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Apuntes sobre goran petrović.

Preámbulo del realismo mágico.

El realismo mágico, digamos, del canon, aquél “sur”americano de múltiples árboles familiares y difícil de seguir —el cual— al mismo tiempo puede tener obras de cuentismo o novelettes bastante dóciles de seguir (Doce cuentos peregrinos antología de Gabriel García Márquez, Aura de Carlos Fuentes, Aleph del titánico Jorge Luis Borges, La autopista del sur incluido en la antología Todos los fuegos el fuego de  Julio Cortazar —y— Pedro Páramo de Juan Rulfo).

La sutilidad de este realismo mágico yacía en un trasfondo en el que no se escribe la palabra magia, no se describe como una primera instancia, si acaso se puede decir que el realismo mágico comienza siendo anodino y cotidiano para que el lector se identifique en una historia contemporánea que después es sublimada al mundo de la magia. 

No obstante, hay otro realismo mágico al que deberé acotarlo al europeo. Autores como  Alesaandro Baricco, Kauzo Ishiguro (que a pesar de ser Japonés pertenece a la generación Granta del dream team británico), Salman Rushdie, Milan Kundera, Italo Calvino (cuando no es un disparate postmoderno de la Oulipo) y me salgo de la calificación europea —a pesar de tener un tono europeo— para mencionar Kafka en la orilla de Haruki Murakami. 

Este realismo mágico empieza más aventurero y menos anodino, con atmósfera del absurdo. Uno de los ejemplos más diáfanos es en Los versos satánicos de Salman Rushdie que comienza con los dos protagonistas cayendo de un avión. Novela que colocó una fetua a Rushdie hasta el día de hoy.

Cada realismo mágico, cada novela enseña la mitología (o mito fundacional) o cosmovisión de cada nacionalidad, cada autor apela a un elemento nacionalista a pesar de estar en un mundo mágico, el Comala de Rulfo sería el ejemplo más diáfano. 

Goran Petrović no es de este mundo. 

Así como cada autor muestra su cosmovisión, Goran Petrović tiene un esquema balcánico que parece ser más disperso o más fractálico que otros mitos fundacionales ya que se trata de un Historia más reciente cuyas nomenclaturas y límites ficticios geográficos han sido modificados más veces que otros territorios. Los elementos de magia de cada novela dentro del género apelan a ritos y costumbres “mágicas” propias de la cultura, en el caso del balcánico parece tener una connotación onírica demasiado pesada. Comparándola con Borges en El libro de los sueños en el que ensaya a través de la hermenéutica sobre el libro de Nabucodonosor, Petrović hace que el sueño sea “real”. El cerco de la iglesia de la santa salvación, una iglesia que comienza a flotar y es atada al suelo para poder seguir dando liturgia en ésta, se debe nivelar con el peso del agua, aunque el agua onírica es más pesada que el agua “real”. Sin hacer ensayística ni apelar a un subgénero filosófico, el sueño y el mundo de los sueños lo asocia a una noción tanto trasnochada (ya que también juega con las profecías) como innovadora.  

El autor serbio juega con lo irreal, sin pelos en la lengua, sin necesidad de cubrir su elucubración mágica. Parece que le da la vuelta al género (mágico realismo). Este autor coquetea con un formato experimental, Diferencias es una relato que apela a la meta-narrativa de los personajes e incluso el objeto del formato; Atlas escrito por el cielo  posiblemente sea el libro más fresco en su originalidad ya que la historia se divide en la narrativa principal y los cuadros que describen en ékfrasis. Esta beta experimental le funciona como aparato narrativo, no es necesariamente un “experimental” que yace en lo intencionalmente incomprensible o complejo, como el acoso del interlocutor en Si una noche de invierno un viajero de Italo Calvino que no deja de colocarse como una tercera voz dictándote cómo lees la novela.

Petrović es refrescante, un humorista con la seriedad suficiente para sumergir al lector en sus disparates irreales (tal vez surreales). En una entrevista con Alejandro García Abreu, comentando su libro Bajo el techo que se desmorona hace una alusión a la vida como un filme en el que los personajes se pueden asumir como protagonistas, extras, directores. Su idea de la literatura es que está viva y que a través de la escritura o lectura nos forjamos como humanidad, de allí otro lente para entender la fractalidad de su comsovisión.

<< Por otro lado, era una prueba de que la literatura es un ente vivo y los personajes tienen su propia vida; pueden crecer y algo puede ocurrir, aun en contra de la voluntad del escritor>> Goran Petrović. Entrevista con Alejandro García Abreu.

Por Diego Pacheco

Egresado de filosofía (eso dice mucho).

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