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Cinefilia crónica

Entre el mejor cine del 2020

Se acaba el año. Un año para el olvido que por más que lo intentemos nunca habremos de olvidar. Y luego de la atípica gira de premios y festivales, donde se cuentan la intrépida y criticada realización presencial del Festival de Venecia o la cancelación, quizá sensata, quizá excesiva, del Festival de Cannes, cuyos organizadores optaron tan solo por revelar al mundo un listado de la selección oficial, pero se reservaron todo lo demás como la elección de un jurado y sin el jurado no hay veredictos y sin veredictos no hay películas ganadoras, una vez más el mundo es testigo de la alta dosis de razón que tenía el cantante francés Charles Aznavour cuando inmortalizó la siguiente frase: “le spectacle doit continuer” (El espectáculo debe continuar), porque en medio de la recia tormenta, se estrenó y se hizo cine, y cine muy bueno, además.

El siguiente listado no aspira a ser la enumeración irrefutable y definitiva de las mejores películas del año, cuán pedante sería afirmar eso, pues partiendo del hecho de que muy difícilmente una única persona alcance a ver todas y cada una de las películas que se estrenan en un solo año, sumado a que el arte cinematográfico no es una ciencia exacta en la que objetivamente pueda discernirse sobre la calidad de cualesquiera dos películas ubicando a una por encima de la otra, dudo que alguien en el mundo pueda, sin remordimientos de conciencia, conseguir tal tarea. El siguiente listado es una selección personal, entre las mucha que vi, de cinco de las mejores películas del año, para dicho trabajo he tenido en cuenta, aparte del valor estético y la originalidad del film, los comentarios, a veces justo, a veces injustos, de la crítica internacional:

#5 Ammonite (Reino Unido): Un romance secreto y descarnado, que se desarrolla a mediados del siglo XIX, entre la paleontóloga Mary Anning, interpretada por Kate Winslet, y Charlotte Murchison, interpretada por Saoirse Ronan. Se trata de una película de contrastes, que logra sacar de los objetos inertes que componen el lecho marino, de la fría paleta de colores de la costa inglesa y de la antigüedad de los fósiles escondidos entre las rocas (los amonites son una especie de molusco extinto hace millones de años), la pasión absoluta entre dos mujeres que terminan amándose. Dirigida por Francis Lee, quien, además de llegar por primera vez a la selección oficial del Festival de Cannes, mediante el silencio de la naturaleza apenas roto por la tímida marejada, el gran trabajo de vestuario y escenografía y las magistrales actuaciones de Winslet y de Ronan, logra hacer una película inteligente y novelesca que, en cierta medida, pese a no ser esta la temática central, también muestra la injusticia y desconocimiento a los que se vio expuesta Mary Anning por dedicarse a un oficio que se suponía exclusivo de los hombres.

Póster promocional de Ammonite.

#4 Asa ga kuru —True Mothers— (Japón): La nueva película de Naomi Kawase es un relato complejo de adopción y maternidad, filmada con una marcada voluntad de claridad y pureza que se muestra, principalmente, a partir de la iluminación y de los colores pastel del vestuario. True Mothers es el drama de una joven pareja que tras un largo tiempo sin poder concebir un bebé deciden adoptar un niño, pero años después la familia que han construido es puesta en riesgo por la aparición de Hitari, una choca desconocida que dice ser la madre biológica. Kawase se vuelve a encontrar con el estilo impresionista y sensorial que la caracteriza, tan común del cine japonés, y logra una puesta en escena humanista al servicio de una historia conmovedora.

Póster oficial de True Mothers.

#3 Mank (EU): Tras algunos años de inactividad, el aclamado David Fincher, reconocido por The Fight Club (1999), Gone Girl (2014), entre otras, regresa al cine de la mano de Netflix, con un guion escrito por su propio padre, Jack Fincher, y un elenco de lujo en el que se cuentan el genial Gary Oldman y las hermosas y talentosas Amanda Seyfreid y Lily Collins. Mank es un drama biográfico sobre parte de la vida de Herman J. Mankiewicz y el desarrollo del guion de la que mucha gente considera la mejor película de la historia, Citizen Kane (1941). Gary Oldman, quien encarna a Mankiewicz, hace un papel simplemente extraordinario y parece ser un fuerte candidato para llevarse el Oscar en la próxima edición. Por su parte, Fincher realiza la que es hasta el momento su película más personal y distinta a toda su filmografía, siendo el resultado una sobresaliente mezcla entre los estilos del cine de la década de los 30 y principio de los 40 (es a blanco y negro e incluso, quizá a modo de homenaje, comparte algunos planos con Citizen Kane) y el estilo moderno que tan notorio es en su trabajo.

Póster oficial de Mank.

#2 Nomadland (EU): Basada en el libro Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century, escrito por Jessica Bruder, Nomadland es la tercera película escrita y dirigida por Cholé Zhao. Narra la historia de Fern, interpretada por Frances McDormand, una mujer residente en Nevada, Estados Unidos, que después de haberlo perdido todo a causa de la crisis económica emprende un viaje por el oeste estadounidense a bordo de una casa rodante. McDormand, con una maestría actoral que asusta, ofrece aquí la que es hasta el momento la interpretación de su carrera, y junto a la excepcional fotografía, el guion sobrio y reflexivo y el excelente trabajo de dirección de Zhao, resulta en una película sabia y hermosa que, más allá de alzarse con el León de Oro, galardón máximo en el festival de Venecia, no solo es una exquisita y sentimental road movie, sino también un trabajo cinematográfico cargado de una extraña e intensa melancolía.

Póster oficial de Nomadland.

#1 Druk —Another round— (Dinamarca): Druk (que significa drunk —beber, pero no únicamente según dijo el director) cuenta la historia de un grupo de profesores de secundaria de mediana edad que empiezan a sentir cierta fascinación, justificada científicamente, por el consumo de bebidas alcohólicas. Políticamente incorrecta y, en cualquier caso, tan desesperanzadora como si el guion hubiese sido escrito entre colmadas copas de vino y después de haber devorado un libro de Kierkegaard, en Druk, encontramos el sutil toque Vinterberg, su talento para crear ambientes colectivos y sociales, la atmósfera de cercanía y amistad, la atención que ofrece a los personajes rotos. Pasando del drama a la comedia y con un reparto de primera: Mads Mikkelsen, Maria Bonnevie y Thomas Bo Larsen, es esta la película que toda persona, en algún momento de su vida, debería ver. Druk te embriaga literalmente, te emociona hasta las lágrimas.

Póster oficial de Druk.

Permítanme un breve pero profundo comentario final: a pesar de todo, menos mal que existe el cine. Viva il cinema, como alguna vez dijo Fellini.

Dedicado a la memoria de todas las víctimas del Covid-19

M.D.

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El cine animado | Encasillado e infravalorado

Gran parte de las personas que conocemos, me atrevería a decir que casi todas, asocia las películas, cortometrajes, series, miniseries y demás contenido animado, únicamente a temáticas infantiles. No podrían estar más equivocadas. Desconozco a qué se deba esto, supongo que a la influencia televisiva estadounidense, pensemos en los siempre vistos Cartoon Network o Nickelodeon; o en un conjunto de personajes icónicos en especifico, digamos, Mickey Mouse junto a Minnie, Donald, Daisy, Goofy y Pluto, o toda la familia de los Looney Tunes, o Tom y Jerry; quizá también a los sendos trabajos cinematográficos animados de grandes e históricas productoras como Disney o las mucho más recientes DreamWorks o Pixar. A lo mejor, como es mi caso con El Planeta del Tesoro (2002), la primera película que usted vio en su vida o la primera de la que tiene memoria es precisamente una película animada, podría ser Pinocho (1940), o Dumbo (1941), o La dama y el vagabundo (1955), o 101 dálmatas (1961), o Los Aristogatos (1970), o El zorro y el sabueso (1981), o El Rey León (1994), o Toy Story (1995), o Monsters, Inc. (2001), o tantas otras y tan conocidas de las que estoy seguro no hace falta que yo mencione para que usted recuerde.

Pero hay un buen número de películas animadas que en definitiva no son infantiles, y no porque su contenido sea abierta y explícitamente sexual, violento u ofensivo, sino porque en verdad es cine serio, cine puro y duro, desde romances y dramas descarnados, pasando por asfixiantes thrillers psicológicos, hasta el trepidante terror. Entonces hay que pensar, primeramente creo, en las animaciones japonesas producto de los magistrales trabajos de dibujantes, caricaturistas y animadores con estilos propios o nacidos en los influjos del anime y del manga, estamos hablando de artistas como Katsuhiro Ôtomo, el responsable de Akira (1988) y de uno de los tres cortos de la exquisita Memories (1995); también del ya fallecido maestro Satoshi Kon, quien fue el genio detrás de Perfect Blue (1997) —a mi parecer una de las mejores, sino es la mejor, película animada de todos los tiempos— y de la fantástica Paprika (2006); o de Mamoru Oshii con su muy conocida Ghost in the Shell (1995), película que incluso fue llevada no hace mucho a Hollywood con una versión live-action que protagoniza Scarlett Johansson; y no pasemos por alto a Makoto Shinkai, con su anime romántico y dramático de colores tornasoles e iridiscencia sorprendente, como El Jardín de las Palabras (2013) o la maravillosa Your Name (2016).

Aunque relativamente los casos no abunden y al parecer tampoco exista artista alguno cuya obra cinematográfica de animación abarque temas no-infantiles y sea digna de denominarse magistral, en el cine occidental también se encuentran buenos ejemplos de películas de este tipo cuyas temáticas, guiones y montajes, ostentan una calidad que nada tiene que envidiarle a reconocidas producciones con locaciones reales y tangibles y personajes interpretados por actores y actrices de carne y hueso. Por mencionar algunas, está la muy poco conocida El Planeta Salvaje (1973), película francesa de ciencia ficción que no puede ser más francesa porque no puede ser más filosófica; o Beowulf (2007), la epopeya computarizada dirigida por Robert Zemeckis, sí, el mismo que dirige las famosas Forrest Gump (1994) y Náufrago (2000); o la nominada al Óscar, de corte nihilista, y hecha en la compleja técnica de stop motion, Anomalisa (2015), escrita y dirigida por el admirable Charlie Kaufman; o la más reciente y también nominada por la Academia en la pasada edición de los premios Óscar, I Lost My Body (2019), dirigida por el cineasta Jérémy Clapin y aclamada por la crítica internacional.

Imagen de la película Anomalisa (2015), dirigida por Charlie Kaufman quien es conocido por ser el escritor del guion de Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (2004).

No se dejará de hacer cine animado que vaya dirigido específicamente a un público infante, de hecho, esto está muy bien y algunas resultan ser lo bastante entretenidas: Buscando a Nemo (2003) o Ratatouille (2007), pero que bueno sería que cada vez más personas tomaran conciencia de la dificultad de su realización —que sea para niños no significa que sea un juego de niños—, como también de las portentosas obras cinematográficas de distintos géneros que con el uso de estas técnicas se pueden hacer y de la plena valoración artística que, en general, esta categoría ostenta, tanto para pequeños como para grandes. El cine animado, más allá de ser animado, es cine y por eso, cuando está bien logrado, no puede ser menos que hermoso y digno de admirar y recordar.

M.D.

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The Truman Show (1998) | Lo que el cine nos enseña

¿Qué es la libertad? ¿Somos realmente libres, o sólo lo somos en la medida que creemos serlo? ¿Es autentica cada experiencia que vivimos, todo en nuestra cotidianidad, o es que habitamos una constante mentira de sueños, ilusiones, apariencias y esperanzas, la cual día a día nos repetimos? Fundamentalmente preguntas de este tipo son las que aborda la película The Truman Show (1998).

The Truman Show fue estrenada en el año 1998, sería entonces una propuesta bastante interesante y novedosa, eso, entre otras cosas, llevó a que el film se convirtiera en un éxito de taquilla, recibiera elogios de la critica internacional y obtuviera tres nominaciones a los premios de la academia, estas fueron en la categoría de Mejor Director (Peter Weir), Mejor Guion (Andrew Niccol) y Mejor Actor de Reparto (Ed Harris). El tiempo coloca cada cosa en su lugar, y hoy, la película, es uno de los trabajos más reconocidos y relevantes en la historia del cine posmoderno. Casi elevada a la condición de película de culto. Truman Burbank, interpretado por Jim Carrey, es un feliz agente de seguros que cree llevar una vida común y corriente, tiene una bella esposa, una madre que lo ama, un amigo de toda la vida y vive en un buen vecindario; lo que Truman no sabe, ni siquiera se imagina, es que las cámaras graban cada segundo de su vida, desde su nacimiento, pasando por su primer beso, o su tiempo en la escuela secundaria, hasta su matrimonio, y que todo lo que hace y vive es transmitido en vivo alrededor del mundo. Todo lo que ha vivido y todo en lo que cree es una total farsa. Truman (que se llama así porque a los directivos de la productora le pareció un nombre bastante comercial) fue adoptado y criado por una corporación para que fuese el protagonista de un ambicioso show televisivo de realidad simulada, con ese fin han construido un set gigantesco: la ciudad en la que Truman reside, y han contratado a cientos de actores y actrices: sus familiares, amigos, compañeros y vecinos. El reality, ideado por Christof, personaje que interpreta Ed Harris, tiene por nombre The Truman Show, y es el programa de televisión con mayor audiencia y éxito en el mundo. Truman es un constante prisionero de esa falsa realidad que siempre ha creído verídica.

De manera amplia, existen dos maneras de interpretar el significado que The Truman Show evoca. Por una parte, es una crítica audaz al voyerismo directo que la televisión moderna vende a través de los reality shows, al morbo de los televidentes que los consumen y a los extremos a los que las corporaciones y productoras televisivas están dispuestas a llegar con tal de generar entretenimiento que les permita ganar cuantiosas sumas de dinero. Y por otra, la película nos lleva a preguntarnos acerca de conceptos como la libertad, los miedos, los deseos, el propósito de la vida; pues Truman no sabe que toda su existencia ha sido un espurio show, que todo cuanto vive tiene lugar en un ambiente controlado, o simulado, y que sus acciones y voluntades son coaccionadas en tanto así se lo precise y en tanto más beneficioso sea para el desarrollo del programa.

Cuando por fin Truman decide escapar de los barrotes invisibles que sobre él siempre se han cernido, luchado, literalmente, contra el viento y la marea, llega a una de las paredes del estudio, la rompe con el bauprés del bergantín que navega, luego baja, camina un poco y termina subiendo a unas escaleras que dan a la puerta de salida del set (por cierto, esta es una toma bastante lograda en términos de fotografía y montaje). Entonces entre lágrimas se da cuenta, o más bien confirma, que toda su vida ha sido una falsedad. Truman decide abrir la puerta y, al hacerlo, es abordado por Christof, nombre que, dicho sea de paso, suena como a “Christ-off”, y su transliteración sería Cristo Apagado, pero creo que se refiere más a anticristo, o a un tipo de creador iconoclasta y contrario, o algo así, este dialogo es bastante interesante:

— Truman —le habla Christof desde la sala de comandos, Truman se gira y nos muestran al cielo, sugiriendo así que se trata de un encuentro con Dios, o con el creador (de hecho sí, es el creador), y continúa—: Puedes hablar. Te oigo.

Ahora nos muestran un primer plano de Truman, éste le responde:

— ¿Quién eres?

— Soy el creador… De un programa de televisión que le da esperanza y alegría a millones de personas.

— ¿Y quién soy yo? —pregunta Truman.

— Tú eres la estrella.

— ¿Nada fue real?

— Tú fuiste real. Por eso es tan bueno verte.

Truman se gira con claras intenciones de salir por la puerta. Christof vuelve y le habla:

— Escúchame, Truman. Ahí afuera no hay más verdad que la que hay en el mundo que cree para ti. Las mismas mentiras… los mismos engaños, pero en mi mundo, no tienes nada que temer.

Imagen de la escena final en la que Truman sube las escaleras que lo llevarán a la salida.

En últimas, The Truman Show, a parte de ser por mucho la mejor interpretación que el canadiense Jim Carrey haya hecho en su carrera, es una película que merecerá siempre ser vista y que desde la comedia, la ciencia ficción y el drama, nos muestra cómo el cine y el arte son una sempiterna sinécdoque a la vida, o a las vidas, que todos vivimos, y que así, terminan enseñándonos caminos por los cuáles transitar.

M.D.

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una mirada a Quentin Tarantino

Lo más relevante el cine moderno, en su totalidad, cabe en una película dirigida por Quentin Tarantino, y esa película, a su vez, cabe en todo el cine. Tarantino nació en Knoxville, Tennessee, en el año 1963, la Guerra de Vietnam estaba en su apogeo y la cultura de masas estadounidense se volcaba cada vez más a la televisión y al cine. Cuando sus padres se separaron, se mudó junto con su madre a Los Ángeles, que era, y aún es hoy, la Meca del séptimo arte. En su juventud dejó la escuela y años más tarde se hizo empleado en un Videoclub donde ganaría fama entre los clientes por su alto grado de conocimiento a cerca tantas películas, allí mismo conocería a Craig Hamann, también empleado del lugar y quien tenía escrito un breve guion, entonces Tarantino decide ayudarlo con su proyecto y el resultado fue My Best Friend’s Birthday, un cortometraje amateur en el que Quentin figuró como codirector, coguionista y protagonista; lamentablemente ocurrió un accidente en el laboratorio donde se pretendían revelar los negativos, así la copia fue consumida por el fuego y el trabajo cinematográfico nunca se pudo exhibir, sólo sobrevivió la primera media hora de filmación y eso es lo que hoy día se puede visualizar de aquel primer trabajo.

Fotograma de la película Reservoir Dogs donde hace uso de su característico plano maletero y en el que figuran, de izquierda a derecha, los actores Michael Madsen, Harvey Keitel y Steve Buscemi.

Pero Quentin, lejos de desanimarse, continuó escribiendo guiones y logró vender dos de estos, guiones que posteriormente, con algunas modificaciones, serían llevados al cine, el primero fue para True Romance (1993), película dirigida por Tony Scott; y el segundo para Natural Born Killers (1994), dirigida por Oliver Stone. Con parte de ese dinero y la ayuda del reconocido actor Harvey Keitel, logró iniciar y culminar su opera prima, Reservoir Dogs (1992), la película fue estrenada en el Festival de Sundance y, aunque no fue un éxito en taquilla, obtuvo el reconocimiento de la crítica. Tarantino adquirió así algo de renombre en el medio y se puso en la mira de las grandes productoras

A Reservoir Dogs le siguieron grandes y memorables películas como Pulp Fiction (1994) que es considerada su obra maestra, y por la que mereció el Palm d’Or en el Festival de Cannes y el premio Óscar a Mejor Guion Original; la saga Kill Bill (2003-2004), un homenaje al cine japonés de samuráis que tanto le fascina (y mi favorita en términos de ritmo y montaje); Inglourious Bastard (2009), película que obtuvo ocho nominaciones al Óscar, entre las que destacan Mejor Director y Mejor Guion Original (premios que, quizá de manera injusta, no le fueron entregados); Django Unchained (2012), película con la que ganaría su segundo Óscar en la categoría de Mejor Guion Original, y la más reciente Once Upon a Time in Hollywood (2019), que recibió diez nominaciones al Óscar, entre esas, nuevamente Mejor Guion, pero esta vez no recibiría el premio.  

Comentemos una escena del director, el inicio de Inglorious bastard más específicamente. Mientras suena el portentoso instrumental de The Green Leaves of Summer, canción compuesta por Dimitri Tiomkin que integra la banda sonora del Western dirigido por John Wayne titulado The Alamo (1960), en el negro de la pantalla toma lugar un intertítulo que dice: “Capitulo uno: Erase una vez en la Francia ocupada por los Nazis”, entonces se nos muestra en teleobjetivo la reverdecida y serena pradera europea, como una pintura impresionista; al fondo apenas se nota la figura de un hombre, al parecer realizando algún tipo de trabajo, y cerca de él alguien que extiende unas sábanas blancas en el tendedero. Hay un cambio de toma, luego un traveling de abajo hacia arriba, de cerca vemos lo que de lejos casi no se distinguía, confirmamos que es un granjero, con su hacha está cortando leña, tiene barba. Ahora nos muestran a la mujer, es bastante joven, y de pronto se escucha el tonelaje de autos aproximándose, no los podemos ver porque las sábanas que se acaban de tender lo impide, ella las corre, y hace su entrada la elegante y prodigiosa The Verdict, compuesta por el maestro Ennio Morricone. A lo lejos se ven los autos y la chica grita: “Papá”, acto seguido el hombre abandona su trabajo, se sienta, y dispone su mirada hacia la pequeña caravana con una expresión de preocupación. Sin necesidad de un sólo diálogo, hemos sido conducidos a la incertidumbre creciente del suspenso. Así de poderoso es el ritmo de las películas de Quentin Tarantino.

Célebre toma de Inglorious bastard. Resalta el detalle que Bridget von Hammersmark, personaje interpretado por Diane Krüger, mira intranquila la forma en que el Tnte. Archie Hicox, interpretado por Michael Fassbender, indica con su mano el número tres, pues esto resultará en el fracaso de la misión que se les había encomendado.

Aunque su obra ha sido bastante criticada por el uso explícito de violencia visual, no se puede negar que Tarantino es un maestro del séptimo arte. Notable es en su filmografía la gran cantidad de referencias y reverencias a obras representativas del cine, y el estilo tan propio como exquisito que se hace evidente en la puesta en escena, en la escritura de guiones eclécticos e intensos, en el montaje, en las legendarias bandas sonoras, en el manejo de primeros planos, planos de larga duración, su característico plano maletero y el uso del crash zoom effect.

Quentin Tarantino es mucho más que un talentoso cineasta, él es la definición más profunda de lo que significa ser un cinéfilo.

M.D.