Pantano | José A. García | Cuento

La expedición se había estancado aunque no dejábamos de movernos.             Nos encontrábamos en cualquier punto del mapa, uno que no señalaba el oeste ni noreste. Es decir, un mapa por completo inútil. Al igual que la mayor parte del equipo que cargábamos, arruinado por la humedad y la sangre seca de los miles de … Continúa leyendo Pantano | José A. García | Cuento

José A. García | El último verano será eterno (Cuento)

La reunión tenía lugar en el paraninfo de la universidad; o como le decimos ahora, que utilizamos cada vez menos lenguaje, el salón de usos múltiples. Las gradas estaban repletas debido al éxito que en los últimos cinco o seis años tenían las ciencias postsociales y las disertaciones teóricas y metodológicas orientadas en dichas temáticas. … Continúa leyendo José A. García | El último verano será eterno (Cuento)

José A. García | Diosa (Cuento)

Creíamos que estaba loca, desquiciada luego de los años de estudios, que había perdido todo anclaje con la realidad y que, cuanto le quedaba, era su delirio. —La Diosa ha tomado mi cuerpo —dijo un día, hace varios años, en medio de una Jornada de Debate en la Academia. Esa frase no pertenecía a la … Continúa leyendo José A. García | Diosa (Cuento)

José A. García | El peor de los azotes (Cuento)

He vivido, sin grandes problemas ni sobresaltos, la mayor parte de mi vida adulta en soledad. Es cierto que habito en una casa grande, enorme dirán otros, que podría albergar a una familia numerosa, si así me lo propusiera. Pero, salvo contadas visitas ocasionales para subsanar naturales apetencias, esa soledad, de la cual no me … Continúa leyendo José A. García | El peor de los azotes (Cuento)

Aída Chacón| Perfume de jazmín (Cuento)

A veces cuando hago esas tareas, salgo como autómata a hacer compras, a reunirme con alguien a tomar un café. Escucho un poco de sus conversaciones, río de algún chiste y luego siento que estoy en un sitio ajeno, dejo de oír las voces, los ruidos, mi cuerpo se hace un cascarón que está ahí aunque yo me haya ido.

José A. García | El peso de la tradición (Cuento)

—Somos seres de tradición —saludó el prelado.             —Lo seremos por siempre —respondió el hombre sin dejar de trabajar la tierra.             Lo había descubierto acercándose desde la distancia, a pesar de lo cual no dejó de remover la vieja pala, mellada y oxidada, que encontrara en el cobertizo del pueblo. No le preocupaba nada … Continúa leyendo José A. García | El peso de la tradición (Cuento)

Arturo Santana | Microrrelatos para el atardecer (narrativa)

Tarde de limpieza Mientras limpiaba la habitación, encontré mi cuaderno de la universidad. En las últimas hojas, había versos ñoños, apuntes sin sentido y algunos dibujos que creé cuando divagaba en plena clase. Reí. Lloré. Arranqué la hoja donde estaban unos nombres e hice un avión. Subí a la terraza y lo arrojé hacia el … Continúa leyendo Arturo Santana | Microrrelatos para el atardecer (narrativa)

Aída Chacón| Hacia la abolición de las navidades (Ensayo breve)

Además de aquella faena había que limpiar la casa, arreglarla para la ocasión: barrer, trapear, adornar, sacar los manteles, los platos más bonitos, hacer espacio para más gente que de costumbre en el comedor, todo esto sin descuidar la sazón ni por un instante...

José A. García | La tan ansiada hospitalidad (Cuento)

Si se detuviera a pensar en el tiempo que llevaba recorriendo aquel camino le sería imposible decir cuándo había comenzado. Tampoco podría decir hacia dónde se dirigía. El calor que azotaba la rala vegetación golpeaba de lleno contra su cuerpo; el polvo que se levantaba a cada paso lo envolvía como una nube metiéndose en … Continúa leyendo José A. García | La tan ansiada hospitalidad (Cuento)

El Jardín de Eva

Recuerdo a Evita en su jardín, continuo al patio de nuestra casa, con su cabello corto, castaño y ondulado; vestida con trajes de diferentes colores y hechuras, floreciendo como sus rosas una vez terminado el invierno. Mantenía en una de sus orejas una azucena y corría como niña pequeña por toda la amplitud verde y boscosa.

Fuego y carne, símbolos del poder | Comentarios sobre El señor de las moscas

—¡Qué ilusión, pensar que la Fiera era algo que se podía cazar, matar! —dijo la cabeza. Durante unos momentos, el bosque y todos los demás lugares apenas discernibles resonaron con la parodia de una risa—. Tú lo sabías, ¿verdad? Que soy parte de ti. ¡Caliente, caliente, caliente! ¿Que soy la causa de que todo salga … Continúa leyendo Fuego y carne, símbolos del poder | Comentarios sobre El señor de las moscas