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María Elena Walsh | Poemas


Este es el libro con el que María Elena Walsh se dio a conocer como poeta. Lo publicó en 1947, en una edición que pagó ella misma, cuando tenía 17 años. Recoge una selección de los poemas que venía escribiendo desde apenas entrada en la adolescencia. Llama enseguida la atención la temprana madurez de esta escritora, la destreza a un tiempo conceptual y musical con que maneja las palabras. También se advierte aquí el germen de su imaginería personal, cosechada en el paisaje suburbano, que desbordaría posteriormente en sus poemas y canciones, también en las dedicadas a un público infantil. Y esa difícil sencillez en el armado de las frases, esa fluidez sólo aparentemente natural en la expresión. Otoño imperdonable, cuyo título es en sí mismo todo un hallazgo, atrajo de inmediato la atención de poetas consagrados como Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, Silvina Ocampo y Juan Ramón Jiménez, y le abrió las puertas de los suplementos y las revistas literarias de la época.


Escribí Otoño Imperdonable entre los 14 y los 17 años. Esto no es disculpa ni jactancia: es una dedicatoria. Si veinte años después algunos adolescentes sienten alguna complicidad con este libro, la reedición está justificada.

Nota a la tercera edición, 1967

La sombra

Todo persiste en su razón primera
—frágil andanza, precio del encanto—:
La araña en su ritual devanadera
y el pájaro en la forma de su canto.
Yo también nombraría, si pudiera,
esa versión alegre del quebranto,
pero cautivo de mi cabecera
está el silencio que me duele tanto.
Está mi esencia, sueño amortajado,
por equivocaciones y cadenas,
por floraciones muertas en retoño.
Y el mar de pensativo acantilado
que enfría en el tumulto de mis venas
sus peces importados del otoño.


El lugar

Un día —no sé cómo— me di cuenta que amaba
este cielo encauzado en dosel de follaje,
que amaba este silencio iluminado en trinos,
este paisaje triste que casi no es paisaje.
Por aquí pasé un día con el primer asombro,
con el ardiente asombro de saber ya pensar.
Y, vírgenes los labios de palabras lejanas,
hablaba con los árboles mi voz elemental.
Esta calle ha vivido paralela a mi infancia
¿y con los ojos fríos pasaba junto a ella?
Olvidé que hay alzadas mil perpendiculares
de su nombre y mi nombre a todas las estrellas.
Ahora, ya advertido su abolengo infantil,
me persigue el recuerdo con sencillo reclamo.
Por eso la contemplo con amor, prevenida.
Como si ya mis ojos la buscaran en vano.


La víspera

Ya preguntaba por el mundo mío,
por la calle sin voz, por el pausado
retorno de la noche en el rocío
y por el aldabón desmemoriado.
Sorprendían los pájaros del frío
la soledad del parque ensimismado
y regresaba el nombre del estío
puntual como la sangre a mi costado.
¡Oh voluntad de estrella en la bujía!
¡Oh cortejo de llantos vegetales
que en el perfil del viento renacía,
cuando al temblar la savia en su retoño,
bajo un aire aturdido de panales
amaneció la infancia del otoño!


La casa

Allá estarán las cosas todavía,
a punto de no ser, contradiciéndose.
En el hastío de las escaleras
y en la resignación de las paredes
aun seguirá creciendo aquella sombra
con su sed de presagios inminentes.
Aquella sombra, ay, aquella sombra
fría como la sal y como el verde.
Su perfume inquietante, su leyenda
de confidencias y de pareceres
caía en el ramaje de mis hombros
con la perseverancia de la nieve.
Yo nunca tuve edad. Por eso entonces
crecí en la medida de mi muerte
ante la certidumbre del dolor
y la presencia de lo inexistente
y esa frialdad de las antiguas voces
sólo atentas a sus atardeceres.
Dejadme que imagine: allí quedaron
los guantes amarillos del jinete,
el crucifijo, las lamentaciones,
la ácida vigilia de la fiebre.
(Consternación que pudo perpetuarse
en el mundo asombrado de mi frente).
Yo sé que quise huir de los espejos
deshabitados insistentemente,
de la cal angustiosa, de la fecha,
de la persecución de los caireles,
de sombras que llovían por los muros
lentas como la miel, y amargamente.
Es verdad que nací para estar triste
junto a cualquier ventana, cuando llueve.
Pero eso sí: guardadme mi silencio,
aquel tan habituado a mis papeles,
desordenado como las estrellas,
amigo de mi voz, sencillamente.
No me llevéis a las habitaciones
donde sollozan coloridos seres,
en donde no podría habitar nunca
el aire que respiran los juguetes.
Porque no quiero ver anochecida
mi propensión a los amaneceres.


MARÍA ELENA WALSH (Ramos Mejía, Argentina, 1930 – Buenos Aires, 2011). Poeta, novelista, cantante, compositora, guionista de teatro, cine y televisión, es una figura esencial de la cultura argentina. Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes. A los quince años comenzó a publicar sus primeros poemas en distintos medios, y en 1947, apareció su primer libro: Otoño imperdonable. En 1952 viajó a Europa donde integró el dúo Leda y María, con la folclorista Leda Valladares, grabando discos en París. Desde 1960, ya en la Argentina, escribió programas de televisión para chicos y para grandes, y realizó el largometraje Juguemos en el mundo, dirigido por María Herminia Avellaneda. Asimismo, escribió guiones para cine y su música fue incorporada a filmes de trascendencia. En 1962 estrenó Canciones para Mirar en el teatro San Martín, con tan buena recepción que, al año siguiente, puso en escena Doña Disparate y Bambuco, con idéntica respuesta. Esas obras se publicaron como libros en 2008. A partir de 1960 nacieron muchos de sus libros para chicos: Tutú Marambá (1960), Zoo Loco (1964), El Reino del Revés (1965), Dailan Kifki (1966), Cuentopos de Gulubú (1966) y Versos tradicionales para cebollitas (1967). Su producción infantil abarca, además, El diablo inglés (1974), Chaucha y Palito (1975), Pocopán (1977), La nube traicionera (1989), Manuelita ¿dónde vas? (1997), Canciones para Mirar (2000), Hotel Pioho’s Palace (2002) y ¡Cuánto cuento! (2004).

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Arte y cultura

Matices de Guatemala/ Jacqueline Paredes

A diario son millones de usuarios que se conectan a las redes sociales, entre todos ¡yo!

Después del 13 de marzo, era cansado entrar a mis redes sociales y encontrarme con montón de noticias negativas, muerte, pandemia, covid/19, mala economía, cierre de negocios, hambre, dolor mundial, vídeos conmovedores que reflejaban la tristeza de todo lo que aún se está viviendo, en su mayoría y en otros casos, chistes burlescos de nuestras desgracias.

Como pintora, me dí cuenta de la necesidad de hacer algo que de alguna manera cambiara ese panorama hostil, algo que fuera relacionado al arte, es por eso que decidí realizar un proyecto que tenía en mente desde hace algunos meses atrás, se lo comenté a mi gran amiga Elisa Guerra de Cifuentes, ella ha sido muy importante en la realización de esta primera edición, me dio sus opiniones, escuchó mis frustraciones, motivaciones y alegrías en su momento ¡Gracias Elisa por tu amistad y apoyo!

Recuerdo que contacté a varios amigos pintores y artistas, llevé a cabo la realización de una página en las redes sociales y poco a poco se ha formado el proyecto “Matices” que tiene como objetivos: la realización de una revista digital, mensual, que recopila información de varios artistas guatemaltecos, todos son bienvenidos; el más importante; “cambiar noticias negativas por positivas por medio del arte” ante la situación mundial que vivimos.

En Guatemala existen muchos artistas en todas las ramas del arte que merecen ser conocidos y reconocidos, el tiempo es muy corto y se va como agua entre las manos, es por eso que en Matices buscamos cambiar la idea “el arte no tiene valor”, nos hemos dado a la tarea de hacer convocatorias para conocer a más artistas, nos hemos llevado muchas sorpresas agradables y nos sentimos felices de seguir editando más revistas, en esta primera edición dedicamos al maestro Guillermo Grajeda Mena la portada y recopilamos 41 biografías de artistas guatemaltecos.

Es la primera de muchas ediciones que esperamos realizar, gracias Fabricio Amézquita; director del Centro Cultural Casa No´j en Quetzaltenango; por tu aporte y apoyo, Lic. Herwer Castillo por tus aportes para la biografía y fotos del maestro Guillermo Grajeda Mena, maestro Marvín Olivares por las fotografías de los retratos de Guillermo Grajeda Mena, Colectivo Proyectarte en especial Alejandro Aguilar y Giovanni Ruano por el apoyo con la biografía del maestro Federico Bonilla Gamar (QEPD) a cada uno de los artistas por su apoyo y participación para la elaboración de esta edición.

Ya estamos sobre la segunda edición, mientras tanto; te dejamos el link de descarga, para que leas y compartas nuestra Revista Matices de Mayo 2020. Queremos saber tus comentarios.

Por, Jacqueline Paredes

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Narrativa

Rassiel Zabala | Entre telones

—No trates de aferrarte al arte.

Fueron las palabras que Eduardo me dijo en medio de una lucidez casi perdida por el sueño. Con un tono burlón, cualquiera pensaría que conservaba humor después de los continuos ajetreos en los tres últimos días del festival.

En el fondo sabía a qué se refería.

Este fue el inicio de un vórtice de deudas que nos acarrearían por mucho tiempo.

¿Y por qué me incluyo?

Eduardo tuvo la brillante idea de darme un poder legal, y como los dos estudiamos comunicación social, tomamos muy malas decisiones administrativas.

La experiencia vívida aquella noche la denomino Post ludere—en latín para que suene mejor—y es muy interesante:

La adrenalina pura y previa con un desenlace existencial.

Sientes que el fin del mundo es el día de la función, y para ti no existe un mañana; mueves el cielo y la tierra. Cuando acaba el clímax, te cala una horrible sensación de vacío. Ya ocurrido el apocalipsis, estas solo a la deriva.

Ahora encarnas el papel de pusilánime que siempre has manejado bien toda tu vida.

Después de aquel bajón, vuelves por más.

Produces, diriges, actúas para lograr vivirlo perpetuamente.

Con sus fases, con sus sabores.

No tiene precio.


Rassiel Zabala (Bolivia, 2000) escritora, actriz y productora teatral. Estudia la carrera de Comunicación Social. Ha actuado en las obras El AnteinfiernoLa filosofía en la alcoba, Los 120 días Sodoma, además de haber trabajado como productora en las dos últimas. Ha participado en lecturas poéticas en diferentes encuentros y espacios culturales.