff, y una etapa de transición finiquitada con el caso Louis van Gaal (1997-2000) que incluyó una cohorte de futbolistas holandeses, que en su mayoría no dieron bola. Esta última etapa fue la que viví y la que le valió la presidencia a Núñez, con la que viene Joan Gaspart durante tres años con mucha más pena y nada de gloria.

Y así apareció Joan Laporta en el 2003 como relevo presidencial después de la dimisión de Gaspart a causa de una de las peores crisis del club en sus cien años de historia: un equipo desarticulado y un desastre financiero, incluso en muchas ocasiones saliendo chiflado del estadio, seguramente la peor humillación en el mundo del futbol: el chiflido de la afición… Laporta y su directiva entraron dando el 110% con la idea de trabajar en equipo (cosa que era impensable en las presidencias anteriores), experimentar cambiar los cimientos estructurales del FC Barcelona, y apostaron por un exjugador holandés muy reconocido, pero con casi total inexperiencia y mucha juventud para el banquillo: Frank Rijkaard.

Y así, de repente, como quien no ve venir la cosa, en ese mismo 2003 viene una joya, algo así como el jugador franquicia (dirían los gringos) después de que Laporta prometió a David Beckham y este se fue con el odiado rival, un fichaje en extremis que promulgaba esperanza, la salvación puesta en un individuo que parecía ser aprendiz de una escuela de magia que venía fraguándose desde la década de 1950, de esos “descarados carasucia” que, en palabras de Eduardo Galeano, salen del libreto y cometen el disparate de gambetear a todo el equipo rival, “y al juez, y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad”: sí, el ilusionista / histrión / saltimbanqui Ronaldinho, conocido por su madre como Ronaldo de Assis Moreira.

La leyenda dice que hay ciertos condominios que buscan el cielo allá en las costas del Brasil, país de mezcla de esclavos negros con blancos colonizadores -para variar-, pero de pronto pasó algo que muy pocas personas -que en realidad es significativamente nadie- entiende qué sucedió, qué ocurrió, cómo de esas llamadas tribus del cielo con la frontera del mar que después conocimos como “favelas” surgió una serie infinita de personas que no solo jugaban (juegan) con un esférico, sino que le hablaban (hablan), lo acariciaban (acarician), lo domesticaban (domestican), lo entendían (entienden), lo enamoraban (enamoran)… De eso nos dimos cuenta desde que el deporte es deporte, así como desde que el mundo es mundo, así como que desde que de primero era el silencio, así como desde que el primer hombre fue de palo, así como que después fue haciéndose de maíz, etc., etc., etc.

Entonces, los visores de Joan Laporta y seguramente también Rijkaard se dieron cuenta de un tipo que parecía un aprendiz de mago, aunque sabemos que de esos no abundan pero sí andan revoloteando por ahí… se ven muy bonitos y encantadores con sus jugarretas pero al final no llevan a ningún lado, son como la breve impresión de la pólvora mojada porque producen un par de chispazos y adiós. Eso creímos. Laporta lo vio, no sabemos si apostaba al viento como un gesto de intrepidez suicida, o estaba seguro y convencido de que él podría ser la piedra angular para la reformación del Barcelona: el asunto es que lo vio y tiró su última carta.

Ese aprendiz resultó ser “el maestro” porque así lo decían los creadores, resultó ser un hechicero, resultó ser el prestidigitador como un tal Jesús que camina sobre el agua: él no solo caminaba sobre el agua sino que ahí mismo bailaba con el balón inventándose cada jugada inexplicable y, aún así, nos la trataba de explicar cada fin de semana, martes o miércoles en las noches mágicas de fútbol. Ese era uno, el #10, un elegido, el que proveía ilusión “y transmitía alegría”: “La pelota lo busca, lo reconoce, lo necesita. En el pecho de su pie, ella descansa y se hamaca. Él le saca lustre y la hace hablar, y en esa charla de dos conversan millones de mudos”. Eso vimos, eso sentimos, ese contemplamos, hasta que después de todo fue galardonado en el 2005 con el Balón de Oro; además de que Laporta salió en busca de 100 000 socios fieles a un escudo, en busca de “más pasión y más sentimiento y voluntad colectiva”.

Al principio, no se puede negar, fue el mismo Barsa de finales de la década del noventa en donde daba la sensación de que todo lo podía, de que hacía todo lo necesario, pero las cosas después de todo no salían. Pero el golpe final del cambio llegó una temporada más tarde al conseguir la Liga 2004-2005 después de seis años de puro desierto, lo cual se consagró con la consecución de la Champions League de la siguiente temporada (2005-2006) en el Stade de France contra el Arsenal. Al malabarista, además de un gran repertorio que incluía lo esencial de la cantera que más tarde nos llevarían a la gloria eterna, lo acompañó un león camerunés que decía que corría como negro para ganar como blanco, un killer total, un asesino del área de esos que convierten un gol de la forma que sea, de cualquier manera posible, la cosa es que la pelota debe terminar estampada en la red: Samuel Eto’o; además del incipiente crecimiento de un superdotado tocado por el dios del futbol o incluso reencarnado en él/ella/esto, reconvertido, rebautizado, reelaborado: Lionel Messi debutó en un partido oficial el 16 de octubre del 2004 en contra del Espanyol (tristemente ya descendidos) con apenas diecisiete años, tres meses y veintidós días. Messi, el Genio, la leyenda en vida, el D10S del futbol (diría el narrador Alfredo Martínez) anotó su primer gol oficial contra el Albacete el 1 de mayo del 2005 con diecisiete años, diez meses y siete días, como si de un mito ancestral se tratara, ya que lo hizo de la mano del otro #10, aquel que nos devolvió la sueño y el delirio, y nos hizo volver a sonreír.

Nada en la vida es para siempre y la era Rijkaard se terminó el 30 de junio del 2008 después de un par de temporadas sin títulos, pero de su mano se alcanzaron dos Ligas consecutivas, dos Supercopas de España y la segunda Liga de Campeones… y se empezó a forjar un pequeño reinado legendario rodeado de misterio y misticismo: “Cada uno ha hecho de todo, dadas las circunstancias. Sinceramente cada uno siempre ha querido lo mejor para el club, para sí mismo y sus compañeros”.

Jugadores imprescindibles de ese momento: Ronaldinho (sus sombreritos, regates y la elástica, tan espectacular), Rafa Márquez (el “káiser” de Michoacán), Gio van Bronckhorst, Edgar Davis el “pitbull”), Thiago Motta, Luis Enrique (sí, el ahora entrenador), Phillip Cocu, Kluivert, el “conejito” Saviola, Overmars (el “correcaminos”), Deco, Edmilson, Giuly, Belletti, Sylvinho, Henrik Larsson.

Jugadores imprescindibles que fueron parte de la era Rijkaard y se quedaron para hacer historia: Víctor Valdés, “tarzán” Puyol, el “fantasmita” Andrés Iniesta, Xavi Hernández, la “pulga atómica” Lionel Messi, Samuel Eto’o, Thierry Henry, Yaya Touré, Eric Abidal, Gabriel Milito.

La conga apenas empezaba.

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Ejercicios de escritura creativa

Del texto al vídeo


¿Quién es el cadáver?

Carlos Salazar

Poema El cadáver de la poeta Isabel de los Ángeles Ruano


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Arte y cultura La Maga y el Quetzal

Penélope Rivera: En la escuela se estudia a los autores hombres y a las autoras sólo para cosas de niños

Penélope Rivera es una artista visual mexicana que ha compartido con nosotros la misión de la Red de Narradoras México y su más reciente actividad, la Jornada de la maternidad y los cuentos: «Muchos de los cuentos tienen a la madre como protagonista, otros tienen que ver con el ejercicio de la maternidad desde la óptica infantil y otros conceptos de maternidad como la representación histórica, la relación con la Tierra, la matriz, el rol de la familia, entre otros, y es allí cuando los públicos se multiplican, y los colaboradores de varios países. Hasta ahora, hay cuentos que tienen hasta 2500 reproducciones».

Verónica Vidal: Penélope cuéntanos acerca de la misión de la Red de Narradoras México y cómo se ha tejido esta organización.

Penélope Rivera: Conocí a Jaqueline González, en un movimiento que se llama Alegra en albergue, luego coincidimos en Buga Colombia, en el 32 Encuentro de Contadores de Historias y leyendas, posterior a eso, llegamos a la conclusión de que la mayoría de las personas dedicadas a la narración oral, somos mujeres. Entonces, desde nuestra perspectiva femenina y feminista, dijimos que sería interesante articular a todas las compañeras que nos dedicamos a hacer narración oral en el país en una Red. Esto surgió el año pasado, y para el verano, comenzamos con el grupo en WhatsApp. El objetivo es la difusión y divulgación de las actividades que hacen las narradoras mexicanas y extranjeras que residen en México; además de proporcionar un espacio de encuentro físico y virtual para compartir apuntes, ideas, conocimientos, experiencias, convocatorias, talleres, investigación y análisis. La red comenzó a tejerse vía WhatsApp, ahora ya somos más de 130 compañeras, de trece estados de la República Mexicana, y también mujeres extranjeras que radican y hacen actividades dentro del país. Comenzamos a consolidarla un poco más. De inmediato se unió Emma Reyes, y a partir de allí generamos la fanpage y el grupo en Facebook, y se fueron sumando más compañeras para hacer el equipo de coordinación. Realmente fue muy rápido. Iniciamos con la estrategia de cuántas narradoras conocíamos personalmente, enviándoles un mensaje para saber si les interesaba articularse a la red, las agregamos, y cuando nos dimos cuenta, ya éramos muchísimas. De ahí se generaron las otras plataformas y empezamos a monitorear las actividades de la red. Digamos, la configuramos a finales de agosto y ya para diciembre terminamos de vaciar ideas, objetivos, misión y una visión académica del quehacer desde la comunidad. Al inicio pensamos en narradoras orales; e invitamos a emergentes y consagradas de todas las edades. Así empezamos a sumar, articulando también a otras compañeras importantes en el fomento lector y la oralidad, como mediadoras de lectura, escritoras, bibliotecarias, editoras y promotoras culturales. Digamos que la red está conformada por todas aquellas creadoras que nos dedicamos a la narración. Para enero de este año, realizamos la primera reunión física, para sorpresa nuestra, llegaron nuevas compañeras que aún no estaban dentro de la red. Generamos tareas específicas: un sistema de registro para generar un directorio, y de ahí salieron objetivos y propuestas concretas que no hemos podido llevar a cabo por el Covid-19, pero están ahí y se han tejido lentamente. La mayoría de las compañeras son líderes de colectivos, bibliotecarias, promotoras o representantes de círculos y grupo de lectura en escuelas. En la mayoría de los colectivos y agrupaciones hacen talleres y jornadas. Y muchas de las compañeras son académicas importantes en la investigación y formación profesional, o líderes de festivales que se hacen dentro del país. Digamos que la red se teje de una forma lenta y desde muchas directrices.

V.V: Hay un punto que considero crucial en la radiografía que me das de la Red de Narradoras y es el fundamento feminista.

P.R: Somos una Red de mujeres, no propiamente una red feminista, aunque muchas seamos activistas. Creo que se trata de unir las voces de muchas mujeres desde diferentes perspectivas. Tal vez no todas tengamos la misma postura ideológica, política y activista, pero contribuimos al desarrollo humano a través de la oralidad, la narración, la creatividad, y la educación literaria y artística, con un sentir profundo desde la óptica femenina.

jornada de la maternidad red de narradoras mexico

Te quiero platicar un poco sobre la jornada de la maternidad y los cuentos. En cuanto al origen de esta jornada, surge de la necesidad de expresar la maternidad desde varias ópticas y la importancia que tienen las madres en el fomento de la lectura. Nace del querer contar historias desde la madre, desde la hija, desde la maestra que educa y ejerce un papel importante en la formación de los pequeños; también desde la madre tierra, o cualquier figura cultural de la maternidad que exista. Porque leerle a los hijos, no se trata sólo de leer un libro, es afecto, como nos comenta la compañera Irma Lucila Loya en su video, quien habla de la importancia del arrullo como la primera oralidad entre madre e hijo. Existe además, la oralidad en los cuentos prenatales, libros prenatales y de ahí todas las infancias hasta los adultos. Hay que fomentar la lectura, la oralidad y el ejercicio creativo de transmitir la palabra hablada y escrita, pero también dar voces a otros que ya escribieron sobre eso. De allí decidimos hacer la convocatoria internacional, dando voz a narradoras experiencia, emergentes y a todas aquellas voces que quisieran expresarse, y nos sorprendimos de la respuesta. Tuvimos noventa y cuatro participaciones.

Participación de Eliana Sánchez en la Jornada de la maternidad y los cuentos.

Había madres con hijos, abuelas con hijos, niñas, niños, pequeños fragmentos de lectura, cuentos editados, cuentos ya montados, de esos que entre más los contamos mejor nos salen. Había quienes recordaban algo de imprevisto en medio del vídeo, había poemas. Textos conservadores y otros de una visión de la maternidad más contemporánea. Muchos videos de mediación de lectura, con el uso del libro como elemento importante de apoyo y fomento. Tuvimos bastantes charlas o recomendaciones. Cabe destacar que hubo participación de hombres y de mujeres, lo cual es parte de la finalidad de la red. La red es de mujeres, pero genera plataformas para mostrar otras ópticas, por ejemplo, la educación hacia otras masculinidades no violentas e incluyentes. Celebramos que hay mucha participación de compañeros narradores, lo cual es muy grato.

Fíjate que ya habíamos cerrado la fecha de recepción de la jornada, y todavía seguíamos recibiendo vídeos. Fue un éxito.

Participación de Isaac Osorio en la Jornada de la maternidad y los cuentos.

V.V: Tuve la oportunidad de revisar los vídeos y llamó muchísimo mi atención la colaboración de Paula Rivera, la directora de la Compañía Fonámbules del Teatro, acompañada por una gran muñeca, que habló de la importancia del contacto físico a la hora de contar cuentos. Me pareció un ejercicio muy hermoso la búsqueda de múltiples enfoques, más allá del binomio madre-hijo. Lo que le dio peso a la voz de una maestra que puede ser madre, en el sentido de orientar, y cómo las mujeres que no somos madres nos sentimos motivadas a compartir conocimiento, oralidad y mantener la perspectiva de género. De hacer llegar la educación, la cultura y la literatura a esos espacios donde todavía no había llegado y adonde ha llegado, reforzar. Todo esto me lleva a preguntarte ¿cómo está el panorama de la promoción de lectura cuando iniciaron la Red de narradoras y cómo está ahora, después de las actividades y cuáles han sido los resultados?

P.R: Yo creo que el panorama no ha cambiado. Te comento cómo funciona. Hay una parte de la que está encargado el gobierno, instituciones como la Secretaría de Cultura, con áreas específicas de fomento a la lectura, también la Secretaría de Educación Pública con áreas de fomento desde las aulas. Antes ambas secretarias estaban juntas y había una vinculación mucho más constante en el flujo de intercambio con las escuelas y las instituciones culturales. Otra institución es el Sistema de Desarrollo Infantil y Familiar, que aisladamente hace actividades de fomento a la lectura. Hay muchos programas, bibliotecas, y extensiones especializadas en lectura, así como agrupaciones, que yo creo, es gracias a esas agrupaciones que continúan estos proyectos. Somos una población tan grande en este país, que no hay programa que dé abasto. Alguna vez hubo alternativas significativas en el país, por ejemplo una dotación de libros bien seleccionados y filtrados, de buena calidad, contemporáneos, ilustrados, de muchos temas y géneros, con una clasificación muy concreta en cuanto a edades, para bebetecas, preescolares, primaria alta, primaria baja y secundaria. Esa dotación de libros llegó a cada escuela del país. Hasta la fecha es la única que tienen y es de hace dos sexenios. Obviamente se roban los libros, se rompen, pasa lo que tiene que pasar cuando los utilizan los niños. Había dentro del programa rincones de lectura que las maestras han estado llevando a cabo, sigue habiendo libros, pero la dotación ya no es igual ni del mismo nivel, ni la misma cantidad. Eso sucede muy a menudo: lanzan programas para el fomento lector, que son buenos, donde el docente tiene un papel importante, pero se comienzan a diluir porque no hay continuidad, no hay motivación, no hay presupuestos; hay cambios de gobierno y con ello, cambios en las políticas.

Tenemos algunas bibliotecas muy activas de la Ciudad de México y en algunos estados con áreas infantiles muy bien construidas. Espacios donde ellos pueden leer y volverse asiduos. Hay bibliotecas donde los hijos de los vendedores ambulantes llegan y se sienten en un espacio para leer, y se convierten en lectores que luego continúan asistiendo a la biblioteca, ya de adolescentes y adultos.

Se han generado algunos programas con padres y madres voluntarios, que son iniciativas muy bonitas, sin embargo tienen carencias o son aburridos, porque hay que tener en cuenta de que el fomento a la lectura tiene que ser dinámico, divertido, debe contar con una base pedagógica, porque estamos compartiendo contenidos.

Por otro lado, y me imagino que también sucede en tu país, Verónica, hay una serie de publicaciones que se basan en autores que ya son clásicos y reinterpretados. No dan cabida a autores contemporáneos de la literatura infantil o de la literatura en general, de una u otra manera, solamente se difunde la cultura clásica, y especialmente la clásica europea. Es decir, los Grimm, Dickens y ya. No estoy diciendo que esté mal, porque también hay que vincular con las lecturas clásicas, y para los nuevos lectores, estas las lecturas clásicas son nuevas. Tenemos ferias del libro importantes, tanto infantil y juvenil, como de adultos, y en cada una hacen publicaciones, programación y venta de libros, y se quedan cortas, porque las personas que asisten a las ferias, son personas asiduas a consumir productos culturales, pero no van las personas de comunidades pequeñitas, rurales o las colonias populares. Ni siquiera la feria va hasta ellos. Existen libro clubes, que surgen y se disuelven por falta de apoyos y no pueden evolucionar. Algunos son persistentes, grupos muy particulares los que continúan haciendo fomento a la lectura en las comunidades, barrios, pueblos, lomas, zonas rurales y zonas rurales urbanizadas. Aunque tengamos grandes ferias, asiste solamente un porcentaje de la población. Aunque sí hay una estructura fuerte de fomento a la lectura, como siempre, no es permanente; algunas veces es una iniciativa muy buena y no hay continuidad, porque siempre faltan recursos económicos.

También creo que hay una invasión de libros comerciales basados en Disney, Netflix, animé o series, que los niños ya conocen, hay que darles otras opciones y de otros creadores. He visto en otros países cómo la gente en las calles va leyendo, México no es un país que lea por placer, leen por obligación cuando son muy jóvenes y ese también es un problema complejo, porque se vuelve una obligación escolar y pierden el gusto por leer. Sólo hay un pequeño porcentaje de chicos que les gusta leer pero por placer, y la población en general deja de hacerlo porque no sabe qué leer aunque tengamos cientos de librerías o bibliotecas. A veces las madres, padres y abuelos, comienzan a leer con los pequeños, es aquí cuando se vuelve importante tomar en cuenta las edades lectoras; a veces se empiezan a leer ya grandes, es allí donde podemos ganar terreno en el fomento a la lectura.

Tenemos ferias del libro importantes, tanto infantil y juvenil, como de adultos, y en cada una hacen publicaciones, programación y venta de libros, y se quedan cortas, porque las personas que asisten a las ferias, son personas asiduas a consumir productos culturales, pero no van las personas de comunidades pequeñitas, rurales o las colonias populares. Ni siquiera la feria va hasta ellos.

V.V: Desgraciadamente, América Latina tiene escenarios muy parecidos. Mi esposo y yo somos de Venezuela y en cualquier librería de nuestra ciudad natal, siempre encontrábamos los mismos títulos y, por lo general, sólo los que solicitaban para actividades escolares: La Odisea, La Ilíada, etc. Existía en la ciudad una iniciativa gubernamental llamada Librerías del Sur, que nos proveía de mucha más variedad, títulos de autores nacionales contemporáneos y precios aún más asequibles, pero como todo lo que venga de alguno de los ministerios, no hay constancia en la administración y los espacios poco a poco se caen. El otro punto es el de la cultura del no-lector. El que anda en la calle leyendo es un introvertido, huye del mundo y con esas etiquetas se va satanizando el acto de leer y se adopta una postura errada por parte de la sociedad latinoamericana: recurrir al libro sólo cuando estás aburrido porque es la última opción. El tema de los títulos y la producción nacional. México tiene clásicos excepcionales, Venezuela y Perú también, pero entonces la presencia de los clásicos se convierte en caudillismo y las nuevas narrativas, la nueva poesía, tiene una promoción más dependiente de sus propios autores que de otros medios. Pero qué bonito sería, que un cuento de Alberto Chimal, o de Sol Linares, un poema de Cristina Peri Rossi o de Gustavo Pereira se leyera en las escuelas. Que la juventud no tenga que esperar a estar en la universidad o pertenecer a un colectivo literario para saber de ellos. Te pregunto, ¿cómo es el acercamiento orientativo hacia las madres, que crecieron con esta cultura del libro como última opción, para que se sumen y asuman la literatura como algo vital?

P.R: Me parece interesante este análisis de la cultura del no-lector. Recordé la novela Fahrenheit 451. Creo que todo esto tiene un trasfondo machista, como si la lectura o la academia restara fuerza y masculinidad, de ahí la importancia de que las madres sean las protagonistas del fomento a la lectura y este enfoque orientativo. Aquí en México hay una expresión peyorativa, que es “puto” y se usa para decir que alguien es cobarde. Entonces cuando alguien le regala un libro a un niño, le dicen: «¿Por qué le regalas un libro al niño? Lo vas a hacer un puto, un tonto, lo vas a afeminar, lo vas a hacer vulnerable». Hay concepciones muy arcaicas, que siguen pesando en hombres y mujeres. Demos una vuelta de tuerca, un cambio de pensamiento en el sistema de crianza, educación y enseñanza, aunque se dé lentamente. Debemos cambiar la concepción de que en la escuela, se estudia a los autores hombres y no a las autoras, o que la lectura es sólo para cosas de niños, y una vez que crecen ya no pueden leer, y menos historias hechas por mujeres. Dejar de estigmatizar al lector. Yo creo que a veces no leen no porque no quieran, sino porque no se enteran, es decir, tienen más peso los medios, el Tiktok y otras plataformas, que libros. Ahorita por ejemplo, hay un boom de cuentacuentos, todo el mundo está usando el cuento como una forma de expresión en las redes, durante la pandemia. Un boom de cosas buenas y creativas, y otras no tanto, y todo se consume de acuerdo al perfil de cada quien. Pero pese a la oleada de memes y video-tik toks, tenemos miles de personas haciendo vídeos-cuentos, y creo que lo importante es que comparten sus historias e invierten el tiempo en algo que tenga que ver con leer o con la oralidad, sean buenos o malos los resultados. Siempre tenemos historias en las redes sociales, lo que necesitamos son buenas historias, y buenos contenidos. Creo que con las posibilidades de cada uno, debemos dar opciones y espacios de expresión para las familias, iremos viendo los avances y las pequeñas recompensas.

Aquí en México hay una expresión peyorativa, que es “puto” y se usa para decir que alguien es cobarde. Entonces cuando alguien le regala un libro a un niño, le dicen: «¿Por qué le regalas un libro al niño? Lo vas a hacer un puto, un tonto, lo vas a afeminar, lo vas a hacer vulnerable».

Nos queda luchar por la continuidad, los recursos, la industria editorial y tratar de aminorar lo que signifique un obstáculo para los proyectos de cultura. Cuando veo que alguien se fue contento de la sala de lectura y luego vuelve, o que la mamá se queda en un rincón leyendo, o si se les sugiere una actividad asisten a ella, o que van a la feria de libro por voluntad, es una gran recompensa. Es hermoso, que aunque se acercan poquito a poquito, a la literatura, seguramente no se alejarán.

Penélope Rivera
Artista visual, Narradora oral y Gestora Cultural. Se ha desarrollado también como: docente de arte, productora escenógrafa. Ha estudiado especialidades en gestión cultural, antropología cultural y curaduría. Ha participado en diferentes ferias y festivales de artes, cultura y fomento a la lectura del país como FILIJ, FILZ, Papirolas, FIL, FILIJ Tamaulipas, FILIJ Reynosa, Feria del Libro del Estado de México entre otras. E internacionales como Encuentro de Narradores y Contadores de historias y leyendas en Buga, Cali, Colombia 2018 y Festival Contame pué en Corrientes Argentina 2019. Actualmente es Productora Ejecutiva de Compañía Fonámbules, Presidenta de Fonámbules Producciones AC, Productora en Pushale Like, Coordinadora en el Encuentro de teatro hecho por niñas niños y jóvenes en la FILZ, Creativa en el Programa de radio podcast Disertaciones ociosas y Directora en el Encuentro Internacional de Arte Corporal Fonámbules. Ha coordinado en Cumbre Tajín, Fiestas de Reyes, Villa Iluminada, Fórmula 1, Feria de la Comunicación Alternativa entre otras. Ha sido docente a nivel preescolar en la Secretaría de Educación y Bienestar Social del Estado de México, maestra de pintura en colegios privados, profesora de Promoción Cultural en la UACM y tallerista de diferentes actividades desde 2000 a la fecha. Actualmente es becaria en Pacmyc 2020 con un proyecto de creación literaria infantil en Iztapalapa.

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Bibliófila extraterrestre Opinión

Diversión en las bibliotecas, ¿por qué no?

Las nuevas generaciones de bibliotecarios (sí, soy de las “nuevas generaciones de bibliotecarios”… aunque mis patas de gallo revelen mis años, la juventud es mental… ¡HE DICHO!) hemos estado trabajando duro para cambiar el paradigma, donde las bibliotecas son depósitos de libros y la información se resguarda con celo, donde el silencio es de santo sepulcro y quien te atiende tiene una amargura que no le cabe en el cuerpo .

¿Por qué las bibliotecas no pueden ser divertidas?

Aunque parezca paradójico, las bibliotecas pueden ser fuente de diversión y continuar cumpliendo con las funciones que le han sido conferidas desde Alejandría.

Las bibliotecas están concebidas como el lugar donde los usuarios tienen un espacio para estudiar, consultar materiales (libros impresos, bases de datos, revistas periódicos) y los bibliotecarios somos los guardianes del conocimiento. Pero ¿por qué no diversificar nuestros servicios, donde la misiva sea adquirir conocimiento de manera divertida?

Yo creo que una biblioteca ideal, sería una que aplique la gamificación como parte de sus servicios, una biblioteca donde se aprenda jugando.

Esta biblioteca soñada debería tener disponible para sus usuarios: juegos de mesa (dama, monopolio, risk, ajedrez, rompecabezas), cubos de Rubik. Incluso, un área llena de cojines donde estén disponibles dispositivos (tablets o computadores) en los que el usuario disponga de períodos estructurados (tiempo limitado) para jugar.

Pero no cualquier juego (nada de esos donde atropellas gente por dinero…), el usuario tendría acceso a juegos educativos, como: Dragon Boxdonde se abordan contenidos matemáticos para chicos de diferentes edades. Simple Machine, el cual consiste en resolver algunos desafíos, utilizando nociones básicas de física aplicada. Immune Atack, cuyo objetivo es salvar la vida de un paciente que sufre una grave infección bacteriológica, empleando conocimiento sobre los procesos biológicos que permiten detectar y combatir las infecciones.

Como estos, hay muchos más juegos serios, definidos como aquellos que de forma lúdica, llevan al individuo a adquirir conocimiento (Imagínense… los bibliotecarios gamer, ¡me encanta la idea!)

Todo lo anterior, describe la realidad en la que estábamos acostumbrados a vivir. No obstante, ahora, en el contexto de la pandemia, distanciamiento social, bibliotecas cerradas y demás situaciones que la COVID-19 ha traído consigo, las bibliotecas podemos aportar a la gamificación (a esto de aprender jugando), utilizando herramientas como: Educaplay , Kahoot, Genially, redes sociales y otros más.

Pero ¿qué juego puedo inventar?

Las posibilidades son infinitas, todo dependerá de tu imaginación y el tiempo disponible para aprender a utilizar las aplicaciones disponibles.

Elaboré un juego como ejemplo, los invito a participar en “Cadáver exquisito”

Como fuente de inspiración, agrego algunos ejemplos adicionales (que no son elaborados por mí)

Video Quiz – Las aventuras de Tom Sawyer

Adivinanzas – Adivina el personaje

Preguntas sobre el libro – Matilda

¿Tendremos usuarios interesados solo en los juegos?

¡Claro que sí! y ese puede ser un excelente inicio para trabajar en la promoción lectora, descubriendo los intereses de nuestros usuarios y recomendándole libros que puedan iniciarlos en el maravilloso mundo de la lectura.

Como dijo mi amigo Charles Darwin (soy “creyente” del evolucionismo, y por eso considero a Darwin como mi amigo) “No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente el que sobrevive. Es aquel que es más adaptable al cambio”.

Reinventarse tiene que ser parte de nuestras vidas, si queremos sobrevivir. Esto aplica al ámbito personal, laboral e incluso social, si observamos detenidamente a dónde nos ha llevado la reciente pandemia.

Por supuesto, aplica a las bibliotecas y a los bibliotecarios, sigamos trabajando para que no nos vean cómo fósiles del paleolítico. ¡Los bibliotecarios podemos hacer cosas maravillosas!, más allá de mandar a callar a los usuarios con el ¡SHHHHHHHHHH! (que también es un superpoder que desarrollamos, no hay que negarlo)

Creo que estas actividades y el hecho de reinventarse, puede ser útil para mamás y papás que tienen a sus hijos de vacaciones, encerrados en casa por la pandemia (hay que inventar de todo para lidiar con el confinamiento y el aburrimiento)

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Narrativa

El futuro se escribe con la memoria

Leyendo a Yolanda Arroyo Pizarro

Todavía quedaba algo del invierno anterior, estábamos en un taller literario impartido por Diego Falconí en el Centro LGTBI de Barcelona. El programa incluía nombres familiares como Julieta Paredes, Reinaldo Arenas, Pedro Lemebel, el colectivo Mujeres Creando; incluía nombres que el cierre inesperado del centro en marzo de 2020 no nos permitió leer en compañía; e incluía un par de textos de Yolanda Arroyo Pizarro.

Eran los cuentos Wanwe y Boreales, de sus libros Las negras (2012) y Lesbianas en clave caribeña. Cuentos de marimachas, buchas y camioneras. Femmes, patas y cachaperas Editorial EGALES, Madrid España (2013). Era invierno, ya lo he dicho, y el frío persistía por todas partes.

El frío húmedo o seco de este país peninsular, el frío que se cuela en el pecho, en los dedos, en el pensamiento. Y puede ser, ya no recuerdo, que yo anduviera triste. No de una tristeza personal sino de impotencia acumulada, de desesperanza.

Leímos Wanwe y Boreales, dos cuentos breves, distintos entre sí, distintos a todo. Leímos y releímos en el taller, expusimos las primeras impresiones. De ese intercambio surgió un claro de luz, una esperanza. ¿Quién es esta mujer?, pensé. ¿Quiénes son estas mujeres que nos acerca?

Wanwe es un cuento de mujeres y libertad. Un plano de la historia transcurre a bordo de un barco esclavista, donde se desata la barbarie y se desgarra el cuerpo físico. Otro plano ocurre en el pensamiento de Wanwe, una muchacha que sabe de sus ancestras y que, a pesar del horror que no se esconde, porta consigo una semilla de lucha y liberación.

Wanwe no es una mujer aislada. Se inserta en una estirpe rebelde que no aceptó dócilmente el peso de los grilletes. La estirpe que los rompió, que se organizó en fugas y lucha, que protagonizó la Historia que no se cuenta. El libro Las Negras, recoge en una trilogía de cuentos, Wanwe, Matronas y Saeta, una aproximación ficcional a esa realidad histórica.

En una de sus conferencias disponibles en internet titulada ¿Y tu abuela dónde está? (1), Yolanda Arroyo Pizarro habla precisamente de esto. De que saber la historia de tu cuerpo, saber la historia de tu familia, es saber la historia de tu país y del mundo. En la portada del libro Las Negras escribió: A los historiadores, por habernos dejado fuera.

Fuera donde está la reescritura de la Historia. Fuera donde se rearma el pensamiento. En la Cátedra de Mujeres Negras Ancestrales (2) trabajan por ello. La mejor narrativa del pasado es la que cambia los debates políticos del presente, la que mejora el futuro.

Boreales también es un cuento de mujeres y libertad, de otro tipo de libertad que se ejerce desde otro lugar del cuerpo, sexual y microscópico. Empieza así: Esta mañana el noticiero avanzó que había escasez de mascarillas. Yolanda Arroyo Pizarro lo escribió hace años; es, por tanto, un cuento del futuro. Un futuro que llegó años después de su publicación, que aterrizó como una cachetada en nuestro presente pandémico y perdido. Boreales y Delineador son dos cuentos que la autora englobó, en el año 2010, en lo que denominó Narrativa post influenza AH1N1. Hoy, es urgente leerlos. 

La mejor narrativa sobre la pandemia es la que se hizo antes de la pandemia. Esa que ilustra de forma indiscutible la capacidad de quien escribe para adelantarse a su tiempo. Y por eso confío en Yolanda Arroyo Pizarro, por eso no puedo dejar de leer lo que escribe, de perseguir lo que trae, con hambre y espíritu adictivo.

Por suerte para nosotras, su escritura es abundante y rica, crece con vigor selvático, sin miedo. Violeta, TRANScaribeñx, Epidemiología, Las Negras, Avalancha, Caparazones… Su blog (3) y su trabajo académico y divulgativo complementan su narrativa desde los temas que están cambiando el mundo: Antirracismo; Feminismo; Sexualidad; Anticolonialismo; Infancia; Migraciones.

¿Cómo sería un mundo donde en lugar de leer tanto papel mojado, blanco y muerto, se leyera a escritoras como esta mujer? Alguien que sabe contar la Historia común y las contingencias políticas; alguien que sabe contar los espacios domésticos, que sabe desgranar los traumas y las curas. Alguien que sabe narrar la evolución del cuerpo como escudo y máscara donde transcurre la vida, alguien que sabe usar el cuerpo como arma.

En sus textos llenos de belleza no hay cabelleras lacias ni cuerpos apolíneos. Hay política en la pasa, en el rizo arraigado, en la carne de verdad que suda y sufre, que goza  y cambia. Hay sexo, sexos, erótica, sexualidades inspiradoras, abiertas, cambiantes como las nubes y las dunas del desierto. Hay raudales de amor y desolladoras escenas de abandono. Hay género en verdadera disputa. Hay niñas por nacer de uniones poco convencionales que vienen a cambiar, por fin, el mundo. Niñas que traen a Wanwe en las entrañas. Esas niñas.

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Glosolalia articulada Narrativa

La novela negra y el idílico nada

En los noventas Bukowski publica su última novela titulada Pulp, un juego postmoderno que se disfraza de “suspenso”, un hálito detectivesco con elementos sobrenaturales y de ciencia ficción, un pastiche de géneros del cual, sobresale aquél que Raymond Chandler bautizó en los cincuenta como Novela negra.

Es difícil leer esta novela con la mentalidad que se tiene al leer o ver un misterio como tal, pues aunque se haya popularizado el género en la época de Chandler y el cine de Billy Wilder y Alfred Hitchcock los detectives de Poe y Doyle (Dupin y Holmes) ya habían establecido una arquitectura de cómo resolver crímenes, se tenía un método y seguían una lógica infalible a través de silogismos que solo estos dos detectives podían ver y así resolver cualquier misterio posible.

Lo mismo sigue sucediendo con las novelas contemporáneas, a pesar de que quieran llegar al extremo de esta lógica, se mantienen dentro de la misma estructura. Las obras de Nick Pizzolatto, Stieg Larsson o incluso Cuando Fuimos Jóvenes de Kazuo Ishiguro. Todas se mantienen en el suspenso, en el caso de Larsson y Pizzolatto, las tramas conllevan a que haya una confrontación entre el detective principal y el villano. Las películas también se siguen comportando como tal, incluso Gone Girl cuyo fin del primer acto pudo haber sido el final de cualquier otra obra. La cinta (no he leído el libro) continúa con giros inesperados hasta enfrentar al detective (el esposo, en este caso, juega el rol de detective) con su esposa (la “villana”).

No fue mucho después de que Chandler haya bautizado el género que algunos autores empezaron e tergiversar el género y jugaron con misterios irresolubles, pues tal como la posmodernidad, dejaron de darle peso a la lógica apodíctica y apelaron a los sinsentidos, al absurdo e incluso el surrealismo. Novelas como Rant de Chuck Pahlaniuk el ojo del espectador se convierte en algo más vertiginoso, en donde el asesino es imparcial y todos son testimonios, una suerte de juego como lo hizo Bolaño con Los detectives salvajes que nunca se muestra al protagonista, y el misterio solo es una excusa de finalidad para llevar a cabo la trama, en estos dos ejemplos no hay tal finalidad. American Psycho de Bret Easton Ellis es otro perfecto ejemplo en donde la narrativa solo explica el narcisismo de Patrick Bateman hablando de productos y marcas, tiene más peso el reloj del psicópata que la misma trama.    

Hay dos autores (un cineasta y un escritor) que me parecen pilares para este giro de tuerca que se la ha dado a aquél género: David Lynch y Thomas Pynchon. Ambos juegan con demasiados elementos surreales y no hay tal cosa como una resolución, van más allá de un final abierto porque éste se trataría de un binomio ¿fue o no fue?.

Paul Thomas Anderson adaptó Inherent Vice de Pynchon, al verla creí que tendría más claridad sobre el misterio que trata la novela. Quedé más lejos.

David Lynch es famoso por este tipo de narrativa, en la que apela a elementos metafísicos, sobrenaturales, ridículos, absurdos. Todo eso para eludir una respuesta.

El juego postmoderno tiene la premisa de que la vida real no necesita de esa lógica o estructura que leemos o vemos en el cine. El sinsentido, las paralogías y coincidencias sí existen así que el concepto de verosímil queda ambiguo y más allá de jugar con una creación se puede ver o leer una destrucción hacia lo que fue el fundamento de la arquitectura. Jugar con Chandler y Hitchcock para destruir la lógica interna de sus antecedentes.

Al acabar estas obras hay una increíble sensación de vacío, el sustento es la nada, una nada decorada de poesía e imágenes estéticas que construyen grandes obras de arte, Pynchon incluye un poema sobre lasañas metafísicas en forma de canción en Inherent Vice y Lynch, cuando regresó Twin Peaks a la televisión, un tronco parlante le da pistas al jefe de la policía. Ideas etéreas que decoran el vacío. Elementos que atentan a la lógica interna, no obstante, continúa la trama hasta llegar a un final, el cual, no se trata de una resolución. Se trata de nada.    

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Arte y cultura

Matices de Guatemala/ Jacqueline Paredes

A diario son millones de usuarios que se conectan a las redes sociales, entre todos ¡yo!

Después del 13 de marzo, era cansado entrar a mis redes sociales y encontrarme con montón de noticias negativas, muerte, pandemia, covid/19, mala economía, cierre de negocios, hambre, dolor mundial, vídeos conmovedores que reflejaban la tristeza de todo lo que aún se está viviendo, en su mayoría y en otros casos, chistes burlescos de nuestras desgracias.

Como pintora, me dí cuenta de la necesidad de hacer algo que de alguna manera cambiara ese panorama hostil, algo que fuera relacionado al arte, es por eso que decidí realizar un proyecto que tenía en mente desde hace algunos meses atrás, se lo comenté a mi gran amiga Elisa Guerra de Cifuentes, ella ha sido muy importante en la realización de esta primera edición, me dio sus opiniones, escuchó mis frustraciones, motivaciones y alegrías en su momento ¡Gracias Elisa por tu amistad y apoyo!

Recuerdo que contacté a varios amigos pintores y artistas, llevé a cabo la realización de una página en las redes sociales y poco a poco se ha formado el proyecto “Matices” que tiene como objetivos: la realización de una revista digital, mensual, que recopila información de varios artistas guatemaltecos, todos son bienvenidos; el más importante; “cambiar noticias negativas por positivas por medio del arte” ante la situación mundial que vivimos.

En Guatemala existen muchos artistas en todas las ramas del arte que merecen ser conocidos y reconocidos, el tiempo es muy corto y se va como agua entre las manos, es por eso que en Matices buscamos cambiar la idea “el arte no tiene valor”, nos hemos dado a la tarea de hacer convocatorias para conocer a más artistas, nos hemos llevado muchas sorpresas agradables y nos sentimos felices de seguir editando más revistas, en esta primera edición dedicamos al maestro Guillermo Grajeda Mena la portada y recopilamos 41 biografías de artistas guatemaltecos.

Es la primera de muchas ediciones que esperamos realizar, gracias Fabricio Amézquita; director del Centro Cultural Casa No´j en Quetzaltenango; por tu aporte y apoyo, Lic. Herwer Castillo por tus aportes para la biografía y fotos del maestro Guillermo Grajeda Mena, maestro Marvín Olivares por las fotografías de los retratos de Guillermo Grajeda Mena, Colectivo Proyectarte en especial Alejandro Aguilar y Giovanni Ruano por el apoyo con la biografía del maestro Federico Bonilla Gamar (QEPD) a cada uno de los artistas por su apoyo y participación para la elaboración de esta edición.

Ya estamos sobre la segunda edición, mientras tanto; te dejamos el link de descarga, para que leas y compartas nuestra Revista Matices de Mayo 2020. Queremos saber tus comentarios.

Por, Jacqueline Paredes

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Arte y cultura

Innova Comics y obra de Francisco Javier Trejo

Recuerdo que participé en un evento de pintura en Xela, Quetzaltenango, al final del día nos reunimos varios pintores, artistas y maestros en el parque central, entre ellos: Francisco Javier Díaz Trejo; originario de Puebla, México; mejor conocido como “Lord Shinigami”, nos saludamos y con ese entusiasmo de mexicano; me mostró sus obras; recuerdo que sin egocentrismo y con toda la sencillez del mundo, sacó sus dibujos y empezó a contarme un poco de la fundación de Innova Comics y de sus personajes en historietas. En mi mente pensaba lo genial de conocer a personas que tienen interés y amor por el arte, escuchar a los artistas contar de la realización de cada obras es genial, considero que cada uno se forma con estudios, disciplina y la experimentación en cada uno de sus trazos; pero más que eso; el amor y pasión que le pone a cada una de sus obras, para mí, la esencia de un artista es su autenticidad, sumado a lo ya descrito, desde la primera vez que platiqué con Paco (como le llamamos con cariño) supe del amor que le tiene a los comics, manga y caricaturas .

Francisco Trejo, obtuvo una Licenciatura en Diseño de la Información y Medios Digitales en la Universidad Interamericana en Puebla, México (2012), actualmente estudia una Maestría en Educación en la misma universidad, también obtuvo un Diplomado en Gestión Cultural por la Cooperación Española en Quetzaltenango (2016), un diplomado en creación de personajes de la Universidad del Valle en Puebla (2007), actualmente pertenece a la cartera de artistas de Vessica Galería de Arte en Quetzaltenango.

Personajes, paisajes y con títulos en sus series como Acervo, Capitular, En espera de mi realidad, Sobrevivientes, Ambigua, Pasarela Social, Sátira XX, con los que busca crear conciencia de lo que se vive en nuestro entorno, un estilo abstracto figurativo y el uso de tintas, acuarelas, crayones, entre otros materiales, su obra ha sido presentada en galerías y eventos de arte entre los que destacan: Centro Cultural Casa No´j, Clara y tinto Wine Bar and Gallery, Vessica Galería de Arte, Centro Intercultural Lounge, Alianza Francesa en Xela, Vintage Salón y Galería de Arte en Salcajá Quetzaltenango, Pasaje Tatuana, Ciudad de Guatemala, Casa Cultural Olinka, Galería El Venado y el Zanate, Galería Wandel, Barrio del Artista en Puebla, México, Certamen Arturo Martínez (CAM), Salón de Miniaturas “Rafael Mora” evento organizado por la Asociación de Artistas de Occidente (ADADO), CONARQ 2015 en Hotel Grand Santa María en Quetzaltenango, Festival Aires Libres en San Cristóbal Verapaz, Guatemala. Así también en el primer y segundo Encuentro de Autores de Cómic en la Biblioteca Central Universitaria de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) en México.

Es fundador y creador de la empresa Innova Cómics, en 2011 presenta su proyecto en la Biblioteca Palafoxiana y en la Convención Dual City en el Centro Comercial Paseo San Francisco en Puebla, México; en la Semana Nacional del Emprendedor, Centro Banamex en el Distrito Federal, México (2012); con el que ha tenido la oportunidad de escribir e ilustrar los comics “Sangre de Venganza” y “Cocktail Club” y ser colorista del comic “ADA Alas del Apocalipsis”.

Se cumplen 9 años de la fundación de Innova Comics, ante la situación que vivimos mundial mente (Pandemia por Covid-19), la forma de celebrar es compartiendo sesiones de dibujo digital por medio de su página en facebook, te compartimos el link para que visites, compartas y dejes un like ¡no te pierdas cada cada vídeo lleno de información!

https://www.facebook.com/watch/innovacomicsSAC

Hablar de Francisco Trejo, sin duda alguna, es pensar en un artista emprendedor que ha utilizado su talento para plasmarlo sobre lienzos no dejando la oportunidad de compartir sus conocimientos con los demás, ya que también ha impartido diferentes cursos de comics, historietas, manga, color digital, tira cómica, sketches, creación de personajes, caricaturas, retratos de caricatura, creación de logotipos, animación digital, entre otros; en diferentes galerías de arte, universidades y lugares donde ha sido invitado tanto en México como en Guatemala.

Por segundo año consecutivo, imparte clases de artes plásticas para básicos y bachillerato en el Colegio Mixto Americano Mark, entre sus logros como docente está el que sus alumnos participaran en un Certamen de Dibujo y Pintura realizado en Concepción Chiquirichapa, Quetzaltenango, obteniendo el primer y tercer lugar.

Si deseas conocer más de su trabajo puedes ingresar a:

https://www.facebook.com/shinigamipacotrejo

https://www.facebook.com/innovacomicsSAC

Por, Jacqueline Paredes

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Ejercicios de escritura creativa Narrativa

Del texto al vídeo

Introducción

Cada asistente al taller elaboró, editó y llevó a cabo la producción de un vídeo arte con base en un texto literario.


Vídeo


¡Let´s stop!

Es inicio de año y me esperan muchos cambios, primero, me mudaré de casa y luego de escuela. Mis padres me preparan para el primer día de clases, han comprado mis útiles escolares y uniforme. Llego al colegio, es muy diferente a la escuela donde estudié, nadie me saluda, soy muy tímido, una maestra me indica en donde se ubica mi salón, entro y me siento, ingresan muchos niños y niñas, no hablo durante todo el día…

Y así pasan dos meses, tres meses, mis compañeros se burlan de mi apariencia, me ponen apodos, no tengo amigos, es muy difícil ser el nuevo del salón…

Como todos los días a la hora del almuerzo, mi mamá me pregunta acerca de ¿cómo me fue en clases? y yo contesto que bien, ella inciste, ¿y tienes amigos, como se llaman, con quien juegas en el receso? Para mí es muy difícil responder, pero tomo aire y le digo, no tengo amigos porque ellos se burlan de mi apariencia y me ponen apodos por el tamaño de mis orejas (rompo en llanto) mi mamá se puso pálida al escuchar tal confesión, solo calla…

Luego de inundar el silencio en toda la casa, me dice: no te debe importar lo que los demás piensan de ti, tú eres inteligente, fuerte, amable, solidario, generoso, honesto, bondadoso, humilde y sobre todo amoroso, así que no hagas caso de lo que ellos te digan, siempre piensa en el amor tan grande que te tenemos tu familia y de lo mucho que tú significas para nosotros, la abrazo y pienso en que ella tiene mucha razón…

Al siguiente día de clases, entran mis compañeros y compañeras al salón e inician con sus palabras ofensivas, pero esta vez yo vengo armado con los valores que hacen que sus palabras no puedan penetrar en mi mente y mucho menos en mi corazón. Al ver mi actitud de indiferencia se acerca un compañero y me invita a jugar en el receso, yo accedo y luego de tres años en el colegio nos hemos convertido en los mejores amigos…

Ahora que llegan compañeros nuevos al salón, me emociona mucho y solo pienso en tener más amigos, porque si rompemos con el estigma social le damos lugar al amor y a la armonía.

Krizia Vásquez


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Canaimera

Nérvinson Machado | El Gilgamesh insurgente

Hace ya un par de años, durante una jornada de vino y letras, en el marco de la feria de libro de Guadalajara, llegué a un bar de la colonia Americana, donde un grupo nutrido con algunos de los mejores poetas y narradores chiapanecos, hacía un barullo tremendo que contagiaba a todo aquel que estuviera unos cuantos metros a la redonda. Para mi fortuna, me tocó sentarme en esa mesa de locura junto a un, hasta entonces, ajeno personaje del cual me habían dicho era editor y poeta. De hecho, alguien me mostró la versión artesanal del libro que estaban presentando en la feria:Texas i love you, de René Morales. El trabajo artístico de la edición era a lo sumo cuidadoso y propositivo. El editor, mi compañero de mesa, era Nérvinson Machado (Caracas, 1976). No fue difícil sentir la calidez de Nérvinson, poeta apasionado y de conversación amena y suelta. Su vida era un periplo de peregrinajes, a veces gozosos, a veces dolorosos. Marcada tiene el alma Nérvinson, como marcado tienen el rostro los hombres que han padecido una vida de constantes y tremendas batallas. Llevaba consigo un ejemplar de Dub-Sar. La angustia de Gilgamesh por la muerte de la escritura, que le publicó la legendaria editorial mexicana Aldus. Tanto la editorial, como el tema del poemario, llamaron mi atención y comencé a hojear allí mismo el libro. No suelo hacerlo en medio de bacanales, porque uno, obviamente, no se puede concentrar, pero algo de eleusinos, tenían esos versos de Machado, algo en su diálogo con la literatura antigua que los hacía atrayentes, como todo hermetismo, como todo esoterismo; intrigantes, iguales a la gitana que se acerca a leernos la mano a mitad del carnaval. Allen Ginsberg intuyó que sólo una obra que pudiera ser cantada en lo más álgido de una orgía (por ello el Aullido) y terminara inflamando a las bacantes mucho más que el vino y los placeres, era la única que podía meritoriamente recibir el nombre de poesía. Nérvinson es de esa clase de poetas, que irrumpe con su canto en la medianía del caos y le dota de un orden desordenado. Inscrito en su papel antiguo, ha fungido como juglar de varios reinos, o bien profeta de varios reyes, y no siempre su clarividente poesía ha sido recibida con beneplácito, y como juglar ha tenido que huir del feudo, y como profeta esperar los guijarrazos de la turba ciega. Será que nuestras naciones viven un arcaísmo, una tara, que les impide aprovechar las voces disidentes. Nérvinson, venezolano mundial, es poeta, narrador, ensayista y docente, además de ser el cerebro y espíritu de Anónima Editores, proyecto que está irrumpiendo con fuerza en el mundo de las editoriales independientes latinoamericanas. Entre sus libros se cuentan, además del ya citado, los poemarios El Libro de los Muertos o Caminos de Sueños Insomne (El Arte de Reir – Santiago, 1995), prologado por el chileno Armando Uribe Arce, y Umbilical (Universidad Autónoma de Nuevo León). Su obra se ha publicado en casi toda América Latina y parte de Europa. Comenzaré y terminaré esta conversación, paladeando unos versos que Nérvison pone en boca de su Gilgamesh particular y que enmarcan poéticamente a esta tremenda Canaimera: “¿Y si la noche latinoamericana fuera en realidad un continente donde queremos dormir y no despertar jamás?”:

  • Paul Bowles, en su Bajo el cielo protector, hace una cándida diferenciación entre lo que es ser un turista y un viajero, haciendo un incisivo hincapié entre la simpleza del primero ante la complejidad, casi contemplativa, del segundo. En ese sentido, ¿qué ha significado para ti recorrer América en los términos en que los has hecho?
  • Hay un poema de León Felipe, “Auschwitz”, que te hace pensar en esta paradoja que comentas, porque no sólo está presente cuando recorres un territorio distinto al que conoces, sino también en la literatura. En el poema que te menciono, Felipe dice que la realidad “es otra cosa” haciendo alusión a que no puedes estar de turista en el infierno. A él mismo le tocó ser testigo de una guerra civil bastante sangrienta, cuando Franco se levantó en armas. Y a pesar de las desgracias que tuvo que vivir, plantea que sus palabras quedan cortas ante los horrores que vivieron los otros y acusa a Dante, Blake y a Rimbaud de ser simples turistas cuando se trata de conocer el dolor. En mi caso, vengo de un país preñado de petróleo que te hace comprender que potencias como China o Rusia son tan peligrosas como Estados Unidos. En cada sitio las personas piensan que viven la peor situación y uno intuye que hay un mal compartido que nos hermanan. Luego está el hecho de la migración o, en la mayoría de los casos, el desplazamiento forzado. Hay más de cinco millones de venezolanos que han tenido que salir por una razón u otra. Luego te tocar ver la normalizado del racismo, un discurso muy común en sectores de derecha, pero que ahora también lo ves en ciertos grupos de izquierda, que condicionan a estos mismos migrantes o los acusan de hacerse los mártires o “de quejarte mucho” cuando denuncian los abusos. Y es algo que me ha tocado vivir. Hay una normalización de la denigración, del machismo o el humor negro cuando se trata de aporofobia. ¿Puedes como escritor escapar esa realidad cuando la estás viviendo?, es una pregunta que me persigue. No permanezco inmune a la alegría como tampoco a la angustia o tristeza de ningún sitio a donde he estado. Me acuerdo, cuando hace más de 15 años tuve que viajar a Guatemala. Salí para renovar la visa de turista que tenía en ese momento. En el viaje me tocó ser asaltado por la policía y sobreviví gracias a gente que conocí en el camino, como el caso de dos hermanos que tocaban en una banda punk llamada Desadaptados, me salvaron la vida. Luego me tocó vivir el abuso de autoridad de un funcionario del consulado venezolano que me hablaba de una revolución bolivariana mientras sus dedos estaban llenos de anillos de oro. Lo único que se me ocurrió en ese momento fue tocar la puerta de una organización social guatemalteca y decirles que quería colaborar y no andar sin hacer nada, “no soy un turista”, me acuerdo que les dije. Gracias a eso, conocí la realidad de un poblado llamado Pacux, en Baja Verapaz, que había sido víctima del conflicto armado. Ahí di un taller de poesía. Ese día me enteré de cosas terribles. Incluso, para llegar al poblado había que atravesar un cementerio y en muchas criptas estaban narradas las masacres con pictografías. Por otro lado, está la conciencia y el respeto por el medio que te rodea. Mis bolsillos están llenos de preguntas no de respuestas. Desde esa premisa escribo y me relaciono con mi entorno.
  • ¿Cómo te ha marcado el exilio?
  • La respuesta posiblemente tengas que ver con la identidad. Cada paso es también una forma de convencerte de que nacer en alguna región no determina quién eres. Si lo analizamos, somos muy parecido a un mosaico compuesto de fragmentos que consigues en el camino. A veces me pregunto cómo hubiese sido mi vida si no hubiese salido de Venezuela hace 22 años. Pero la pregunta es sólo un ejercicio dialéctico para comprender mi presente. Debo reconocer que cargo un equipaje muy pesado con recuerdo y vivencias de todos los sitios donde he estado. Monterrey está tan presente en mí como Chiapas, Chile o Caracas. Y de repente vuelven cada una de esas regiones como si fueran un rumor que quisieran advertirme qué camino debo tomar cuando escribo. En primera instancia, porque mis primeros acercamiento a la literatura tuvieron que ver con una vida agitada y llena de utopías. Esto último sigue siendo, en todo caso, parte de mi entorno. En Chile, por ejemplo, me tocó una vez trabajar lavando platos y baños en un restaurante chino. En las horas de descanso salía corriendo a la Biblioteca Nacional o a la de Santiago. Luego están los amigos que confiaron en mí y me alentaron a escribir. Los debates eran intensos y ricos. Todos ellos fueron exigentes y entrañables a la vez. Cuando por segunda ocasión hice un viaje cíclico: Venezuela – Chile – México, me alejé de todo y de todos por un buen tiempo. Tenía que asumir lo que había vivido y el dolor que había presenciado en todas partes. Estaba decepcionado y me sentía extranjero de cualquier sitio. Esto lo nombro, porque actualmente trabajo en varios libros a la vez y estoy enfocado a la migración y en exponer ese inmenso dolor que es la pérdida, pero también la alegría que alberga muchas personas cuando se atreven a caminar en busca de un mejor futuro.
  • Tu labor como tallerista, editor y creador te han permitido estar en constante contacto con diversas voces del continente, ¿qué visión tienes de la literatura que se está escribiendo actualmente en Latinoamérica?
  • Nuestra historia y diversidad hacen que tengamos una creación poética muy interesante, llena de incomodidad, sueños, risa o desencanto, que es imposible que no termine en una masa barroca; por el otro, también están los poetas convencidos de repetir fórmulas y estructuras que consideran inamovibles. Cuesta generalizar. Sin embargo, vivimos con muchas contradicciones y cambios acelerados, el acceso a nuevas formas de comunicación, la internet o el acortamiento virtual de la distancia están marcando mucho de lo que se escribe en la actualidad. Existen sacudidas poéticas que no deberían de extrañarnos debido a este contexto. Claro, es muy común que asociemos novedad y juventud. Pero no siempre ese binomio es así. Hoy en día puede ser tan refrescante leer Santiago punk de Carmen Berenguer, El primer libro de Soledad Fariña o Cuerpo de María Auxiliadora Álvarez.
  • Tu obra mantiene un diálogo joven con las literaturas antiguas, lo cual manifiesta tu particular visión tanto de los clásicos como de lo contemporáneo, ¿cómo trabajas este balance en tus lecturas y escrituras?
  • En los primeros versos de la Epopeya de Gilgamesh, dependiendo de la traducción, se habla de que el mítico héroe conoció la morada de los muertos, los fundamentos de la vida. Y mis lecturas están muy influidas por esta idea de acercarme a la muerte como concepto y recoger esta estela de conocimiento a través de la memoria construida por todos los que me han antecedido. La lectura siempre es un diálogo con el pasado y tenemos que interrogarla para entender nuestro presente. No existe, creo, un lector que no se convierta en una especie de gusano que se alimenta de la muerte. Ni siquiera el poeta más pop. Nosotros como lectores tenemos que darle una temporalidad a cada obra para construir nuestra temporalidad más allá de que el reloj te advierta el número en que estás. Es algo que indagó mucho Paul Ricoeur. Pero hay textos como Cosmicósmicas de Calvino, El Aleph de Borges o Los ovnis de oro de Ernesto Cardenal que te hacen cuestionar dónde está el tiempo. Al igual que un músico, construyo a partir de un metrónomo que gradúo según mi conveniencia; así cualquier escritor, sin importar su origen o época, puede ser una influencia para mí. Como lector, sobre todo, uno tiene que aprender a calzarse a prueba de tiempo y espacio.
  • Has de saber, mi estimado Nérvinson, que esta columna lleva el nombre de Canaimera en honor a la Canaima de tu paisano, el gran Rómulo Gallegos pues me parece una de las obras fundacionales de la estética latinoamericana. Como arqueólogos literarios que somos, quisiera saber si crees que exista un canon latinoamericano, más allá de las adoraciones nacionales, que de verdad esté ejerciendo algún influjo palpable en las actuales generaciones, o sólo escribimos a partir de la abolición y el olvido.
  • Siempre me ha parecido que hablar de un canon es un ejercicio proveniente de las academias. En esa idea se esconde una noción monopólica del conocimiento que restringe las miradas y ha servido para la conveniencia de unos cuantos, a veces. En México, por ejemplo, si preguntas por un canon, saltaría el nombre de Octavio Paz de inmediato y posiblemente quedaría afuera Elena Garro. Por fortuna para todos, en el último tiempo han estado rescatando su trabajo. En Venezuela te enseñan que la Ilíada es una gran obra, pero no te explican por qué. Sin embargo, no te hablan de Antonio Ramos Sucre o Eugenio Montejo y mucho menos de escritores vivos como Rafael Cadenas. El caso de Montejo es lamentable. Su obra es extraordinaria, pero criticó al chavismo y eso lo hace estar fuera del canon gubernamental. Por tanto, el poder promueve el silencio sobre su obra. Son muchos los ejemplos que puedo seguir citando. La idea de canon me incomoda por muchas razones y peor aún la idea de tener que leer sólo lo que me impongan, ya sea de una región o de otra. El conocimiento es universal y yo soy un ser universal entendiendo que lo único anormal para mí son las fronteras y las divisiones.
  • Entrados en materia, ¿cuál serían tus autores latinoamericanos de cabecera?
  • Tengo autores de cabecera según la temporada y estados de ánimo. Estoy lejos de saber cuál sería el canon. Por lo pronto me alegraría que salieran a relucir obras de mujeres silenciadas, que rescataran autores que los Estados nacionales han querido dejar en el olvido y un estudio crítico sobre el trabajo de autores como Juan Emar o María Carolina Geel. Y si tenemos suerte, espero que no terminemos en unos años con un canon lleno de nombres de personas que solo han estado adulando al poder y han sido beneficiados por esa razón. 
  • “¡Bochinche, bochinche! Esta gente no es capaz de hacer sino bochinche!” dicen que dijo el general Francisco de Miranda, cuando Bolivar y otros insurgentes le aprehendieron. En el ámbito literario, Nérvinson, ¿sigue Latinoamérica siendo un bochinche? ¿Son un modus vivendi, una particularidad continental, las traiciones y la envidia?
  • Tengo la idea de que vivimos una época de decepciones. Donde figuras como Maduro son tan repugnantes como Bolsonaro. Los gobiernos que se hacen llamar de izquierda actualmente han sido tan neoliberales como los de derecha. Eso está llevando a muchas personas a que se enfrasquen en una actitud conservadora y nacionalista. Y, por supuesto, hay quienes aprovechan para escalar y enriquecerse. El problema no está en ese bochinche (desorden alegre), sino en la poca comunicación o empatía que tenemos con el otro. Tenemos muchos problemas comunes y queremos creer que cada quien es el único afectado.
  • Anónima Editores se plantea como un proyecto que sirva de plataforma para las voces emergentes de nuestra literatura, después de este año tan difícil y de los retos intrínsecos de tener un editorial independiente, ¿hacia dónde va tu proyecto, que alcances pretendes con él?
  • Con los cambios que se están produciendo a raíz de la pandemia y el confinamiento a todos nos toca reinventarnos. Sin embargo, no tengo un discurso apologista hacia las plataformas digitales. Algunas editoriales están mudando todo de manera aceleradamente y aún no saben a ciertas si esto funcionará. Sabemos que muchas librerías están cerrando definitivamente y pareciera que la cultura es lo último que interesa en este tiempo. Pero tal vez esto puede ser una forma de buscar nuevos caminos, de discutir con seriedad la responsabilidad editorial y abrir un espacio de debate. Con la editorial empezamos publicando poesía, nuestro primer libro, Texas, I love you, de René Morales, vio la luz hace casi dos años. Ese título sirvió para arriesgáramos con un formato poco convencional para mantener un equilibrio entre el arte del diseño y el contenido. Luego hemos saltado al libro de bolsillo con el fin de mantener precios accesibles y cómodo de transportar.  Ahora entraremos en una nueva fase donde la plataforma digital cohabitará con la impresa y trataremos de tener una mejor comunicación con los lectores. Claro, todo esto implica una labor de resistencia y hacer de la paciencia un arte. Ahora ampliamos nuestro catálogo con narrativa, pero las presentaciones se han visto interrumpidas por todo lo que está pasando. Sin embargo, la actividad de venta en línea ha seguido y eso ha ayudado mucho. Pienso ahora que lo que sigue en términos editoriales es la publicación de crítica literaria y ensayo. Cada vez necesitamos mayores elementos para entender nuestro entorno y la editorial no debería estar ajeno a esto.
  • Sé del culto que tienes por los libros y su historia universal, ¿qué significado, que simbolismo, en toda la amplitud de la palabra, tiene para ti el libro?
  • Si tengo que tomar una imagen para describir la relación que existe entra la humanidad y el libro, diría que somos origamis de sus páginas. En el mismo momento que se inventó la escritura y su soporte, el libro, hace un poco más de cinco mil años, en la región de sumeria, aprendimos a vencer las limitaciones del tiempo y el espacio. Esta extensión de la memoria se convirtió también en el soporte de nuestros sueños. Un puente donde podíamos ver hacia atrás y seguir caminando a un mejor futuro. Hay, incluso, una imagen que no se me puede olvidar, en la antigua Mesopotamia las tablillas de barro, cuando ya no servían como libro, eran usadas para adoquinar caminos. Y aunque en algún momento los libros fueron un instrumento que usaban los gobernantes para someter al reservarse el conocimiento para ellos, el tiempo nos ha demostrado que el libro es el instrumento preciso para conseguir una sociedad libre y equitativa. Seguimos caminando por ese camino adoquinado y ahora tenemos que ver hacia dónde queremos direccionar nuestra vista.
  • Por último, mi querido Nérvinson, “¿y si la noche latinoamericana fuera en realidad un continente donde queremos dormir y no despertar jamás?”
  • Entonces sabría que mis manos son un anestésico, lo cual también es una preocupación. Usé la idea de “dormir” en el poema para buscar alguna esperanza a pesar de la decepción. De ahí que lo haya puesto en forma de duda. Cuando estaba niño nadaba en una laguna donde se habían ahogado muchas personas. El agua era tan oscura que no veías más debajo de tu cuello. Como buen joven irresponsable, iba con los amigos e intentaba atravesar todo el estanque, pero a mitad de la laguna regresaba a la orilla asustado. Pero cuando me faltaba poco para llegar, me dejaba hundir para agarrar fuerzas. Me acuerdo de que levantaba las manos para ver el sol y la distancia hasta la superficie. Luego me impulsaba en el barro. Así siento con ese verso.
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Cinefilia crónica

Lo que fue terror | Los monstruos están aquí

Icónico fotograma de la película Psicosis (1960)

Cuando los hermanos Lumiére realizaron la primera exposición pública de cine de la historia, en la fría París de finales del año 1895, una de las proyecciones inaugurales fue L’arrivée d’un train —La llegada de un tren—, un corto insonoro y monocromático con poco más de cincuenta segundos de duración que, como su nombre lo indica, mostraba el arribar de un tren de pasajeros a la estación de La Ciotat. Los curiosos asistentes —por cierto no fueron muchos, pues casi nadie consideraba posible la invención de un artefacto que reprodujese el movimiento tal como este tomaba lugar en el mundo material—, quedaron atónitos al ver acercarse hacia ellos una enfurecida y humeante locomotora que como por arte de magia salía del telón blanco dispuesto al fondo del salón, tal fue el sobresalto que gritaron despavoridos y trataron de ponerse a salvo apartándose del curso ineludible de la brutal máquina cuyo armazón metálico y abalanzado con seguridad los convertiría en destrozos humanos. Sintieron terror, terror a perder sus vidas, el terror real fundado en la ilusión luminosa que sus ojos captaban.

Años después, y de la mano del expresionismo alemán, es decir, realidades deformadas, sombras tenebrosas, escenarios lúgubres, y en general, una visión del mundo que podía decirse ser de alguien que sufre de esquizofrenia, llegaron a la pantalla las pioneras del cine de terror, destacan aquí El gabinete del doctor Caligari (1920) y Nosferatu (1922); estas dos películas tienen tres cosas en común, la primera, con seguridad le arrebataron el sueño a más de un espectador luego de haberlas visto en sus fechas de estreno; la segunda, son obras memorables que instauraron un hito en la historia del cine y que aún hoy se sostienen como referentes en el genero del terror; y la tercera, sus historias se desarrollan en torno a fenómenos sobrenaturales y al luctuoso accionar de seres monstruosos nacidos de las más grotescas pesadillas.

Luego, en las dos o tres décadas siguientes, se realizarían muchas películas de terror que tenían como eje central a los monstruos, pues esa era la herencia legada no solo por los precursores alemanes anteriormente mencionados, sino también por la literatura, la dramaturgia, y la cultura popular europea, ejemplo de ello son Frankenstein (1931) y El hombre lobo (1941).

Con el tiempo, el cine y sus géneros tomarían una forma y un estilo propio, así que los monstruos tradicionales históricamente asociados al horror serían relegados a las leyendas antiguas y a las trastiendas de utilería. En la segunda mitad del siglo XX, a pesar de que muchos guiones seguían narrándose desde la concepción de hechos sobrenaturales y desde la existencia de seres demoniacos y fantasmales, las películas volcarían sus temáticas a la modernidad y a la urbanidad, ese indefectible giro en el fondo y forma cinematográfico del genero de terror llegaría para enseñarnos que lo maligno, lo aberrante, lo aterrador y lo perverso, no necesariamente se oculta en la penumbra del bosque, o que solo se personifica en las noches de luna llena, o que proviene de quién sabe qué lugar entre los recovecos dantescos de Transilvania; nada de eso, porque lo maligno es el otro, es un joven tímido y afable, propietario y encargado de un motel a la vera del camino, tal como nos lo muestra Alfred Hitchcock en Psicosis (1960); lo aberrante es un inocente recién nacido, engendrado por Satanás en el vientre de una atractiva chica a petición de sus vecinos practicantes de las artes ocultas, quienes no tienen un aspecto inhumano y diabólico, sino, por el contrario, son gente común y corriente que hace mercado, lee el periódico y siempre saluda con los buenos días, como lo deja ver Roman Polanski en El bebé de Rosemary (1968); lo aterrador es una simple adolescente que habita en una casa cualquiera de un vecindario normal, y que está postrada en una cama poseída por una legión de demonios, tal como se nos enseña en la magistral película dirigida por William Friedkin, El exorcista (1973); y lo perverso es el yo, el yo y su psicología, el yo y sus actos, nuestras debilidades, miedos y deseos, como lo muestra el mítico Stanley Kubrick en El resplandor (1980).

Las buenas películas de terror nacidas en el ámbito del cine moderno, supieron usar nuestra moral, nuestro estilo de vida y nuestros arquetipos sociales, como el insumo artístico que les permitió cambiar escenas memorables por gritos desaforados, y suspenso pesado por exasperación incomprendida. Vimos que lo horroroso y lo siniestro están ahí, en nuestros vecindarios de callejones oscuros, en los edificios citadinos donde subyace la otredad sombría de lo desconocido, en nuestras historias sabidas y ciudades levantadas sobre los restos invisibles de ciudades destruidas e historias olvidadas, en nuestros congéneres. El terror se hizo a nosotros y nosotros nos hicimos al terror. El cine nos mostró un flanco de la fuerza fatalista, ignominiosa y profética ostentada por esa frase de Shakespeare que dice: «El infierno está vacío y todos los demonios están aquí».

M.D.