El diseño editorial en la mirada de Jorge Morales Corona

En nuestros días, el alcance de los libros digitales y el consumo de material visual, demanda una mayor estética de los productos. Decidí sentarme a conversar con Jorge, con quien trabajo en el cuerpo editorial de la revista literaria Awen, para conocer su opinión acerca del proceso y tendencias del diseño editorial, además de su impacto en la experiencia del lector.

Verónica Vidal: El diseño editorial es una rama del diseño gráfico. Sin embargo, paralelo a tu trabajo editorial, cursas el último año de medicina. ¿Cómo comprendes el lenguaje de composición y la psicología del color a través del simple contacto con la literatura?

Jorge Morales Corona: Cuando me presento y hablo de mi oficio, además de la carrera que estudio, siempre hay una reticencia a la dupla entre el arte y la ciencia. Pero desde hace años me dedico a equilibrar ambas cosas. A finales del 2013 comencé a sentir interés por el diseño editorial y la importancia de un libro bien escrito y de cuidada manufactura. El tema de la composición visual, llega a través de la poesía. Durante mi adolescencia, comprendí la construcción de imágenes a partir de las palabras. Una letra es una representación gráfica con significado, es un signo, lo que hace el escritor es traducir o convertir sus pensamientos en un dibujo, y se compone por las letras de cada palabra que escribe. Las nuevas olas de la poesía latinoamericana, utilizan diferentes formas de expresión a través de los signos. En cuanto a la psicología del color, todo vino a raíz de mi interés por el cine; en cómo traducir al modo visual lo escrito en el guión y la relación que había entre la imagen y el color, fue lo que me llevó a explorar las diferentes emociones ligadas a las palabras.

V.V: Desde la perspectiva editorial ¿Qué importancia tiene el diseño en la comunicación con el lector y cómo apoya la experiencia sensorial del texto literario?

J.M.C: Hay una máxima que dice: «no juzgues a un libro por su portada». Si bien es cierto, en el diseño editorial es totalmente distinto. Juan Mercerón, que es el diseñador a cargo de una editorial venezolana llamada Libros del fuego, sostiene que un libro comienza a ser leído incluso antes de estar abierto. Esto confirma que, todo diseñador está en la obligación de hacerse con el texto, recrearse y unirse a él. En un trabajo de este tipo, antes de crear, hay que leer el texto, estudiarlo a fondo y con base en la lectura, comenzar el proceso de diseño. Siempre hago algunas notas aquí y allá mientras leo; voy haciendo bocetos de la portada, la tripa y apunto ideas en torno a la funcionalidad del texto en una página. Con respecto a la portada, es vital que la imagen comulgue con el sentimiento o las emociones que están en el poemario, novela o libro de relatos. Por tanto, el diseñador no es un mero espectador o trabajador de la editorial, sino que es parte del proceso creativo literario. Debe ser un gran lector y este perfil no sólo atañe al diseño de libros, hay que recordar que el diseño editorial abarca revistas, folletos y papelería ejecutiva. Si el diseñador no está dentro del texto y no entiende cómo este funciona dentro de una pagina, a partir de sus propias apreciaciones, no va a tener un buen punto de vista para la disposición de la caja de texto, los títulos y otros pequeños detalles. La portada debe aludir a las emociones y servir de vehículo para que lleguen al lector, a través del estudio minucioso de diferentes imágenes. En el proceso para obtener una portada final, puede haber entre cinco y veinte versiones, y entre tres y seis imágenes de diferentes tipos, que al final no necesariamente son escogidas. Porque la razón del diseño es que, mientras sea menos, hay más ganancia; se transmite más y la sobriedad le brinda al lector la confianza del equilibrio visual. Actualmente podemos echar mano de muchas herramientas digitales, para obtener una composición que represente de forma fidedigna, o que se acerque bastante, a todas esas conexiones emocionales que el lector encontrará en el libro.

V.V: Háblanos del panorama del diseño editorial actual. ¿Se puede decir que hay tendencias? ¿Qué debería dejar de hacerse y qué debería implementarse? Resulta un reto para las editoriales replantear constantemente la corriente editorial, a partir de las tendencias, recursos digitales y perspectivas de los lectores.

J.M.C: En cuanto al panorama editorial actual, observamos la elección del arte abstracto para la portada. La finalidad de esto es envolver al libro en un misterio que te invite a llegar a él. Sucedía que en las tendencias entre 2013 y 2018, era importante exponer una escena, o algo resaltante de la historia, en la cara del libro. La intención era crear un primer discurso, que se completaría con el texto. Pero ahora, de un modo u otro, la portada nos habla de los poemas, la novela o los cuentos. En la línea de investigación, puede sugerirnos algún punto álgido del texto de filosofía, investigación o formas de arte, adoptando más que todo la inferencia como un recurso del arte gráfico. Claro, hay editoriales que siguen utilizando la misma fórmula de las décadas de los 50 y 80: portada rústica, tapa dura en la que era difícil inventar o vectorizar ya que todo era a través de imprenta, grabado y letras directamente sobre el material. Como te comento, no han decidido evolucionar en cuanto a exposición de diseño editorial, por lo que vemos cubiertas vacías, en el sentido de que utilizan una imagen sin relación alguna con el contenido de la obra. La imagen colocada en medio, el título abajo, el nombre del autor en un cintillo arriba; el isotipo o logotipo de la editorial y listo. Una portada vacía, porque la composición gráfica y la tipografía no transmiten nada. Siguen con la lógica de que lo importante es el texto, no el libro, pero el libro es un objeto cultural, un testigo que trasciende al igual que el texto. La palabra impresa también es imagen; el diseño también es algo que perdura. Podemos editar a grandes escritores actuales, grandes clásicos, filósofos y novelistas, pero muchas editoriales no le hacen justicia a esos textos maravillosos; sólo piensan en abaratar costos, producir en masa y poner en línea muchos libros. Últimamente vemos el fenómeno de los libros con contenido vacío, que interactúan con publicidad y generan dinero sólo con su publicación, aunque no sean comprados. Es algo aparte. Pero volviendo al caso de estas grandes editoriales internacionales, con presencia y distribución internacional, que no se detienen en un buen diseño y sus bibliotecas dejan perder poco a poco el valor del libro. No se trata de vaciar y luego imprimir. No podemos negarle a los lectores el placer de tener un buen libro entre las manos, olerlo, experimentar con las formas tipográficas y con toda la disposición de los elementos gráficos. Conforme avanzamos en experiencia en el rubro editorial, adquirimos nuevos aprendizajes y es necesario llevar en paralelo una escuela de mejora. Debemos adaptar nuestros lineamientos a nuevas formas de expresión. Si esto no sucede, resulta algo lamentable, porque la experiencia sensorial que provee un libro bien diseñado, bien maquetado, es algo inigualable.

Jorge Morales Corona (Santa Ana de Coro, Venezuela. 1995) Autor y editor. Ha publicado los poemarios Escribiendo en Tierra de Nadie (2013), Araboth (2015), Alma (2015), Ciudad del Sur (2016), Reflejos Cotidianos (España, 2017), la compilación El conjuro del humo (Poemas inéditos) (España, 2018), Guardianes del susurro (Costa Rica, 2018) y La condición quebradiza (España, 2020); como narrador el libro de cuentos Cirqueros, Gitanos y Embusteros (España, 2017) y El hogar es un nombre que pesa (Costa Rica, 2019): como cronista Ruta 6 –Volumen 1– (Venezuela, 2017). Ganador del IV Premio de Cuento Santiago Anzola Omaña (Venezuela). Recibió el Segundo lugar del II Concurso Nacional de Joven Poesía Hugo Fernández Oviol (Venezuela), Mención Honorífica en el III Premio de cuento Santiago Anzola Omaña, IV Premio de Poesía »Descubriendo poetas« (Venezuela) y en el Concurso Internacional de Teatro Breve “Marité Repetto” (Argentina). Parte de su trabajo ha sido incluido en antologías en España, Argentina, Colombia y México sobre poesía y cuento. Entre otros, ha publicado en Panfleto negro (Venezuela), Poesía desde Valencia (Venezuela), Letralia (Venezuela), Revista La Caída (Colombia), Áspera Zine (México), Ibídem (México) y Revista Pluma (Ecuador). Libros del autor se pueden conseguir en la biblioteca digital Poesía Vzla o en su blog personal. Poemas suyos han sido traducidos al inglés y al italiano. Preside desde 2017 la junta editorial de la Revista Literaria Awen y la dirección de Ediciones Palíndromus y en 2019 fundó el estudio gráfico Komm! Actualmente cursa estudios de Medicina en la Universidad del Zulia.

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