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Aproximación al ser en el arte

Un perro andaluz (1929) | Luis Buñuel

Un perro andaluz (1929)
Luis Buñuel

Título original: Un chien andalou. Francia, 1929.
Director: Luis Buñuel. Fotografía: Albert Duverger, Jimmy Berliet.
Guión: Salvador Dalí, Luis Buñuel. Producción: Luis Buñuel.
Intérpretes: Simone Mareuil, Pierre Batcheff.

Un perro andaluz, es un cortometraje franco-español mudo, con una duración de 16 minutos. Fue publicado el mismo año que el poeta francés André Breton publicó su «Segundo Manifiesto Surrealista».

En su estreno causó un escándalo enorme por su contenido y el carácter subversivo de su forma narrativa (Talens, 2010). Es el debut de Buñuel como director. Catalogado como un poema visual.

En 1929, Hollywood ya implementa el cine sonoro. Sin embargo, en Europa tardaría en imponerse. De manera que se realizó mudo. En 1960, Buñuel incorpora al film una banda sonora, en la que selecciona fragmentos de «Tristan e Isolda» de Richard Wagner y un tango.

El surrealismo parte de la premisa de reflejar pensamientos libres de control que van más allá de la realidad, la ética y la estética. Para abrir y expresar los recovecos del subconsciente.

Luis Buñuel hace una simbiosis con Salvador Dalí para la realización de su guión. La trama surge a partir de dos sueños: Dalí le contó que soñaba con hormigas que pululaban en sus manos y Buñuel soñó con una hoja de navaja que cortaba la luna en dos.

No sigue una estructura lineal, ni se sujeta a un espacio o tiempo determinado. Pende de un hilo subconsciente. Hay alusiones constantes a la muerte, el deseo sexual, el delirio y el sueño, bajo imágenes cargadas de sugestión.

Una de las escenas más iconográficas, es en la que un individuo interpretado por Buñuel, afila una navaja de afeitar y secciona el ojo de una mujer. Buñuel (2008) explica que para que el espectador se sumerja en un estado libre de asociación de ideas, es necesario producirle un choque traumático al comienzo del filme.

Federico García Lorca, poeta andaluz, creía que Un perro andaluz era una referencia indirecta hacia él. Estaba enamorado de Dalí, pero era despreciado por él. Enojado contra sus detractores, Lorca consideraba que la escena en la que un andrógino es atropellado en la calle, hacía alusión a él. Relata Buñuel (2008, p.134).

El atropello del andrógino hace sentir libre al protagonista que observa hacia la calle desde una ventana. Lo cual despierta deseo sexual en él hacia su pareja, a la que se dispone a acosar.

La protagonista se defiende de él con una raqueta en forma de cruz que simboliza la moral católica. Le resulta imposible vencer a la chica. En su forcejeo cae enfermo, debido a que la educación condena el deseo sexual.

Ocurre un conflicto edípico, según el psicoanálisis, representado con el humor surrealista que caracteriza el film. El protagonista supera su conflicto al liquidar a su padre. Seguido de lo cual continúa acosando a su amada.

En otro juego de imágenes, mientras ella lo mira, a él se le desaparece la boca y le crece vello púbico en el rostro, como una incitación al sexo oral que será rechazada por ella, con un gesto en el que ella le saca la lengua y se marcha. Al cerrar la puerta, captura la mano de él llena de hormigas, como alegoría al deseo sexual y la mano como instrumento de la masturbación.

Ella aparece en una playa donde encuentra a un hombre bañista. En vez de enseñarle hormigas en sus manos le muestra un reloj. El reloj representa el trabajo, la seguridad económica. Decide olvidar su antiguo amante y quedarse con la oferta que le hace el bañista. Lo cual puede interpretarse como una crítica que hace Buñuel al matrimonio burgués, enemigo del amor y la pasión.

Decía Breton: «El gesto surrealista más simple consiste en salir a la calle revólver en mano y disparar al azar contra la gente». Buñuel toma esta frase para sugerir que Un perro andaluz no es sino un llamamiento al asesinato (Buñuel, 2008, p.105). Fue elogiado por Eisenstein, Chaplin lo vio por lo menos diez veces en su casa. Carl Jung lo calificó como una demostración de dementia precox. Tuvo un gran éxito comercial ante la intelectualidad parisina.

Un perro andaluz (1929)
Cartel de la película «Un perro andaluz»


Barbachano, C. (2000). Luis Buñuel. Madrid: Alianza.
Buñuel, L. (2008). Mi último suspiro. Barcelona: De bolsillo.
Gubern, R. (1999). Proyector de Luna. La generación del 27 y el cine. Barcelona: Anagrama.
Sánchez, A. (2010). Luis Buñuel. Madrid: Cátedra.
Talens, J. (2010). El ojo tachado. Madrid: Cátedra.

Artículo: Roxana Escalante.

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