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Narrativa

Rassiel Zabala | Entre telones

—No trates de aferrarte al arte.

Fueron las palabras que Eduardo me dijo en medio de una lucidez casi perdida por el sueño. Con un tono burlón, cualquiera pensaría que conservaba humor después de los continuos ajetreos en los tres últimos días del festival.

En el fondo sabía a qué se refería.

Este fue el inicio de un vórtice de deudas que nos acarrearían por mucho tiempo.

¿Y por qué me incluyo?

Eduardo tuvo la brillante idea de darme un poder legal, y como los dos estudiamos comunicación social, tomamos muy malas decisiones administrativas.

La experiencia vívida aquella noche la denomino Post ludere—en latín para que suene mejor—y es muy interesante:

La adrenalina pura y previa con un desenlace existencial.

Sientes que el fin del mundo es el día de la función, y para ti no existe un mañana; mueves el cielo y la tierra. Cuando acaba el clímax, te cala una horrible sensación de vacío. Ya ocurrido el apocalipsis, estas solo a la deriva.

Ahora encarnas el papel de pusilánime que siempre has manejado bien toda tu vida.

Después de aquel bajón, vuelves por más.

Produces, diriges, actúas para lograr vivirlo perpetuamente.

Con sus fases, con sus sabores.

No tiene precio.


Rassiel Zabala (Bolivia, 2000) escritora, actriz y productora teatral. Estudia la carrera de Comunicación Social. Ha actuado en las obras El AnteinfiernoLa filosofía en la alcoba, Los 120 días Sodoma, además de haber trabajado como productora en las dos últimas. Ha participado en lecturas poéticas en diferentes encuentros y espacios culturales.

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Arte y cultura

10 obras de Edward Hopper

Stairway at 48 rue de Lille Paris, 1906
Elizabeth Griffiths Smith Hopper, The Artist’s Mother, 1915-16.
Eleven A.M. 1926
Sunday. 1926
Light at Two Lights, 1927.
Self Portrait, 1930.
New York Movie, 1939
Summer Evening, 1947.
Nighthawks, 1942.

Edward Hopper nació en Nyack, una ciudad a orillas del Hudson, en 1882, y falleció en 1967, en Nueva York. Pintó al óleo y cultivó la acuarela y el aguafuerte. Los libros de arte lo catalogan como un pintor realista, pero el mismo Hopper se autodenominó impresionista y anti-colorista.

Existe un culto a la luz en la pintura cosmopolita. Parece ser que la forma de tratarla determinará el carácter del cuadro. Decir que un cuadro sin luz es fúnebre es simplista: un cuadro puede estar iluminado pero puede transmitir un tema sombrío; pienso en Traslación del cuerpo de San Marcos, de Tintoretto, como una clásica muestra de la luz trabajada para acentuar lo trágico del tema. En Hopper la luz es protagonista, no sirve como un medio. La imagen es una estampa de Estados Unidos —como los trabajos de Thomas Eakins— pero la luz dirá, en la mayor parte, el mensaje de Hopper. Ese mensaje queda a cargo del observador. En su obra hay cuadros que han formado parte del imaginario desde sus primeras retrospectivas. Amanecer dominical, de 1930, y Nighthawks, de 1942, son ejemplos perfectos del uso de la luz en Hopper.

Ningún contenido social en sus obras, dice, y nada de patetismos: el arte es arduo y hay algo más que pintar con el corazón: se requiere técnica y egoísmo.

La luz y la arquitectura. En Hopper, la expresión más trascendente del arte pictórico se vuelve axioma: la luz y las construcciones son irrepetibles. Puede haber patrones, estilos, técnicas, edificios similares e incluso idénticos, pero irrepetibles. La luz puede ser divisible, pero no se repite. Hopper pinta dos momentos modernos: la soledad y la arquitectura. No hay nada más triste y desolado que un edificio vacío. Hopper acostumbraba a pintar un solo modelo —siempre Jo, su esposa— y una construcción. Una luz oblicua y un ser humano estático. Un golpe de realidad a los más radicales.

Por supuesto que Josef Albers también transmite soledad y William de Kooning desesperación, pero en Hopper la desolación juega con los colores y la luz en Mañana en el Cabo Cod La luz dando en el segundo piso. Y dice: «La pintura es un intento de pintar la luz del sol como blanca, sin poner en el blanco ningún pigmento dorado ni amarillo. […] La luz es una fuerza expresiva que tiene mucha importancia para mí, pero no en una forma demasiado consciente. Creo que para mí es una expresión natural». (Edward Hopper: The Artist´s Voice, 1961, K. Kuh). La luz en obras como Gas es una fuerza natural. Habrá que salir a la calle y ver cómo la luz afecta el estado de ánimo en las ciudades.

Habrá que revisitar a Hopper y perderse en la inmensidad de los edificios. De cualquier modo, es inevitable recurrir a las edificaciones para meter en un búnker el tedio de la vida moderna.

Vérkell.